{"id":23632,"date":"2022-09-19T06:00:00","date_gmt":"2022-09-19T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=23632"},"modified":"2022-09-07T09:27:48","modified_gmt":"2022-09-07T08:27:48","slug":"jose-garcia-nieto-amame-mas-senor-para-ganarte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/jose-garcia-nieto-amame-mas-senor-para-ganarte\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Garc\u00eda Nieto. \u201c\u00c1mame m\u00e1s, Se\u00f1or, para ganarte\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>El 10 de diciembre de 1996 se le concedi\u00f3 a <a href=\"https:\/\/www.cervantes.es\/bibliotecas_documentacion_espanol\/biografias\/rio_de_janeiro_jose_garcia_nieto.htm\">Jos\u00e9 Garc\u00eda Nieto<\/a> el Premio Cervantes, m\u00e1ximo galard\u00f3n de las letras hispanas. Oficialmente, se le entreg\u00f3 el 23 de abril del a\u00f1o siguiente. Por su delicado estado de salud, tuvo que ser el talaverano Joaqu\u00edn Benito de Lucas quien accediera a la c\u00e1tedra del paraninfo de la Universidad de Alcal\u00e1 de Henares para la lectura de su discurso.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Unas palabras de aquel texto dan idea de la importancia que cobra en nuestro poeta ovetense su relaci\u00f3n con Dios. Escribe: <em>\u201c\u2018Dios est\u00e1 aqu\u00ed\u2026\u2019 es el principio de un canto religioso [Garc\u00eda Nieto hace alusi\u00f3n a un hermoso texto cat\u00f3lico de Cindy Barrera. F\u00e1cilmente se puede escuchar en You Tube]. Yo cantar\u00eda: \u2018Dios est\u00e1 ah\u00ed\u2026\u2019. Es una cuesti\u00f3n de distancia. He tenido una fe sencilla y oracional, que va cambiando con el tiempo. Pero esto \u00c9l lo sabe. Y espero que a mi debilitamiento se asome su misericordia, que creo infinita\u201d<\/em>. A lo que a\u00f1ade: <em>\u201cGracias, Se\u00f1or, porque est\u00e1s \/ todav\u00eda en mi palabra; \/ debajo de todos mis puentes \/ pasan tus aguas\u201d,<\/em> cuatro versos de su poemario <em>Tregua<\/em> (1951) que definir\u00e1n premonitoriamente los \u00faltimos a\u00f1os de la trayectoria vital y religiosa de este hombre del que quienes lo trataron esgrimieron a su favor, adem\u00e1s de su gran valor de la amistad y de la cortes\u00eda, su afirmaci\u00f3n de la esperanza sobre lo oscuro y su ininterrumpida presencia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Rasgos generacionales<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Aunque en la producci\u00f3n po\u00e9tica de Garc\u00eda Nieto late su fe en el Dios que desde peque\u00f1o asimil\u00f3 en la casa paterna, principalmente transmitida por su madre \u2014el padre falleci\u00f3 cuando \u00e9l ten\u00eda seis a\u00f1os\u2014 y por la educaci\u00f3n que le imparten los escolapios, algunas entregas l\u00edricas lo delatan en particular: <em>Tregua<\/em>, <em>La red,<\/em> varios poemas de <em>La hora und\u00e9cima<\/em>, gran parte de <em>El arrabal<\/em> y diversas composiciones aisladas que, por su tem\u00e1tica religiosa, as\u00ed lo reflejan: sobre todo aquellas que giran en torno a la Navidad o al Corpus toledano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En todas hay un sabor de \u00e9poca, extensible a otros poetas coet\u00e1neos como Luis L\u00f3pez Anglada, Francisco Garfias, Jos\u00e9 Luis Prado Nogueira o Leopoldo Panero, que hablan, al igual que \u00e9l, de un territorio geogr\u00e1fico particular, del hondo sentido de la amistad o de sus familiares m\u00e1s allegados: esposa e hijos. Sin embargo, junto a ese eco grupal, generacional, propio del tiempo en que les