{"id":15149,"date":"2021-07-21T10:44:00","date_gmt":"2021-07-21T09:44:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=15149"},"modified":"2025-02-18T12:58:27","modified_gmt":"2025-02-18T10:58:27","slug":"lecturas-del-domingo-xvii-del-tiempo-ordinario-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/lecturas-del-domingo-xvii-del-tiempo-ordinario-2\/","title":{"rendered":"Comentario a las lecturas del domingo 25 de julio de 2021"},"content":{"rendered":"<p>Siguiendo con el Evangelio de Marcos, habr\u00edamos le\u00eddo la multiplicaci\u00f3n de los panes en beneficio de la multitud, a la que Jes\u00fas ve\u00eda <em>\u201ccomo ovejas sin pastor\u201d<\/em> y que no ten\u00eda qu\u00e9 comer. La elecci\u00f3n de la liturgia es, en cambio, ampliar la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre ese episodio; y por eso durante cinco domingos leemos el cap\u00edtulo sexto de Juan, donde tras la multiplicaci\u00f3n de los panes se abre el discurso sobre el pan de vida, revelaci\u00f3n que nos hace Jes\u00fas sobre el misterio de su presencia en el pan que nos dar\u00e1 y, con \u00e9l, la vida eterna. Que la multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces sea el \u00fanico milagro contado por los cuatro evangelios, y que Mateo y Marcos lo relaten dos veces, revela un sentido profundo: es un signo decisivo para entender a Jes\u00fas en su compasi\u00f3n por el sufrimiento humano, y tambi\u00e9n en su proyecto de entrar en comuni\u00f3n con toda la humanidad, a lo largo de los siglos, a trav\u00e9s de la Eucarist\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el relato de Juan notamos que la multitud sigue a Jes\u00fas porque sana a los enfermos. Que \u00e9l sube al monte y se sienta all\u00ed. La monta\u00f1a fue el lugar donde Dios dio a Mois\u00e9s la ley, escrita en tablas de piedra. Cuando Jes\u00fas sube a una monta\u00f1a se est\u00e1 preparando para darnos algo de la nueva ley que escribe en los corazones. La Pascua est\u00e1 cerca: lo que Jes\u00fas est\u00e1 a punto de hacer est\u00e1 \u00edntimamente relacionado con la Pascua de su futura redenci\u00f3n. Jes\u00fas levanta la mirada, como cuando reza: mirar hacia la pobreza de los hombres con su coraz\u00f3n, es como orar, y el Padre lo escucha. Quiere involucrar a Felipe, y le pregunta c\u00f3mo alimentar a esas personas, aunque ya sabe cu\u00e1l ser\u00e1 la soluci\u00f3n. Jes\u00fas es maestro tambi\u00e9n de la capacidad de colaborar. Felipe y Andr\u00e9s ven las cosas desde el punto de vista de la fuerza humana: doscientos denarios, o cinco panes de cebada y dos peces, no son suficientes para nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>El recurso proviene de un ni\u00f1o que renuncia espont\u00e1neamente a su comida: da todo lo que es suyo. La Iglesia necesita el entusiasmo y la locura de la juventud. Necesitamos la novedad del pan de cebada, que en primavera es el primero de los cereales en dar fruto. El lugar que Jes\u00fas ha elegido es hermoso en el paisaje, es c\u00f3modo en la hierba donde todas esas personas pueden sentarse. Seg\u00fan Juan, es el mismo Jes\u00fas quien distribuye el pan despu\u00e9s de dar gracias, la oraci\u00f3n que da nombre a la Eucarist\u00eda. Quiz\u00e1s los disc\u00edpulos le ayuden: hay cinco mil hombres, sin contar a mujeres y ni\u00f1os. Pero es bueno ver que es el mismo Jes\u00fas quien nos da el pan. Seguramente los doce recogen las sobras: una canasta cada uno. As\u00ed sienten cu\u00e1nto pesa: as\u00ed queda grabado para siempre en su memoria que la generosidad de Dios es sobreabundante, que la Eucarist\u00eda es inagotable.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siguiendo con el Evangelio de Marcos, habr\u00edamos le\u00eddo la multiplicaci\u00f3n de los panes en beneficio de la multitud, a la que Jes\u00fas ve\u00eda \u201ccomo ovejas sin pastor\u201d y que no ten\u00eda qu\u00e9 comer. 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