{"id":15236,"date":"2020-04-07T11:13:00","date_gmt":"2020-04-07T10:13:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=15236"},"modified":"2022-01-10T10:49:54","modified_gmt":"2022-01-10T09:49:54","slug":"juan-pablo-ii-in-memoriam-sorpresa-en-la-eleccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/juan-pablo-ii-in-memoriam-sorpresa-en-la-eleccion\/","title":{"rendered":"Juan Pablo II, in memoriam. Sorpresa en la elecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>La sensaci\u00f3n de que todo en la Iglesia ten\u00eda que ir para abajo fue lo primero que quebr\u00f3 aquella frase del discurso inaugural del Pontificado: <em>\u201cNo teng\u00e1is miedo, abrid las puertas a Cristo\u201d<\/em> (22-X-1978). La llamada no fue muy advertida ni comprendida entonces, pero result\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n en la tendencia a la baja de la \u00e9poca posconciliar y abri\u00f3 un horizonte de esperanza y juventud, que se desarrollar\u00eda en los siguientes 26 a\u00f1os de pontificado. La frase se convertir\u00eda en el lema del pontificado, como subraya el himno <em>Non abbiate paura,<\/em> que Marco Frisina compuso para la beatificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esas palabras, un tanto solemnes y po\u00e9ticas, como a \u00e9l le gustaba, Juan Pablo II se dirig\u00eda, en primer lugar, a los sistemas pol\u00edticos y econ\u00f3micos, especialmente a las sociedades marxistas, pero tambi\u00e9n a las liberales, para pedirles que acogieran el mensaje de Cristo. Era el programa del pontificado: no tener miedo a proponer la salvaci\u00f3n de Cristo, el Evangelio, a todos los hombres. Tener claro cu\u00e1l es su valor y, por tanto, cu\u00e1l es la misi\u00f3n de la Iglesia, su punto fuerte y su justificaci\u00f3n en el mundo moderno. Tambi\u00e9n era la justificaci\u00f3n de su propia misi\u00f3n en el mundo, la del Papa, que no es solo un resto venerable de \u00e9pocas pret\u00e9ritas que atrae el turismo a Roma, lo mismo que los Museos vaticanos o el Foro romano. Juan Pablo II se sent\u00eda depositario de una misi\u00f3n, la de la Iglesia con su mensaje para todos los pueblos, y con la renovaci\u00f3n y la urgencia que le hab\u00eda dado el Concilio Vaticano II. Le acompa\u00f1aba entonces una convicci\u00f3n y una salud que subrayaban su propuesta. Despu\u00e9s, fue perdiendo salud, pero no perdi\u00f3 convicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II fue elegido Papa el 15 de octubre de 1978, con 58 a\u00f1os. Estaba en plenitud de facultades, fuerte, simp\u00e1tico y decidido. Ven\u00eda de una Polonia que estaba entonces muy separada del resto de Europa por el tel\u00f3n de acero, y bajo un claro y severo dominio comunista. Quiz\u00e1 por eso no estaba en la lista de \u201cpapables\u201d. Recuerdo que, cuando el cardenal Felici pronunci\u00f3 su nombre en la plaza de San Pedro, nadie sab\u00eda qui\u00e9n era y su foto no estaba en los peri\u00f3dicos. Adem\u00e1s, como intent\u00f3 pronunciar Wojty\u0142a con acento polaco, con la \u201cl\u201d barrada que es una \u201cu\u201d, no se pod\u00eda reconocer el nombre en las listas. A mi lado, alguien coment\u00f3 que deb\u00eda ser swahili y busc\u00f3 entre los cardenales africanos. La elecci\u00f3n fue una sorpresa total y cada paso posterior una nueva sorpresa: los gestos, los temas, el estilo, las propuestas. En casi 26 a\u00f1os no par\u00f3 y no dej\u00f3 parar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Qui\u00e9n era<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Aunque no estaba entre los favoritos, era conocido por los cardenales electores y algunos se hab\u00edan fijado en \u00e9l. Hab\u00eda brillado en el reciente s\u00ednodo sobre la evangelizaci\u00f3n y catequesis. Hab\u00eda ayudado a redactar la enc\u00edclica <em>Humanae vitae<\/em>, del Papa Pablo VI (1968), y la hab\u00eda defendido en distintas conferencias por todo el mundo. Y hab\u00eda predicado los ejercicios espirituales a Pablo VI poco antes (1975). Se habla de la promoci\u00f3n que le hizo el entonces cardenal de Viena, Franz K\u00f6nig.