{"id":15493,"date":"2021-09-18T06:05:00","date_gmt":"2021-09-18T05:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=15493"},"modified":"2021-09-17T17:46:32","modified_gmt":"2021-09-17T16:46:32","slug":"lo-natural-como-categoria-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/lo-natural-como-categoria-moral\/","title":{"rendered":"Lo natural como categor\u00eda moral"},"content":{"rendered":"<p>Hace unos a\u00f1os, buscando informaci\u00f3n en internet, ca\u00ed en un sitio web llamado <em>ecosof\u00eda<\/em>, en donde brindaban informaci\u00f3n sobre tem\u00e1ticas relacionadas con filosof\u00eda y ambiente. Me llamaron la atenci\u00f3n alguna de las respuestas que aparec\u00edan all\u00ed sobre lo que entend\u00edan los seguidores del sitio por naturaleza. Transcribo dos: \u201cLa naturaleza, es todo lo que el hombre no cre\u00f3 con sus propias manos, es decir: el aire, el agua, la tierra, los animales, las plantas y otros\u201d; \u201cLa naturaleza es todo lo que tenemos a nuestro alrededor excepto lo que ha hecho el hombre, por supuesto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece que estas personas, sin duda interesadas por la conservaci\u00f3n de la naturaleza, entienden la naturaleza como un entidad externa y ajena al ser humano. Ahora bien, si el ser humano no es parte de la naturaleza, \u00bfde qu\u00e9 es parte? Por otro lado, en ese planteamiento, el concepto de naturaleza se reduce a los elementos biof\u00edsicos que forman el ambiente que nos rodea. \u00bfD\u00f3nde queda el concepto de naturaleza que empleamos, por ejemplo, al hablar de ley natural, de comida natural o de teolog\u00eda natural?<\/p>\n\n\n\n<p>Se ve que la palabra <em>naturaleza<\/em> puede aplicarse con muy distintos sentidos, que pueden parecer equ\u00edvocas, pero que tienen una unidad si pensamos las cosas con m\u00e1s hondura. Siguiendo el pensamiento griego, naturaleza ser\u00eda lo que constituye a algo como tal: la naturaleza canina explica lo que un perro es y hace, as\u00ed como la naturaleza arb\u00f3rea nos permite entender y diferenciar un \u00e1rbol de otras plantas o seres inanimados. La naturaleza es el ambiente, sin duda, con todos sus componentes: seres humanos, animales, plantas, suelo, clima, etc., pero tambi\u00e9n es lo que hace que un determinado ambiente sea distinto de otro. Conservar la naturaleza es conservar las caracter\u00edsticas intr\u00ednsecas de ese ambiente, lo que le hace ser un humedal, un hayedo o una pradera herb\u00e1cea, frente a la transformaci\u00f3n que pudieran los seres humanos introducir (no hemos de olvidar que tambi\u00e9n los seres no humanos introducen cambios en los ecosistemas, que son por definici\u00f3n din\u00e1micos).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, conservar la naturaleza es conservar lo que las cosas son, y eso aplica a los paisajes, pero tambi\u00e9n a los animales, las plantas y, por qu\u00e9 no, al ser humano. De ah\u00ed que sea razonable hablar de una ecolog\u00eda humana, que nos llevar\u00eda a buscar un equilibrio vital con las caracter\u00edsticas m\u00e1s hondas de nuestra constituci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Desde hace varias d\u00e9cadas, distintos autores \u2013en su af\u00e1n de deconstruir cualquier concepto cl\u00e1sico- niegan que exista una naturaleza humana, entendida como el conjunto de valores universales que nos afectan a todos los seres humanos. Siendo consecuentes con ese planteamiento, solo queda acogerse a un relativismo moral, en donde cada uno defiende unos valores propios sin pretender extenderlos a otros. En la pr\u00e1ctica, ese relativismo dificulta enormemente establecer principios morales de validez universal y, por tanto, asentar cualquier declaraci\u00f3n de derechos humanos que garantice igual dignidad para cualquier persona, independientemente del lugar y \u00e9poca en la que viva.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>En nuestra opini\u00f3n, la conservaci\u00f3n de la naturaleza, cada vez m\u00e1s vinculada al concepto de desarrollo integral, deber\u00eda ligarse tambi\u00e9n a una revaloraci\u00f3n de lo natural como criterio objetivo de sanci\u00f3n moral.