{"id":13579,"date":"2021-07-15T05:00:00","date_gmt":"2021-07-15T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=13579"},"modified":"2022-03-29T10:30:49","modified_gmt":"2022-03-29T09:30:49","slug":"el-drama-del-humanismo-ateo-de-henri-de-lubac","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/el-drama-del-humanismo-ateo-de-henri-de-lubac\/","title":{"rendered":"El drama del humanismo ateo, de Henri de Lubac"},"content":{"rendered":"\n<p>T<a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/argumentos\/teologia-siglo-xx\/il-dramma-dellumanesimo-ateo-di-henri-de-lubac\/\">exto en italiano aqui<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>No era dif\u00edcil ver que tanto el nazismo como el comunismo eran hijos de la vertiente anticristiana de la \u00e9poca moderna. En los dos, de distinta manera, se mezclaban presupuestos filos\u00f3ficos (de Feuerbach en un caso, de Nietzsche en otro, y en los dos, de Hegel) y pretensiones cient\u00edficas falsas sobre el materialismo (dial\u00e9ctica) o la biolog\u00eda (racista). Y ambos pretend\u00edan construir una ciudad nueva con una cultura sin Dios en favor de un hombre nuevo. Pero reca\u00edan en la construcci\u00f3n de la torre de Babel, que es tambi\u00e9n la Babilonia apocal\u00edptica, sedienta de la sangre cristiana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El libro est\u00e1 compuesto de varios art\u00edculos que De Lubac escribi\u00f3 durante la segunda Guerra Mundial y la ocupaci\u00f3n de Francia por los alemanes. En su origen, eran art\u00edculos separados. As\u00ed lo cuenta el autor con su modestia caracter\u00edstica en el pr\u00f3logo. Pero ten\u00edan la unidad del an\u00e1lisis: <em>\u201cBajo las innumerables corrientes que afloran en la superficie externa de nuestro pensamiento contempor\u00e1neo, nos parece que existe [\u2026] algo como una inmensa deriva: Debido a la acci\u00f3n de una parte considerable de nuestra minor\u00eda pensadora, la humanidad occidental reniega de sus or\u00edgenes cristianos y se separa de Dios\u201d<\/em> (p. 9). Y sigue: <em>\u201cNo hablamos de un ate\u00edsmo vulgar, que es propio, m\u00e1s o menos, de todas las \u00e9pocas y que no ofrece nada significativo [\u2026]. El ate\u00edsmo moderno se torna positivo, org\u00e1nico constructivo\u201d<\/em>. No se limita a criticar, sino que tiene la voluntad de hacer in\u00fatil la pregunta y sustituir la soluci\u00f3n. <em>\u201cHumanismo positivista, humanismo marxista, humanismo nietzscheano son, m\u00e1s que un ate\u00edsmo propiamente dicho, un antite\u00edsmo y m\u00e1s concretamente, un anticristianismo, por la negaci\u00f3n que hay en su base\u201d<\/em> (<em>El drama del humanismo ateo<\/em>, Encuentro, Madrid 1990, pp. 9-10). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El ensayo se divide en tres partes. En la primera, trata de Feuerbach y Nietzsche sobre la muerte de Dios y la disoluci\u00f3n de la naturaleza humana, y compara a Nietzsche con Kierkegaard. La segunda parte est\u00e1 dedicada al positivismo de Comte y su ate\u00edsmo sustitutorio. La tercera con el expresivo t\u00edtulo de <em>Dostoyevski profeta<\/em> muestra c\u00f3mo el escritor ruso, sensible a esto, hab\u00eda adivinado el argumento: <em>\u201cNo es verdad que el hombre no pueda organizar la tierra sin Dios. Lo cierto es que sin Dios no puede, a fin de cuentas, m\u00e1s que organizarla contra el hombre. El humanismo exclusivo es un humanismo inhumano\u201d<\/em> (p. 11). Como sucede con el conjunto de la obra de De Lubac este libro est\u00e1 cuajado de citas y referencias y se adivina un serio e inmenso esfuerzo de lectura. Y una cultura ampl\u00edsima. Tambi\u00e9n hay que notar que siempre trata con justicia el pensamiento de los dem\u00e1s, con un gran discernimiento y una honestidad intelectual irreprochable.