{"id":22662,"date":"2022-08-10T05:53:00","date_gmt":"2022-08-10T04:53:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=22662"},"modified":"2022-08-09T11:54:27","modified_gmt":"2022-08-09T10:54:27","slug":"claves-amoris-laetitia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/claves-amoris-laetitia\/","title":{"rendered":"Claves para entender mejor \u00abAmoris Laetitia\u00bb y su pol\u00e9mica"},"content":{"rendered":"<p>En la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica postsinodal \u201c<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html\">Amoris Laetitia<\/a>\u201d el Papa propon\u00eda a los cristianos acompa\u00f1ar m\u00e1s de cerca a las personas con situaciones matrimoniales complejas. Su perspectiva fue acogida con reservas en algunos sectores de la Iglesia. Omnes entrevista a St\u00e9phane Seminckx -sacerdote belga, doctor en medicina y teolog\u00eda- para charlar sobre los asuntos m\u00e1s controvertidos del documento y arrojar luz sobre su interpretaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>En el cap\u00edtulo VIII de \u201cAmoris Laetitia\u201d el Papa Francisco propone acompa\u00f1ar, discernir e integrar la fragilidad. Su lectura ha provocado muchos comentarios. \u00bfC\u00f3mo entender estos tres verbos?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a0De estos tres verbos -acompa\u00f1ar, discernir, integrar- el segundo es la piedra angular del enfoque pastoral de la Iglesia: el acompa\u00f1amiento favorece el discernimiento, que a su vez abre el camino a la conversi\u00f3n y a la plena integraci\u00f3n en la vida de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201c<a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/el-discernimiento-en-el-ambito-familiar\/\">discernimiento<\/a>\u201d es un concepto cl\u00e1sico. San Juan Pablo II ya utiliza este t\u00e9rmino en la \u201cFamiliaris Consortio\u201d (n\u00ba 84): \u201cLos pastores deben ser conscientes de que, en aras de la verdad, tienen la obligaci\u00f3n de discernir bien las distintas situaciones\u201d. Benedicto XVI recuerda casi literalmente la misma idea en \u201cSacramentum Caritatis\u201d (n\u00ba 29).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfC\u00f3mo se puede definir concretamente el discernimiento?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a0Discernimiento significa llegar a la verdad sobre la situaci\u00f3n de una persona ante Dios, una verdad que, en realidad, s\u00f3lo Dios conoce plenamente: \u201cAunque no sea culpable de nada, no estoy justificado: mi juez es el Se\u00f1or\u201d (1 Cor 4, 4).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, \u201cel Esp\u00edritu de la verdad (&#8230;) os guiar\u00e1 en toda la verdad\u201d (Jn 16, 13). El Esp\u00edritu Santo nos conoce mejor que nosotros mismos y nos invita a conocernos en \u00c9l. El discernimiento es nuestro esfuerzo por responder a la luz y al poder que nos da el Esp\u00edritu de la verdad. El lugar por excelencia para el discernimiento es la oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El discernimiento comienza con las circunstancias que han llevado al alejamiento de Dios. Hablando de los divorciados y vueltos a casar, San Juan Pablo II pone los siguientes ejemplos: \u00abEn efecto, existe una diferencia entre quienes han buscado sinceramente salvar un primer matrimonio y han sido injustamente abandonados, y quienes por culpa grave han destruido un matrimonio can\u00f3nicamente v\u00e1lido. Por \u00faltimo, est\u00e1 el caso de quienes han contra\u00eddo una segunda uni\u00f3n para la crianza de los hijos, y que a veces tienen la certeza subjetiva en su conciencia de que el matrimonio anterior, irremediablemente destruido, nunca fue v\u00e1lido\u201d. (Familiaris Consortio 84). Conocer estas circunstancias permite al pecador evaluar su responsabilidad y sacar experiencia del mal cometido, y al sacerdote adaptar su enfoque pastoral.<\/p>\n\n\n\n<p>El discernimiento tambi\u00e9n significa evaluar -t\u00edpicamente en manos del confesor- si hay un deseo de conversi\u00f3n en el alma del pecador. Este punto es decisivo: si existe este deseo sincero -incluso en la forma m\u00e1s b\u00e1sica- todo se vuelve posible. Se puede poner en marcha un camino de acompa\u00f1amiento y retorno a la plena comuni\u00f3n en la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, el discernimiento significa descubrir las causas del alejamiento de Dios, lo que tambi\u00e9n determinar\u00e1 el camino de la conversi\u00f3n. \u201cAmoris Laetitia\u201d recuerda expl\u00edcitamente el n\u00famero 1735 del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica: \u201cLa imputabilidad y la responsabilidad de una acci\u00f3n pueden quedar disminuidas e incluso suprimidas a causa de la ignorancia, la inadvertencia, la violencia, el temor, los h\u00e1bitos, los afectos desordenados y otros factores ps\u00edquicos o sociales.