{"id":18470,"date":"2022-02-18T06:00:00","date_gmt":"2022-02-18T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=18470"},"modified":"2022-02-09T11:14:38","modified_gmt":"2022-02-09T10:14:38","slug":"leopoldo-panero-1909-1962-lo-cotidiano-y-lo-trascendente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/leopoldo-panero-1909-1962-lo-cotidiano-y-lo-trascendente\/","title":{"rendered":"Leopoldo Panero (1909-1962). Lo cotidiano y lo trascendente"},"content":{"rendered":"<p>En torno a la figura de Leopoldo Panero siempre se ha citado su poemario <em>Escrito a cada instante<\/em>, el m\u00e1s amplio de todos y el que m\u00e1s atenci\u00f3n y reconocimientos ha merecido, gracias al cual sus otros libros de versos han cobrado cierto inter\u00e9s por parte de los lectores y estudiosos de su obra l\u00edrica. Pero dentro de <em>Escrito\u2026<\/em>, un ramillete de poemas \u2014entre otros, el que da t\u00edtulo al libro <em>El templo vac\u00edo<\/em>\u2014han sido definitivos para desentra\u00f1ar el pensamiento po\u00e9tico del autor astorgano.<\/p>\n\n\n\n<p>Fallecido prematuramente a los 53 a\u00f1os, su primera producci\u00f3n po\u00e9tica se abri\u00f3 cauce con una poes\u00eda de corte vanguardista en la que el aliento de su universo personal ya se adivinaba con poemas envueltos en la niebla, en cielos hermosamente vivos y en la belleza del paisaje. Fue la publicaci\u00f3n, en 1944, del extenso poema <em>La estancia vac\u00eda<\/em>, en la revista <em>Escorial<\/em>, lo que sirvi\u00f3 para darle un nombre de prestigio en la l\u00edrica de su tiempo, hasta el punto de que personalidades del mundo de la literatura como Jorge Guill\u00e9n acabaron consider\u00e1ndolo como el mejor poeta posterior a la guerra civil. Sin embargo, esa apreciaci\u00f3n no se debi\u00f3 s\u00f3lo a su primera entrega po\u00e9tica sino, como hemos apuntado antes, a <em>Escrito a cada instante<\/em>, que ven\u00eda a clausurar en la fecha de su edici\u00f3n, 1949, la viveza de unos cuantos espl\u00e9ndidos poemarios de otros autores de su generaci\u00f3n tambi\u00e9n impresos por aquella d\u00e9cada: <em>Oscura Noticia<\/em> (1944) e <em>Hijos de la ira<\/em> (1944) de D\u00e1maso Alonso y, paralelamente, <em>La casa encendida<\/em> (1949)<em>,<\/em> de Luis Rosales, todos dentro de una misma atm\u00f3sfera repleta de inc\u00f3gnitas y de encandilamiento, y centrados en el misterio de las realidades m\u00e1s elementales de la existencia humana, marcados a su vez por la huella de Machado, Unamuno, e incluso por el estoicismo de algunos poetas del XVII.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"palabra-en-el-tiempo\"><strong>Palabra en el tiempo<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p><em>Escrito a cada instante<\/em>, un libro \u00fanico, de gran rigor expresivo, con muchos poemas elaborados con anterioridad a <em>La estancia vac\u00eda<\/em>, fue el que le dio la talla del gran poeta que es Leopoldo Panero. En \u00e9l se entrelazan las claves de una poes\u00eda temporalista, cargada de afectividades: su esposa, sus hijos, sus abuelos, sus padres, hermanas, amigos, vecinos, enemigos, Macaria la casta\u00f1era de la Plaza Mayor de Madrid, las calles de su infancia, diversos paisajes contemplados y, por supuesto, Dios, sobre los que Panero proyecta una intensa mirada amorosa que da raz\u00f3n de que sus versos parten de experiencias vividas, lo que hace que siempre sepan a