toc\u00f3 vivir, la voz personal, y al mismo tiempo en evoluci\u00f3n de cada uno, se reconoce f\u00e1cilmente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Voz propia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el caso de Garc\u00eda Nieto, \u00e9l es el poeta que, junto a la perfecci\u00f3n formal \u2014en la que tanto se ha incidido como si su poes\u00eda se hubiera dejado de leer a partir de 1951\u2014 pone el acento en la certidumbre de la providencia divina, sost\u00e9n de su vida, que con su misteriosa presencia invade la realidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es a la que se refiere cuando escribe: <em>\u201cPorque est\u00e1s tan en todo, y yo lo siento, \/ que, m\u00e1s que nunca, en la quietud del d\u00eda, se evidencian tus manos y tu acento\u201d.<\/em> Un sentimiento que marcar\u00e1 su continuada actividad l\u00edrica. De hecho, en <em>La hora und\u00e9cima<\/em> condensa su inquietud existencial y fervorosa en un soneto definitivo \u2014de esos en los que con rotundidad muestra sus aspiraciones existenciales m\u00e1s hondas\u2014 donde deja constancia de la condici\u00f3n mortal del hombre, viniendo a decir: si ser hombre trae consigo toparse con la muerte, \u201cexijo\u201d necesariamente encontrarme contigo a lo largo de mi vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed escribe: <em>\u201cPorque ser hombre es poco y se termina \/ pronto. Ser hombre es algo que adivina \/ la mirada detr\u00e1s de cualquier llanto. \/ Exijo que haya m\u00e1s. Dime, Dios m\u00edo \/ que hay m\u00e1s detr\u00e1s de m\u00ed; que hay algo m\u00edo \/ que ha de ser m\u00e1s por desearlo tanto\u201d.<\/em> Ese \u201calgo m\u00edo\u201d es su propia libertad, como se puede leer en alguna composici\u00f3n: <em>\u201cT\u00fa y tu red, envolvi\u00e9ndome. \u00bfTen\u00eda \/ yo un ciego mar de libertad, acaso, \/ donde evadirme? [\u2026] Y, sin embargo, libre, \u00a1oh, Dios! \u00bfQu\u00e9 oscuro \/ mi pecho est\u00e1 junto a tu claro muro, \/ cont\u00e1ndose las penas y las horas, \/ sabi\u00e9ndose en tu mano. \u00a1Red, aprieta! \/ Que sienta m\u00e1s tu yugo esta secreta \/ libertad que yo gasto y T\u00fa atesoras\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Vivir desde la libertad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Vivir desde la misma libertad que pone en manos de Dios se convierte para Jos\u00e9 Garc\u00eda Nieto en un apasionante juego, supeditado al transcurrir temporal, donde se entrelazan amor y muerte, fuego y nieve final; un juego \u2014el de su propia existencia\u2014 en el que, como si fuera un ni\u00f1o, sabe de qui\u00e9n se f\u00eda: de su hacedor, aquel que vigila sus propios pasos. Escribe: <em>\u201cQu\u00e9 sosiego da pensar \/ que Dios vigila en las cosas; \/ que si ponemos los ojos \/ en el agua clara y honda, \/ nos devuelve la mirada \/ con su mirada remora\u201d;<\/em> un juego de preparaci\u00f3n para el hecho de morir, cuyo aliciente m\u00e1s se\u00f1ero en ese encuentro personal y definitivo que acabar\u00e1 d\u00e1ndose inevitablemente en alg\u00fan momento del acontecer vital y que requerir\u00e1 por parte del poeta total aceptaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Juego, adem\u00e1s, sujeto al dolor, desde donde Dios lo llama sin cesar: <em>\u201cOtra vez [\u2026] me has llamado. Y no es la hora, no; pero me avisas; \/ (\u2026) Y T\u00fa llamas y llamas, y me hieres, \/ y te pregunto a\u00fan, Se\u00f1or, qu\u00e9 quieres [\u2026]. \/ Perd\u00f3name si no te tengo dentro, \/ si no s\u00e9 amar nuestro