{"id":14156,"date":"2021-08-03T00:58:00","date_gmt":"2021-08-02T23:58:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=14156"},"modified":"2021-08-03T22:58:49","modified_gmt":"2021-08-03T21:58:49","slug":"sacerdotes-santos-san-juan-maria-vianney-el-santo-cura-de-ars","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/sacerdotes-santos-san-juan-maria-vianney-el-santo-cura-de-ars\/","title":{"rendered":"Sacerdotes santos: san Juan Mar\u00eda Vianney, el Santo Cura de Ars"},"content":{"rendered":"<p>San Juan Mar\u00eda Vianney nace en Dardilly, pueblo cercano a Lyon, el 8 de mayo de 1786. A los 17 a\u00f1os inicia los estudios sacerdotales. Llamado al servicio militar, es destinado a combatir en Espa\u00f1a, pero deserta y se oculta en las monta\u00f1as desde 1809 hasta 1811, a\u00f1o en que una amnist\u00eda le permite volver a su pueblo. Vuelve al Seminario, pero debido a sus dificultades con la filosof\u00eda y el lat\u00edn, es despedido. Un sacerdote, el P. Belley, lo acoge y le prepara, hasta conseguir que sea ordenado, el 13 de agosto de 1815. Permanece como coadjutor del P. Belley desde 1815 hasta 1818, a\u00f1o en que es destinado a la parroquia de Ars, un pueblecito con 230 habitantes. Al enviarlo, el Vicario general de la di\u00f3cesis le dijo: \u00abno hay mucho amor en esta parroquia; usted procurar\u00e1 introducirlo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os que transcurri\u00f3 en Ars pueden distinguirse claramente dos fases: en la primera, su labor pastoral se limit\u00f3 a los feligreses de su parroquia, con la predicaci\u00f3n, la catequesis, las visitas a los enfermos, etc. En la segunda, pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, su fama de santidad se extendi\u00f3 por toda Francia y una gran multitud de todas las regiones acude a Ars, y a veces la gente ha de esperar d\u00edas para poder confesarse con \u00e9l. Un bot\u00f3n de muestra de esta gran afluencia de fieles es que fue preciso poner trenes especiales desde Lyon a Ars.<\/p>\n\n\n\n<p>Falleci\u00f3 el 4 de agosto de 1859, por lo que su memoria obligatoria se celebra el 4 de agosto. Fue canonizado y proclamado patr\u00f3n de los p\u00e1rrocos por P\u00edo XI en 1929.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Su santidad de vida<\/h4>\n\n\n\n<p>San Juan Mar\u00eda Vianney logr\u00f3 la conversi\u00f3n de los habitantes de Ars y de una gran multitud de personas, porque era muy santo. En cierta ocasi\u00f3n, a un abogado de Lyon que volv\u00eda de Ars, le preguntaron qu\u00e9 hab\u00eda visto all\u00ed. Y contest\u00f3: \u00abHe visto a Dios en un hombre\u00bb. Como dijo en una ocasi\u00f3n Benedicto XVI: \u00abEl santo cura de Ars logr\u00f3 tocar el coraz\u00f3n de la gente no gracias a sus dotes humanas, ni bas\u00e1ndose exclusivamente en un esfuerzo de voluntad, por loable que fuera. Conquist\u00f3 a las almas, incluso a las m\u00e1s refractarias, comunic\u00e1ndoles lo que viv\u00eda \u00edntimamente, es decir, su amistad con Cristo. Estaba enamorado de Cristo, y el verdadero secreto de su \u00e9xito pastoral fue el amor que sent\u00eda por el misterio eucar\u00edstico, celebrado y vivido, que se transform\u00f3 en amor por la grey de Cristo, los cristianos, y por todas las personas que buscan a Dios\u00bb (<em>Audiencia general<\/em>, 5-VIII-2009).<\/p>\n\n\n\n<p>El Santo Cura de Ars ense\u00f1aba a sus parroquianos sobre todo con el testimonio de su vida santa. Con su prolongado estar ante el sagrario en la Iglesia, consigui\u00f3 que los fieles comenzasen a imitarlo, acudiendo con gusto al sagrario para hacer una visita a Jes\u00fas Sacramentado. De su ejemplo aprend\u00edan los fieles a orar. \u00abNo hay necesidad de hablar mucho para orar bien\u00bb, les ense\u00f1aba; \u00absabemos que Jes\u00fas est\u00e1 all\u00ed, en el sagrario: abr\u00e1mosle nuestro coraz\u00f3n, alegr\u00e9monos de su presencia. \u00c9sta es la mejor oraci\u00f3n\u00bb. \u00abYo le miro y \u00e9l me mira\u00bb, dec\u00eda a su santo cura un campesino de Ars que oraba ante el Sagrario.