{"id":13847,"date":"2021-07-28T05:05:00","date_gmt":"2021-07-28T04:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=13847"},"modified":"2021-07-16T12:29:18","modified_gmt":"2021-07-16T11:29:18","slug":"caminando-con-ignacio-de-loyola-el-peregrino-de-la-vida-interior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/caminando-con-ignacio-de-loyola-el-peregrino-de-la-vida-interior\/","title":{"rendered":"Caminando con Ignacio de Loyola, el peregrino de la vida interior"},"content":{"rendered":"<p>Cabalgando en una mula sale de Loyola ataviado con sus vestiduras nobiliarias. El itinerario, el \u201cCamino Ignaciano\u201d, pasa por Logro\u00f1o, Tudela, Alag\u00f3n, Zaragoza, Fraga, Lleida, Cervera, Igualada, hasta Montserrat y Manresa<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">1. Montserrat, unos breves d\u00edas<\/h3>\n\n\n\n<p>Es f\u00e1cil descubrir al Peregrino, cautivado, subiendo las rocas de la Monta\u00f1a, respirando el buen olor \u00abd\u2019eixos penyals coberts de roman\u00ed\u201d, cuando despunta la primavera. La Naturaleza se ha convertido en trono de la que es ahora su \u00fanica y verdadera Reina. En medio de la ufana belleza del macizo, el Peregrino vivir\u00e1 tres acciones \u00abinici\u00e1ticas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>a) <em>En primer lugar, reconcilia su vida<\/em>. (\u00a1Cu\u00e1ntos desear\u00edan poder reconciliar la vida&#8230;!). Una vida que arrastrar\u00eda m\u00faltiples contradicciones, corrupciones por el af\u00e1n de prestigio y poder. \u00c9l mismo dice en su ancianidad: \u201cHasta los 26 a\u00f1os de su edad fue hombre dado a las vanidades del mundo\u201d. Fueron tres intensos d\u00edas de repasar todos los rincones \u00aboscuros\u00bb de su historia, de ponerlos con infinita tristeza en las manos misericordiosas de Dios y recibir \u00absacramentalmente\u00bb la reconciliaci\u00f3n de manos del monje que la atendi\u00f3, Juan Chanon. Pudo librarse de sus l\u00fagubres pozos y llorar amargamente, pero en paz, el conjunto de absurdos, que a menudo hab\u00edan herido a terceras personas. \u00a1Quien experimenta as\u00ed liberaci\u00f3n interior, nace de nuevo!<\/p>\n\n\n\n<p>b) <em>Despojado de la irracionalidad de tales vestiduras interiores<\/em>, le son inc\u00f3modas y contraindicadas las vestimentas exteriores nobiliarias, las ropas del \u00abprestigio\u00bb que buscaban aparentar una nobleza interior que no ten\u00eda. Refugi\u00e1ndose en el mayor secreto se acerca a un mendigo, se despoja del vestuario de prestigio y con \u00e9l viste de honorabilidad al \u201c\u00faltimo\u201d, al rechazado por el mundo. Por su parte, con una paz interior inenarrable, se viste con una \u00abtela de la que suelen hacer sacos&#8230;, y tiene muchas p\u00faas&#8230; larga hasta los pies\u00bb. Ha tomado los vestidos de la pobreza que lo sit\u00faan entre los que en el mundo no cuentan.<\/p>\n\n\n\n<p>c) <em>Se deber\u00eda encontrar caricaturesco con una espada,<\/em> \u00e9l un \u00abpobre\u00bb, un hombre reconciliado, sin enemigos, sin ning\u00fan af\u00e1n por conquistar nada. Ya no se ha de defender de nada, no necesita la espada agresiva. Con esta sorprendente libertad interior que ha alcanzado, se \u00abdes-armar\u00e1\u00bb caballero, en un acto de connotaciones \u00abcontraculturales\u00bb, con el estilo de su \u00abimaginario\u00bb caballeresco. La v\u00edspera de la fiesta de la Anunciaci\u00f3n, pasa la noche en vela de oraci\u00f3n, arrodillado ante el altar de nuestra Se\u00f1ora. Se desarma, deja la espada a los pies de la Moreneta. Ha cambiado de paradigmas, de intereses, de futuro&#8230;, de Se\u00f1or. El Peregrino se encontrar\u00eda reflejado en las palabras que el <em>Virolai<\/em> canta a Nuestra Se\u00f1ora: \u00abAmb vostre nom comen\u00e7a nostra hist\u00f2ria\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">2. Bajando la Monta\u00f1a<\/h3>\n\n\n\n<p>Al amanecer, lo imaginamos bajando por los senderos salvajes de la monta\u00f1a con una felicidad que nunca hab\u00eda experimentado. Cojeando, con un deje de dolor por la pierna herida, pero desbordando una extra\u00f1a libertad nunca experimentada tan hondamente.<\/p>\n\n\n\n<p>A la altura de la Ermita de los Ap\u00f3stoles unas mujeres le sugieren un hospital de pobres en Manresa donde alojarse unos pocos d\u00edas. Necesita saborear reposadamente las experiencias montserratinas y anotarlas en el cuaderno que desde Loyola guarda con todo cuidado.