{"id":20516,"date":"2022-05-23T11:44:00","date_gmt":"2022-05-23T10:44:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=20516"},"modified":"2022-05-05T11:59:35","modified_gmt":"2022-05-05T10:59:35","slug":"mujer-de-rojo-sobre-fondo-gris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/mujer-de-rojo-sobre-fondo-gris\/","title":{"rendered":"Se\u00f1ora de rojo sobre fondo gris"},"content":{"rendered":"\n<p>Hace unas semanas pude asistir a una conferencia sobre esta obra de Miguel Delibes (1920-2010) impartida por la profesora Nieves G\u00f3mez en la Universidad Villanueva de Madrid. Me entraron ganas de leerme este magn\u00edfico libro que refleja la intensa relaci\u00f3n que tuvo el escritor espa\u00f1ol con su mujer, \u00c1ngeles de Castro, con la que hab\u00eda tenido 7 hijos y el fulminante final de ella en 1974, a causa de una enfermedad cerebral. Libro personal y muy delicado, escrito en un estilo intimista. Se hab\u00edan conocido de muy j\u00f3venes y se casaron en 1946, en Valladolid (Delibes ten\u00eda 26 a\u00f1os y \u00c1ngeles, 20). Fueron, pues, casi 30 a\u00f1os de matrimonio muy fecundo, adem\u00e1s de por los hijos, por la vocaci\u00f3n literaria de Delibes, que naci\u00f3 tras casarse, probablemente por la fe de ella en el talento de \u00e9l:\u00a0<em>\u201cMe conmov\u00eda su confianza en mis posibilidades. Imaginaba que si hab\u00eda destacado pintando en cualquier parte, haci\u00e9ndolo adecuadamente podr\u00eda llegar a ser un genio\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El libro es reflejo de su vida personal, bajo la identidad de un pintor que ha perdido la inspiraci\u00f3n tras la muerte de su esposa y musa. Se refugia entonces en la bebida con enorme nostalgia (m\u00e1s que nada porque le hace tener momentos en que cree poder volver a ver a su mujer). Transmite la rica personalidad de \u00c1ngeles de Castro y una muestra concreta de c\u00f3mo es la raz\u00f3n vital femenina. Era una mujer resuelta, de armoniosa figura -que los 7 embarazos no estropearon-, con los ojos bien abiertos a la realidad y la capacidad de mejorar el mundo que le rodeaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien a quien le gustaba dar sorpresas y recibirlas, con una elegancia natural y una \u201c<em>intuici\u00f3n selectiva\u201d<\/em>\u00a0innata. Una mujer\u00a0<em>\u201cde mirada c\u00f3mplice\u201d,<\/em>\u00a0que ten\u00eda\u00a0<em>\u201cuna admirable capacidad para crear ambientes\u201d\u00a0<\/em>y que era<em>\u00a0\u201cenemiga de difundir malas noticias\u201d.<\/em>\u00a0Pero esto necesariamente deb\u00eda tener su contrapartida:\u00a0<em>\u201cCuando ella se apagaba, todo languidec\u00eda en torno\u201d, \u201cfaltaba su alegr\u00eda\u201d.<\/em>Una persona que ten\u00eda\u00a0<em>\u201cuna admirable capacidad para crear ambientes\u201d<\/em>\u00a0y que en sus viajes era capaz de ir m\u00e1s all\u00e1 de los acartonados ambientes acad\u00e9micos (que a Delibes no le gustaban). Recuerda c\u00f3mo ella hab\u00eda tocado las casta\u00f1uelas en un encuentro de profesores en la Universidad de Yale y hab\u00eda animado la reuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda un gran encanto personal y don de gentes. En determinado momento del libro, se dice:&nbsp;<em>\u201cLa est\u00e9tica tambi\u00e9n cuenta\u201d.<\/em>&nbsp;El protagonista del relato le dice a su hija que&nbsp;<em>\u201cel poder de seducci\u00f3n de tu madre era arrebatador\u201d<\/em>&nbsp;y en otro fragmento,&nbsp;<em>\u201csu fe me fecundaba porque la energ\u00eda creadora era de alguna manera transmisible\u201d.