{"id":25305,"date":"2022-10-24T06:00:00","date_gmt":"2022-10-24T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=25305"},"modified":"2022-10-21T10:10:18","modified_gmt":"2022-10-21T09:10:18","slug":"dio-dones-hombres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/dio-dones-hombres\/","title":{"rendered":"\u201cY dio dones a los hombres\u201d (Ef 4, 1-16)"},"content":{"rendered":"\n<p>En la primera parte de su <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Ep%C3%ADstola_a_los_efesios\">Carta a los Efesios<\/a>, Pablo ha hablado del misterio escondido desde los siglos y ahora revelado: la Iglesia, familia de Dios. Una de las se\u00f1as de identidad de este cuerpo es la unidad (Ef 2, 11-22). Pero, como se dice en la segunda parte de la carta, esta unidad se da en la diversidad: el cuerpo eclesial tiene cabeza y miembros, y ha de edificarse y desarrollarse de una forma arm\u00f3nica hacia una plenitud. En este proceso vital, Cristo es la clave, pues \u00e9l no solo es la cabeza que da unidad al cuerpo, sino que es el dador de los dones que le permiten desarrollarse en la diversidad. De este tipo de vida se habla a partir de Ef 4, siendo los vv. 1-16 el marco en el que se sit\u00faan los principios e instrucciones sobre la vida diaria desarrollados del v. 17 en adelante.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Exhortaci\u00f3n a la unidad y sus razones (Ef 4, 1-6)<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En estos primeros vers\u00edculos, la carta, retomando palabras e ideas de otros escritos paulinos (1 Co 12; Rm 12; Col 2-3), introduce toda la parte exhortativa, insistiendo en la unidad de los creyentes, recibida como una gracia (Ef 4, 1-3), y aportando una serie de razones por las que la unidad ha de vivirse y mantenerse (Ef 4, 4-6). Respecto a lo primero, tras la regla general (<em>\u201cque and\u00e9is como pide la vocaci\u00f3n a la que hab\u00e9is sido convocados\u201d,<\/em> v. 1) se mencionan los medios concretos para vivir la llamada (vv. 2-3): humildad, amabilidad, comprensi\u00f3n, sobrellevarse con amor, guardar la unidad con el v\u00ednculo de la paz. Ciertamente, la unidad es un don recibido en la Cruz, pero es tambi\u00e9n un camino a recorrer en el d\u00eda a d\u00eda: se ha recibido y, al mismo tiempo, se ha de mantener y proteger, siendo agentes de paz y reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los vv. 4-6, ya de otro tono, est\u00e1n compuestos por tres series de aclamaciones, en las que hay una progresi\u00f3n. La primera expresa que la vocaci\u00f3n es una llamada a vivir en un \u00fanico cuerpo (la Iglesia), animado por un \u00fanico Esp\u00edritu (santo) y que espera una \u00fanica gloria (v. 4). La segunda habla del solo Se\u00f1or que la ha constituido, de la \u00fanica fe en \u00e9l y del \u00fanico bautismo (v. 5). La tercera, del \u00fanico Dios y Padre de todos los seres creados, <em>\u201cque est\u00e1 sobre todos, act\u00faa por medio de todos y est\u00e1 en todos\u201d<\/em> (v. 6). La l\u00f3gica de la progresi\u00f3n es esta: es a partir de la vida del cuerpo eclesial y en el vivir su fe en Cristo Se\u00f1or como la Iglesia puede confesar a Dios como Padre de todos y que obra en todos. O, dicho de otro modo: es porque la Iglesia vive, como <em>nueva humanidad<\/em>, lo que ella es, gracias a lo que puede comprender y decir mejor c\u00f3mo Dios es el creador.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Diversificaci\u00f3n de los dones (Ef 4, 7-16)<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Con el v. 7 se comienza a hablar del valor de la diversidad de los dones en aras de la unidad y del crecimiento de todo el cuerpo: <em>\u201cA cada uno de nosotros<\/em> [todos los cristianos] <em>se le ha dado la gracia seg\u00fan la medida del don de Cristo\u201d<\/em>.