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, ten\u00eda un perfil interesante. Hab\u00eda participado en la confecci\u00f3n de <em>Gaudium et spes<\/em> del Concilio Vaticano II (1962-1964), a pesar de ser uno de los obispos m\u00e1s j\u00f3venes. Ten\u00eda una fuerte formaci\u00f3n e inclinaci\u00f3n intelectual, por ser profesor de \u00e9tica en Lublin, y haber promovido varias revistas de pensamiento cristiano y personalista. Pero tambi\u00e9n era pastor en una situaci\u00f3n dif\u00edcil y hab\u00eda impulsado la pastoral de Cracovia, en medio de un r\u00e9gimen comunista. Los m\u00e1s enterados conoc\u00edan su intervenci\u00f3n en cuestiones dif\u00edciles de la Iglesia en Roma. Se sab\u00eda mover en p\u00fablico. No era nada t\u00edmido. Adem\u00e1s, se le ve\u00edan dotes naturales de simpat\u00eda, decisi\u00f3n y capacidad de di\u00e1logo. Ten\u00eda una asombrosa capacidad para los idiomas. Pod\u00eda dialogar en franc\u00e9s, ingl\u00e9s, alem\u00e1n, espa\u00f1ol e italiano, adem\u00e1s de su polaco natal. Y le encantaba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un largo e intenso pontificado<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Desde el principio, fue una sorpresa de estilo y de iniciativas. El estilo le sal\u00eda de dentro. Los Papas cambian su nombre para expresar la nueva condici\u00f3n que adquieren. Karol Wojtyla cambi\u00f3 de nombre, pero asumi\u00f3 su misi\u00f3n, sin dejar de ser \u00e9l mismo. Al contrario, estaba seguro -lo escribi\u00f3- de que hab\u00eda sido elegido para que desarrollara lo que llevaba dentro. \u00bfQu\u00e9 Papa se hubiera animado a escribir libros tan personales sobre su vida y pensamiento como: <em>Cruzando el umbral de la esperanza; Don y misterio<\/em>; <em>Levantaos, vamos<\/em>; y<em> Memoria e identidad<\/em>, adem\u00e1s de las poes\u00edas?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No eran ocurrencias personales. Le hab\u00eda tocado vivir en su carne muchas encrucijadas de la Iglesia en la historia. Le hab\u00eda tocado vivir bajo los reg\u00edmenes totalitarios nazi y comunista, le hab\u00eda tocado explicar a los j\u00f3venes la moral de la Iglesia, especialmente la moral sexual, y le hab\u00eda tocado buscar caminos de la conciencia personal en su ense\u00f1anza universitaria de \u00e9tica y moral. Adem\u00e1s, le hab\u00eda tocado defender <em>Humanae vitae<\/em>, de una manera que implicaba luna idea de la sexualidad y del ser humano, una antropolog\u00eda cristiana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Su aplomo, basado en fuertes convicciones y experiencias de fe, result\u00f3 inmensamente valioso en un momento de incertidumbres. Entr\u00f3 a todas las cuestiones dif\u00edciles, una tras otra, con una paciencia y una tenacidad verdaderamente asombrosas y propias de su car\u00e1cter. Y, al mismo tiempo, con una caracter\u00edstica holgura. No era un hombre tenso. Se daba tiempo para estudiar y hacer estudiar los asuntos y le gustaba dialogarlos. Esto pod\u00eda dilatarlos, pero llegaron a puerto uno tras otro. Basta pensar en el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica. Cuando se propuso, muchos pensaron que era una tarea imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>No ten\u00eda miedo a las cuestiones espinosas. Se enfrent\u00f3 con muchas de ellas, muy consciente de su misi\u00f3n. Reuni\u00f3 a los obispos de pa\u00edses que atravesaban momentos dif\u00edciles o a las congregaciones con problemas. Intervino en las grandes cuestiones internacionales y multiplic\u00f3 la actividad diplom\u00e1tica del Vaticano en pro de la paz y los derechos humanos. Eso, en paralelo con una gran cantidad de iniciativas doctrinales, de constantes viajes y de visitas a las parroquias de Roma y a las di\u00f3cesis italianas. Porque tambi\u00e9n ejerc\u00eda de obispo de Roma y primado de Italia.