{"id":1861,"date":"2016-04-04T09:58:09","date_gmt":"2016-04-04T08:58:09","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=1861"},"modified":"2025-03-06T16:32:00","modified_gmt":"2025-03-06T14:32:00","slug":"la-misericordia-y-la-madre-teresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/la-misericordia-y-la-madre-teresa\/","title":{"rendered":"La Misericordia y la Madre Teresa"},"content":{"rendered":"\n<p>Me gustar\u00eda compartir algunas reflexiones (aunque no todo lo que podr\u00eda decirse) sobre c\u00f3mo la Madre Teresa entendi\u00f3 y vivi\u00f3 la misericordia del Se\u00f1or en su vida y en su obra. Las obras apost\u00f3licas de la familia de las Misioneras y Misioneros de la Caridad son, precisamente, las obras de misericordia tanto corporales como espirituales.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Francisco dice que el significado etimol\u00f3gico de la palabra latina <i>misericordia <\/i>es <i>\u201c<\/i>miseris cor dare<i>, \u2018dar el coraz\u00f3n a los m\u00edseros\u2019, a los que tienen necesidad, a los que sufren. Es lo que ha hecho Jes\u00fas: ha abierto de par en par su Coraz\u00f3n a la miseria del hombre\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>N\u00f3tese que la misericordia implica tanto el interior como el exterior: el coraz\u00f3n y luego mostrar la misericordia del coraz\u00f3n en acci\u00f3n, o como a la <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/madre-teresa-calcuta-una-santa-dias\/\">Madre Teresa<\/a> le gustaba decir, mostrar <i>\u201camor en viva acci\u00f3n\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>En <i>Misericordiae Vultus <\/i>(el documento oficial donde se establece el Jubileo de la Misericordia), el Papa Francisco dice que la misericordia es <i>\u201cla ley fundamental que habita en el coraz\u00f3n de cada persona, cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida\u201d<\/i>. El Papa contin\u00faa diciendo que su deseo es <i>\u201cque los a\u00f1os por venir est\u00e9n impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona, llevando la bondad y la ternura de Dios\u201d<\/i>. Esto implica que nuestra actitud no sea de <i>\u201carriba hacia abajo\u201d<\/i>. Que no nos sintamos superiores a los que servimos, sino m\u00e1s bien que nos consideremos parte de los pobres, identificados con ellos, en su nivel.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa em\u00e9rito Benedicto nos recuerda esto en su carta enc\u00edclica <i>Deus Caritas Est<\/i>, 34: <i>\u201cLa actuaci\u00f3n pr\u00e1ctica resulta insuficiente si en ella no se puede percibir el amor por el hombre, un amor que se alimenta en el encuentro con Cristo. La \u00edntima participaci\u00f3n personal en las necesidades y sufrimientos del otro se convierte as\u00ed en un darme a m\u00ed mismo: para que el don no humille al otro, no solamente debo darle algo m\u00edo, sino a m\u00ed mismo; he de ser parte del don como persona\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un maravilloso ejemplo de esto<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><i>\u201cSu coraz\u00f3n\u201d<\/i> (de la Madre Teresa), dijo la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Mar%C3%ADa_Nirmala_Joshi\">Hermana Nirmala<\/a>, sucesora inmediata de la Madre Teresa, <i>\u201cera grande como el coraz\u00f3n de Dios mismo, lleno de amor, afecto, compasi\u00f3n y misericordia. Ricos y pobres, j\u00f3venes y ancianos, fuertes y d\u00e9biles, sabios e ignorantes, santos y pecadores de todas las naciones, culturas y religiones encontraron una acogida cari\u00f1osa en su coraz\u00f3n, porque en cada uno de ellos, Madre Teresa vio el rostro de su amado Jes\u00fas\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que la Madre Teresa, antes de mostrar misericordia a los dem\u00e1s debemos reconocer nuestra propia miseria y nuestra necesidad de misericordia. El \u00faltimo libro de la Biblia tiene estas palabras: <i>\u201cPorque dices: \u2018Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad\u2019; y no sabes que eres un miserable y digno de l\u00e1stima, y pobre, ciego y desnudo\u201d<\/i> (Ap. 3:17). A esto le podemos llamar, la \u201cCalcuta del coraz\u00f3n\u201d, la \u201cCalcuta de mi propio coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La Hermana Nirmala nos dice que <i>\u201cla Madre estaba convencida de su pobreza y pecado, pero confi\u00f3 en el amor tierno y misericordioso de Jes\u00fas. [\u2026] La Madre siempre sinti\u00f3 la necesidad de la misericordia de Dios \u2013qu\u00e9 misericordioso es Dios al regalarnos todas estas cosas que nos ha dado\u2013, y as\u00ed, ella era agradecida con Dios\u201d<\/i>. La misma Madre Teresa dijo: <i>\u201cJes\u00fas, quien nos ama a cada uno de nosotros tiernamente, con misericordia y compasi\u00f3n, obra milagros de perd\u00f3n\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo a san Pablo podemos distinguir tres etapas en el reconocimiento de nuestra debilidad y pobreza interior. El primer paso es reconocer nuestra debilidad, pobreza, vulnerabilidad y quebranto. En segundo lugar, que podamos aceptar nuestra debilidad. Finalmente, que incluso lleguemos a gloriarnos en ello.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que maduramos espiritualmente vamos adquiriendo poco a poco desconfianza total en nosotros mismos y ganamos confianza absoluta en Dios. Como nos dice el padre Jean-Pierre de Caussade, <i>\u201cesta desconfianza completa de nosotros mismos y confianza en Dios, nos lleva a esa \u2018humildad interior\u2019 que es la base permanente del edificio espiritual, y la principal fuente de las gracias de Dios para el alma\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>La humildad extraordinaria de la Madre Teresa se demostr\u00f3 en su actitud pronta para perdonar y olvidar. Este fue un reflejo de la misericordia y el perd\u00f3n del Maestro que <i>\u201cno ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores\u201d<\/i> (Mt 9, 13).<\/p>\n\n\n\n<p>La Madre Teresa pose\u00eda una ense\u00f1anza muy profunda y pr\u00e1ctica sobre el perd\u00f3n y el olvido: <i>\u201cNecesitamos mucho amor para perdonar y necesitamos mucha humildad para olvidar, porque el perd\u00f3n no es completo a menos que tambi\u00e9n olvidemos. [\u2026] Y mientras no olvidemos, en realidad no hemos perdonado totalmente. Y esta es la parte m\u00e1s hermosa de la misericordia de Dios. No s\u00f3lo perdona sino que tambi\u00e9n olvida, y nunca trae el tema otra vez, al igual que el padre (en la par\u00e1bola) que nunca le reproch\u00f3 al hijo. Ni siquiera le dijo: olv\u00eddate de tus pecados, olvida el mal que has hecho&#8230; Y el Padre mismo corri\u00f3 con alegr\u00eda. Estos son ejemplos vivos y maravillosos que debemos compartir\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>La misma Madre Teresa puso en pr\u00e1ctica esta ense\u00f1anza. Uno de sus conocidos hab\u00eda hecho algo muy malo y ten\u00eda dificultad para enfrentar su culpa y su verg\u00fcenza. As\u00ed que le cont\u00f3 a la Madre Teresa toda la historia. Esta persona relat\u00f3: <i>\u201cMadre pregunt\u00f3 primero si alguien sab\u00eda de esto y le dije que s\u00f3lo el sacerdote que hab\u00eda escuchado mi confesi\u00f3n. Madre me mir\u00f3 con tanto amor y tanta ternura en sus ojos&#8230; Ella dijo: \u2018Jes\u00fas te perdona y Madre te perdona. Jes\u00fas te ama y Madre te ama. Jes\u00fas s\u00f3lo quer\u00eda mostrarte tu pobreza. Ahora, cuando alguien venga a ti con lo mismo, t\u00fa tendr\u00e1s compasi\u00f3n por esa persona\u2019. Le ped\u00ed a la Madre Teresa que no se lo dijera a nadie, y ella, tiernamente, prometi\u00f3 que no lo har\u00eda. Nunca me pregunt\u00f3: \u00bfpor qu\u00e9 lo hiciste? \u00bfC\u00f3mo pudiste hacer eso? Ni tampoco dijo: \u00bfno te da verg\u00fcenza? Causaste gran esc\u00e1ndalo. Ni siquiera me dijo: no lo vuelvas a hacer\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>Como sabemos, en el Sacramento de la confesi\u00f3n nos encontramos directa y personalmente con la misericordia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>La Madre Teresa se acercaba al sacramento de la Reconciliaci\u00f3n con fidelidad y regularidad, incluso durante sus frecuentes viajes. <i>\u201cIncluso mientras viajaba de casa en casa, Madre se manten\u00eda fiel a su confesi\u00f3n semanal y prefer\u00eda hacerlo con el confesor ordinario de cada comunidad donde iba a estar\u201d<\/i>, explica la Hermana Nirmala. Para la Madre