{"id":14890,"date":"2021-09-17T06:00:00","date_gmt":"2021-09-17T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=14890"},"modified":"2022-01-10T10:47:56","modified_gmt":"2022-01-10T09:47:56","slug":"francia-tierra-de-mision-el-impacto-de-una-propuesta-1943","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/francia-tierra-de-mision-el-impacto-de-una-propuesta-1943\/","title":{"rendered":"\u00bfFrancia, tierra de misi\u00f3n? El impacto de una propuesta (1943)"},"content":{"rendered":"\n<p>En la I Guerra Mundial, los seminaristas franceses fueron obligados al servicio militar y as\u00ed, de golpe, conocieron la realidad que hab\u00eda fuera de las parroquias. Los compa\u00f1eros soldados mayores todav\u00eda eran cristianos, pero la mayor\u00eda de los de su edad no sab\u00edan nada. La siguiente generaci\u00f3n ser\u00eda por fuerza pagana; especialmente, en las barriadas proletarias, nutridas de gente desarraigada y, en general, con fuerte recelo hacia la burgues\u00eda y la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>El catolicismo franc\u00e9s impuls\u00f3 y sostuvo grandes misiones en los siglos XVIII y XIX en muchos pa\u00edses africanos y asi\u00e1ticos (Vietnam, Camboya), con la <em>Societ\u00e9 des Missions \u00c9trangeres<\/em>, adem\u00e1s del protectorado de Francia sobre los s\u00fabditos cristianos del Imperio otomano que estableci\u00f3 Francisco I, y continu\u00f3 la rep\u00fablica laica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba claro que tambi\u00e9n se necesitaba misionar en Francia. Inmediatamente, se extendi\u00f3 la asociaci\u00f3n <em>Juventud Obrera Cat\u00f3lica<\/em> (JOC, 1923) y su rama femenina (JOCF, 1924), fundadas en B\u00e9lgica por Joseph Cardijn dos a\u00f1os antes (1921). Era un apostolado especializado para reunir a grupos de j\u00f3venes obreros y formarlos, al que se dedicaron algunos sacerdotes escogidos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A este empe\u00f1o evangelizador se sumar\u00e1 el cardenal Suhard, arzobispo de Par\u00eds (1935-1949) con la <em>Misi\u00f3n de Francia<\/em> (1941) y la <em>Misi\u00f3n de Par\u00eds<\/em> (1943), y el libro <em>\u00bfFrancia, tierra de misi\u00f3n?<\/em> (1943)<em>,<\/em> de dos capellanes de la JOC.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El cardenal Suhard<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Emmanuel Suhard (1874-1949) es una figura se\u00f1era del catolicismo franc\u00e9s del siglo XX. De origen muy humilde, fue destacando por sus capacidades. Se form\u00f3 en Roma, teniendo como compa\u00f1ero al futuro P\u00edo XII (y sacando mejores notas). Tras muchos a\u00f1os de ense\u00f1ar en el seminario de Laval (1899-1928) y haberse negado ya una vez, lo hicieron obispo de la peque\u00f1a Bayeux et Lisieux (1928), enseguida de Reims (1930) y cardenal (1935). Quiz\u00e1 influy\u00f3 que era contrario a la <em>melange<\/em> de pol\u00edtica y catolicismo de <em>L\u2019Action Fran\u00e7aise<\/em>, que hab\u00eda condenado P\u00edo XI en 1926 con esc\u00e1ndalo de muchos cat\u00f3licos tradicionales y bastantes obispos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El 9 mayo de 1940 muri\u00f3 el cardenal Verdier de Par\u00eds, y el 10 los alemanes invadieron Francia. La Santa Sede nombr\u00f3 inmediatamente a Suhard arzobispo de Par\u00eds. Mal comienzo. De entrada, le detuvieron y requisaron el palacio arzobispal. Pronto lo liberar\u00edan, era un aviso. Suhard hab\u00eda condenado el r\u00e9gimen nazi antes, como el propio Verdier. Y en todo el periodo de ocupaci\u00f3n, mantuvo dignamente su sitio y protest\u00f3 con energ\u00eda ante los abusos. Tambi\u00e9n tuvo que convivir y marcar distancias con el r\u00e9gimen de P\u00e9tain, al que se hab\u00edan adherido muchos cat\u00f3licos y obispos m\u00e1s tradicionales, buscando alivio de tantas contradicciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de bloquearse, pens\u00f3 que la verdadera soluci\u00f3n de tantos males era la evangelizaci\u00f3n. M\u00e1s urgente que nunca en Francia, con tantas heridas del pasado revolucionario, tantas di\u00f3cesis devastadas, tantos sectores apartados o contrarios a la fe. Y ahora humillada por la derrota y la ocupaci\u00f3n. El 24 de julio de 1941 convoc\u00f3 la asamblea de cardenales y arzobispos, y les present\u00f3 el proyecto de la <em>Misi\u00f3n de Francia,<\/em> que deb\u00eda servir tanto para repartir el clero entre las di\u00f3cesis que m\u00e1s ten\u00edan y las que menos, como para llegar adonde no se hab\u00eda llegado o se hab\u00eda perdido. Se cre\u00f3 un seminario en Lisieux y se comenz\u00f3, hasta el d\u00eda de hoy.