{"id":20470,"date":"2022-05-16T06:00:00","date_gmt":"2022-05-16T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=20470"},"modified":"2022-05-05T09:15:54","modified_gmt":"2022-05-05T08:15:54","slug":"la-exegesis-que-hizo-jesucristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/la-exegesis-que-hizo-jesucristo\/","title":{"rendered":"La ex\u00e9gesis que hizo Jesucristo\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p>Es un ejercicio que hay que hacer y que aqu\u00ed solo podemos esbozar. Conviene empezar por la escena de Ema\u00fas (Lc 24, 13-35). All\u00ed el Se\u00f1or, a aquellos disc\u00edpulos entristecidos y desconcertados por su muerte humillante en Jerusal\u00e9n, les increpa: <em>\u201c\u00a1Necios y torpes de coraz\u00f3n para creer todo lo que anunciaron los Profetas! \u00bfNo era preciso que el Cristo [el Mes\u00edas] padeciera estas cosas y as\u00ed entrara en su gloria? Y comenzando por Mois\u00e9s y por todos los Profetas les interpret\u00f3 en todas las Escrituras lo que se refer\u00eda a \u00c9l\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El Mes\u00edas y el Siervo de Dios&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Lamentablemente, el texto no recoge las referencias del Se\u00f1or. La menci\u00f3n a la Ley y los Profetas es un recurso tradicional jud\u00edo, pero tambi\u00e9n recuerda la misteriosa escena de la transfiguraci\u00f3n, donde Jes\u00fas apareci\u00f3 glorioso ante sus disc\u00edpulos, con Mois\u00e9s y El\u00edas. Y, seg\u00fan san Lucas, <em>\u201chablaban de su partida, que iba a cumplirse en Jerusal\u00e9n\u201d<\/em> (Lc 9, 31). Lo m\u00e1s importante de esta ex\u00e9gesis es que Cristo une la figura, en principio gloriosa y triunfante, del Mes\u00edas, profeta y Rey, con la necesidad de padecer, que se expresa en los cantos del Siervo de Yahveh de Isa\u00edas y en los salmos del justo perseguido, como especialmente el Salmo 22, que los Evangelistas aplican largamente al Se\u00f1or.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los disc\u00edpulos lo hab\u00edan reconocido como Mes\u00edas por el testimonio de Juan el bautista sobre la unci\u00f3n con el Esp\u00edritu Santo y por los signos y milagros, especialmente la expulsi\u00f3n de los demonios. Israel conservaba, seg\u00fan los casos, una fuerte tradici\u00f3n mesi\u00e1nica, relacionada con la restauraci\u00f3n de Israel e ilustrada con una variada multitud de textos b\u00edblicos. Sobre todo, con la espera de un nuevo profeta a la altura de Mois\u00e9s; <em>\u201cDios suscitar\u00e1 de entre vuestros hermanos un profeta como yo\u201d<\/em> (Dt 18, 15); capaz de <em>\u201chablar con Dios cara a cara\u201d<\/em>, nostalgia y anhelo final del Deuteronomio (34, 10); y con la tradici\u00f3n del Hijo de David, que el Se\u00f1or, por ejemplo, asume expl\u00edcitamente cuando entra en Jerusal\u00e9n montado en un pollino, cumpliendo deliberadamente la profec\u00eda de Zacar\u00edas (9, 9), entre el entusiasmo de sus disc\u00edpulos (Mt 21, 4-5; Jn 12, 14-15). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>C\u00f3mo se har\u00e1 el Reino<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Al estar vinculada la figura del Mes\u00edas con la restauraci\u00f3n de Israel, se esperaba una soluci\u00f3n fuerte y liberadora. Un Mes\u00edas capaz de vencer a los enemigos. Desde luego no se esperaban un Mes\u00edas que fuera vencido por los enemigos. Es llamativo que los Evangelios recojan tres anuncios del Se\u00f1or sobre su pasi\u00f3n (Mc 8, 31-32; 9, 30-32; 10, 32-34), que desconciertan a los disc\u00edpulos y provocan el reproche de Pedro (Mt 16, 22-24).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por muchas variantes que la figura del Mes\u00edas pudiera tener, se esperaban un triunfo. Si no, \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda restaurar Israel? Los Hechos de los Ap\u00f3stoles recogen la ansiedad de los disc\u00edpulos ante el Resucitado: <em>\u201cLos que estaban reunidos all\u00ed le hicieron esta pregunta. Se\u00f1or, \u00bfes ahora cuando vas a restaurar el Reino de Israel?