mortal encuentro, \/ si no estoy preparado a tu llegada\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Pensamiento religioso<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Queda, pues, establecido el pensamiento religioso de Garc\u00eda Nieto, hombre de fe, sin m\u00e1s pretensiones que la de ser tocado por Dios para no desfallecer en su invariable empe\u00f1o por descubrir su presencia aqu\u00ed en la tierra; hombre que se hace o\u00edr desde su propia identidad, desde su soledad, desde sus miedos, a trav\u00e9s de la palabra po\u00e9tica, con el fin de desentra\u00f1ar los misterios de la vida, entendida \u00e9sta como preparaci\u00f3n para la muerte; cuya b\u00fasqueda es m\u00e1s la de la presencia de la divinidad en el mundo que la de \u00c9l mismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en la ya citada y amplia composici\u00f3n inicial de <em>La hora und\u00e9cima<\/em> condensa lo que es anhelo y b\u00fasqueda repetida del poeta, quien, sin el apoyo de Dios, no deja de ser m\u00e1s que ruina, abdicaci\u00f3n, torre sin cimiento, nube deshil\u00e1ndose, carb\u00f3n imposible hacia otro fuego, redoble de letras en un cuero rajado\u2026; sin embargo, con su apoyo, todo cobra sentido: <em>\u201cDime que est\u00e1s ah\u00ed, Se\u00f1or; que dentro \/ de mi amor a las cosas T\u00fa te escondes, \/ y que aparecer\u00e1s un d\u00eda lleno \/ de ese amor mismo ya transfigurado \/ en amor para Ti, ya tuyo\u2026 [\u2026] \u00a1N\u00f3mbrame, \/ para saber que todav\u00eda es tiempo! [\u2026]. Yo soy el hombre, el hombre, tu esperanza, \/ el barro que dejaste en el misterio\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Vale la pena hacer una ligera incursi\u00f3n en el m\u00e1s conocido e inspirado soneto de su trayectoria po\u00e9tica, el que titula <em>La partida<\/em>. Un poema crucial, en el que, imagin\u00e1ndose pr\u00f3xima su muerte, Garc\u00eda Nieto se ve jugando una partida de cartas con el mism\u00edsimo Dios: <em>\u201cContigo, mano a mano. Y no retiro \/ la postura, Se\u00f1or. Jugamos fuerte \/ Empe\u00f1ada partida en que la muerte \/ ser\u00e1 baza final. Apuesto. Miro \/ tus cartas, y me ganas siempre. Tiro \/ las m\u00edas. Das de nuevo. Quiero hacerte \/ trampas. Y no es posible\u201d.<\/em> Un poema \u00e9ste de salvaci\u00f3n y de plena confianza en la divinidad; un poema en que se da cuenta de que, frente a su rival, tiene las de perder: <em>\u201cPierdo mucho, Se\u00f1or. Y apenas queda \/ tiempo para el desquite\u201d.<\/em> De pronto, impulsado por la gracia, el poema cambia el enfoque y se convierte en una hermos\u00edsima oraci\u00f3n de petici\u00f3n: <em>\u201cHaz t\u00fa que pueda \/ igualar todav\u00eda. Si mi parte \/ no basta por pobre y mal jugada, \/ si de tanto caudal no queda nada, \/ \u00e1mame m\u00e1s, Se\u00f1or, para ganarte\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al final, se llega a la conclusi\u00f3n de que la poes\u00eda de Garc\u00eda Nieto es un ejercicio de encuentros y desencuentros con el amor de Dios, ese que salva si se acoge; una magn\u00edfica oportunidad que se le otorga a \u00c9l para <em>\u201cdarle ocasi\u00f3n a la azucena\u201d<\/em>, esto es, para que se haga due\u00f1o de su propia vida. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 10 de diciembre de 1996 se le concedi\u00f3 a Jos\u00e9 Garc\u00eda Nieto el Premio Cervantes, m\u00e1ximo galard\u00f3n de las letras hispanas. Oficialmente, se le entreg\u00f3 el 23 de abril del a\u00f1o siguiente. 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