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, estaba su inmensa di\u00f3cesis, Par\u00eds. En la tarde del lunes de Pascua de 1943, su secretario le pas\u00f3 un escrito de unas cincuenta p\u00e1ginas. Era un informe bien documentado de dos capellanes de la JOC, Henri Godin e Yvan Daniel, sobre c\u00f3mo evangelizar el sector popular y obrero. Lo ley\u00f3 por la noche. Les llam\u00f3, les pidi\u00f3 que lo prepararan para la publicaci\u00f3n. Y, directamente, lanz\u00f3 la Misi\u00f3n de Par\u00eds (1-VII-1943), dirigida a evangelizar los barrios populares. Busc\u00f3 sacerdotes y laicos, y dedic\u00f3 algunos templos, que dejaron de ser parroquias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los autores y el libro<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Henri Godin (1906-1944) puso las ideas, un estilo \u00e1gil, y muchos testimonios que hacen la lectura impactante. Yvan Daniel (1906-1986) se ocup\u00f3, seg\u00fan se dice, de los datos y el an\u00e1lisis sociol\u00f3gico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Godin no quiso ocupar ning\u00fan cargo en la nueva Misi\u00f3n, porque prefer\u00eda mantenerse en el trabajo de base. Busc\u00f3 a otros candidatos. Y muri\u00f3 a los pocos meses (16-I-1944) en un accidente dom\u00e9stico: durante la noche una estufa quem\u00f3 el colch\u00f3n y los gases le intoxicaron. La masiva asistencia a su funeral testimoni\u00f3 la estupenda labor que hab\u00eda hecho en medios obreros. Yvan Daniel sigui\u00f3 en la Misi\u00f3n de Par\u00eds y public\u00f3 varios ensayos y recuerdos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El libro se public\u00f3 el 11-XI-1943, y se vendieron 140.000 ejemplares hasta la misma vigilia del Concilio Vaticano II. Impresion\u00f3 a Juan XXIII (nuncio en Francia de 1944 a 1953) y a Juan Pablo II, que mientras estudiaba en Roma viaj\u00f3 a Par\u00eds para conocer este apostolado. El libro llevaba un prefacio de Guerin, consiliario general de la JOC en Francia y en ese momento detenido por la Gestapo. Ha sido reeditado por las ediciones <em>Karthala<\/em> (Par\u00eds 2014), con amplio prefacio de Jean Pierre Gu\u00e9rend, bi\u00f3grafo del cardenal Suhard, y otros complementos. Es la edici\u00f3n que citamos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Planteamiento general&nbsp;<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Comienzan distinguiendo tres tipos de poblaciones:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;las tradicionales donde la fe regula la cultura y la vida, aunque no penetre mucho ni convierta los comportamientos personales;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00e1reas descristianizados, con pr\u00e1ctica baja y un cristianismo de grandes ocasiones (fiestas, bodas y funerales); aunque parezca poco, es muy distinto de un paganismo;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00e1reas paganas, como algunas zonas rurales profundamente descristianizadas y, sobre todo, el proletariado, la nueva clase urbana desarraigada, formada desde mediados del XIX en las grandes ciudades industriales.<\/p>\n\n\n\n<p>La creciente secularizaci\u00f3n hab\u00eda producido que los cristianos m\u00e1s practicantes se concentraran en las parroquias y se separaran del resto: colegios cristianos, reuniones cristianas y relaciones cristianas. Pero el ambiente de una parroquia normal de Par\u00eds, con tono de clase media, no es atractivo ni c\u00f3modo para obreros, con otro lenguaje y costumbres. Tampoco era posible mezclar a los j\u00f3venes de esas parroquias con j\u00f3venes de otra extracci\u00f3n, con otro lenguaje y otras costumbres. Los padres protestaban. Los autores multiplican los ejemplos de iniciativas que solo han conseguido extraer algunas personas y familias del medio obrero e integrarlas con dificultad en las parroquias existentes. Pero as\u00ed han dejado de pertenecer a su medio y ya no pueden ser fermento para esa \u201cmasa\u201d desarraigada. Pero los pobres son favoritos del Se\u00f1or y tienen que ser evangelizados. \u00bfC\u00f3mo conseguirlo?