{"id":16853,"date":"2021-11-18T06:32:00","date_gmt":"2021-11-18T05:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=16853"},"modified":"2021-11-16T10:52:15","modified_gmt":"2021-11-16T09:52:15","slug":"para-que-llegue-la-buena-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/para-que-llegue-la-buena-muerte\/","title":{"rendered":"Para que llegue la buena muerte"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">A todos nos da miedo morir. Pero la cultura actual, lejos de proveernos de medios para afrontar ese periodo final de nuestra vida en las mejores condiciones, da por supuesto que la muerte es el mal absoluto y le da por completo la espalda. Y lo hace con la propuesta transhumanista de llegar a tener vidas inmortales, o con la reivindicaci\u00f3n de la eutanasia como un derecho. En ambas propuestas subyace la idea de que uno es soberano para decidir cu\u00e1ndo acaba con su vida. La vida deja de ser un derecho humano, que protege un bien fundamental para la persona como es su vida, y se convierte en un derecho del que dispone el ser humano como quiera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El planteamiento postmoderno frente al final de la vida, aunque aparente ampliar la libertad individual, constituye un doble fraude. Primero, porque la vida inmortal no solo es una quimera sino una pesadilla. La \u00e9pica de la existencia humana est\u00e1 asociada a nuestra condici\u00f3n vulnerable y mortal. Y segundo, porque nadie renuncia a vivir y pide la eutanasia si su vida merece la pena. Y toda vida tiene sentido si estamos convencidos como sociedad de que as\u00ed es y que actuamos en consecuencia. Uno pide morir porque est\u00e1 solo, tiene dolor o su vida est\u00e1 muy limitada. Pero si la persona est\u00e1 acompa\u00f1ada, sus dolores son aliviados y se le brinda la posibilidad de ser ella misma por muy limitada que est\u00e9, no se plantear\u00e1 pedir que acaben con su vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si no fuera por el abuso que se hace de la expresi\u00f3n, no dudar\u00eda a subrayar que este libro que acaba de publicar Pablo Requena resulta imprescindible para cualquier persona que quiera pensar sobre la eutanasia y, en general, sobre el final de la vida. Lo disfrutar\u00e1n no solo los profesionales sanitarios y los responsables de pol\u00edticas p\u00fablicas sino todas las personas que se animen a leerlo. Porque no se puede abordar el tema con mayor claridad, serenidad, rigor y apertura de miras. El autor es m\u00e9dico de formaci\u00f3n, profesor de bio\u00e9tica en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz y actualmente representante de la Santa Sede ante la Asociaci\u00f3n M\u00e9dica Mundial. Esa formaci\u00f3n y experiencia, unidas a una escritura que enlaza con la mejor tradici\u00f3n de los m\u00e9dicos-humanistas, le ha permitido ofrecer un libro breve pero enjundioso; que prescinde de la erudici\u00f3n pero est\u00e1 al d\u00eda; que trata de muchas cuestiones pero todas ensambladas con gran coherencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El libro se divide en dos partes. En la primera el autor se pregunta por qu\u00e9 hemos llegado a plantearnos la eutanasia como una opci\u00f3n para el final de la vida. Y se centra en el problema de la soledad, que constituye la gran epidemia del tiempo presente (y mucho m\u00e1s dif\u00edcil de combatir que la Covid-19); en la prolongaci\u00f3n de la vida en condiciones muchas veces penosas, a la que nos ha conducido el triunfo de la medicina sobre la muerte en el \u00faltimo siglo; en la existencia de una variedad de opciones terap\u00e9uticas que no necesariamente deben agotarse en todos los casos y de las que en ocasiones se abusa; en el fen\u00f3meno preocupante y creciente de \u201csentirse un peso para los dem\u00e1s\u201d que embarga a muchas personas al final de sus vidas. Para cada uno de estos desaf\u00edos propone una respuesta espec\u00edfica, sostenida en la defensa del valor incondicional de cada ser humano, y presentada en tales t\u00e9rminos que invita a pensar y dialogar m\u00e1s que a confrontarse.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la segunda parte se detiene en estudiar las dos alternativas que se proponen ante \u201cel grito de auxilio que supone pedir la muerte\u201d: o bien acompa\u00f1ar hasta el final o bien aplicar la eutanasia. Pablo Requena insiste en que ambas l\u00f3gicas son opuestas entre s\u00ed. Si cuidamos hasta el final es porque estamos convencidos de que la vida de esa persona es sagrada y no deja de serlo por que sus capacidades meng\u00fcen. La l\u00f3gica de los cuidados paliativos, sustentada en la tradici\u00f3n m\u00e9dica hipocr\u00e1tica, consiste en cuidar eficazmente evitando el sufrimiento y nunca en dar muerte. La l\u00f3gica eutan\u00e1sica, por el contrario, se sostiene sobre la aceptaci\u00f3n de que un ser humano puede dar muerte a otro en determinadas circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Precisamente porque el origen de la medicina hipocr\u00e1tica, base de la medicina actual, consisti\u00f3 en separar al m\u00e9dico que cura del gur\u00fa que puede procurar tambi\u00e9n la muerte, el autor muestra una enorme preocupaci\u00f3n por el hecho de que se normalice el hecho de que sean los m\u00e9dicos quienes practiquen la eutanasia. Cita al respecto al padre de la deontolog\u00eda m\u00e9dica moderna en Espa\u00f1a, Gonzalo Herranz, quien afirmaba que \u201cla eutanasia no es medicina, porque no la completa, sino que la sustituye\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Consciente de que la eutanasia no consagra un derecho sino el abandono de la persona en una de las etapas m\u00e1s cr\u00edticas de su vida, acaba el libro insistiendo en la necesidad de revertir esta situaci\u00f3n, derogando las leyes de eutanasia cuando sea posible y abogando por una asistencia integral a las personas al final de la vida, que no deje a nadie atr\u00e1s.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A todos nos da miedo morir. Pero la cultura actual, lejos de proveernos de medios para afrontar ese periodo final de nuestra vida en las mejores condiciones, da por supuesto que la muerte es el mal absoluto y le da por completo la espalda. 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