<\/p>\n\n\n\n<p>La educaci\u00f3n de los fieles&nbsp;en la devoci\u00f3n a la Eucarist\u00eda<em>&nbsp;<\/em>era particularmente eficaz cuando lo ve\u00edan celebrar el Santo Sacrificio del Altar. Los que asist\u00edan dec\u00edan que \u00abno se pod\u00eda encontrar una figura que expresase mejor la adoraci\u00f3n\u2026 Contemplaba la hostia con amor\u00bb.&nbsp;&nbsp;Les dec\u00eda: \u00abTodas las buenas obras juntas no son comparables al Sacrificio de la Misa, porque son obras de hombres, mientras la Santa Misa es obra de Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta identificaci\u00f3n personal con el Sacrificio de la Cruz en la Santa Misa lo llevaba del altar al confesonario. Su dedicaci\u00f3n al Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n era extenuante. Cuando fue creciendo la multitud de penitentes, provenientes de toda Francia, lleg\u00f3 a permanecer hasta 16 horas diarias en el confesonario. Se dec\u00eda entonces que Ars se hab\u00eda convertido en el \u00abgran hospital de las almas\u00bb. A un hermano sacerdote, le explicaba: \u00abLe dir\u00e9 cu\u00e1l es mi receta: doy a los pecadores una penitencia peque\u00f1a y el resto lo hago yo por ellos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El Santo Cura de Ars vivi\u00f3 heroicamente la virtud de la pobreza. Su&nbsp;pobreza&nbsp;no fue la de un religioso o un monje, sino la que se pide a un sacerdote: a pesar de manejar mucho dinero (ya que los peregrinos m\u00e1s pudientes se interesaban por sus obras de caridad), era consciente de que todo era para su iglesia, sus pobres, sus hu\u00e9rfanos, y sus familias m\u00e1s necesitadas. Y explicaba: \u00abMi secreto es simple: dar todo y no conservar nada\u00bb. Cuando se encontraba con las manos vac\u00edas, dec\u00eda contento a los pobres que le ped\u00edan: \u00abHoy soy pobre como vosotros, soy uno de vosotros<a>\u00bb<\/a>. As\u00ed, al final de su vida, pudo decir con absoluta serenidad: \u00abNo tengo nada\u2026 Ahora el buen Dios me puede llamar cuando quiera<a>\u00bb<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n vivi\u00f3 heroicamente la virtud de la castidad. Se puede decir que era la castidad que conviene a quien debe tocar habitualmente con sus manos la Eucarist\u00eda y contemplarla con todo su coraz\u00f3n arrebatado y con el mismo entusiasmo la distribuye a sus fieles. Dec\u00edan de \u00e9l que \u00abla castidad brillaba en su mirada\u00bb, y los fieles se daban cuenta cuando clavaba la mirada en el sagrario con los ojos de un enamorado.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, hay que destacar en la vida del Santo Cura de Ars su amor a la Sant\u00edsima Virgen. \u00c9l mismo sent\u00eda una devoci\u00f3n viv\u00edsima hacia la Inmaculada Concepci\u00f3n; \u00e9l, que ya en 1836 hab\u00eda consagrado su parroquia a Mar\u00eda concebida sin pecado, y que con tanta fe y alegr\u00eda acogi\u00f3 la definici\u00f3n dogm\u00e1tica de 1854. Recordaba siempre a sus fieles que \u00abJesucristo, cuando nos dio todo lo que nos pod\u00eda dar, quiso hacernos herederos de lo m\u00e1s precioso que ten\u00eda, es decir de su Santa Madre\u00bb.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Juan Mar\u00eda Vianney nace en Dardilly, pueblo cercano a Lyon, el 8 de mayo de 1786. A los 17 a\u00f1os inicia los estudios sacerdotales. 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