{"id":15221,"date":"2020-04-07T10:24:00","date_gmt":"2020-04-07T09:24:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=15221"},"modified":"2022-01-10T10:53:08","modified_gmt":"2022-01-10T09:53:08","slug":"los-amo-hasta-el-extremo-jn-13-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/los-amo-hasta-el-extremo-jn-13-1\/","title":{"rendered":"\u201cLos am\u00f3 hasta el extremo\u201d (Jn 13, 1)"},"content":{"rendered":"\n<p>El vers\u00edculo primero del cap\u00edtulo 13 del Evangelio de San Juan forma como un solemne p\u00f3rtico que nos introduce en el misterio de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, o, trat\u00e1ndose del cuarto Evangelio, en el misterio de su glorificaci\u00f3n: <em>\u201cAntes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jes\u00fas que hab\u00eda llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los am\u00f3 hasta el extremo\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El amor<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El evangelista destaca el amor de Jes\u00fas por los suyos: los ha amado hasta ese momento, y ahora se dispone a \u201ccompletar\u201d ese amor. Siguiendo la habitual divisi\u00f3n del cuarto Evangelio en dos partes (dicho resumidamente: \u201clibro de los signos\u201d, cap\u00edtulos 1-12; y \u201clibro de la gloria\u201d, cap\u00edtulos 13-21), el verbo \u201camar\u201d (\u1f00\u03b3\u03b1\u03c0\u1f71\u03c9), que aparece pocas veces en la primera parte, es muy abundante en la segunda. Con esta palabra, el evangelista quiere expresar la relaci\u00f3n entre el Hijo y el Padre, la del Hijo respecto a sus disc\u00edpulos y la de los disc\u00edpulos entre ellos mismos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el escaso uso de ese verbo en la primera parte queda compensado en este primer vers\u00edculo, pues el participio pasado <em>\u201chabiendo amado\u201d,<\/em> que resume la manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas al mundo como Mes\u00edas por medio de sus signos y palabras (cap\u00edtulos 1-12). Ese amor va a tener una continuidad en una culminaci\u00f3n m\u00e1xima, pues ahora, <em>\u201csabiendo Jes\u00fas que hab\u00eda llegado su hora de pasar de este mundo al Padre\u201d<\/em>, Jes\u00fas dar\u00e1 la propia vida por los suyos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>La totalidad<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>La expresi\u00f3n <em>\u201chasta el extremo\u201d<\/em> (\u03b5\u1f30\u03c2 \u03c4\u1f73\u03bb\u03bf\u03c2) podr\u00eda interpretarse en dos sentidos: uno m\u00e1s bien temporal-cuantitativo, \u201chasta el final\u201d. As\u00ed se dice, por ejemplo, de Mois\u00e9s, cuando termin\u00f3 de escribir la ley <em>\u201chasta el final\u201d<\/em> (\u1f15\u03c9\u03c2 \u03b5\u1f30\u03c2 \u03c4\u1f73\u03bb\u03bf\u03c2, Dt 31, 24), y otro m\u00e1s bien cualitativo, \u201cabsolutamente, del todo\u201d. Es posible que el evangelista quiera expresar ambos sentidos, que de hecho se complementan o casi se identifican. Por un lado, el hecho temporal de amar hasta el final est\u00e1 expresando que esa entrega es voluntaria, seg\u00fan lo que Jes\u00fas dice en el discurso del \u201cBuen Pastor\u201d: <em>\u201cPor esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla.&nbsp;Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente\u201d<\/em> (Jn 10, 17). Esta uni\u00f3n de Jes\u00fas a la voluntad de su Padre del cielo a menudo en el Evangelio se indica con la expresi\u00f3n de que las cosas han de suceder <em>\u201cseg\u00fan las Escrituras\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, estando Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos en Getseman\u00ed, ante la agresi\u00f3n al criado del sumo sacerdote, Jes\u00fas dijo: <em>\u201cEnvaina la espada: que todos los que empu\u00f1an espada, a espada morir\u00e1n.