{"id":25391,"date":"2022-10-29T06:00:00","date_gmt":"2022-10-29T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=25391"},"modified":"2022-10-07T11:20:42","modified_gmt":"2022-10-07T10:20:42","slug":"mentiroso-padre-mentira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/mentiroso-padre-mentira\/","title":{"rendered":"Mentiroso y padre de la mentira (Jn 8, 31-59)"},"content":{"rendered":"<p>En la primera gran parte de su Evangelio, Juan intercala una serie de signos con unos di\u00e1logos y discursos que los explican y confirman.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El llamado \u201csigno de la Luz\u201d, la curaci\u00f3n del ciego de nacimiento en Silo\u00e9 <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/ESL0506\/__PWF.HTM\">(Jn 9, 1-17)<\/a>, est\u00e1 precedido por unas controversias con algunos jud\u00edos en torno a la celebraci\u00f3n de la Fiesta de los Tabern\u00e1culos. Jes\u00fas se presenta como agua y luz del mundo (= vida) (cfr. Jn 1, 4; 8, 12). En un encuentro de fe con Jes\u00fas, un ciego de nacimiento es bautizado\/iluminado. El pasaje muestra las buenas disposiciones de ese hombre y su camino hasta la confesi\u00f3n de fe: <em>\u201cCreo, Se\u00f1or\u201d<\/em> (Jn 9, 38).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En Jn 7, 14 \u2013 8, 59 se pueden individuar siete di\u00e1logos entre Jes\u00fas y diversos grupos de jud\u00edos. En ellos, Jes\u00fas se manifiesta como enviado del Padre. En el \u00faltimo (Jn 8, 31-59), Jes\u00fas ofrece la verdadera libertad al que, habiendo comenzado a creer, <em>permanezca<\/em> en su palabra. Pero, ante la incapacidad de algunos de los interlocutores para hacerlo, Jes\u00fas dirige el di\u00e1logo hacia la causa profunda de esa incapacidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El camino de la libertad (Jn 8, 31-41a)<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas dice que el que <em>permanece<\/em> en lo que \u00e9l ha predicado es su disc\u00edpulo, y que este es el camino para conocer una <em>verdad<\/em> que <em>libera<\/em>; esa <em>verdad<\/em> es lo que Jes\u00fas ha dicho sobre \u00e9l mismo y sobre el Padre (Jn 1, 14.17-18; 8, 32.40). Pero los jud\u00edos con los que habla le dicen que ellos son descendencia de Abrah\u00e1n (Gn 22, 17-18) y que siempre han sido <em>libres<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas les dice que <em>descendencia<\/em> y <em>filiaci\u00f3n<\/em> son dos cosas diferentes: el hijo (= el libre), que es el que <em>permanece<\/em> en la casa para siempre (aqu\u00ed, el que recibe la bendici\u00f3n del Padre; cfr. Mt 17, 25-26; Ga 4, 30; Hb 3, 5-6), es el que <em>escucha<\/em> al Padre, y esa <em>escucha<\/em> se manifiesta en las obras, de modo que, si uno peca, es que ha escuchado al pecado, y por el pecado ha sido hecho <em>esclavo<\/em> o, lo que es lo mismo, es <em>esclavo<\/em> del pecado (cfr. Ga 5, 1; Rm 6, 17; 7, 7 ss; 8, 2; 2 P 2, 19; 1 Jn 3, 8). Solo el Hijo de verdad, Jes\u00fas, puede disipar las tinieblas y <em>liberar<\/em> de esa <em>esclavitud<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas acepta que los jud\u00edos son <em>linaje<\/em> de <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/el-irak-que-desea-visitar-el-papa\/\">Abrah\u00e1n<\/a> (Jn 8, 37), pero no que sean <em>hijos<\/em> (Jn 8, 39), porque las obras que hacen, y ah\u00ed demuestran su pecado, no son las que hizo Abrah\u00e1n: escuchar a Dios (dar cabida a la palabra de Dios; cfr. Jn 5, 38; 15, 7), obrar con fe y acoger a sus emisarios (Gn 12, 1-9; 18, 1-8; 22, 1-17; cfr. Lc 16, 19-31). Es una alusi\u00f3n indirecta a su falta de fe (cfr. Ga 3, 6; Rm 4, 3; Hb 11, 8. 17; St 2, 22-23). Lo que s\u00ed han hecho y hacen es lo que <em>han o\u00eddo<\/em> a su <em>verdadero padre<\/em>: eso es lo que define su filiaci\u00f3n (Jn 1, 12). Jes\u00fas <em>ha visto<\/em> al Padre (con claridad; Jn 5, 19) y de esa <em>verdad<\/em> habla; los jud\u00edos imitan lo que <em>han o\u00eddo<\/em> (con <em>enga\u00f1o<\/em>) a otro padre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Hijos del padre de la mentira (Jn 8, 41b-47)<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Los jud\u00edos responden a Jes\u00fas, usando una imagen t\u00edpica de los Profetas (Jn 8, 41; cfr. Os 1, 2; 4, 15; Ez 16, 33-34), que ellos son <em>hijos de Dios<\/em> porque con ellos se ha sellado la Alianza (Ex 4, 22; Dt 14, 1; 32, 6). Jes\u00fas les replica que, si fueran <em>hijos de Dios<\/em>, su padre ser\u00eda el mismo que el suyo y, por tanto, le amar\u00edan como a un hermano y le escuchar\u00edan. Y entonces habla de <em>proveniencia<\/em>: \u00e9l, Jes\u00fas, <em>es (viene) de<\/em> Dios (Jn 7, 28; 17, 8; 1 Jn 5, 20) y hace su voluntad (Jn 4, 34; 5, 36), pero ellos <em>no son de<\/em> Dios porque las apetencias que quieren cumplir no son las de Dios, sino que buscan matarle (Jn 7, 19. 