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de este anuncio, el v. 8 introduce una cita de Sal 67 (68), 19, que servir\u00e1 como esquema para el desarrollo de los vv. 9-16: <em>\u201cPor eso dice la Escritura: Subi\u00f3 a lo alto llevando cautivos y dio dones a los hombres\u201d<\/em>.\u00a0Este vers\u00edculo, interpretado en la tradici\u00f3n jud\u00eda como referido a Mois\u00e9s, el cual, habiendo subido al cielo, recibi\u00f3 las palabras de la Ley para darlas a los hombres, es adaptado cristol\u00f3gicamente por Pablo: Cristo ha sido exaltado (Ef 1, 20-22) (y ha llevado cautivos al cielo a los poderes que ten\u00edan cautivos a los hombres); ha dado dones (los ministerios y otras gracias); a los hombres. La insistencia es en el protagonismo de Cristo y en la diversidad en la Iglesia:<\/p>\n\n\n\n<p>a) vv. 9-10. Cristo no ha subido al cielo como Mois\u00e9s, sino que lo ha hecho tras haber muerto (y descendido al lugar de los muertos), definitivamente glorioso, lo que le va a permitir estar presente en todo lo creado (como el Padre en el v. 6), haciendo que la creaci\u00f3n reciba su vocaci\u00f3n plena y \u00faltima, la esperanza de su propia glorificaci\u00f3n. Cristo exaltado tiene el poder para hacer vivir y crecer a su Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>b) v. 11: <em>\u201cY \u00e9l ha constituido a unos, ap\u00f3stoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y doctores\u201d<\/em>. Los dones que Cristo otorga a la Iglesia para su buen funcionamiento son precisamente los ap\u00f3stoles, los profetas, los evangelistas, los pastores y los doctores, todos ellos en funci\u00f3n del Evangelio: lo proclaman, lo interpretan, lo predican, lo ense\u00f1an. Cristo mismo da a la Iglesia las personas que le permiten entrar en el conocimiento del misterio y anunciarlo. No es la Iglesia la que se los da a s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n<p>c) vv. 12-16. En estos vers\u00edculos se habla de la finalidad de los dones y de sus destinatarios (el conjunto de los creyentes) en dos etapas: crecimiento y plena estatura del cuerpo eclesial (vv. 12-13); para no errar ni ser enga\u00f1ados (v. 14) e ir todos a Cristo y, de Cristo, a la Iglesia (vv. 15-16).\u00a0 Cristo ha dado sus dones para preparar a los santos para que lleven a cabo una obra de servicio que tiene como finalidad la edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo. El fin de este desarrollo es una unidad que necesita de la fe y del conocimiento del misterio (la voluntad de Dios en Cristo) para poder caminar hacia el <em>hombre perfecto<\/em> (adulto, f\u00edsica y moralmente desarrollado, como opuesto a infantil, menor e inmaduro), siendo este hombre el cuerpo eclesial, que ha desarrollado arm\u00f3nicamente el conjunto de sus facultades. Los efectos de este crecimiento son la defensa frente a las doctrinas err\u00f3neas que tientan a los creyentes con sus falacias y con astucia que lleva al error y, gracias a la realizaci\u00f3n de la verdad en el amor, el crecimiento y la reunificaci\u00f3n con la cabeza, Cristo, que es la que hace del cuerpo un todo armonioso y s\u00f3lido, capaz de llevar a cabo su misi\u00f3n cara a la humanidad y al resto de la creaci\u00f3n. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la primera parte de su Carta a los Efesios, Pablo ha hablado del misterio escondido desde los siglos y ahora revelado: la Iglesia, familia de Dios. Una de las se\u00f1as de identidad de este cuerpo es la unidad (Ef 2, 11-22). 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