{"id":26282,"date":"2022-11-22T06:00:00","date_gmt":"2022-11-22T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=26282"},"modified":"2022-11-11T11:08:12","modified_gmt":"2022-11-11T10:08:12","slug":"zacarias-del-turno-de-abias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/zacarias-del-turno-de-abias\/","title":{"rendered":"Zacar\u00edas, del turno de Ab\u00edas (Lc 1, 5)\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>El evangelista Lucas, despu\u00e9s del breve y elegante pr\u00f3logo (1, 1-4), presenta en sus dos primeros cap\u00edtulos el Evangelio de la infancia de Jes\u00fas (caps. 1-2), que es una cuidada narraci\u00f3n del nacimiento e infancia de Juan Bautista y del Hijo de Dios. <\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de los paralelismos de las distintas escenas, se pueden observar los rasgos distintivos de cada personaje, en una secuencia de episodios, donde lo divino y lo humano se entremezclan de modo sencillo y admirable. <\/p>\n\n\n\n<p>Entre los distintos protagonistas de esta historia, est\u00e1 Zacar\u00edas. No es el principal de ellos, pero el evangelista ha querido retratarlo con rasgos bien definidos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sacerdote<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Como es habitual en Lucas, lo primero es encuadrar el acontecimiento en la historia profana: <em>\u201cmientras Herodes era rey de Judea\u201d<\/em> (v. 6). A continuaci\u00f3n la presentaci\u00f3n de Zacar\u00edas junto a su mujer Isabel seg\u00fan su oficio, linaje y conducta: \u00e9l, sacerdote, del turnode Ab\u00edas (v. 5). <\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos considerarlo un simple sacerdote (en gr. <em>hiere\u00fas tis<\/em>, \u201cun cierto sacerdote\u201d), de los varios de su grupo que entran en el sorteo para ejercer una determinada funci\u00f3n sacerdotal: <em>\u201centrar en el santuario del Se\u00f1or para ofrecer el incienso\u201d<\/em> (v. 9). Ella, perteneciente al linaje de Aar\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>La conducta de ambos era irreprochable, a pesar de no haber tenido descendencia, pues ella era est\u00e9ril y ya eran ambos de edad avanzada (v. 7). Se comportaban como el Se\u00f1or pidi\u00f3 a Abr\u00e1n: <em>\u201cCamina en mi presencia y s\u00e9 perfecto\u201d<\/em> (Gn 17, 1), a pesar de que <em>\u201cAbrah\u00e1n y Sara eran ancianos, de edad avanzada, y a Sara le hab\u00eda cesado la regla de las mujeres\u201d<\/em> (Gn 18, 11).<\/p>\n\n\n\n<p>Zacar\u00edas ofrec\u00eda el incienso arom\u00e1tico y el pueblo oraba intensamente fuera (v. 10), pues se trataba de una <em>\u201cofrenda consumida, de suave aroma en honor del Se\u00f1or\u201d<\/em> (Lv 2, 2). Pero el Se\u00f1or irrumpe de modo inesperado, toma la iniciativa enviando un \u00e1ngel: estaba <em>\u201cde pie a la derecha del altar del incienso\u201d<\/em> (v. 11). Le anunciaba que sus oraciones hab\u00edan sido escuchadas: su mujer le iba a dar un hijo, y le pondr\u00eda el nombre de Juan (v. 13). <em>\u201cCon el esp\u00edritu y el poder de El\u00edas\u201d<\/em>, Juan preparar\u00eda <em>\u201cal Se\u00f1or un pueblo perfecto\u201d<\/em> (v. 17).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Mudo (y sordo)<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Era mucho para Zacar\u00edas aceptar el anuncio, como lo fue anta\u00f1o para Abr\u00e1n, que pidi\u00f3 una se\u00f1al (cf. Gn 15, 8), como para Gede\u00f3n, que exigi\u00f3 repetidas pruebas (Jc 6, 17.36.39), y para el rey Ezequ\u00edas (2R 20, 8). Estos obtuvieron la se\u00f1al de parte de Dios, pero a Zacar\u00edas se le pidi\u00f3 solo confianza: ya era suficiente prueba estar en la presencia del mismo Dios en el santuario y recibir la visita de Gabriel, que asiste ante el trono de Dios y fue enviado para hablarle y darle una gran noticia (v. 19). Por