\u201d<\/em>. Evidentemente era preciso ampliar y trascender la noci\u00f3n de ese Reino. Si no, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda congregar escatol\u00f3gicamente a todas las naciones? De hecho, Jes\u00fas prefiere usar \u201cReino de Dios\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A aquellos disc\u00edpulos ansiosos por la restauraci\u00f3n de Israel les ha explicado durante casi tres a\u00f1os con par\u00e1bolas que el Reino ya est\u00e1 en ellos como un fermento, y que crecer\u00e1 poco a poco hasta el final de los tiempos. Sab\u00eda que todav\u00eda no le pod\u00edan entender. Adem\u00e1s, <em>\u201cdespu\u00e9s de su pasi\u00f3n, se present\u00f3 ante ellos con muchas pruebas: se les apareci\u00f3 durante cuarenta d\u00edas y les habl\u00f3 de lo referente al Reino de Dios\u201d<\/em> (Hch 1, 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s desconcertante para los disc\u00edpulos era el paso de una liberaci\u00f3n pol\u00edtica, dentro de la historia del mundo, a una liberaci\u00f3n del pecado, argumento de la historia c\u00f3smica, de una creaci\u00f3n ca\u00edda. La ex\u00e9gesis de Cristo une y contrapesa las dos figuras principales, Mes\u00edas y Siervo de Dios, y, por lo tanto, cambia el tiempo y la naturaleza de la liberaci\u00f3n. No va a ser dentro de la historia humana, aunque se difundir\u00e1 como un fermento en la historia humana. Tampoco se har\u00e1 a la manera humana, con los medios econ\u00f3micos, pol\u00edticos y militares. Entonces, \u00bfc\u00f3mo se va a hacer?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La Ley, los Profetas y los Salmos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Volvamos a san Lucas, al final de la escena de Ema\u00fas, cuando los disc\u00edpulos descubren al Se\u00f1or, \u00e9ste desaparece, y vuelven a Jerusal\u00e9n entusiasmados. Y all\u00ed se presenta de nuevo Jesucristo. Tras ense\u00f1arles <em>\u201clas manos y los pies\u201d <\/em>con las huellas de los clavos (que el resucitado conservar\u00e1 eternamente) les dice: <em>\u201cEsto es lo que os dec\u00eda cuando a\u00fan estaba con vosotros: es necesario que se cumpla todo lo que est\u00e1 escrito en la Ley de Mois\u00e9s, en los Profetas y en los Salmos acerca de m\u00ed. Entonces les abri\u00f3 el entendimiento para que comprendiesen las escrituras: As\u00ed est\u00e1 escrito que el Cristo tiene que padecer y resucitar de entre los muertos y que se predique en su nombre la conversi\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados\u201d <\/em>(Lc 24, 44-45).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fij\u00e9monos en la ex\u00e9gesis de Cristo: <em>\u201cLo que est\u00e1 escrito en la Ley de Mois\u00e9s, en los Profetas y en los Salmos\u201d<\/em>. \u00bfEn qu\u00e9 pasajes? No los recogen los evangelistas. Pero es posible saberlo indirectamente, fij\u00e1ndose en los que usa la primera tradici\u00f3n cristiana. No tanto los pasajes mesi\u00e1nicos, pues esos ya cab\u00eda esperar que se aplicasen a Cristo, sino precisamente los que se refieren a que <em>\u201cCristo tiene que padecer y resucitar\u201d<\/em> y a que se predique <em>\u201cel perd\u00f3n de los pecados\u201d<\/em>. Solo podemos dar unas pinceladas en un tema enorme que comprende la relaci\u00f3n de Jesucristo con los Cantos del Siervo y con los salmos y la cuesti\u00f3n del \u201ccumplimiento\u201d en \u00c9l de las Escrituras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los Hechos de los Ap\u00f3stoles&nbsp; &nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es simp\u00e1tica y significativa la escena del eunuco de la reina et\u00edope Candace, que encuentra Felipe en el camino. El eunuco va sentado en la carroza leyendo: <em>\u201cComo oveja fue llevado al matadero\u2026\u201d <\/em>(Is 53, 7-8). Y pregunta a Felipe: <em>\u201cTe ruego que me digas de qui\u00e9n dice esto el profeta\u201d<\/em>. Y Felipe <em>\u201ccomenzando por este pasaje le anunci\u00f3 el Evangelio de Jes\u00fas\u201d<\/em> (Hech 8, 26-40). Aplica a Jesucristo uno de los cantos del Siervo de Yahveh.