Teresa la confesi\u00f3n no era un h\u00e1bito o rutina, sino que cada vez era un encuentro nuevo con la misericordia y el amor de Dios. Entend\u00eda muy bien la importancia de la confesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En una ocasi\u00f3n dijo: <i>\u201cEl diablo odia a Dios. Y ese odio en acci\u00f3n nos est\u00e1 destruyendo, haci\u00e9ndonos pecar, haci\u00e9ndonos participar de ese mal, para que tambi\u00e9n nosotros compartamos ese odio y (<\/i>\u00e9ste<i>) nos separe de Dios. Pero es ah\u00ed donde llega la misericordia maravillosa de Dios. S\u00f3lo tienes que dar marcha atr\u00e1s y decir lo siento. Ese es el hermoso regalo de la confesi\u00f3n. Vamos a confesarnos como un pecador con pecado y salimos de la confesi\u00f3n como un pecador sin pecado. Esa es la tremenda, tremenda misericordia de Dios. Siempre perdonando. No s\u00f3lo perdonando, sino amando&#8230;, delicadamente, amorosamente, pacientemente. Y esto es lo que el diablo odia en Dios, la ternura y el amor de Dios para el pecador\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Obras humildes<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Volviendo ahora a nuestra forma de demostrar la misericordia en acci\u00f3n, la Madre Teresa quer\u00eda que las obras materiales y espirituales de misericordia se llevaran a cabo como <i>\u201cobras humildes\u201d<\/i>. Ella no quer\u00eda hacer <i>\u201ccosas grandes\u201d<\/i>, sino <i>\u201cobras humildes\u201d<\/i> con gran amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez alguien le hizo una pregunta a Madre Teresa: <i>\u201cCuando usted dice pobreza, la mayor\u00eda de la gente piensa en la pobreza material\u201d<\/i>. La Madre Teresa respondi\u00f3: <i>\u201cEs por eso por lo que hablamos de los no deseados, los no amados, los descuidados, los olvidados, los que est\u00e1n solos\u2026 Esta es una pobreza mucho mayor, porque la pobreza material siempre se puede satisfacer con lo material. Si recogemos un hombre con hambre de pan, le damos el pan y ya hemos saciado su hambre. Pero si nos encontramos con un hombre terriblemente solo, rechazado, descartado por la sociedad\u2026, la asistencia material no le ayudar\u00e1. Puesto que para eliminar esa soledad, para eliminar ese terrible dolor, necesita oraci\u00f3n, necesita sacrificio, necesita ternura y amor. Y eso es, muy a menudo, m\u00e1s dif\u00edcil de dar que las cosas materiales. Esa es la raz\u00f3n por la que hay hambre no s\u00f3lo de pan, sino que tambi\u00e9n hay hambre de amor. La desnudez no es s\u00f3lo la falta de un pedazo de ropa; hay desnudez por la p\u00e9rdida de la dignidad humana. Y la falta de vivienda no es s\u00f3lo no tener una casa donde dormir, es estar sin hogar, ser rechazado, no deseado, un descartado de la sociedad\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>El entrevistador continu\u00f3: <i>\u201cLa hemos visto a usted y a las Hermanas haciendo para los ni\u00f1os estas cosas tan peque\u00f1as y con tanta ternura; simplemente en la forma de tratarlos. Y fue muy inspirador, \u00bfpodr\u00eda hablar de eso?\u201d<\/i>. La Madre Teresa respondi\u00f3: <i>\u201cNo es lo mucho que hacemos, o lo grande que son las cosas, sino cu\u00e1nto amor ponemos en lo que hacemos. Porque somos seres humanos, la acci\u00f3n nos parece muy peque\u00f1a, pero una vez que se ha entregado a Dios, Dios es infinito y esa peque\u00f1a acci\u00f3n se eleva, se convierte en una acci\u00f3n infinita. Porque Dios es infinito, no existe medida para Dios, as\u00ed como tampoco existe el tiempo para Dios. Dios <\/i>es<i>; Dios nunca podr\u00e1 convertirse en <\/i>fue<i>. As\u00ed mismo, el amor de Dios es infinito, est\u00e1 lleno de ternura, lleno de misericordia, lleno de perd\u00f3n, lleno de bondad, lleno de consideraci\u00f3n. Basta meditar en las cosas que Dios piensa de antemano para nosotros, siendo as\u00ed que es sorprendente c\u00f3mo \u00c9l, que tiene el mundo entero, el cielo y la tierra en que pensar y, sin embargo, es tan particular en las cosas sencillas, cosas peque\u00f1as que pueden llevar alegr\u00eda a alguien. \u00c9l inspira a una persona para darle esa alegr\u00eda a otra persona, a alguien que lo necesita.