<\/p>\n\n\n\n<p>Repentinamente un gendarme interrumpe el pl\u00e1cido caminar del Peregrino: \u00ab\u00bfregalaste un lujoso vestido se\u00f1orial a un mendigo?\u00bb Al peregrino se le escapan, ante la <em>autoridad<\/em>, unas l\u00e1grimas por el miserable a quien hizo mal sin preverlo, al entregarle sus ropas aristocr\u00e1ticas para vestirse \u00e9l de pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo diez meses atr\u00e1s el Peregrino formaba parte de la <em>autoridad<\/em>. Ahora sorprendemos al fogoso luchador de Pamplona con l\u00e1grimas en los ojos. La convalecencia en Loyola, el largo silencio del camino hasta Montserrat, sus experiencias fundantes en la Monta\u00f1a han ido agrietando durezas externas e internas de su personalidad.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">3. Manresa, primer per\u00edodo<\/h3>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>Liberado felizmente de su vida pasada, con \u201cgrande \u00e1nimo y liberalidad\u201d, pretende conquistar la santidad<\/em><\/pre>\n\n\n\n<p>Se hospeda en el hospital de pobres donde vivir\u00e1 fundamentalmente todo el tiempo de los once meses manresanos. En su deseo de mayor soledad, no sabemos cu\u00e1ndo, encontr\u00f3 un lugar des\u00e9rtico y poco accesible: <em>la Cueva<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La Cueva es una de las grutas excavadas en el Terciario por la erosi\u00f3n del r\u00edo. No era de acceso f\u00e1cil. Ignacio llegar\u00eda atravesando una senda entre malezas, zarzas y ortigas. Un balc\u00f3n sobre el r\u00edo, con la brillante vista de Montserrat, m\u00e1s o menos tamizada por espesas hierbas y arbustos, que producir\u00edan un efecto de soledad y quietud. En este balc\u00f3n, bajo la mirada de la Virgen Morena, tuvo muchas horas de silencio profundo. Hizo \u00abcallar\u00bb muchas cosas&#8230; Y pudo \u00abescuchar\u00bb el fondo de su coraz\u00f3n y encontrar el latido del coraz\u00f3n de Dios. Y desde el coraz\u00f3n de Dios, se fue descubriendo \u00abenviado\u00bb a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Un estilo de vida contracultural<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSanto Domingo hizo esto, pues yo lo tengo de hacer. San Francisco hizo esto, pues yo lo tengo de hacer\u00bb. Los primeros pasos del Ignacio manresano le conducir\u00e1n por los caminos de esta santa e ingenua emulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocos meses atr\u00e1s solo buscaba honores, sobresalir\u2026, con una preocupaci\u00f3n incre\u00edble por su imagen. Ahora se despreocupar\u00e1 de su apariencia f\u00edsica, dejar\u00e1 crecer pelo y u\u00f1as (anta\u00f1o tan cuidadosamente tratados), ir\u00e1 desgre\u00f1ado, con poca higiene personal, como nunca hubiera sospechado pocos meses atr\u00e1s. Ha cruzado \u00abl\u00edneas rojas\u00bb, se est\u00e1 autodemostrando que ha cambiado de bando, que se ha situado al otro lado de la historia, con los \u00faltimos y con Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace siete horas de oraci\u00f3n al d\u00eda. Vive feliz, en plenitud, con su silencio interior ante Dios. Se preocupa de los pobres del Hospital, su hacer rezuma caridad y amistad por los \u00faltimos. Su estado es de tranquilidad, de alegr\u00eda, sintiendo gran consuelo en esta nueva forma de hacer y ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Ignacio llega a Manresa con un profundo deseo de conquistar la santidad, la honorabilidad, con el deseo de servir a su nuevo Se\u00f1or (el Rey Eternal), con m\u00e1s intensidad a\u00fan que la que hab\u00eda tenido en el servicio de los \u00abreyes temporales\u00bb. Toda su vida hab\u00eda sido un \u201cconquistador\u201d de su estatus. Todav\u00eda durante la convalecencia en Loyola se deleitaba pensando en las proezas que har\u00eda en servicio de grandes se\u00f1ores o de una princesa de \u201calt\u00edsima dignidad\u201d a la que pretend\u00eda en sus ensue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Llega \u00abignorante de las cosas de Dios\u00bb, sin capacidad de discernimiento, con un fuerte deseo de \u00abhacer\u00bb cosas grandes por el Se\u00f1or. En el fondo rezuma todav\u00eda autocentramiento, narcisismo. Necesita \u00abmirarse al espejo\u00bb y descubrirse honorable, con la nueva honorabilidad que ahora sue\u00f1a, tan diferente