<\/em>&nbsp;Era una mujer de enorme amabilidad y capacidad de habitar la vida de los otros:&nbsp;<em>\u201cTen\u00eda la facultad de inmiscuirse en casa ajena, incluso de interrumpir el sue\u00f1o del pr\u00f3jimo, sin irritarlo, tal vez porque en el fondo todos le deb\u00edan algo\u201d.<\/em>&nbsp;Alguien a quien desagradaba la vulgaridad y la burocracia, pues era impermeable a sus encantos. Una mujer con un talento innato para el trato interpersonal y para recibir confidencias. En este sentido, el escritor realza su&nbsp;<em>\u201ctacto para la convivencia, sus originales criterios sobre las cosas, su delicado gusto, su sensibilidad\u201d<\/em>. Uno de sus consejos en \u00e9poca de escasa creatividad fue&nbsp;<em>\u201cNo te aturdas; d\u00e9jate vivir\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una mujer con un fino o\u00eddo musical, que pod\u00eda hacerse entender a los pocos d\u00edas de estancia en un pa\u00eds extranjero y que le permit\u00eda tener ritmo<em>: \u201cEra el suyo un o\u00eddo intuitivo que, a veces, le permit\u00eda captar lo inexpresado\u201d.<\/em>&nbsp;Una mujer que odiaba la rutina y sab\u00eda hacer de cada d\u00eda un evento \u00fanico. Se trataba de una mujer que supo ser feliz. Al saber el diagn\u00f3stico de tumor cerebral, su expresi\u00f3n fue:&nbsp;<em>\u201cHoy estas cosas tienen arreglo, dijo. En el peor de los casos, yo he sido feliz 48 a\u00f1os; hay quien no logra serlo cuarenta y ocho horas en toda una vida\u201d.<\/em>&nbsp;Alguien a quien no le importaba acumular a\u00f1os (y experiencia), pues no solo es que los a\u00f1os pasan, sino que quedan:&nbsp;<em>\u201ccada ma\u00f1ana, al abrir los ojos, se preguntaba: \u00bfPor qu\u00e9 estoy contenta? E inmediatamente, se sonre\u00eda a s\u00ed misma y se dec\u00eda: Tengo una nieta\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Delibes nos deja en esta obra reflexiones fascinantes sobre la vida, sobre el verdadero conocimiento, sobre la belleza, al describir a su mujer como una persona con el don de descubrirla en los lugares m\u00e1s precarios e incluso de crearla:\u00a0<em>\u201c\u00bfDe qui\u00e9n aprendi\u00f3 entonces que una rosa en un florero puede ser m\u00e1s hermosa que un ramo de rosas o que la belleza pod\u00eda esconderse en un viejo reloj de pared destripado y lleno de libros?\u201d.<\/em>\u00a0Como no pod\u00eda ser de otro modo, el libro es una profunda reflexi\u00f3n sobre la muerte, pero no tanto en sentido biol\u00f3gico, sino biogr\u00e1fico, como la p\u00e9rdida de una vida compartida. Y esto, con momentos delicadamente conseguidos, como cuando, la v\u00edspera de la operaci\u00f3n, la enferma lee un poema del escritor italiano Giuseppe Ungaretti, titulado \u201cAgon\u00eda\u201d:\u00a0\u00a0<em>Morir como las alondras sedientas\/ en el espejismo. \/ O, como la codorniz\/ una vez atravesado el mar\/ en los primeros arbustos&#8230;\/ Pero no vivir del lamento\/ como un jilguero cegado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Indudablemente, es una reflexi\u00f3n sobre la complementariedad que existe entre hombres y mujeres, y c\u00f3mo nos equilibramos mutuamente. En este sentido, realza de su mujer la&nbsp;<em>\u201cviva imaginaci\u00f3n y una sensibilidad delicada. Ella era equilibrada, distinta; exactamente el renuevo que mi sangre precisaba\u201d.