{"id":16067,"date":"2021-10-20T05:00:00","date_gmt":"2021-10-20T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=16067"},"modified":"2022-09-05T15:14:19","modified_gmt":"2022-09-05T14:14:19","slug":"comentario-a-las-lecturas-del-domingo-senor-que-vuelva-a-ver","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/comentario-a-las-lecturas-del-domingo-senor-que-vuelva-a-ver\/","title":{"rendered":"Comentario a las lecturas del domingo XXX (B): Se\u00f1or \u00a1Que vuelva a ver!"},"content":{"rendered":"<p>Admiraba el color del cielo al amanecer y al atardecer, el centelleo de la luna y las estrellas en la noche, el color de ojos de los seres queridos. Pod\u00eda mirar a la tierra que pisaba y med\u00eda los objetos que trabajaba con sus manos. Luego, la enfermedad ocular progresiva le quit\u00f3 a Bartimeo colores, perspectiva, belleza de las criaturas. Ya no pod\u00eda ganarse el pan, se vio obligado a mendigar. <\/p>\n\n\n\n<p>Todo el d\u00eda sentado al lado de ese camino que va de Jeric\u00f3 a Jerusal\u00e9n. Escuchando noticias que llegaban a trav\u00e9s de la ruta. Oy\u00f3 hablar de Jes\u00fas Nazareno que devolv\u00eda la vista a los ciegos, como dec\u00edan las profec\u00edas sobre el Mes\u00edas. Su padre Timeo le animaba: \u201cPasar\u00e1 por aqu\u00ed para ir a Jerusal\u00e9n. Ya ver\u00e1s: cita a menudo a Jeric\u00f3 en sus par\u00e1bolas. Le pedir\u00e1s que te sane. Es el Hijo de David, el Mes\u00edas. Muchos querr\u00e1n verle y escucharle. No dejes que se te escape \u201c.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda desarrollado o\u00eddos muy finos. Se da cuenta enseguida de esa multitud que gritaba, y le salt\u00f3 el coraz\u00f3n: \u00bfqui\u00e9n viene, qui\u00e9n es? \u00a1Es Jes\u00fas de Nazaret! Bartimeo empieza a gritar con toda la fuerza de esos a\u00f1os de tinieblas. Grita su necesidad, su pobreza unida a la fe en Jes\u00fas. En los meses de espera oraba as\u00ed: \u201cSe\u00f1or del cielo y de la tierra, me has regalado la vista y me la has quitado, si Es para que sepamos que ha llegado tu Mes\u00edas, te prometo que, si me sana, le seguir\u00e9 hasta el fin del mundo\u201d. Ese deseo otorga una fuerza incontenible a su voz. <\/p>\n\n\n\n<p>Los que rodean a Jes\u00fas y se encargan de la seguridad del Maestro dan ordenes a los que se agolpan. Para intentar detener el ruido que hace, lo rega\u00f1an: est\u00e1s ciego y habr\u00e1 una raz\u00f3n, \u00a1qu\u00e9date agachado mendigando! No recuerdan que Jes\u00fas vino por los pecadores y que devolvi\u00f3 la vista a muchos ciegos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Son ellos los primeros ciegos a los que Jes\u00fas sana, dici\u00e9ndoles: llamadle. Ante esas palabras cambian la forma de mirarle e intentan imitar al Maestro: <em>\u201c\u00a1\u00c1nimo!\u201d<\/em>. Le dicen:<em> \u201c\u00a1Lev\u00e1ntate, te llama!\u201d<\/em>. Esa llamada y la oportunidad de hablar con Jes\u00fas lanzan de pie a Bartimeo, de un salto. No importa si echa a volar el manto. Corre hacia Jes\u00fas en la noche de sus ojos. Y el Maestro le anticipa: \u00bfqu\u00e9 quieres que te haga? Para Jes\u00fas es importante el deseo y la oraci\u00f3n de Bartimeo. Se callan los muchos que le dijeron al ciego que se callara. Bartimeo responde: \u00a1Maestro m\u00edo, que vuelva a ver! Jes\u00fas ve la luz de la fe en su coraz\u00f3n y la recompensa. \u00a1Anda, tu fe te ha salvado! Los ojos del Maestro y su sonrisa son las primeras cosas que miran sus ojos nuevos. Los colores vuelven a brillar. Jes\u00fas no le ha invitado a seguirle, le ha dicho: vete, eres libre de volver a vivir tu vida de anta\u00f1o. Pero Bartimeo, fiel a su promesa, le sigue por la calle lleno de alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La homil\u00eda sobre las lecturas del domingo XXX <\/h2>\n\n\n\n<p>El sacerdote&nbsp;<strong>Luis Herrera Campo<\/strong>&nbsp;ofrece su&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/playlist?list=PLpRPLUwrUzDzq3xkgF-l006PoG8PoPHCk\">nanomil\u00eda<\/a><\/em>, una peque\u00f1a reflexi\u00f3n de un minutos para estas lecturas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"B TO D 30\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/dq1VbECvp1c?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Admiraba el color del cielo al amanecer y al atardecer, el centelleo de la luna y las estrellas en la noche, el color de ojos de los seres queridos. 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