<\/i><\/p>\n\n\n\n<p><i>Esa es la acci\u00f3n de Dios en el mundo, el amor de Dios en acci\u00f3n. Y hoy Dios ama al mundo a trav\u00e9s de nosotros. De la misma forma que \u00c9l envi\u00f3 a Jes\u00fas para demostrar al mundo, lo mucho que lo ha amado. Y hoy Cristo nos est\u00e1 utilizando, a nosotros, a ti. \u00c9l quiere tratar de demostrar al mundo que \u00c9l es, y que \u00c9l ama al mundo, y que somos muy valiosos para \u00c9l. Como dijo Isa\u00edas, \u2018eres precioso para \u00c9l, te he llamado por tu nombre; t\u00fa eres m\u00edo. El agua no te ahogar\u00e1. El fuego no te quemar\u00e1. Voy a renunciar a las naciones por ti; eres muy valioso para m\u00ed; te amo\u2019. Y esa ternura del amor de Dios, y su compasi\u00f3n y misericordia y su perd\u00f3n, son tan bellamente expresados cuando dijo que \u2018incluso si una madre puede olvidarse de su ni\u00f1o, Yo no voy a olvidarme de ti. Te he labrado en la palma de mi mano\u2019.<\/i> S\u00f3lo piensa<i> que cada vez que t\u00fa, que nosotros, llamamos a Dios, ah\u00ed estamos en su palma y nos mira, tan de cerca, con tanta ternura, con tanto amor. Esto es oraci\u00f3n\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>La Madre Teresa, a lo largo de su vida tuvo sus cr\u00edticos. Eran individuos o grupos que trataban de oponerse a su misi\u00f3n o a sus planes por diversas razones. Ella nunca consider\u00f3 a ninguno de ellos como su enemigo, ni jam\u00e1s se ofendi\u00f3. Su deseo de ser una con Jes\u00fas nos ofrece una clave para entender su propia actitud hacia las personas que, en lo que se refiere a sus acciones, podr\u00edan f\u00e1cilmente calificarse como \u201cenemigos\u201d potenciales en su forma de verlos. En una meditaci\u00f3n que escribi\u00f3 para sus hermanas, la Madre Teresa explica: <i>\u201cVean la compasi\u00f3n de Cristo hacia Judas. El hombre que recibi\u00f3 tanto amor, sin embargo, traicion\u00f3 a su propio Maestro, el Maestro que guard\u00f3 el \u2018Silencio Sagrado\u2019 y que no lo traicionar\u00eda con sus compa\u00f1eros. Jes\u00fas pudo haber hablado con facilidad en p\u00fablico, como algunas de ustedes hacen, y dicho a los dem\u00e1s las intenciones ocultas y los hechos de Judas. Pero no lo hizo. M<\/i>\u00e1s bien most<i>r\u00f3 misericordia y caridad; y en vez de condenarlo, lo llam\u00f3 \u2018amigo\u2019. Y si Judas, hubiera mirado a los ojos de Jes\u00fas como lo hizo Pedro, hoy Judas ser\u00eda el fruto de la misericordia de Dios. Jes\u00fas siempre tuvo compasi\u00f3n\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por m\u00e1s grande que fuera la fe de la Madre Teresa, ella siempre fue consciente de que era la gracia de Dios obrando en su vida. Consideraba una gracia de Dios el ser capaz de aceptar la gracia y reconoci\u00f3 la acci\u00f3n de Dios en su vida. Dec\u00eda: <i>\u201cDebo saber lo que Dios ha hecho por m\u00ed. Su gran amor por m\u00ed es lo que me mantiene aqu\u00ed. No mi m<\/i>\u00e9rito. La respuesta debe ser la <i>convicci\u00f3n: es la misericordia y la gracia de Dios\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>Termino con una reflexi\u00f3n hecha por Eileen Egan, una amiga muy cercana de la Madre Teresa desde la d\u00e9cada de los sesenta: <i>\u201cLa Madre Teresa le tom\u00f3 la palabra a Jes\u00fas y lo acept\u00f3 con amor incondicional en aquellos con quien \u00c9l eligi\u00f3 identificarse. Con el que tiene hambre,&nbsp; con el desamparado, con el que sufre. Ella los envolvi\u00f3 en la misericordia. Misericordia, despu\u00e9s de todo, es s\u00f3lo amor bajo el aspecto de necesidad, el amor que va al encuentro de las necesidades de la persona amada. \u00bfNo pudiera cambiar poderosamente la vida en nuestros tiempos para bien si millones de sus seguidores le tomaran la palabra a Jes\u00fas?\u201d<\/i>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me gustar\u00eda compartir algunas reflexiones (aunque no todo lo que podr\u00eda decirse) sobre c\u00f3mo la Madre Teresa entendi\u00f3 y vivi\u00f3 la misericordia del Se\u00f1or en su vida y en su obra. Las obras apost\u00f3licas de la familia de las Misioneras y Misioneros de la Caridad son, precisamente, las obras de misericordia tanto corporales como espirituales. 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