{"id":22970,"date":"2022-08-29T12:49:10","date_gmt":"2022-08-29T11:49:10","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=22970"},"modified":"2022-08-29T12:50:01","modified_gmt":"2022-08-29T11:50:01","slug":"el-drama-de-arthur-schopenhauer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/el-drama-de-arthur-schopenhauer\/","title":{"rendered":"El drama de Arthur Schopenhauer"},"content":{"rendered":"<p>Fue la suya una existencia dram\u00e1tica, marcada por las figuras de un padre dominante y una madre con ambiciones literarias, y por una indomable voluntad de triunfar en el denso ambiente intelectual que le toc\u00f3 vivir, donde hab\u00edan brillado pensadores como Kant, Fichte, Schelling o Hegel. <\/p>\n\n\n\n<p>En una \u00e9poca en que imperaba el culto a la raz\u00f3n, Schopenhauer ya intuy\u00f3 algunos de los rasgos que configuran nuestro presente: el irracionalismo, el pesimismo tr\u00e1gico, la primac\u00eda de la voluntad, de los instintos y del deseo, as\u00ed como la importancia del arte para entender la naturaleza del ser humano. L\u00e1stima que a un hombre tan inteligente le faltara la humildad propia de quien conoce a Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En la estupenda biograf\u00eda que le dedica R\u00fcdiger Safranski, se afirma que se suele olvidar que estamos ante un fil\u00f3sofo de principios del siglo XIX aunque de tard\u00eda influencia especialmente a trav\u00e9s de su disc\u00edpulo Nietszche. <\/p>\n\n\n\n<p>Para \u00e9l, la voluntad es al mismo tiempo la fuente de la vida y el sustrato en el que anida toda desventura: la muerte, la corrupci\u00f3n de los existente y el fondo de la lucha universal. Schopenhauer nada contra la corriente de su tiempo: no le anima el placer de la acci\u00f3n, sino el arte del abandono. <\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de su c\u00e9lebre pesimismo, su obra tiene elementos aprovechables como su filosof\u00eda de la fuerza interior y la invitaci\u00f3n al silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia el final de su vida dijo una vez a un interlocutor: \u201cUna filosof\u00eda entre cuyas p\u00e1ginas no se escuche las l\u00e1grimas, el aullido y el rechinar de dientes, as\u00ed como el espantoso estruendo del crimen universal de todos contra todos, no es una filosof\u00eda\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Su padre, un rico mercader, quiso hacer de \u00e9l un comerciante tambi\u00e9n (un hombre de mundo y de finas costumbres). Pero Arthur, favorecido en este punto por el temprano suicidio de su padre (de quien aprender\u00eda el valor, el orgullo, la sobriedad y una arrogancia firme e hiriente) y ayudado por su madre, con la que posteriormente se enemistar\u00eda, se convirti\u00f3 en fil\u00f3sofo. Su pasi\u00f3n por la filosof\u00eda surge del asombro ante el mundo y, puesto que ten\u00eda fortuna heredada, pudo vivir para la filosof\u00eda y no necesit\u00f3 vivir de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Su obra principal, <em>El mundo como voluntad y representaci\u00f3n<\/em>, fue para \u00e9l la aut\u00e9ntica tarea de su existencia y no tuvo ning\u00fan \u00e9xito cuando se public\u00f3. Se retira entonces de la escena sin haber llegado a actuar y se dedica entonces a contemplar desde la barrera el carnaval, a veces cruel, de la vida. <\/p>\n\n\n\n<p>Siendo un hombre de una autoestima prodigiosa, supo pensar y esbozar las tres grandes humillaciones de la megaloman\u00eda humana: la humillaci\u00f3n cosmol\u00f3gica (nuestro mundo no es m\u00e1s que una de las innumerables esferas que pueblan el espacio infinito y sobre la que se mueve una capa de moho con seres vivientes y cognoscentes); la humillaci\u00f3n biol\u00f3gica (el hombre es un animal en el que la inteligencia le sirve exclusivamente para compensar la falta de instintos y la inadecuada adaptaci\u00f3n al medio); y la humillaci\u00f3n psicol\u00f3gica (nuestro yo consciente no manda en su propia casa).<\/p>\n\n\n\n<p>En la obra del fil\u00f3sofo de Danzing as\u00ed como en su biograf\u00eda, podemos descubrir que Schopenhauer fue un ni\u00f1o sin suficiente amor (su madre no amaba a su padre y hay quien dice que se ocup\u00f3 de Arthur s\u00f3lo por obligaci\u00f3n), lo cual dej\u00f3 heridas recubiertas luego por el orgullo. En su Metaf\u00edsica de las costumbres dir\u00e1 que el ser humano \u201cllevar\u00e1 a cabo toda clase de intentos frustrados y har\u00e1 violencia a su car\u00e1cter en los detalles; pero en conjunto tendr\u00e1 que plegarse al mismo\u201d y que \u201csi queremos apresar y poseer algo en la vida tenemos que dejar innumerables cosas a derecha e izquierda, renunciando a ellas. Pero si somos incapaces de decidirnos de esta manera y nos volcamos sobre todo lo que nos atrae de modo provisional, como hacen los ni\u00f1os en la feria anual, corremos de este modo en zigzag y no llegamos a ning\u00fan sitio. El