no haber cre\u00eddo, la prueba iba a consistir en un castigo: quedarse mudo hasta que se cumpliera lo anunciado (v. 20). <\/p>\n\n\n\n<p>En su momento, Isabel concibi\u00f3 pero se ocultaba, quiz\u00e1 dolida por no haber confiado en aquellas oraciones de joven esposa sin descendencia, pero agradecida porque fue Dios quien le hab\u00eda otorgado el don de la maternidad. A partir de ese momento, el evangelista tambi\u00e9n cumple con la disposici\u00f3n del \u00e1ngel: dejar mudo a Zacar\u00edas, pues desaparece de la escena, en favor de su esposa Isabel. Es m\u00e1s, es como si Zacar\u00edas tambi\u00e9n estuviera sordo, pues parece no enterarse de la otra gran noticia: la mujer que llega a su casa, Mar\u00eda, es la Madre del Se\u00f1or, tal como anuncia Isabel (v. 43). <\/p>\n\n\n\n<p>Llama la atenci\u00f3n que al nacer Juan, los vecinos y parientes preguntan<em> \u201cpor se\u00f1as\u201d<\/em> a Zacar\u00edas acerca del nombre del ni\u00f1o (v. 62). De hecho, cuando Zacar\u00edas sali\u00f3 del templo despu\u00e9s de la visi\u00f3n e intentaba explicarse por se\u00f1as al pueblo, <em>\u201cpermaneci\u00f3 mudo\u201d<\/em> (en gr. <em>k\u00f3fos<\/em>, que tambi\u00e9n puede significar \u201csordo\u201d, cf. Ex 4, 11).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u201cJuan es su nombre\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Nacido el ni\u00f1o, a los ocho d\u00edas, la circuncisi\u00f3n y la imposici\u00f3n del nombre. El asombro se apodera de los parientes cuando Isabel declara con contundencia que <em>\u201cse llamar\u00e1 Juan\u201d<\/em> (v. 60). Entonces reaparece Zacar\u00edas, al que le preguntan por se\u00f1as sobre el importante asunto: <em>\u201cY \u00e9l, pidiendo una tablilla, escribi\u00f3: \u00b4Juan es su nombre`\u201d<\/em> (v. 63). Y se cumple lo dicho por el \u00e1ngel (v. 13): una vez el padre le puso el nombre, termin\u00f3 su mudez (y sordera). Zacar\u00edas estall\u00f3 en bendiciones a Dios, con lo que provoc\u00f3 un gran estremecimiento y admiraci\u00f3n en el pueblo: no solo entre los testigos presenciales, sino entre los que les llega la noticia. Todos guardan en el coraz\u00f3n lo que han visto y o\u00eddo (vv. 65-66). <\/p>\n\n\n\n<p>Tal es la alegr\u00eda de Zacar\u00edas que el Esp\u00edritu Santo lo llena para que profetice: es el <em>Benedictus<\/em>, un c\u00e1ntico totalmente arraigado en el Antiguo Testamento, por sus continuas citas y alusiones a \u00e9l (Sal 41, 14; 72,18; Ml 3, 1; Is 40, 3; 9, 1, etc.) de inmenso agradecimiento a Dios por su infinita misericordia con el pueblo de Israel y de un santo orgullo por haber engendrado a un ni\u00f1o que ser\u00e1 <em>\u201cprofeta del Alt\u00edsimo\u201d<\/em> y que <em>\u201cguiar\u00e1 nuestros pasos\u201d<\/em> (los pasos del pueblo de Dios, al que Zacar\u00edas pertenece) <em>\u201cpor el camino de la paz\u201d <\/em>(v. 79). <\/p>\n\n\n\n<p>La tristeza pasada por no tener descendencia se convirti\u00f3 para \u00e9l en <em>\u201cgozo y alegr\u00eda\u201d<\/em>, tal como el \u00e1ngel le hab\u00eda dicho (v. 14), pero no por tener descendencia, sino porque ese hijo iba a dedicarse por completo a una misi\u00f3n divina: <em>\u201cense\u00f1ar a su pueblo la salvaci\u00f3n, para el perd\u00f3n de los pecados\u201d <\/em>(v. 77). <\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, Zacar\u00edas, y su mujer Isabel, se convierten en ejemplo admirable de padres santamente orgullosos de la vocaci\u00f3n divina de sus hijos. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El evangelista Lucas, despu\u00e9s del breve y elegante pr\u00f3logo (1, 1-4), presenta en sus dos primeros cap\u00edtulos el Evangelio de la infancia de Jes\u00fas (caps. 1-2), que es una cuidada narraci\u00f3n del nacimiento e infancia de Juan Bautista y del Hijo de Dios. 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