{"id":16575,"date":"2021-11-03T05:27:00","date_gmt":"2021-11-03T04:27:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=16575"},"modified":"2022-02-08T16:57:59","modified_gmt":"2022-02-08T15:57:59","slug":"homilias-aburridas-indiana-jones-y-el-templo-perdido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/homilias-aburridas-indiana-jones-y-el-templo-perdido\/","title":{"rendered":"\u00bfHomil\u00edas aburridas? Indiana Jones y el templo perdido"},"content":{"rendered":"<p>Me contaba un sacerdote amigo su plan para preparar la homil\u00eda del domingo: Los lunes se le\u00eda los comentarios de los padres de la Iglesia sobre el Evangelio, los martes las catequesis del Papa, el mi\u00e9rcoles acud\u00eda a la Biblia interlineal griega y el jueves a varios comentarios. No recuerdo, ni quiero recordar, c\u00f3mo sigue porque a m\u00ed, sinceramente me supera.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que hasta llegar a ese n\u00facleo de la Palabra de Dios que debemos transmitir hay que hacer algo, no se si tanto, pero algo. Es una aventura al estilo de <em>Indiana Jones y el Templo Perdido<\/em>: Toda una selva de sucesos intrascendentes, ideas propias, elementos coyunturales y otras especies que hay que atravesar hasta llegar al n\u00facleo perdido del Evangelio, ese n\u00facleo que hemos de abrazar y sacar de la Palabra de Dios para llev\u00e1rsela a nuestros hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo XII Dom G\u00fcigo, el noveno de los priores de la Gran Cartuja, escribi\u00f3 una carta peque\u00f1a y sustanciosa llamada la <em>La escala de los monjes<\/em> sobre la vida contemplativa. Esta carta es, quiz\u00e1, el primer an\u00e1lisis sistem\u00e1tico de lo que ahora llamamos <em>Lectio Divina<\/em> es decir la lectura orante de la Biblia. La <em>Lectio Divina<\/em> pone en el centro de la oraci\u00f3n la Palabra de Dios con su fuerza.<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos siglos, sin embargo, este modo de leer la Biblia se ha hecho muy minoritario. Con frecuencia, en cambio, utilizamos la Palabra de Dios para apoyar, incluso en la oraci\u00f3n, un discurso que es m\u00e1s asc\u00e9tico que otra cosa. A veces nos servimos de la Palabra de Dios para ambientarnos y facilitar un di\u00e1logo con Dios en una determinada escena del Evangelio como si fu\u00e9ramos <em>un personaje m\u00e1s<\/em>. Las dos son formas preciosas de rezar.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, si queremos llegar al n\u00facleo de la Palabra de Dios que leemos y que hemos de transmitir deberemos ir a la Palabra misma y leerla con el mismo esp\u00edritu con la qeu fue escrita: El Esp\u00edritu Santo. La <em>Lectio Divina<\/em> nos ense\u00f1a a hacerlo. Por eso el Concilio Vaticano II en la Constituci\u00f3n Dei Verbum, n\u00ba 25, dice:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEs necesario que todos conserven un contacto continuo con la Sagrada Escritura a trav\u00e9s de la \u00ablectio divina\u00bb&#8230;, a trav\u00e9s de una meditaci\u00f3n atenta y que recuerden que la lectura debe ir acompa\u00f1ada de la oraci\u00f3n. Es ciertamente el Esp\u00edritu Santo el que ha querido que esta forma de escucha y de oraci\u00f3n sobre la Biblia no se pierda a trav\u00e9s de los siglos.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9todo de la <em>Lectio Divina<\/em> es descrita por Dom G\u00fcido como una escala de cuatro escalones que vamos subiendo progresivamente en la oraci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201clectura\u201d es la inspecci\u00f3n cuidadosa de las Escrituras, realizada con esp\u00edritu atento.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201cmeditaci\u00f3n\u201d es el trabajo de la mente estudiosa que, con la ayuda de la propia raz\u00f3n, investiga la verdad oculta.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201coraci\u00f3n\u201d es el impulso devoto del coraz\u00f3n hacia Dios pidi\u00e9ndole que aleje los males y conceda los bienes.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201ccontemplaci\u00f3n\u201d es como una elevaci\u00f3n sobre s\u00ed misma de la mente que, suspendida en Dios, saborea las alegr\u00edas de la eterna dulzura.<\/p>\n\n\n\n<p>Subida esta escala y llegados a la cima, sumergidos en contemplaci\u00f3n, nos llenamos de ese Dios que ahora podemos transmitir &#8211;<em>Contemplata aliis tradere<\/em>&#8211; a trav\u00e9s nuestra Predicaci\u00f3n. Dom G\u00fcido describe cada paso:<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura aparece en primer lugar, como el fundamento. Ella proporciona la materia y nos lleva a la meditaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La meditaci\u00f3n, busca atentamente qu\u00e9 es aquello que debe ser deseado. Cavando, descubre un tesoro, y lo muestra, pero no puede alcanzarlo por s\u00ed misma, y nos remite a la oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La oraci\u00f3n, alz\u00e1ndose con todas sus fuerzas hacia Dios, le pide el deseado tesoro: la suavidad de la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta, cuando llega, recompensa el esfuerzo de las tres anteriores, embriagando el alma sedienta con la dulzura del roc\u00edo celestial.<\/p>\n\n\n\n<p>Te dejo aqu\u00ed la carta para que puedas descarg\u00e1rtela en tu m\u00f3vil.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ahora, con el tesoro entre las manos -en el coraz\u00f3n-, debemos salir de esa Palabra en la que nos hemos sumergido para atravesar otra vez la mara\u00f1a de ideas, sucesos y elementos coyunturales hasta llevarle el Tesoro a nuestros hermanos. \u00c9ste camino, distinto del anterior y tan importante como \u00e9se, es el que tenemos que describir en los siguientes art\u00edculos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me contaba un sacerdote amigo su plan para preparar la homil\u00eda del domingo: Los lunes se le\u00eda los comentarios de los padres de la Iglesia sobre el Evangelio, los martes las catequesis del Papa, el mi\u00e9rcoles acud\u00eda a la Biblia interlineal griega y el jueves a varios comentarios. 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