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Feuerbach y Nietzsche<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>De Lubac describe que la idea cristiana del ser humano y su relaci\u00f3n con Dios fueron una gran liberaci\u00f3n en el mundo antiguo: <em>\u201c\u00a1Se acab\u00f3 el Fatum!\u201d<\/em> (p. 20), la tiran\u00eda de la fatalidad: detr\u00e1s hay un Dios que nos quiere. <em>\u201cAhora esta idea cristiana que hab\u00eda sido recibida como una liberaci\u00f3n comienza a sentirse como un yugo\u201d<\/em>. No se quiere estar sometido a nada, a Dios tampoco. Los socialistas ut\u00f3picos, de Proudhon a Marx, ven en Dios la excusa que sanciona el orden injusto de la sociedad: \u201cpor la gracia de Dios\u201d, como se acu\u00f1aba en las monedas reales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Feuerbach y Nietzsche van a romper este orden. Feuerbach lo har\u00e1 postulando que la idea de Dios se ha generado al sublimar las aspiraciones de los seres humanos, que se han despose\u00eddo de s\u00ed mismos poniendo fuera la plenitud a la que aspiran, y as\u00ed ya no puede ser suya. Para Feuerbach, la religi\u00f3n cristiana es la m\u00e1s perfecta y, por eso, la m\u00e1s alienante. Esto fue como una revelaci\u00f3n para Engels o Bakunin. Y Marx lo sumar\u00e1 a su an\u00e1lisis econ\u00f3mico: la alienaci\u00f3n original es la que genera las dos clases b\u00e1sicas, los que poseen los medios de producci\u00f3n (propietarios) y los que no los poseen (trabajadores), y \u00e9sta crea en la historia la estructura social que acaba sancionada por la religi\u00f3n. Pero le dar\u00e1 un giro pr\u00e1ctico y pol\u00edtico: ya no se trata de pensar, sino de transformar. Se necesita una revoluci\u00f3n m\u00e1s radical que la francesa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan De Lubac, Nietzsche no simpatiz\u00f3 con Feuerbach, pero recibi\u00f3 su influencia por Schopenhauer y Wagner. El <em>Mundo como voluntad y representaci\u00f3n<\/em>, de Schopenhauer, est\u00e1 marcado por la tesis de Feuerbach y encanta a Wagner. La <em>Voluntad de poder<\/em>, de Nietzsche, est\u00e1 movida por la indignaci\u00f3n ante la alienaci\u00f3n cristiana y por el deseo de reconquistar la plena libertad: <em>\u201cEn el cristianismo, este proceso de despojamiento y envilecimiento del hombre llega hasta el extremo\u201d<\/em>, dice. Y esta indignaci\u00f3n est\u00e1 presente casi desde el principio de su obra. Es necesario expulsar la falacia de Dios. No se trata de demostrar que es falsa, porque no acabar\u00edamos nunca, hay que expulsarla del pensamiento como un mal, una vez que la hemos desenmascarado porque sabemos c\u00f3mo se ha formado. Hay que proclamar con el br\u00edo de una cruzada, la \u201cmuerte de Dios\u201d, tarea descomunal y tr\u00e1gica, incluso espantosa, como aparece en <em>As\u00ed habl\u00f3 Zarathustra<\/em>. En consecuencia, hay que rehacer todo y especialmente al ser humano: es un humanismo ateo. <em>\u201cNo ve, comenta De Lubac, que Aquel contra el que blasfema y exorciza es precisamente el que le da toda su fuerza y su grandeza [\u2026], no se apercibe del servilismo que le amenaza\u201d<\/em> (p. 50). De Lubac no deja de se\u00f1alar que Nietzsche puede burlarse de la falsedad cristiana porque en el cristianismo moderno tan acomodado apenas queda rastro de la vibraci\u00f3n de los cristianos que transformaron el mundo antiguo.