que quiere serlo todo no puede llegar a ser nada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Influido por la lectura del Candide de Voltaire y sobrecogido por la desolaci\u00f3n de la vida al contemplar la enfermedad, la vejez, el dolor y la muerte, a los 17 a\u00f1os pierde la poca fe que ten\u00eda y afirma que \u201cla verdad clara y evidente que el mundo expresaba se superpuso pronto a los dogmas judaicos que me hab\u00edan inculcado y llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que este mundo no pod\u00eda ser obra de un ser ben\u00e9volo sino, en todo caso, la creaci\u00f3n de un diablo que lo hubiese llamado a la existencia para recrearse en la contemplaci\u00f3n de su dolor\u201d. A la vez y parad\u00f3jicamente atacar\u00e1 al materialismo diciendo que \u201cel materialista ser\u00e1 comparable al bar\u00f3n de M\u00fcnchausen, el cual, nadando a caballo en el agua, trataba de tirar del caballo con las piernas y para arrastrarse a s\u00ed mismo tiraba de su propia coleta hacia delante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es precisamente su renuncia a las verdades cristianas la que le convertir\u00e1 en un individuo de insoportable trato y de desgraciada existencia: acabar\u00e1 sus d\u00edas s\u00f3lo, enfadado durante a\u00f1os con su madre y su \u00fanica hermana, sin haber conseguido comprometerse con ninguna de las mujeres de las que se aprovech\u00f3, denunciado por una vecina que afirm\u00f3 que la que tir\u00f3 por las escaleras en una discusi\u00f3n por el ruido que hac\u00eda al hablar, y encontrado muerto por su ama de llaves en el sof\u00e1 de su casa. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando su madre cogi\u00f3 la tesis de Schopenhauer <em>La cu\u00e1druple ra\u00edz<\/em>, le dijo: \u201cdebe ser algo para boticarios\u201d, a lo que Arthur respondi\u00f3: \u201cser\u00e1 le\u00eddo cuando no quede en el trastero ni uno s\u00f3lo de tus escritos\u201d y su madre replic\u00f3: \u201cde los tuyos estar\u00e1 por estrenar toda la edici\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a lo largo de su vida tendr\u00eda momentos de lucidez como cuando concede importancia a la compasi\u00f3n en la vida de los hombres (\u00e9l mismo deja su herencia a una organizaci\u00f3n de beneficencia) o cuando le gustaba subir a las monta\u00f1as y contemplar la belleza del paisaje desde lo alto. En un diario suyo dejar\u00e1 escrito: \u201cSi quitamos de la vida los breves instantes de la religi\u00f3n, del arte y del amor puro, \u00bfqu\u00e9 es lo que queda sino una sucesi\u00f3n de pensamientos triviales?\u201d. Y en una carta a su madre llegar\u00e1 a decir: \u201clas pulsaciones de la m\u00fasica divina no han cesado de sonar a trav\u00e9s de los siglos de barbarie, y un eco inmediato de lo eterno ha permanecido en nosotros, inteligible para todos los sentidos e incluso por encima del vicio y la virtud\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el terreno pol\u00edtico, el patriotismo le resulta extra\u00f1o, los acontecimientos b\u00e9licos son \u201ctrueno y humo\u201d, un juego extraordinariamente necio. Ten\u00eda el \u201cpleno convencimiento de no haber nacido para servir a la humanidad con el pu\u00f1o sino con la cabeza y de que mi patria es mayor que Alemania\u201d. Para \u00e9l, el Estado es un mal necesario, una m\u00e1quina social que, en el mejor de los casos, acopla el ego\u00edsmo colectivo con el inter\u00e9s colectivo de supervivencia y que no tiene ninguna competencia moral. No desea un Estado con alma que, en cuanto puede, trata de poseer el alma de sus s\u00fabditos. Schopenhauer defiende sin compromisos la libertad de pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1850 termin\u00f3 su \u00faltima obra, los Parerga y Paralipomena, escritos secundarios, pensamientos dispersos, aunque sistem\u00e1ticamente ordenados, sobre diversos temas. Entre ellos se encuentran los Aforismos sobre la sabidur\u00eda del vivir, que tan famosos se hicieron despu\u00e9s (junto a El arte de tener raz\u00f3n: expuesto en 38 estratagemas). En ellos no falta el sentido del humor de su autor, quien afirm\u00f3 que tomarnos demasiado en serio el presente nos convierte en personas irrisorias y que solo unos cuantos esp\u00edritus grandes lograron dejar esa situaci\u00f3n para convertirse en personas reidoras. Poco antes de morir afirm\u00f3: \u201cLa humanidad ha aprendido de m\u00ed cosas que nunca olvidar\u00e1\u201d. Aprendamos pues de sus virtudes y de sus errores.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue la suya una existencia dram\u00e1tica, marcada por las figuras de un padre dominante y una madre con ambiciones literarias, y por una indomable voluntad de triunfar en el denso ambiente intelectual que le toc\u00f3 vivir, donde hab\u00edan brillado pensadores como Kant, Fichte, Schelling o Hegel. 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