&nbsp;\u00bfPiensas t\u00fa que no puedo acudir a mi Padre? \u00c9l me mandar\u00eda enseguida m\u00e1s de doce legiones de \u00e1ngeles.&nbsp;\u00bfC\u00f3mo se cumplir\u00edan entonces las Escrituras que dicen que esto tiene que pasar?\u201d<\/em> (Mt 26, 51-54). La respuesta de Jes\u00fas a Pedro en el cuarto evangelio va en la misma l\u00ednea: <em>\u201cMete la espada en la vaina. El c\u00e1liz que me ha dado mi Padre, \u00bfno lo voy a beber?\u201d<\/em> (Jn 18, 11).<\/p>\n\n\n\n<p>Obediencia y amor se funden, de tal modo que el t\u00e9rmino \u03c4\u1f73\u03bb\u03bf\u03c2 adquiere un valor m\u00e1ximo en el coraz\u00f3n de Jes\u00fas, pues cuando ese amor llega al final, en realidad es que ha llegado a la perfecci\u00f3n, al acabamiento perfecto. Ese final es la muerte en la Cruz, cuando Jes\u00fas dice: <em>\u201cEst\u00e1 cumplido\u201d<\/em> (\u03c4\u03b5\u03c4\u1f73\u03bb\u03b5\u03c3\u03c4\u03b1\u03b9, verbo de la misma ra\u00edz que \u03c4\u1f73\u03bb\u03bf\u03c2, Jn 21, 30). Es el modo de <em>\u201cpasar de este mundo al Padre\u201d,<\/em> por medio del amor supremo manifestado en entrega de s\u00ed mismo hasta la muerte en la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El lavatorio de los pies y la Eucarist\u00eda<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Juan no relata la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda (los cuatro relatos est\u00e1n en la <em>Primera Carta a los Corintios<\/em> y en los tres Evangelios sin\u00f3pticos) pero el contexto en el que se desarrollan los cap\u00edtulos 13 a 17 es el de la \u00daltima Cena: as\u00ed se dice en 13, 2: <em>\u201cEstaban cenando\u201d.<\/em> Por lo tanto, la expresi\u00f3n <em>\u201clos am\u00f3 hasta el extremo\u201d<\/em> tambi\u00e9n habr\u00eda que entenderla enmarcada en un contexto lit\u00fargico-eucar\u00edstico. De hecho, si quitamos las oraciones subordinadas que est\u00e1n intercaladas en el vers\u00edculo, la frase se queda as\u00ed de clara: <em>\u201cAntes de la fiesta de la Pascua [\u2026] los am\u00f3 hasta el fin\u201d.<\/em> La instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda ser\u00e1 \u201cantes\u201d de la Pascua, antes de la inmolaci\u00f3n de los corderos, ser\u00e1 una \u201canticipaci\u00f3n\u201d de la entrega de Cristo en la Cruz.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, el relato del lavatorio de los pies (13, 4-12) est\u00e1 introducido por otra solemne afirmaci\u00f3n que expresa el culmen de la relaci\u00f3n de amor y uni\u00f3n de voluntades entre Jes\u00fas y el Padre: <em>\u201cJes\u00fas, sabiendo que el Padre hab\u00eda puesto todo en sus manos, que ven\u00eda de Dios y a Dios volv\u00eda, se levanta de la mesa, se quita el manto\u2026\u201d<\/em> (13, 3-4). La uni\u00f3n entre el Hijo y el Padre da paso a un gesto material. Se\u00f1al de que ese gesto tiene un fuerte sentido: es expresi\u00f3n de ese amor hasta el extremo, un amor que purifica, que hace limpio al que lo recibe (<em>\u201cvosotros est\u00e1is limpios\u201d,<\/em> Jn 13, 10) y que est\u00e1 anticipado sacramentalmente en la Eucarist\u00eda que Jes\u00fas instituye en esa cena. Hay una nueva pureza, superior a la meramente ritual y externa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ense\u00f1ando en la sinagoga de Cafarna\u00fan, Jes\u00fas dir\u00e1: <em>\u201cEl que come mi carne y bebe mi sangre habita en m\u00ed y yo en \u00e9l\u201d<\/em> (Jn 6, 56). As\u00ed pues, con palabras de Joseph Ratzinger en <em>Jes\u00fas de Nazaret<\/em>, Jes\u00fas, <em>\u201cque es Dios y Hombre al mismo tiempo, nos hace capaces de Dios. Lo esencial es estar en su Cuerpo, el estar penetrados por su presencia\u201d.