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue un claro protagonista en la disoluci\u00f3n del comunismo en el Este de Europa. Aquello fue tan milagroso como la ca\u00edda de los muros de Jeric\u00f3, aunque tambi\u00e9n supuso una consciente e intensa actividad diplom\u00e1tica y un apoyo moral decidido y expl\u00edcito a sus connacionales del sindicado <em>Solidaridad<\/em>. Un apoyo que no era emocional y oportunista, sino basado en los principios de la justicia social y en la dignidad de las personas. Y le vali\u00f3 un atentado que le hizo claramente part\u00edcipe de la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Proclam\u00f3 una y otra vez los principios morales y sus aplicaciones pr\u00e1cticas (defensa de la vida y la familia, doctrina social, prohibici\u00f3n de la guerra), fueran o no pol\u00edticamente correctas. Se opuso decididamente a la guerra del Golfo. Dio la cara ante el r\u00e9gimen sandinista o el de Castro, y encauz\u00f3 la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Hizo investigar a fondo el caso Galileo. Para preparar el cambio de milenio, quiso purificar la memoria hist\u00f3rica y pidi\u00f3 perd\u00f3n por los fallos de la Iglesia y los pecados de los cristianos. Quiso una mayor transparencia en los asuntos vaticanos. Impuls\u00f3 desde el principio el di\u00e1logo ecum\u00e9nico con los protestantes y ortodoxos. Y tuvo gestos in\u00e9ditos con los jud\u00edos, a los que apreciaba sinceramente; y tambi\u00e9n con los representantes de otras religiones, a los que reuni\u00f3 para rezar juntos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un estilo y una conciencia<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Tanto como su \u00e1nimo, llamaba la atenci\u00f3n su desenvoltura. Cualquier autoridad consciente siente el peso de su oficio. Por eso, necesita tambi\u00e9n guardar distancias. Juan Pablo II no descansaba de su oficio. Lo llevaba siempre puesto. Lo ejerci\u00f3 d\u00eda a d\u00eda, delante de todo el mundo. De manera habitual, tuvo invitados a su Misa matutina y a su mesa, desayuno, comida y cena, adem\u00e1s de m\u00faltiples audiencias. Busc\u00f3 constantemente encontrarse con la gente y con frecuencia se saltaba el protocolo, con toda naturalidad. No era un hombre de curia y no le atra\u00eda el papeleo. Esto lo confiaba a sus subordinados. Y por all\u00ed, quiz\u00e1, se le escaparon algunas cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba convencido de que su misi\u00f3n era transmitir el Evangelio como lo que es, un testimonio personal, y de que deb\u00eda hacerlo unido a toda la Iglesia. De ah\u00ed, la importancia de los viajes y convocatorias, que, al principio, parec\u00edan una an\u00e9cdota y, sin embargo, constituyen una de las claves del pontificado. Reuni\u00f3 millones de personas para rezar, para escuchar el Evangelio o para celebrar la Eucarist\u00eda. Algunas concentraciones fueron las mayores registradas en la historia humana. Pero lo m\u00e1s importante es que esto fue un ejercicio privilegiado de su ministerio papal y produjo un visible impacto de unidad y renovaci\u00f3n en toda la Iglesia en una \u00e9poca dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p>Se cumpli\u00f3 ante todos los ojos el principio de que la Eucarist\u00eda construye la Iglesia. Tras tantas divisiones e incertidumbres, la Iglesia se reuni\u00f3 en todos los continentes, alrededor del sucesor de Pedro para manifestar su fe, celebrar el misterio de Cristo y aumentar su unidad en la caridad. Much\u00edsimos obispos y sacerdotes recuperaron all\u00ed la esperanza, la alegr\u00eda y las ganas de trabajar. Hay testimonios son innumerables, adem\u00e1s de suscitar una oleada de vocaciones sacerdotales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un hombre de fe<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Dio un testimonio constante y natural de piedad y de fe. Todos le vieron hablar con fe en la doctrina de la Iglesia, con fe tambi\u00e9n en los documentos del Concilio, en los que ve\u00eda el camino de la Iglesia que \u00e9l ten\u00eda que seguir. Ten\u00eda una doctrina que hab\u00eda madurado a fondo, con su mente de intelectual preocupado, desde que era profesor de universidad, por establecer un di\u00e1logo evangelizador con el mundo moderno. Y tambi\u00e9n una experiencia pastoral y una clara preocupaci\u00f3n por los j\u00f3venes y sus inquietudes. Desde all\u00ed desarroll\u00f3 concienzudamente la doctrina matrimonial y social cristiana. Y las relaciones entre la fe y la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Se le vio rezar, continuamente, a\u00f1o tras a\u00f1o. Lo comprobaron especialmente, los que viv\u00edan cerca de \u00e9l, en las distintas etapas de su vida, que dejaron un testimonio un\u00e1nime y un sinf\u00edn de an\u00e9cdotas. Cuando tantas veces lo vieron en la capilla en las noches de aquellos viajes agotadores. Antes que nada, el Papa Juan Pablo II gobern\u00f3 la Iglesia rezando. No fue un gestor de los asuntos eclesi\u00e1sticos. No busc\u00f3 la eficacia en el despacho, sino en la capilla. Se le vio celebrar con intensidad y concentraci\u00f3n la Eucarist\u00eda en Roma, en privado y en p\u00fablico. Le vieron millones de creyentes en sus viajes y por la televisi\u00f3n. Especialmente, en sus gozosos encuentros con cientos de miles de j\u00f3venes de todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se le vio tambi\u00e9n acudir personalmente con su caracter\u00edstico aplomo y conciencia de fe a los foros internacionales y tambi\u00e9n al di\u00e1logo con las grandes autoridades del mundo, para proponer la fe de Jesucristo, con la convicci\u00f3n de que es salvadora para todos los hombres y todas las culturas. Se le vio oponerse a todas las guerras y a todas las violencias, y defender la vida humana del inicio al fin, y la dignidad humana en todas las circunstancias. Todo esto ha sido historia, y se hizo a la vista de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00f3 una notable cantidad de documentos, que cubren todos los aspectos de la vida de la Iglesia. Dej\u00f3 un Catecismo, que es una piedra miliar en su historia. Y el C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico renovado. Dej\u00f3 muchos escritos personales luminosos. Y, sobre todo, la impronta personal de un hombre de fe y de oraci\u00f3n. Y cumpli\u00f3 la misi\u00f3n que \u00e9l mismo cre\u00eda haber asumido, con su conciencia providencial, de entrar con la Iglesia en el tercer milenio, \u201ccruzando el umbral de la esperanza\u201d. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sensaci\u00f3n de que todo en la Iglesia ten\u00eda que ir para abajo fue lo primero que quebr\u00f3 aquella frase del discurso inaugural del Pontificado: \u201cNo teng\u00e1is miedo, abrid las puertas a Cristo\u201d (22-X-1978). 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