<\/p>\n\n\n\n<p> Siguiendo el enfoque \u00e9tico propuesto por Aldo Leopold, uno de los pioneros del conservacionismo: \u201cAlgo es correcto cuando tiende a preservar la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad bi\u00f3tica. Es incorrecto cuando tiende a otra cosa\u201d (Una \u00c9tica de la Tierra, 1946). Siguiendo esta idea, podr\u00edamos afirmar que algo es moralmente adecuado cuando es natural, cuando sigue lo que corresponde a la naturaleza de una \u201ccomunidad bi\u00f3tica\u201d. Si aplicamos esto al ser humano, podr\u00edamos usar ese criterio \u201cecol\u00f3gico\u201d para calificar algo como moralmente bueno si es natural al ser humano. Claro est\u00e1, identificar lo moral con lo natural lleva consigo ponernos de acuerdo en definir a fondo qu\u00e9 significa el concepto \u201cnatural\u201d y despu\u00e9s c\u00f3mo se aplica a la naturaleza humana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los significados de \u00abnatural\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p>Usamos la palabra natural en varios contextos que no tienen, en nuestra opini\u00f3n, una sanci\u00f3n moral univoca. Por un lado, usamos natural como sin\u00f3nimo de normal, de lo que se hace habitualmente. Claro est\u00e1 que alguien que haga cosas no habituales o incluso an\u00f3malas, como te\u00f1irse el pelo de verde, no tiene por qu\u00e9 estar cometiendo una inmoralidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco parece moralmente reprobable cuando calificamos de natural a una conducta que se produce espont\u00e1neamente en determinadas personas. Lo natural a un autista es que hable poco y eso no lo hace peor persona. Tampoco implica lo contrario: que toda conducta espont\u00e1nea sea moralmente buena. Un ladr\u00f3n puede tener tan arraigado ese mal h\u00e1bito que le lleva a hacerlo espont\u00e1neamente, y eso no le convierte en mejor individuo.<\/p>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, podemos calificar como natural algo que se produce sin intervenci\u00f3n humana. En este sentido, tampoco podemos asignar calificaci\u00f3n moral a esa naturalidad, o a esa falta de naturalidad en el caso de las acciones artificiales, ya que hay intervenciones humanas que son muy buenas, aunque no sean naturales, como ser\u00eda operar a un enfermo o construir una casa. Finalmente, cuando empleamos la palabra natural para referirnos a fen\u00f3menos que ocurren siguiendo unas leyes de la naturaleza, tampoco deber\u00edamos calificarlas moralmente. Un terremoto o una erupci\u00f3n volc\u00e1nica no son en s\u00ed malas o buenas, aunque a veces tengan efectos que si puedan calificarse as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos dejado para el final lo que consideramos el n\u00facleo de esta reflexi\u00f3n. Lo que califica que algo natural sea bueno en s\u00ed mismo no es por ninguna de las cuatro acepciones antes indicadas (lo normal, lo espont\u00e1neo, lo no-artificial o lo producido por el ambiente), sino por el hecho de que corresponda a la naturaleza de ese ser, principalmente del ser humano. En este sentido, y extendiendo la cita previa de Leopold, algo ser\u00eda bueno cuando es propio de la naturaleza humana y ser\u00eda malo cuando va contra ella. En suma, algo que vaya contra nuestra naturaleza ser\u00eda antinatural, y por tanto moralmente reprobable. Este principio ha estado presente en la cultura cl\u00e1sica, como puede verse en la voluntaria entrega de Ant\u00edgona ante la ley injusta de Creonte o en los escritos de Cicer\u00f3n, y continu\u00f3 con el cristianismo hasta la ruptura que supuso el empirismo y la Ilustraci\u00f3n, donde se plantearon fuentes alternativas de moralidad que han acabado por ser propuestas vac\u00edas de contenido concreto, y han dejado lugar a la \u00e9tica del acuerdo (es moral aquello que acordamos que lo sea) o al positivismo jur\u00eddico (es moral lo que la ley dice que es moral).<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica sigue considerando que la naturalidad, entendida en el sentido m\u00e1s profundo del t\u00e9rmino, es un principio moral v\u00e1lido, tal y como recoge la \u00faltima edici\u00f3n del catecismo: \u00abRespetar las leyes inscritas en la Creaci\u00f3n y las relaciones que dimanan de la naturaleza de las cosas es, por lo tanto, un principio de sabidur\u00eda y un fundamento de la moral\u00bb (Compendio, n. 64). Puede aplicarse a muchos aspectos moralmente controvertidos, como ser\u00eda, por ejemplo, el aborto, la eutanasia o la regulaci\u00f3n de la natalidad. A fin de cuentas, \u00bfqu\u00e9 diferencia a la regulaci\u00f3n natural de la contracepci\u00f3n, por ejemplo? B\u00e1sicamente en que una es natural (respeta los ciclos naturales de la fecundidad femenina) y otra no (los impide, de hecho), y de ah\u00ed que la primera sea admitida moralmente por la Iglesia y la segunda no (aqu\u00ed hablamos del objeto en s\u00ed, no de la intenci\u00f3n del agente, que puede convertir en moralmente inadecuado un acto bueno, pero nunca al rev\u00e9s).