{"id":21692,"date":"2022-06-26T06:00:00","date_gmt":"2022-06-26T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=21692"},"modified":"2025-01-07T16:32:50","modified_gmt":"2025-01-07T14:32:50","slug":"resurreccion-en-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/resurreccion-en-roma\/","title":{"rendered":"Resurrecci\u00f3n en Roma"},"content":{"rendered":"\n<p>Una de mis secciones favoritas en la revista impresa de Omnes se llama \u201cRincones de Roma\u201d. La columna muestra los secretos ocultos de Roma, \u00bfhe dicho ocultos? No, no est\u00e1n realmente ocultos, sino que requieren atenci\u00f3n y cierta sensibilidad para encontrarlos. Estoy haciendo una cr\u00f3nica de mis propias experiencias en los rincones de Roma. El tiempo dir\u00e1 el contenido.<\/p>\n\n\n\n<p>Hago referencia a la columna porque el otro d\u00eda volv\u00ed a visitar uno de esos rincones. Junio es un mes \u201cduro\u201d en Roma. Las temperaturas empiezan a subir y la humedad parece tener un efecto multiplicador sobre ella, el periodo de ex\u00e1menes para los universitarios se encuentra en este mes, etc. Lo m\u00e1s dif\u00edcil del mes de junio llega cuando los amigos que han terminado sus estudios regresan a sus respectivos pa\u00edses. Intentamos no despedirnos, nos atrevemos a decir con certeza, \u201chasta luego\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como mis amigos no se despiden como tal, nosotros intentamos despedirnos de los lugares que siempre hemos visitado. No vamos a la fontana Di Trevi a echar monedas, con la esperanza de un regreso, sino que estamos agradecidos por los recuerdos que hemos vivido y, por supuesto, con un tinte de deseo de volver.<\/p>\n\n\n\n<p>No cantamos el famoso <em>Arrivederci Roma<\/em>. S\u00f3lo fuimos a visitarla por \u00faltima vez. Nos inspiramos en Luc\u00eda, en el cl\u00e1sico de Manzoni, <em>Los novios<\/em>. Luc\u00eda, al dejar su pueblo, hace una letan\u00eda de cosas de las que se despide. Adi\u00f3s monta\u00f1as, adi\u00f3s arroyos, adi\u00f3s casas&#8230; <em>\u201c\u00a1Adi\u00f3s!, montes emergentes de las aguas, y elevados al cielo; cimas desiguales, conocidas por quien creci\u00f3 entre vosotras, e impresas en su mente, como los rostros de nuestra propia familia. \u00a1Adi\u00f3s! Arroyos, cuyo rumor distingue, al igual que el sonido de las voces dom\u00e9sticas de nuestros amigos m\u00e1s cercanos. Aldeas dispersas, que blanquean en la pendiente, como reba\u00f1os de ovejas paciendo, \u00a1Adi\u00f3s!\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros, como Luc\u00eda nos despedimos, no de las monta\u00f1as, sino de los obeliscos, no de los arroyos, sino de las fuentes, de las casas, de los tejados, de las c\u00fapulas.<\/p>\n\n\n\n<p>Adi\u00f3s a los obeliscos, que se levantan alegres y firmes como un tronco&#8230;, adi\u00f3s a las c\u00fapulas que se erigen en el esplendor del sol, del amanecer y de los atardeceres&#8230; Adi\u00f3s a las fuentes que dejan que el agua surja desde abajo y fluya hacia arriba &#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo un lugar que conten\u00eda en \u00e9l, todos nuestros deseos de despedida. Es la bas\u00edlica de san Pedro. S\u00e9 de un rom\u00e1ntico espa\u00f1ol que, contemplando las bellezas de Roma desde un tejado, hizo referencia al [lugar donde se aloja] el papa como la joya m\u00e1s preciosa de Roma. Escribi\u00f3 sobre el esplendor de Roma con estas palabras:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cO quam luces, Roma. Quam amoeno hic rides pospectu quantis ecllis antiquitatis monumentos. Sed nobilior tua gemma atque purior Christi vicarius de quio una cive gloriaris.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Oh, c\u00f3mo brillas, Roma! C\u00f3mo resplandeces desde aqu\u00ed, con un panorama espl\u00e9ndido, con tantos monumentos maravillosos de antig\u00fcedad. Pero tu joya m\u00e1s noble y m\u00e1s pura es el vicario de Cristo, del que te glor\u00edas como ciudad \u00fanica.