\u201d<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfPodr\u00eda darnos algunos ejemplos concretos de este punto en el Catecismo?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a0Los confesores son muy conscientes de estos factores, que a menudo juegan un papel decisivo en la situaci\u00f3n de un alma. En la actualidad, la primera y m\u00e1s importante es la ignorancia de la mayor\u00eda de los fieles. \u201cHoy en d\u00eda hay un n\u00famero creciente de paganos bautizados: con esto me refiero a personas que se han convertido en cristianos porque han sido bautizados, pero que no creen y nunca han conocido la fe\u00bb (Joseph Ratzinger &#8211; Benedicto XVI).<\/p>\n\n\n\n<p>El sacerdote debe evaluar el nivel de formaci\u00f3n del penitente y, si es necesario, animarle a formar su conciencia y a alimentar su vida espiritual, para que poco a poco pueda ser llevado a vivir plenamente las exigencias de la fe y de la moral.<\/p>\n\n\n\n<p>Factores como la depresi\u00f3n, la violencia y el miedo pueden afectar al ejercicio de la voluntad: pueden impedir que algunas personas act\u00faen libremente. Si, por ejemplo, una persona sufre una depresi\u00f3n, necesitar\u00e1 ayuda m\u00e9dica. O si una mujer es tratada con violencia por su marido u obligada a prostituirse, no tiene sentido enfrentarla a los preceptos de la moral sexual. En primer lugar, hay que ayudarla a salir de esta situaci\u00f3n de abuso.<\/p>\n\n\n\n<p>Los comportamientos obsesivos o compulsivos, las adicciones al alcohol, a las drogas, al juego, a la pornograf\u00eda, etc. perjudican gravemente la voluntad. Estas patolog\u00edas suelen tener su origen en la repetici\u00f3n de actos inicialmente conscientes y voluntarios, y por tanto culpables. Sin embargo, cuando se establece la adicci\u00f3n, el pastor debe saber que la voluntad est\u00e1 enferma y debe ser tratada como tal, con los recursos de la gracia pero tambi\u00e9n de la medicina especializada.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto del Catecismo recordado por el Papa Francisco menciona tambi\u00e9n los \u00abfactores sociales\u00bb: hay muchos comportamientos inmorales que est\u00e1n ampliamente aceptados en la sociedad, hasta el punto de que muchas personas ya no se dan cuenta de la malicia que suponen o, si lo hacen, les resulta muy dif\u00edcil evitarlos sin poner en peligro su imagen, o incluso su situaci\u00f3n profesional, familiar o social. En ciertas cuestiones morales, uno no puede expresarse al margen de un determinado pensamiento \u00fanico sin ser denunciado y puesto en la picota, o incluso perseguido.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfQuiz\u00e1s deber\u00edamos recordar tambi\u00e9n lo que no es el discernimiento?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a0El discernimiento no consiste en juzgar al pr\u00f3jimo: \u00abNo juzgu\u00e9is, para que no se\u00e1is juzgados\u00bb (Mt 7, 1). El examen de conciencia es siempre un ejercicio personal y no una invitaci\u00f3n a escudri\u00f1ar la conciencia del pr\u00f3jimo. Tambi\u00e9n el confesor se cuidar\u00e1 de no verse como el Juez Supremo que pone las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda (cf. Mt 25,33), sino que se ver\u00e1 como el humilde instrumento del Esp\u00edritu Santo para guiar al alma hacia la verdad. Por eso, un sacerdote nunca rechaza la absoluci\u00f3n a menos que la persona excluya consciente y deliberadamente cualquier voluntad de ajustarse a la ley de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El discernimiento no consiste en cambiar la medicaci\u00f3n, sino en ajustar la dosis. Los medios de salvaci\u00f3n y la ley moral son los mismos para todos en la Iglesia, ayer, hoy y ma\u00f1ana. No se puede, con el pretexto de la misericordia, cambiar la norma moral para una persona concreta. La misericordia consiste en ayudarle a conocer esta norma, a comprenderla y a asumirla progresivamente en su vida. Se trata de la llamada \u201cley de la gradualidad\u201d, que no debe confundirse con la \u201cgradualidad de la ley\u201d: \u201cPuesto que no hay gradualidad en la ley misma (cf. \u201cFamiliaris Consortio\u201d 34), este discernimiento no puede estar nunca exento de las exigencias evang\u00e9licas de verdad y caridad propuestas por la Iglesia\u201d. (\u201cAmoris Laetitia\u201d 300). Como dice San Juan Pablo II, la misericordia no consiste en rebajar la monta\u00f1a, sino en ayudar a subirla.