de la que hab\u00eda vivido en las cortes castellanas. \u00c9l mismo contin\u00faa siendo el \u00abtema\u00bb, su imagen \u00abhonorable\u00bb. Todav\u00eda cree que la podr\u00e1 conquistar con sus fuerzas, con las propias capacidades y posibilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cuatro primeros meses son de gran fervor y serenidad espiritual, de gran equilibrio y magnanimidad. Pero pronto descubrir\u00e1 que no \u201cconquista\u201d la santidad, que lo que ha conquistado es la amargura de sus pozos oscuros interiores, a los que ha ido descendiendo, y que cre\u00eda haber reconciliado en Montserrat. De alguna manera, es todav\u00eda el fariseo de la par\u00e1bola, debe pasar a autocomprenderse como publicano, y sin embargo aceptado y abrazado por Dios. Ignacio est\u00e1 haciendo sus \u201cEjercicios Espirituales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">4. Segundo per\u00edodo. La fragilidad de Ignacio<\/h3>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>De la euforia adolescente del neoconverso, a encajar las propias roturas interiores<\/em><\/pre>\n\n\n\n<p>\u201cLe vino un pensamiento recio que le molest\u00f3, represent\u00e1ndosele la dificultad de su vida, como si le dijeran dentro del alma: \u2018\u00bfY c\u00f3mo podr\u00e1s tu sufrir esta vida 70 a\u00f1os que has de vivir?\u2019. Mas a esto le respondi\u00f3 tambi\u00e9n interiormente con grande fuerza\u2026: \u2018\u00a1Oh miserable! \u00bfMe puedes t\u00fa prometer una hora de vida?\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El bravo defensor de Pamplona dispuesto a seguir un perrito<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La etapa primera que acabamos de presentar se podr\u00eda resumir con dos palabras: \u00abhacer\u00bb (grandes penitencias, cosas grandes) y \u00abm\u00e1s\u00bb (m\u00e1s que los otros, m\u00e1s que los santos). Un fervor desatinado, aunque revele inmensa generosidad. Ignacio est\u00e1 espiritualizando su vanidad de caballero, ahora el caballero se entrega a su nuevo Se\u00f1or de la manera m\u00e1s heroica que pueda imaginar, con penitencias, oraciones y gestas para \u201cse\u00f1alarse m\u00e1s que nadie\u201d. Busca conquistar a su nuevo Se\u00f1or con \u00abobras\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocos meses atr\u00e1s viv\u00eda solo para conquistar honores, fama, puestos significativos en la administraci\u00f3n del reino de Castilla, ahora ha de descubrir que la \u00absantidad\u00bb no es una \u00abconquista\u00bb. Comprueba, desconcertado, que justamente lo que ha conquistado son sus \u201csombras\u201d, las aguas oscuras de su interior \u00abreconciliado\u00bb tan solo superficialmente en Montserrat.<\/p>\n\n\n\n<p>Se le hace a\u00f1icos la paz que hab\u00eda recibido ante la Virgen de Montserrat. La memoria empieza a golpearlo escrupulosamente, le va recordando momentos de su vida que cre\u00eda haber dejado enterrados en Montserrat. Cae en profunda desolaci\u00f3n y, acosado por los escr\u00fapulos, busca un confesor a quien repetir una y otra vez sus pecados; pero no consigue la reconciliaci\u00f3n \u00abconsigo mismo\u00bb, y piensa que tampoco con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha experimentado la propia limitaci\u00f3n, la insuficiencia radical para concederse a s\u00ed mismo el perd\u00f3n, la resistencia para ponerse plenamente en manos de Dios y soltar el volante de su vida, que siempre hab\u00eda conducido \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>En la desolaci\u00f3n repite a Dios que estar\u00eda dispuesto a seguir incluso a un perrillo, si \u00e9ste le mostrara el camino para encontrar a Dios. El momento m\u00e1s significativo de esta \u00e9poca es la desesperada \u00abtentaci\u00f3n de suicidio\u00bb cuando est\u00e1 hospedado en una estancia del Convento de los Dominicos. Quien estaba acostumbrado a ir por el mundo de conquistador, experimentar\u00e1 que la honorabilidad, la integridad, la reconciliaci\u00f3n, la felicidad, la santidad&#8230; no se conquistan, sino que se \u00abreciben\u00bb: \u201ctodo es gracia\u201d. Ser\u00e1 el gran descubrimiento ignaciano de Manresa.