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cinco grandes \u201cdiscursos\u201d que figuran en la primera parte de los Hechos son muy significativos. All\u00ed los disc\u00edpulos se ven obligados a explicar el sentido de la muerte de Jesucristo. Pedro, el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, aplica unos vers\u00edculos del Salmo 16 (15): <em>\u201cNo abandonar\u00e1s mi alma en los infiernos ni dejar\u00e1s a tu Santo vea la corrupci\u00f3n\u201d <\/em>(Hch 2, 17). Adem\u00e1s, del 110: <em>\u201cSi\u00e9ntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos como escabel de tus pies\u201d<\/em>, que hab\u00eda usado el mismo Se\u00f1or (Mc 12, 36) y que los cristianos relacionan desde el principio con la profec\u00eda de Daniel (7, 13) y la ascensi\u00f3n de Cristo a la gloria (a la derecha del Padre).<\/p>\n\n\n\n<p>En el templo, Pedro predica: <em>\u201cDios cumpli\u00f3 lo que hab\u00eda anunciado de antemano por boca de los profetas, que su Cristo padecer\u00eda. Arrepent\u00edos por tanto y convert\u00edos para que sean borrados vuestros pecados\u201d <\/em>(Hch 3, 18). Y, por cierto, recuerda entonces al profeta prometido por Mois\u00e9s. Y ante el Sanedr\u00edn, que les llama para pedir explicaciones, usa el Salmo 118: <em>\u201cLa piedra rechazada por los arquitectos es ahora la piedra angular\u201d<\/em>, que el mismo Se\u00f1or hab\u00eda usado (cfr. Lc 20, 17).&nbsp; Y, al ser liberados, recuerda el Salmo 2: <em>\u201cLos pr\u00edncipes se han aliado contra el Se\u00f1or y contra su Cristo\u201d<\/em> (Hch 4, 26). De nuevo ante el Sanedr\u00edn, declara: <em>\u201cA \u00e9ste lo exalt\u00f3 Dios a su derecha como Pr\u00edncipe y Salvador, para otorgar a Israel el perd\u00f3n de los pecados\u201d<\/em> (Hch 5, 31). Al ser llevado al martirio, Esteban recuerda la profec\u00eda de Mois\u00e9s (<em>\u201cun profeta como yo\u201d<\/em>) y ve a Cristo <em>\u201cde pie a la diestra de Dios\u201d<\/em> (Hch 7, 55).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La ex\u00e9gesis que hizo el Bautista<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed confluyen, por otro lado, las palabras del Bautista en el inicio del Evangelio de San Juan. <em>\u201cVio a Jes\u00fas venir hacia \u00e9l y dijo: \u2018He aqu\u00ed el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo\u2019\u201d<\/em>. Y tras testimoniar la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo sobre Jes\u00fas en el momento del Bautismo, el texto sigue: <em>\u201cAl d\u00eda siguiente, Juan se encontraba de nuevo all\u00ed con dos de sus disc\u00edpulos. Fij\u00e1ndose en Jes\u00fas que pasaba, dijo: \u2018He aqu\u00ed el cordero de Dios\u2019. Los dos disc\u00edpulos le oyeron hablar as\u00ed y siguieron a Jes\u00fas\u201d<\/em> (1, 35-37). Eran Juan y Andr\u00e9s, que luego busc\u00f3 a su hermano Pedro y le dijo: <em>\u201cHemos encontrado al Mes\u00edas\u201d<\/em> (1,41).<\/p>\n\n\n\n<p>Interesa destacar que Juan une desde el principio la figura de Jes\u00fas de Nazaret como Mes\u00edas con la del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Por dos veces atribuye a Jes\u00fas ser el <em>\u201cCordero de Dios\u201d<\/em>, imagen que fuera del Apocalipsis (donde se usa 24 veces), no aparece expl\u00edcita en otros textos. Aunque san Juan asimila Cristo al Cordero pascual, cuando ya muerto, no le rompen las piernas <em>\u201cpara que se cumpliera la Escritura que dice no le romper\u00e1n ninguno de sus huesos\u201d<\/em> (Jn 19, 36; Sal 34, 21, Ex 12, 46; Num 9, 12). Estaba prohibido romper los huesos del cordero pascual. Y los evangelistas destacan que Cristo muere <em>\u201ca la hora de