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQuiere esto decir que cualquier intervenci\u00f3n humana (por tanto, no natural) sea moralmente criticable? No, solo lo ser\u00e1 cuando sea propiamente anti-natural, o dicho de otra forma, cuando contravenga el sentido profundo de nuestra naturaleza. Operar de un ojo para devolver la vista a un paciente o hacerle di\u00e1lisis de ri\u00f1\u00f3n es no-natural, pero se orienta a recuperar una funci\u00f3n natural que se ha perdido o debilitado (por tanto, no es antinatural).&nbsp; Por su parte, las intervenciones m\u00e9dicas ligadas a la contracepci\u00f3n son las \u00fanicas que se realizan para reprimir lo que funciona correctamente, contraviniendo su curso natural: parece obvio recordar que estar embarazada o ser f\u00e9rtil no es una enfermedad. En la misma l\u00ednea, una cosa es intervenir para evitar el dolor a un enfermo cr\u00f3nico y otra eliminarle.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas reflexiones tambi\u00e9n pretenden conectar la ecolog\u00eda natural con la humana, de la que han hablado los \u00faltimos papas, que supone aplicar a nuestra naturaleza el respeto profundo que tambi\u00e9n se debe al ambiente. Benedicto XVI subray\u00f3 este enfoque en <em>Caritas in Veritate<\/em>: \u201c\u2026cuando se respeta la \u00abecolog\u00eda humana\u00bb en la sociedad, tambi\u00e9n la ecolog\u00eda ambiental se beneficia (\u2026) Si no se respeta el derecho a la vida y a la muerte natural, si se hace artificial la concepci\u00f3n, la gestaci\u00f3n y el nacimiento del hombre, si se sacrifican embriones humanos a la investigaci\u00f3n, la conciencia com\u00fan acaba perdiendo el concepto de ecolog\u00eda humana y con ello de la ecolog\u00eda ambiental. <\/p>\n\n\n\n<p>Es una contradicci\u00f3n pedir a las nuevas generaciones el respeto al ambiente natural, cuando la educaci\u00f3n y las leyes no las ayudan a respetarse a s\u00ed mismas. El libro de la naturaleza es uno e indivisible, tanto en lo que concierne a la vida, la sexualidad, el matrimonio, la familia, las relaciones sociales, en una palabra, el desarrollo humano integral\u00bb (n. 51). Tambi\u00e9n el papa Francisco ha recordado la necesidad de abordar la ecolog\u00eda desde una perspectiva integral, que afecta no solo al ambiente sino a las personas, incluyendo tambi\u00e9n su esfera moral: \u00abLa ecolog\u00eda humana implica tambi\u00e9n algo muy hondo: la necesaria relaci\u00f3n de la vida del ser humano con la ley moral escrita en su propia naturaleza, necesaria para poder crear un ambiente m\u00e1s digno\u00bb (n. 155).<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>Finalmente, \u00bfpor qu\u00e9 deber\u00edamos considerar lo natural como categor\u00eda moral? Precisamente porque es lo m\u00e1s genuino a la persona, lo que le define m\u00e1s \u00edntimamente y, en consecuencia, lo que garantiza la consecuci\u00f3n de su propia perfecci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Si somos creyentes, porque la naturaleza humana ha sido querida por Dios: no nos toca a nosotros \u201cmejorarla\u201d (como pretenden los transhumanistas); si somos evolucionistas (creyentes o no) porque es el estado m\u00e1s avanzado del desarrollo natural, y ser\u00eda muy pretencioso por nuestra parte alterarlo. En ambos casos, una raz\u00f3n adicional ser\u00eda que lo natural no tiene efectos secundarios negativos, precisamente porque est\u00e1 en perfecto equilibrio con lo que somos. <\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos bien que maniobrar contra la naturaleza siempre tiene consecuencias negativas. Las tiene en ecolog\u00eda ambiental (deforestar un bosque en la cabecera de un r\u00edo, llevar\u00e1 a inundaciones aguas abajo), y tambi\u00e9n en ecolog\u00eda humana (la decadencia de la familia es consecuencia, en buena parte, de la revoluci\u00f3n sexual de los 60-70s). Conservar la naturaleza, en consecuencia, no solo lleva consigo conservar los ecosistemas para que sigan funcionando establemente, sino tambi\u00e9n conservar nuestra propia naturaleza, evitando aquellas acciones que la deterioran, buscando un equilibrio entre las tres dimensiones que la componen: animal, social, racional-espiritual.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unos a\u00f1os, buscando informaci\u00f3n en internet, ca\u00ed en un sitio web llamado ecosof\u00eda, en donde brindaban informaci\u00f3n sobre tem\u00e1ticas relacionadas con filosof\u00eda y ambiente. 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