<\/p>\n\n\n\n<p>Es preciso pensar lo que es una misi\u00f3n cristiana, y lo que puede ser cuando se hace en estos barrios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>La misi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Una misi\u00f3n <em>\u201ces la renovaci\u00f3n del gesto de Cristo que se encarna y viene a la tierra para salvarnos. Es el anuncio de la buena Nueva a los que no la conocen\u201d<\/em> (p. 90). <em>\u201cEl verdadero misionero va a construir una Iglesia. No va a aumentar la comunidad cristiana a la que pertenec\u00eda, no va a crear una sucursal\u201d<\/em> (p. 93).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que recordar un dato sociol\u00f3gico y eclesial: aunque la conversi\u00f3n es individual, la misi\u00f3n se dirige a crear y establecer \u201ciglesias\u201d, comunidades, que los cristianos necesitan para respirar en cristiano, porque el ser humano (y el cristiano) es profundamente social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEl fin \u00faltimo de una misi\u00f3n solo puede ser la recristianizaci\u00f3n de las masas: ambientes [milieux] e individuos. La masa de individuos gracias a la influencia del ambiente, el ambiente gracias a algunos individuos de \u00e9lite con la ayuda de todo tipo de instituciones\u201d<\/em> (p. 244). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;<em>\u201cLo primero es la <\/em>predicaci\u00f3n directa<em> del Evangelio. Es lo propio de un sacerdote cristiano [\u2026]. El segundo medio es la influencia personal. En el sacerdote se llama <\/em>direcci\u00f3n<em>; en el educador, <\/em>educaci\u00f3n<em>; en el compa\u00f1ero, <\/em>influencia<em>\u201d<\/em> (p. 245).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPensamos que una gran parte de la \u00e9lite del proletariado, con la gracia que viene sobre ellos, puede ser ganada por la predicaci\u00f3n, lo mismo que en tiempos de San Pablo. La gente se plantea problemas religiosos y aunque reprochan muchas cosas a la Iglesia, quieren saber \u2018qu\u00e9 piensan los curas\u2019\u201d<\/em> (p. 250). Pero <em>\u201cun sacerdote que dirige doscientas personas est\u00e1 terriblemente sobrecargado\u201d <\/em>(p. 245).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Creaci\u00f3n de comunidades cristianas<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Es preciso formar alguna peque\u00f1a comunidad cristiana, porque sostiene la fe y, con su sola presencia, plantea la cuesti\u00f3n religiosa a los dem\u00e1s. <em>\u201cNos permitimos insistir en este punto de la fundaci\u00f3n de comunidades cristianas en <\/em>todas<em> las comunidades naturales porque nos parece que es la clave de <\/em>todo el problema<em> de las misiones urbanas. Nos parece probado que el 80 % de la gente del pueblo no pueden practicar el Evangelio que en y por esas comunidades. Ni siquiera pueden vivir una vida humana si no es en comunidad\u201d<\/em> (p. 253). Y citan en su apoyo a Gustave Thibon (<em>Retour au r\u00e9el<\/em>, 1943).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente, una de las grandes causas de la descristianizaci\u00f3n fue el desenraizamiento masivo de la gente respecto a sus comunidades rurales de origen, motivado por la crisis de la sociedad tradicional campesina y el desarrollo de la industrializaci\u00f3n urbana. A la vez, han perdido su inserci\u00f3n en la sociedad y en la Iglesia. Hay que ayudarles a crear comunidades. Muchos ya han creado comunidades de vecinos, de trabajos, de aficiones. Se trata de llegar all\u00ed. Esas comunidades son tambi\u00e9n el campo de desarrollo e influencia natural de los cristianos, que as\u00ed no salen de su medio. Esto debe ir acompa\u00f1ado de un imprescindible trabajo de opini\u00f3n p\u00fablica cristiana en ese medio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Con