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>5. Tercer per\u00edodo. Todo es gracia<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>Cuando ha asumido que no lo \"controla\" todo, empieza a ser inundado de luz inesperada y plenamente \"gratuita\"<\/em><\/pre>\n\n\n\n<p>Rendici\u00f3n ya no de la fortaleza de Pamplona, \u200b\u200bsino de su fortaleza interior, ya no se trata de entregar \u00abarmas exteriores\u00bb sino las \u00abarmas internas\u00bb (la autosuficiencia, \u00abyo llevo el volante de mi vida\u00bb&#8230;). Son sus Ejercicios Espirituales. Est\u00e1 aprendiendo a vivir desde la fe y confianza, a dejarse llevar por Dios. Se le est\u00e1 rompiendo el proyecto de alcanzar a Dios con sus propias fuerzas. Dios le va ense\u00f1ando la desapropiaci\u00f3n de su ego que supon\u00eda todopoderoso.<\/p>\n\n\n\n<p>Sale del callej\u00f3n cuando experimenta la inutilidad de la propia \u201cjusticia\u201d, para instalarse en \u00abla justicia que viene de Dios\u00bb (Rm 1,21). Con ello comienza la tercera etapa manresana de Ignacio. No necesita ya protegerse de su realidad rota, de sus sombras, de su pecado. Se le han cambiado los \u00abparadigmas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la \u00e9poca manresana de las grandes iluminaciones. Cuando asume que \u00e9l no conquista \u00abla luz\u00bb de Dios, al dejarse completamente en manos del Se\u00f1or, entonces es desbordado por repetidos momentos de <em>iluminaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La cima de esta \u00e9poca es la \u00abIlustraci\u00f3n del Cardener\u00bb. Es el momento de gracia, inesperado, la culminaci\u00f3n de todo el camino del Peregrino en sus d\u00edas manresanos. Una vez, junto al rio Cardener \u201cse le empezaron a abrir los ojos del entendimiento; y no que viese alguna visi\u00f3n, sino entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas espirituales, como de cosas de la fe y de letras; le parec\u00edan todas las cosas nuevas\u201d. Y a\u00f1ade enseguida: \u201cen todo el discurso de su vida, no le parece haber alcanzado tanto, como en aquella vez sola\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda llegado a Manresa \u00abarrogante e ignorante de las cosas de Dios\u00bb. Respiraba todav\u00eda fuerte autocentramiento, con la confianza puesta en sus propias capacidades y posibilidades. Sali\u00f3 de Manresa despose\u00eddo y humilde, experimentado en el discernimiento de esp\u00edritus y en la capacidad de ayudar a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201cCamino\u201d interior de los once meses manresanos es \u00abfundante\u00bb, quedar\u00e1 recogido de manera pedag\u00f3gica en sus \u00abEjercicios Espirituales\u00bb y ser\u00e1 el trasfondo desde donde escriba las \u00abConstituciones de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas\u00bb. En este Camino tienen los ojos puestos todas las espiritualidades ignacianas y toda la obra pastoral, social, intelectual, pedag\u00f3gica, cultural&#8230; que nacen de la inspiraci\u00f3n de Ignacio.<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\"> El presente art\u00edculo es un extracto de\u00a0las p\u00e1g. 17 a 43 del libro <em><a href=\"https:\/\/ignatius500.org\/ca\/esta-passant\/69-libro-sobre-la-manresa-ignaciana\">\u201cManresa Ignasiana\u201d 500 a\u00f1os<\/a><\/em>. (edici\u00f3n en catal\u00e1n y en espa\u00f1ol. En preparaci\u00f3n versi\u00f3n inglesa).<\/h6>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cabalgando en una mula sale de Loyola ataviado con sus vestiduras nobiliarias. El itinerario, el \u201cCamino Ignaciano\u201d, pasa por Logro\u00f1o, Tudela, Alag\u00f3n, Zaragoza, Fraga, Lleida, Cervera, Igualada, hasta Montserrat y Manresa 1. Montserrat, unos breves d\u00edas Es f\u00e1cil descubrir al Peregrino, cautivado, subiendo las rocas de la Monta\u00f1a, respirando el buen olor \u00abd\u2019eixos penyals coberts [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":13849,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[549,548],"tags":[20,8],"class_list":["post-13847","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelizacion","category-foco","tag-ano-santo","tag-santos","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13847","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13847"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13847\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13849"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13847"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13847"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13847"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}