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El rom\u00e1ntico era san Josemar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuimos a la bas\u00edlica de san Pedro para despedirnos. Vimos las fuentes, porque Roma es la ciudad de las fuentes. Vimos la fuente de las Tiaras que est\u00e1 cerca de la columnata de la plaza de san Pedro. \u00a1una belleza! El agua de las tres tiaras refresca a muchos peregrinos en estos d\u00edas de altas temperaturas. No nos detuvimos aqu\u00ed para despedirnos, sino que fuimos a una fuente quiz\u00e1s menos conocida. Tiene una inscripci\u00f3n que me gusta:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cQuid miraris apem, qu\u00e6 mel de floribus haurit? Si tibi mellitam gutture fundit aquam.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfpor qu\u00e9 te sorprende la abeja que extrae miel de las flores, si [cuando] vierte agua dulce para ti desde su garganta?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Las fuentes son lo que Chesterton llamar\u00eda los \u201cpulmones de Roma\u201d. La fuente es una paradoja. El agua fluye hacia arriba y no hacia abajo. El agua est\u00e1 en estado de resurrecci\u00f3n aqu\u00ed, el agua se impulsa hacia arriba y se eleva. Lo mismo ocurre con el obelisco de la plaza antes de entrar en la bas\u00edlica. Parecen pilares que han plantado sus ra\u00edces en la tierra. Un gran tronco firme, sin ramas. Parec\u00eda vivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos despedimos de los santos de la bas\u00edlica, tanto de los que est\u00e1n en la piedra como de los que est\u00e1n en la tumba. Recuerdo al ni\u00f1o brasile\u00f1o llamado Zez\u00e9 en <em>\u201cMi planta de naranja lima\u201d.<\/em> El chaval no estaba seguro de si era bueno ser santo porque pensaba que los santos estaban siempre est\u00e1ticos y tranquilos en su lugar en las piedras. Por mucho que quisiera hacer de las suyas, quedarse quieto no era una opci\u00f3n para el joven. Lo que no sab\u00eda era que estaban m\u00e1s vivos que est\u00e1ticos. A diferencia de Zez\u00e9, los santos de piedra eran los compa\u00f1eros de Quasimodo, el campanero jorobado de Notre Dame en la novela de V\u00edctor Hugo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuimos a la tumba, a la cripta, recitamos el Credo y cada palabra la sentimos viva.<\/p>\n\n\n\n<p>Roma es una ciudad de tumbas, catacumbas y criptas. Uno tiene la impresi\u00f3n de que las tumbas est\u00e1n llenas de vida. Los muertos est\u00e1n vivos. El pasado viene al presente. Roma es eterna porque sabe salir de la tumba.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, la c\u00fapula de la bas\u00edlica. Era como estar en la cima del mundo, o, mejor dicho, en la cima de la capital del mundo. Cuando se contempla desde la cima del mundo, todo parece diferente, todo vuelve a cobrar otro sentido. Esmeralda qued\u00f3 maravillada de la vista de Par\u00eds desde lo alto de la bas\u00edlica de Notre Dame cuando Quasimodo le ofreci\u00f3 ese momento, que ella consider\u00f3 impagable.<\/p>\n\n\n\n<p>Es desde esta cima donde uno empieza a despedirse. Uno empieza a ver con los ojos de los p\u00e1jaros, una visi\u00f3n amplia. Es aqu\u00ed donde se empieza a ver de nuevo lo que es Roma. Roma es la ciudad eterna porque es la ciudad de la resurrecci\u00f3n. Fuentes que dejan subir el agua, santos de piedra que parecen majestuosos y vivos, tumbas que se llenan de vida. La tumba no es el \u00faltimo lugar. La c\u00fapula est\u00e1 justo encima. Todo habla de vida. Todo est\u00e1 vivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Roma es la ciudad de la resurrecci\u00f3n. Esto es lo que sentimos desde lo alto de la c\u00fapula y pudimos ver en retrospectiva. Roma nos hace eternos porque acaba con la estrechez de miras, una mentalidad cerrada y nos resucita con un alma m\u00e1s grande &#8211; la magna anima. Roma es eterna porque es la ciudad de la resurrecci\u00f3n y nos hace universales, nos hace cat\u00f3licos. Uno sale de Roma con una personalidad resucitada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de mis secciones favoritas en la revista impresa de Omnes se llama \u201cRincones de Roma\u201d. La columna muestra los secretos ocultos de Roma, \u00bfhe dicho ocultos? No, no est\u00e1n realmente ocultos, sino que requieren atenci\u00f3n y cierta sensibilidad para encontrarlos. Estoy haciendo una cr\u00f3nica de mis propias experiencias en los rincones de Roma. 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