<\/em>&nbsp;En otro pasaje, se\u00f1ala concisa pero exactamente:&nbsp;<em>\u201cLa nuestra era una empresa de dos, uno produc\u00eda y el otro administraba\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta obra en concreto es una reflexi\u00f3n a fondo sobre la felicidad cotidiana, sobre c\u00f3mo la clave de ella est\u00e1 en la convivencia continuada:&nbsp;<em>\u201cEst\u00e1bamos juntos y era suficiente. Cuando ella se fue todav\u00eda lo vi m\u00e1s claro: aquellas sobremesas sin palabras, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida, eran sencillamente la felicidad\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El libro es tambi\u00e9n un reflejo de una religiosidad cotidiana, vivida por parte de \u00c1ngeles de Castro:&nbsp;<em>\u201cTu madre conserv\u00f3 siempre viva la creencia. Antes de operarla confes\u00f3 y comulg\u00f3. Su fe era sencilla pero estable. Nunca la bas\u00f3 en accesos m\u00edsticos ni se plante\u00f3 problemas teol\u00f3gicos. No era una mujer devota, pero s\u00ed leal a los principios: amaba y sab\u00eda colocarse en el lugar del otro. Era cristiana y acataba el misterio. Su imagen de Dios era Jesucristo. Necesitaba una imagen humana del Todopoderoso con la que poder entenderse\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La obra habla tambi\u00e9n \u2013indirectamente- de los avatares de la sociedad espa\u00f1ola por entonces (a\u00f1os 70 del s. XX): las huelgas estudiantiles, las detenciones, las revueltas, las torturas en las c\u00e1rceles. En este sentido, el escritor se refiere a la detenci\u00f3n de los dos hijos del matrimonio, L\u00e9o y Ana, que es la interlocutora del pintor. Aparece una menci\u00f3n a Franco en un momento en el que el pintor y su mujer visitan a sus hijos en la c\u00e1rcel. En este sentido, dice la mujer del artista:&nbsp;<em>\u2018\u201cEse hombre no va a ser eterno\u201d<\/em>,&nbsp;<em>como baj\u00e1ndole del pedestal\u2019.<\/em>&nbsp;Se trata, adem\u00e1s, ciertamente, una obra que lleva impl\u00edcita una cr\u00edtica a la educaci\u00f3n uniformante y estandarizada, que no permite el desarrollo de la personalidad:&nbsp;<em>\u201cLe irritaban la estructuraci\u00f3n de la carrera, los profesores adocenados, las ideas impuestas. Su cabeza caminaba muy deprisa, iba por delante de la de sus mentores\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Otros temas que siempre estaban en la mente de Delibes: La combinaci\u00f3n de lo rural y lo moderno:&nbsp;<em>\u201cHab\u00eda que insertar lo moderno en lo rural sin recurrir a la violencia\u201d.<\/em>&nbsp;La soledad de los ancianos, como cuando relata la capacidad de dar compa\u00f1\u00eda a las personas mayores que ten\u00eda su mujer:&nbsp;<em>\u201cEstos viejos locos, solitarios, nunca faltaron en la vida de tu madre: [\u2026] Todos eran ancianos irreparables, a quienes la insolidaridad de la vida moderna hab\u00eda cogido desprevenidos. Se sent\u00edan perdidos en la vor\u00e1gine de luces y ruidos, y daba la impresi\u00f3n de que ella, como un hada buena, iba tom\u00e1ndolos de la mano, uno a uno, para trasladarlos a la otra orilla\u201d.<\/em>&nbsp;La comunicaci\u00f3n entre generaciones: \u201c<em>Atend\u00eda a todos, lo mismo a los viejos, con sus cominer\u00edas, que a los adolescentes con sus equ\u00edvocas intimidades. No regateaba su entrega\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, un libro que vale la pena leer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unas semanas pude asistir a una conferencia sobre esta obra de Miguel Delibes (1920-2010) impartida por la profesora Nieves G\u00f3mez en la Universidad Villanueva de Madrid. 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