<\/p>\n\n\n\n<p>El discernimiento tampoco es un intento de sustituir la conciencia de las personas. Como se\u00f1ala el Papa en \u201cAmoris Laetitia\u201d, n\u00ba 37: \u201cEstamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas\u201d. Esta observaci\u00f3n es fundamental porque somos los actores de nuestra propia vida, no \u201cvivimos por delegaci\u00f3n\u201d, como si estuvi\u00e9ramos suspendidos de las decisiones de un tercero o de las prescripciones de un c\u00f3digo moral. Cada uno de nosotros es el agente consciente y libre de su propia vida, del bien que hace y del mal que comete. Asumir la responsabilidad del mal que hacemos es una prueba de nuestra dignidad y, ante Dios, el comienzo de la conversi\u00f3n: \u201cPadre, he pecado contra el cielo y contra ti\u201d. (Lc 15, 21)<\/p>\n\n\n\n<p>Todo el reto de la educaci\u00f3n -y de nuestra formaci\u00f3n como adultos- es forjar la verdadera libertad, que es la capacidad de la persona para discernir el verdadero bien y ponerlo en pr\u00e1ctica, porque quiere: \u00abEl grado m\u00e1s alto de dignidad de los hombres consiste en que no son conducidos por otros al bien, sino por s\u00ed mismos\u201d. (Santo Tom\u00e1s de Aquino). Este reto, por tanto, significa tambi\u00e9n formar bien la conciencia, que es la norma de acci\u00f3n pr\u00f3xima, inmediata.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfC\u00f3mo se puede conseguir esta formaci\u00f3n?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a0A trav\u00e9s de la educaci\u00f3n, centrada en las virtudes, la formaci\u00f3n continua, la experiencia, la reflexi\u00f3n, el estudio y la oraci\u00f3n, el examen de conciencia y, en caso de duda o de situaciones complejas, la consulta a un experto o gu\u00eda espiritual. Esta formaci\u00f3n nos hace adquirir la virtud cardinal de la prudencia, que perfecciona el juicio de la conciencia, como una especie de GPS para nuestras acciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Diez Mandamientos han sido y ser\u00e1n siempre la base de la vida moral: \u201cAntes de que pasen el cielo y la tierra, no desaparecer\u00e1 de la Ley ni un \u00e1pice, ni un tracto\u201d (Mt 5,18). Son la revelaci\u00f3n de la ley de Dios inscrita en nuestros corazones, que nos invita a amar a Dios y al pr\u00f3jimo y nos se\u00f1ala una serie de prohibiciones, es decir, \u201cactos que, en s\u00ed mismos y por s\u00ed mismos, independientemente de las circunstancias, son siempre gravemente il\u00edcitos, por su objeto\u201d (\u201cVeritatis Splendor\u201d 80). El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica indica qu\u00e9 son los pecados graves, en particular en los n\u00fameros 1852, 1867 y 2396.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de que la moral incluya prohibiciones puede ofender a la mentalidad contempor\u00e1nea, para la que la libertad se asemeja a una voluntad omnipotente que nada puede obstaculizar. Pero toda persona bien pensante entiende que, en la carretera de la vida, los sem\u00e1foros en rojo y las se\u00f1ales de STOP nos protegen del peligro; sin ellos, nunca llegar\u00edamos a nuestro destino.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfDe d\u00f3nde cree que provienen las diferencias de interpretaci\u00f3n sobre este cap\u00edtulo de \u201cAmoris Laetitia\u201d?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a0En mi opini\u00f3n, hay un gran malentendido en \u201cAmoris Laetitia\u201d: la moral no se hace objetiva cuando se limita a los \u201chechos externos\u201d de la vida de las personas, sino cuando se esfuerza por alcanzar la \u201cverdad de la subjetividad\u201d, la verdad del coraz\u00f3n, ante Dios, porque \u201cel hombre bueno saca el bien del tesoro de su coraz\u00f3n, que es bueno; y el hombre malo saca el mal de su coraz\u00f3n, que es malo: porque lo que dice la boca es lo que rebosa del coraz\u00f3n\u201d. (Lc 6, 45) y \u201cDios no mira como los hombres: los hombres miran la apariencia, pero el Se\u00f1or mira el coraz\u00f3n\u201d (1 Sam 16, 7).<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, no se puede condenar a una persona por el mero \u201checho externo\u00bb de que est\u00e9 divorciada y se haya vuelto a casar: se trata, por as\u00ed decirlo, de un estado civil, que no dice todo sobre la situaci\u00f3n moral de la persona en cuesti\u00f3n. Puede ser, de hecho, que esta persona est\u00e9 en el camino de la conversi\u00f3n, poniendo los medios para salir de esta situaci\u00f3n. Por otro lado, un hombre que aparece a los ojos de todos como un \u201cmarido modelo\u201d, porque lleva treinta a\u00f1os al lado de su mujer, pero que la enga\u00f1a en secreto, se encuentra en una situaci\u00f3n matrimonial aparentemente \u201cregular\u201d, mientras que en realidad est\u00e1 en un estado de pecado grave. La verdad de estas dos situaciones no es lo que perciben nuestros ojos, sino lo que Dios ve y hace discernir a la persona en el fondo de su coraz\u00f3n, con la posible ayuda del sacerdote.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica postsinodal \u201cAmoris Laetitia\u201d el Papa propon\u00eda a los cristianos acompa\u00f1ar m\u00e1s de cerca a las personas con situaciones matrimoniales complejas. Su perspectiva fue acogida con reservas en algunos sectores de la Iglesia. 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