verdad. As\u00ed, en los delicados tres sonetos que dedica a su esposa, vale la pena entresacar los tercetos finales de <em>De tu honda luz<\/em>, en los que trasluce sus a\u00f1os de fidelidad matrimonial y, como se\u00f1ala Luis Felipe Vivanco, que la amada es garant\u00eda del rejuvenecimiento de los dos hacia el futuro, pues uno solo envejece pronto: \u201c<em>Cari\u00f1o es al latir lo ya vivido. \/ Con nuevo sino y voluntad m\u00e1s pura, \/ y m\u00e1s clara verdad que la so\u00f1ada, \/ mi pasado refrescas en tu olvido \/ hacia una virgen juventud futura \/ que duerme oscuramente en tu mirada\u201d<\/em>. Junto a ellos, cabe mencionar otros sonetos como el que escribe a sus hermanas, o a su hermano Juan \u2014tambi\u00e9n poeta, fallecido en un accidente de tr\u00e1fico en 1937\u2014, o a Dolores, la costurera de su casa, piezas literarias de enorme encanto y que revelan una aut\u00e9ntica autobiograf\u00eda emocional del poeta, capaz de enternecer a cualquiera gracias a su humanidad y exquisitez verbal.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"poesia-anclada-en-el-dolor\"><strong>Poes\u00eda anclada en el dolor&nbsp;<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Sin embargo, al margen de esa l\u00edrica vital, entra\u00f1ablemente amable y dom\u00e9stica, Leopoldo Panero es poeta existencial del dolor, del misterio clamoroso del dolor, donde convergen las muertes de sus seres queridos y la evidencia ineluctable del transcurrir temporal; adem\u00e1s, es poeta de la soledad, que \u00e9l convierte continuamente en oraci\u00f3n, en b\u00fasqueda de Dios. Tanto en un caso como en otro, la suya no deja de ser poes\u00eda expl\u00edcitamente religiosa o, poes\u00eda rezada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al tema del dolor, es celeb\u00e9rrimo el poema ya citado al principio<em> El templo vac\u00edo<\/em> escrito en alejandrinos e integrado en la Liturgia de las Horas (se rezan los diecis\u00e9is primeros versos en las v\u00edsperas del domingo IV). En \u00e9l se contiene la propia compunci\u00f3n del poeta tras haber sido <em>\u201cel que tiene fr\u00edo de s\u00ed mismo\u201d<\/em>, esto es, el orgulloso, el altivo. Una y otra vez lo expresa de diversas maneras, como en bucle, en continua vuelta hacia la conversi\u00f3n personal \u2014en el poemario se encuentran m\u00e1s composiciones en los que manifiesta ese retorno incesante a la presencia de Dios, como el que titula <em>\u201cT\u00fa que andas sobre la nieve\u201d<\/em>, cuando escribe: \u201c<em>Ahora que alzo mi coraz\u00f3n, y lo alzo \/ vuelto hacia Ti mi amor\u201d<\/em>\u2014, a la vez que descubre el valor de la gracia actuando en su alma: <em>\u201cT\u00fa me diste la gracia para vivir contigo\u201d<\/em>. En ese contexto, la palabra dolor \u2014 <em>\u201cLo mejor de mi vida es el dolor\u201d<\/em>, repite en varias ocasiones como un estribillo\u2014 parece referirse m\u00e1s a la aflicci\u00f3n amorosa, esto es, al arrepentimiento, que a otro tipo de pesadumbre. De hecho anuncia el autor: <em>\u201cMi dolor se arrodilla, como el tronco de un sauce, sobre el agua del tiempo, por donde voy y vengo\u201d<\/em>, constante que prevalece en todo el poema y en muchos otros de <em>Escrito a cada instante<\/em>, conformando de esta forma la necesidad que Panero siente de Dios para asentar su inquieta y desazonada vida: <em>\u201cSoy el hu\u00e9sped del tiempo; soy, Se\u00f1or, caminante \/ que se