20. 25), y en eso muestran que son hijos del que introdujo en el mundo el homicidio (as\u00ed, Ca\u00edn mat\u00f3 a Abel; Gn 4, 8; 1 Jn 3, 12-15) por medio de la mentira (enga\u00f1o a Ad\u00e1n y Eva; Gn 3, 1-5): el diablo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras de Jes\u00fas abordan dos cuestiones cruciales. La primera, la identidad del diablo, al que esos jud\u00edos <em>hacen padre cuando le imitan<\/em>. Jes\u00fas alude a lo que dice el inicio del Evangelio: en el <em>principio<\/em> estaba la palabra (verdadera), que es la que \u00e9l siempre pronuncia (Jn 1, 1; cfr. 8, 25), mientras que el diablo, que, antes de caer, estaba en el \u00e1mbito de la verdad, se ha hecho <em>inicio<\/em> de toda mentira y muerte de modo que, cuando habla, no dice verdad, sino que saca de su interior lo que le es propio: la mentira (Jn 8, 44). Al procurar la muerte de Jes\u00fas, los jud\u00edos est\u00e1n haciendo la obra (prop\u00f3sito) del diablo (cfr. Sb 2, 24; Si 25, 24; Jn 13, 2. 27). La otra cuesti\u00f3n es el misterio de por qu\u00e9 los jud\u00edos no le escuchan si habla la verdad y en \u00e9l no hay pecado (cfr. Jn 8, 7-9; Hb 4, 15; Is 53, 9). La causa es que ellos <em>no son de<\/em> Dios: quien escucha a la mentira no puede comprender y acoger la verdad, porque est\u00e1 cerrado a ella; es m\u00e1s, la manifestaci\u00f3n de la verdad incrementa en \u00e9l el rechazo a esa luz, aumentando el endurecimiento y la ceguera (Jn 3, 20; 1 Jn 4, 6). Y solo Jes\u00fas puede sacar al hombre de esa din\u00e1mica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Jes\u00fas revela su identidad: \u201cYo soy\u201d (Jn 8, 48-59)<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Los jud\u00edos acusan a Jes\u00fas de ser cism\u00e1tico y de llevar al demonio dentro. Pero Jes\u00fas reafirma que \u00e9l tiene a Dios por Padre, y que lo honra y hace su voluntad (Mc 3, 22-25). Es m\u00e1s, \u00e9l no busca su propio prestigio, y esto asegura que dice la verdad (Jn 7, 18).<\/p>\n\n\n\n<p>A la afirmaci\u00f3n de que el que permanezca en \u00e9l vivir\u00e1 y no ver\u00e1 la muerte (Jn 5, 24; 8, 51), los jud\u00edos, entendiendo mal esa \u201cmuerte\u201d, retoman la figura de Abrah\u00e1n diciendo que hasta las personas m\u00e1s grandes han muerto. Entonces Jes\u00fas les habla de su propia muerte y de su glorificaci\u00f3n (Jn 12, 23. 31; 13, 31; 17, 1), que ser\u00e1 condena del diablo y los suyos (Jn 16, 11). Pero ellos no entienden. Esa vida, la otorgada por el Padre, es la de verdad, pero como no conocen al Padre ni guardan su palabra, ni la comprenden ni la recibir\u00e1n. Con iron\u00eda, Jes\u00fas les dice que Abrah\u00e1n, al que llaman padre, dese\u00f3 ver el \u201cD\u00eda de Jes\u00fas\u201d y que, de hecho, ya lo ha visto. Y eso lo ha llenado de alegr\u00eda. El mismo Abrah\u00e1n da as\u00ed testimonio de Jes\u00fas, el cual <em>es<\/em> antes de que Abrah\u00e1n naciese. Jes\u00fas es el verdadero cumplimiento de la historia de Israel (Mt 13, 17; Jn 5, 46; Hb 11, 13): <em>\u201cYo soy\u201d<\/em> (Jn 8, 12. 58). <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la primera gran parte de su Evangelio, Juan intercala una serie de signos con unos di\u00e1logos y discursos que los explican y confirman.&nbsp; El llamado \u201csigno de la Luz\u201d, la curaci\u00f3n del ciego de nacimiento en Silo\u00e9 (Jn 9, 1-17), est\u00e1 precedido por unas controversias con algunos jud\u00edos en torno a la celebraci\u00f3n de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":25392,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[554,537,52],"tags":[811,616],"class_list":["post-25391","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelio","category-recursos","category-sagrada-escritura","tag-biblia","tag-evangelio","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25391","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25391"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25391\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/25392"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25391"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25391"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25391"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}