los est\u00e1ndares de otras misiones<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Viene muy bien recordar c\u00f3mo se han evangelizado otros pueblos. Inspir\u00e1ndose en lo que P\u00edo XI dec\u00eda a los misioneros, insisten en que se trata de transmitirles el Evangelio y nada m\u00e1s: <em>\u201cNo hay que exigir como condici\u00f3n de su incorporaci\u00f3n al cristianismo que los paganos se europe\u00edcen, no hay que pedirles m\u00e1s que los que pueden dar. Es preciso ser pacientes y saber recomenzar cuantas veces haga falta\u201d<\/em> (p. 159). A veces, habr\u00e1 que esperar hasta una segunda o tercera generaci\u00f3n. Los ambientes de las barriadas no son m\u00e1s f\u00e1ciles de convertir que los pueblos antiguos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, <em>\u201cel hombre de nuestro tiempo est\u00e1 enfermo, enfermo hasta el fondo de su naturaleza. Pretender que <\/em>primero<em> hace falta sanarlos para <\/em>despu\u00e9s<em> convertirlos al cristianismo nos parece un m\u00e9todo un poco semipelagiano. No se les sanar\u00e1 (al menos al hombre medio) m\u00e1s que con el cristianismo, y al ser sanado permitir\u00e1 al cristianismo desarrollar todos sus efectos\u201d<\/em> (pp. 175-176). <em>\u201cInsistimos en que ese cristianismo de nuestros conversos no es siempre completo. Es todav\u00eda demasiado humano, demasiado impregnado del entusiasmo de un comienzo. Todav\u00eda se reconoce, sin embargo, la evidencia de la acci\u00f3n de la gracia. No es un cristianismo de un fiel, es un cristianismo de catec\u00fameno, un grano maravilloso que promete una cosecha, pero solo es un grano\u201d <\/em>(p. 176).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>En la conclusi\u00f3n, critican el individualismo antinatural y el predominio del dinero en la vida moderna. Pero no se puede esperar a evangelizar a que las cosas se arreglen. Los primeros cristianos evangelizaron tambi\u00e9n a los esclavos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNo nos hacemos ilusiones. El fin \u00faltimo no es convertir al proletariado, sino suprimirlo, pero esto es tarea de toda la Ciudad. No tratamos solo de llevar las masas a Cristo, sino que dejen de ser masas informes\u201d<\/em> (268).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfY despu\u00e9s?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Esa misi\u00f3n despert\u00f3 una oleada de generosidad aut\u00e9nticamente cristiana, especialmente en muchos sacerdotes y j\u00f3venes. Muchos sacerdotes partieron con los deportados franceses a los campos de trabajo obligatorio en Alemania, para acompa\u00f1arles. Otros formaron comunidades en las barriadas obreras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El intenso influjo del comunismo, desde finales de los cuarenta, con su loca m\u00edstica, su propaganda y su descarada manipulaci\u00f3n de las instituciones, desorient\u00f3 muchas aspiraciones cristianas, desvi\u00e1ndolas hacia opciones netamente pol\u00edticas y revolucionarias. Como s\u00edmbolo, en 1969, la JOC dio un viraje hacia la lucha de clases, incorporando como modelos al Ch\u00e9 Guevara y a Mao. Esto desnaturaliz\u00f3 y desvi\u00f3 todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Queda todo el testimonio sacrificado de tantos que hicieron bien. Y, tras el hurac\u00e1n comunista, las mismas sanas inspiraciones del principio. El proletariado, como deseaban los autores, ha desaparecido con el progreso (y no con el comunismo), aunque permanece la marginaci\u00f3n. La evangelizaci\u00f3n es hoy m\u00e1s necesaria que ayer, pero no para las barriadas, sino para el conjunto de la sociedad. Hay que ir a ellos, como dec\u00eda entonces el cardenal Suhard, y repite hoy el Papa Francisco. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la I Guerra Mundial, los seminaristas franceses fueron obligados al servicio militar y as\u00ed, de golpe, conocieron la realidad que hab\u00eda fuera de las parroquias. Los compa\u00f1eros soldados mayores todav\u00eda eran cristianos, pero la mayor\u00eda de los de su edad no sab\u00edan nada. 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