borra en el bosque y en la sombra tropieza\u201d<\/em>: no lo puede decir po\u00e9ticamente m\u00e1s claro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"vivencia-de-dios\"><strong>Vivencia de Dios<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, el dolor es el resultado de las frecuentes p\u00e9rdidas que jalonan su existencia y que lo llevan a esa desconcertante soledad o a ese vac\u00edo desde el que irrumpe su creaci\u00f3n l\u00edrica m\u00e1s personal. Soledad o vac\u00edo, adem\u00e1s, vinculados a la vivencia de Dios como un ser al que, ciertamente, desconoce, pero que intuye como imprescindible para conocerse el poeta a s\u00ed mismo: <em>\u201cAhora que el estupor me levanta desde las plantas de los pies, \/ y alzo hacia Ti mis ojos, \/ Se\u00f1or, dime qui\u00e9n eres, \/ ilumina qui\u00e9n eres, \/ dime qui\u00e9n soy yo tambi\u00e9n, \/ y por qu\u00e9 la tristeza de ser hombre\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en <em>La estancia vac\u00eda<\/em> escribi\u00f3 en el poema hom\u00f3nimo:<em> \u201cEstoy solo y me oculto en mi inocencia. \/ Dios ha pasado por mi vida (\u2026). \/ Estoy solo, Se\u00f1or, en la ribera \/ reverberante de dolor. (\u2026) \/ Estoy solo, Se\u00f1or. Respiro a ciegas \/ el olor virginal de Tu palabra. \/ Y empiezo a comprender mi propia muerte; mi angustia original, mi dios salobre\u201d<\/em>, un pensamiento que, en cierta medida, resume el itinerario interior del poeta, quien, desde su soledad, y a partir de la ausencia de los seres m\u00e1s amados que ocuparon su vida infantil, descubre a Dios. Ya lo afirm\u00f3 Manuel Jos\u00e9 Rodr\u00edguez en su estudio <em>Dios en la poes\u00eda espa\u00f1ola de posguerra<\/em>: <em>\u201cLa soledad que canta Leopoldo Panero se va revelando como condici\u00f3n imprescindible para advertir que es Dios el destino del hombre, aunque \u00e9l no lo comprenda y lo haga, incluso, cada vez m\u00e1s incomprensible\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"ferviente-accion-de-gracias\"><strong>Ferviente acci\u00f3n de gracias<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Una soledad o vac\u00edo que ni brota del pecado, sino desde el desconcierto de haber perdido la inocencia original, ni queda infecunda pues, cuando el poeta asume su condici\u00f3n de hombre en completa mansedumbre, se entrega a Dios en una ferviente acci\u00f3n de gracias: <em>\u201cSe\u00f1or, yo te deb\u00eda \/ esta canci\u00f3n ba\u00f1ada \/ de gratitud\u2026 Pudiste \/ T\u00fa siempre puedes, siempre\u2014 \/ llevarme en una r\u00e1faga \/ como se arranca un \u00e1rbol \/ para quemarlo a\u00fan verde (\u2026), \/ No quisiste arrancarme\u201d<\/em>. Es el colof\u00f3n del pensamiento po\u00e9tico, metaf\u00edsico y humano de Panero tras caer en la cuenta de que, en su paso por la vida, tiene tendida la mano generosa, aunque incomprensible, de Dios; de ah\u00ed la aceptaci\u00f3n de sus limitaciones; de ah\u00ed que entienda que todo amor es la sombra de un Dios viviente. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En torno a la figura de Leopoldo Panero siempre se ha citado su poemario Escrito a cada instante, el m\u00e1s amplio de todos y el que m\u00e1s atenci\u00f3n y reconocimientos ha merecido, gracias al cual sus otros libros de versos han cobrado cierto inter\u00e9s por parte de los lectores y estudiosos de su obra l\u00edrica. 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