nona\u201d<\/em>, del viernes, cuando se sacrificaban los corderos pascuales, tras exclamar: <em>\u201cDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u201d<\/em>, inicio del Salmo 22 (23) y expresi\u00f3n del justo perseguido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos al exegeta protestante Joaqu\u00edn Jerem\u00edas la observaci\u00f3n que recoge Ratzinger en su <em>Jes\u00fas de Nazaret<\/em> (volumen II, cap\u00edtulo 1): <em>\u201cJerem\u00edas llama la atenci\u00f3n sobre el hecho de que la palabra hebrea <\/em>talja<em> significa tanto cordero como mozo o siervo\u201d<\/em> (en el ThWNT I, 343), con lo que se vinculan las dos cosas de que venimos hablando.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La Carta a los Hebreos y el Apocalipsis<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El sentido de la muerte de Cristo sintetiza la figura del Siervo perseguido y doliente por su fidelidad a Dios con el aspecto pascual y sacrificial ligado al cordero. Y tiene una magn\u00edfica expansi\u00f3n lit\u00fargica, tanto en la Carta a los Hebreos como en el Apocalipsis. En la Carta a los Hebreos, se explica magn\u00edficamente el sentido sacrificial de la muerte de Cristo, sacrificio de la nueva Alianza, hecha con el Esp\u00edritu Santo; mientras que el Apocalipsis subraya la dimensi\u00f3n c\u00f3smica de esta ofrenda de Cristo Cordero celebrada en el Cielo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La Carta a los Hebreos razona \u201cb\u00edblicamente\u201d con estos elementos. En ella es muy importante el recuerdo de Melquisedec, sacerdote del Dios alt\u00edsimo, pero no levita ni de la casa de Aar\u00f3n, como los sacerdotes jud\u00edos del Antiguo Testamento. De ah\u00ed la importancia del Salmo 110 (109), aplicado a Cristo: <em>\u201cT\u00fa eres sacerdote eterno seg\u00fan el rito de Melquisedeq\u201d<\/em>, con la salvedad que la ofrenda de Cristo es \u00e9l mismo. Lo que es el gran pecado del rechazo de Dios se convierte, por la fidelidad de Cristo, en el sacrificio cristiano. As\u00ed, la muerte de Cristo es la ofrenda y el sacrificio cristiano fundador de la Nueva Alianza. Todo lo que los sacrificios pod\u00edan significar de reconocimiento, ofrenda y pacto con Dios recibe una realizaci\u00f3n m\u00e1xima en el sacrificio de Cristo. <em>\u201cLo realiz\u00f3 de una vez para siempre ofreci\u00e9ndose a s\u00ed mismo\u201d<\/em> (7, 27). <em>\u201cEste es el punto capital de cuanto venimos diciendo, que tenemos un sumo sacerdote tal, que se sent\u00f3 a la diestra del trono de la Majestad de los cielos\u201d<\/em> (8, 1-2).<\/p>\n\n\n\n<p>Y en el Apocalipsis: <em>\u201cFuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y naci\u00f3n; y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes\u201d<\/em> (Apc 5, 10); <em>\u201cEstos siguen al cordero a dondequiera que vaya y han sido rescataos ente los hombres como primicias para Dios\u201d<\/em> (Apc 14, 4).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto da una nueva dimensi\u00f3n a la salvaci\u00f3n, al perd\u00f3n de Dios y a la instauraci\u00f3n del Reino. El Reino de Dios no se va a instaurar pol\u00edtica ni militarmente, sino mediante el sacrificio de Cristo que implora y obtiene el perd\u00f3n de Dios (<em>\u201cperd\u00f3nales, porque no saben lo que hacen\u201d<\/em>) y mediante la aplicaci\u00f3n mist\u00e9rica, primero moral y despu\u00e9s f\u00edsica, de la resurrecci\u00f3n de Cristo. As\u00ed crece el Reino de Dios en este mundo, a la espera de la resurrecci\u00f3n final. Camino de renovaci\u00f3n real de las personas, que nos permite pasar del hombre viejo, herencia de Ad\u00e1n, al nuevo, en Cristo, como sintetiza, por su parte, san Pablo. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es un ejercicio que hay que hacer y que aqu\u00ed solo podemos esbozar. Conviene empezar por la escena de Ema\u00fas (Lc 24, 13-35). 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