{"id":22081,"date":"2022-07-14T07:49:03","date_gmt":"2022-07-14T06:49:03","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=22081"},"modified":"2022-07-14T07:49:06","modified_gmt":"2022-07-14T06:49:06","slug":"la-doctrina-social-de-la-iglesia-base-de-la-vida-de-hermandad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/la-doctrina-social-de-la-iglesia-base-de-la-vida-de-hermandad\/","title":{"rendered":"La Doctrina Social de la Iglesia: gu\u00eda y base para la vida de las Hermandades"},"content":{"rendered":"<p>El hombre llega a su plenitud solamente en sociedad. La naturaleza humana es la \u00fanica que necesita de la relaci\u00f3n social para completarse. As\u00ed lo explica el Libro del G\u00e9nesis, al comienzo de la Biblia: \u00abNo es bueno que el hombre est\u00e9 s\u00f3lo\u00bb (G\u00e9n. 2.18), precisa vivir en sociedad, relacionarse con los dem\u00e1s para alcanzar su pleno desarrollo como persona. Creada a imagen y semejanza de Dios (G\u00e9n. 1. 26-27) la persona humana est\u00e1 llamada desde el principio a la vida social.<\/p>\n\n\n\n<p>A esta misma conclusi\u00f3n llegaron, desde la raz\u00f3n, Plat\u00f3n (<em>La Rep\u00fablica<\/em>) y Arist\u00f3teles (<em>La Pol\u00edtica<\/em>). Retomados siglos m\u00e1s tarde por San Agust\u00edn y Santo Tom\u00e1s de Aquino respectivamente y enriquecidos por la Revelaci\u00f3n, est\u00e1n en la base del sentido de la vida y de las convicciones morales de Occidente, de la cultura europea.<\/p>\n\n\n\n<p>No ha sido pac\u00edfica la continuidad de esa l\u00ednea de pensamiento. Autores, quiz\u00e1 sobrevalorados, como Hobbes (S. XVII) o Rousseau (S. XVIII), pusieron en duda esta cualidad diferencial de la persona, su necesaria sociabilidad. Puede que sus planteamientos no tuvieran mucha consistencia, pero abrieron el camino a otros modelos de pensamiento, a partir de la Ilustraci\u00f3n (S. XVIII), que basan los ideales de la vida personal en la naturaleza y la raz\u00f3n, sintetizadas en la ciencia. La religi\u00f3n, la Revelaci\u00f3n, queda fuera del \u00e1mbito social, encerrada en la conciencia de cada uno y sin legitimidad para proponer su visi\u00f3n del hombre y la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de aqu\u00ed se inicia una din\u00e1mica vertiginosa. Comienza con la aportaci\u00f3n desenfocada de las ciencias modernas que ponen en cuesti\u00f3n la dignidad y libertad de las personas y que desemboca en la postmodernidad, categor\u00eda que engloba a distintos totalitarismos de uno otro signo, que tratan de reescribir la naturaleza humana y su dignidad e imponen la cancelaci\u00f3n civil de quienes se atreven a pensar en libertad sin asumir el relato oficial, que en eso se resume la cultura <em>woke.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia no ha permanecido indiferente a estas corrientes contraculturales que reducen la dignidad de la persona. La primera enc\u00edclica papal corrigiendo la deriva pol\u00edtica y filos\u00f3fica de la \u00e9poca moderna fue la de Gregorio XVI, <em>Mirari vos (1832)<\/em>; a \u00e9sta seguir\u00eda la enc\u00edclica<strong>&nbsp;<\/strong><strong><em>Quanta cura<\/em><\/strong><strong> (1864) <\/strong><strong>de P\u00edo IX, sobre ciertas formas de liberalismo, y la <em>Pascendi<\/em> (1907) de P\u00edo X<\/strong>contra el modernismo.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de aqu\u00ed la producci\u00f3n doctrinal pontificia es continua. Todo ese material, en forma de enc\u00edclicas, alocuciones, cartas, exhortaciones apost\u00f3licas, discursos y otras intervenciones, ha ido conformando un sistema con gran coherencia interna. A comienzos de este siglo (2004), a instancias de Juan Pablo II, toda esa doctrina, sistematizada y ordenada por ep\u00edgrafes, es recogida en el <strong>Compendio de Doctrina Social de la Iglesia (DSI), <\/strong>un manualque no pertenece al campo de las ideolog\u00edas, sino al de la teolog\u00eda moral, para orientar la conducta de las personas y de las organizaciones de personas en todos los aspectos de la vida social.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la <strong>Doctrina Social de la Iglesia<\/strong> tiene como finalidad orientar el comportamiento de las personas en orden a su pleno desarrollo, cualquier asociaci\u00f3n o grupo social debe sentirse concernido por ella, especialmente las hermandades. En ellas se han de poner los medios para que el hombre sea introducido por Cristo en la vida Trinitaria de Dios y participe de su comuni\u00f3n de vida y amor, junto con los dem\u00e1s hombres en la comuni\u00f3n de los santos. \u00abQue todos sean uno como T\u00fa y Yo somos uno\u00bb (Jn. 17, 1-22).<\/p>\n\n\n\n<p>En las hermandades se han de fomentar y vivir de modo especial los valores fundamentales de la vida social: la verdad, la libertad, la justicia y la caridad; esa es su misi\u00f3n. Si una hermandad cortara las ra\u00edces internas de su <em>socialitas<\/em>, o viviera alejada de la comuni\u00f3n con Dios en la Trinidad, su estructuraci\u00f3n como grupo social se desnaturalizar\u00eda y desmoronar\u00eda. Ya no ser\u00eda un grupo social, un espacio de humanizaci\u00f3n, sino un ambiente adictivo que se resuelve en la dial\u00e9ctica poder-oposici\u00f3n; que proclama la libertad, pero en la que el ego\u00edsmo prima sobre el bien com\u00fan; que se centra en un activismo a corto plazo. Sin el recurso a un Dios verdadero que garantice la individualidad y la sociabilidad, la hermandad oscilar\u00eda entre el vac\u00edo de la soledad individualista y las falsas identidades.<\/p>\n\n\n\n<p>En cada uno de sus apartados la <strong>Doctrina Social de la Iglesia<\/strong> parece especialmente elaborada para la vida de hermandad. Merece la pena conocerla, vivirla y difundirla.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre llega a su plenitud solamente en sociedad. La naturaleza humana es la \u00fanica que necesita de la relaci\u00f3n social para completarse. 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