<\/em> Los sacrificios antiguos miraban al futuro, eran <em>sacramentum futuri<\/em>. Con el misterio pascual, anticipado sacramentalmente en la Eucarist\u00eda, ha llegado la hora de la novedad, y se podr\u00eda decir que ha llegado \u201cel amor hasta el extremo\u201d. Por eso, puede decir san Juan Pablo II en su enc\u00edclica <em>Ecclesia de Eucharistia<\/em>: <em>\u201cMisterio grande, Misterio de misericordia. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s pod\u00eda hacer Jes\u00fas por nosotros? Verdaderamente, en la Eucarist\u00eda nos muestra un amor que llega \u2018hasta el extremo\u2019 (Jn 13, 1), un amor que no conoce medida\u201d<\/em> (n. 11). Y ese amor ser\u00e1 el modelo de conducta para la existencia de los disc\u00edpulos: <em>\u201cTambi\u00e9n vosotros deb\u00e9is lavaros los pies unos a otros:&nbsp;os he dado ejemplo\u2026\u201d<\/em> (Jn 13, 14-15), de modo que el cristiano, de alguna manera, ha de ser pan para los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta relaci\u00f3n entre el \u201camor hasta el extremo\u201d y la Eucarist\u00eda nos desvela otro sentido de esta expresi\u00f3n: \u201cpara siempre\u201d, o \u201ccontinuamente\u201d. La Eucarist\u00eda es el amor para siempre, sin soluci\u00f3n de continuidad, de Jes\u00fas por los suyos, manifestado en la celebraci\u00f3n del sacramento eucar\u00edstico, que hace presente el sacrificio de Jes\u00fas en la Cruz, y en su presencia real en los Sagrarios bajo las especies eucar\u00edsticas. Este sentido tambi\u00e9n aparece en el Antiguo Testamento, por ejemplo, en el testamento de David a su hijo Salom\u00f3n, en el que le dice que si \u00e9l abandona al Se\u00f1or, el Se\u00f1or le abandonar\u00e1 <em>\u201cpara siempre\u201d<\/em> (\u03b5\u1f30\u03c2 \u03c4\u1f73\u03bb\u03bf\u03c2, 1Cr 28, 9; cf. tambi\u00e9n Est 3, 13g).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>El amor de Jes\u00fas es incondicional. Por esos mismos \u201csuyos\u201d que no lo recibieron, Jes\u00fas da la vida viniendo a su casa en carne (cfr. Jn 1, 11.14), y manifest\u00e1ndose con signos y palabras (cap. 1-12) y luego de modo total y definitivo con la entrega de su vida en la Cruz y con su presencia sacramental entre nosotros, dando adem\u00e1s ejemplo de conducta: el disc\u00edpulo ha de mantener con su hermano una actitud de servicio abnegado, haci\u00e9ndose pan para los dem\u00e1s. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El vers\u00edculo primero del cap\u00edtulo 13 del Evangelio de San Juan forma como un solemne p\u00f3rtico que nos introduce en el misterio de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, o, trat\u00e1ndose del cuarto Evangelio, en el misterio de su glorificaci\u00f3n: \u201cAntes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jes\u00fas que hab\u00eda llegado su hora [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[554,537,52],"tags":[616],"class_list":["post-15221","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-evangelio","category-recursos","category-sagrada-escritura","tag-evangelio","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15221","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15221"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15221\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}