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Kierkegaard tiene bastantes cosas en com\u00fan con Nietzsche: la lucha solitaria contra lo burgu\u00e9s, la aversi\u00f3n a Hegel y a la abstracci\u00f3n, la conciencia de combate en solitario con un gran sufrimiento. Pero Kierkegaard es un hombre de fe radical, un \u201cheraldo de la trascendencia\u201d, de esa dimensi\u00f3n sin la que el ser humano encerrado en s\u00ed mismo solo puede sucumbir a sus l\u00edmites y bajezas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Comte y el cristianismo&nbsp;<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>El extenso <em>Curso de Filosof\u00eda positiva<\/em>, de Comte, se public\u00f3 el mismo a\u00f1o que <em>La esencia del cristianismo<\/em>, de Feuerbach (1842). Y como se\u00f1alaba un comentarista del momento: <em>\u201cL. Feuerbach en Berl\u00edn como Auguste Comte en Par\u00eds, propone a Europa la adoraci\u00f3n de un nuevo Dios: el \u2018g\u00e9nero humano\u2019\u201d<\/em> (p. 95).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De Lubac analiza l\u00facidamente la famosa \u201cley de los tres estadios\u201d, que Comte formul\u00f3 con 24 a\u00f1os. <em>\u201cConstituye el cuadro en el que vierte toda su doctrina\u201d <\/em>(p. 100). Pasamos de una explicaci\u00f3n sobrenatural del universo con los dioses y Dios (\u201cestado teol\u00f3gico\u201d), a una explicaci\u00f3n filos\u00f3fica por causas abstractas (\u201cestado metaf\u00edsico\u201d), y, finalmente, a una explicaci\u00f3n plenamente cient\u00edfica y \u201cnatural\u201d (\u201cestadio positivo\u201d). No cabe vuelta atr\u00e1s. Todo lo anterior es \u201cfanatismo\u201d, adjetivo entonces de moda. Comte no se consideraba ateo sino agn\u00f3stico: cree haber demostrado que se hab\u00eda llegado falsamente a la idea de un Dios y que esa cuesti\u00f3n no ten\u00eda sentido en una sociedad cient\u00edfica. Pero hace falta rellenar el hueco, porque <em>\u201cno se destruye lo que no se reemplaza\u201d<\/em> (p. 121). Y quiere organizar el culto a la Humanidad. Esto le llevar\u00e1 a una serie de iniciativas bastante delirantes. Comenta De Lubac: <em>\u201cEn la pr\u00e1ctica desemboca en la dictadura de un partido, mejor dijo, de una secta. Niega al hombre toda libertad, todo derecho\u201d<\/em> (p. 187). Estamos en la l\u00ednea de los \u201cfanatismos de la abstracci\u00f3n\u201d que denunciar\u00e1 m\u00e1s tarde V. Havel, o de los proyectos de \u201cingenier\u00eda social\u201d, que llevar\u00e1n adelante los marxistas, pero en este caso afortunadamente casi inocuo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Dostoyevski profeta<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Llamativamente, la tercera parte del libro se titula <em>Dostoyevski profeta<\/em>. De Lubac recoge una observaci\u00f3n de Gide: en muchas novelas se describen las relaciones entre los protagonistas, pero las de Dostoyevski tambi\u00e9n tratan de la relaci\u00f3n <em>\u201cconsigo mismo y con Dios\u201d<\/em> (p. 195). En ese trabajo interior, Dostoyevski ha sido capaz de representarse los cambios que suponen en una persona la opci\u00f3n por el nihilismo y la vida sin Dios. Dostoyevski es profeta en este sentido: nos permite ver lo que pasa en las almas con las nuevas ideas. Nos permite incluso imaginar lo que pas\u00f3 en el alma del propio Nietzsche, el alma de un ateo que huye de Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente, cuenta De Lubac, en sus \u00faltimos a\u00f1os de lucidez, Nietzsche lleg\u00f3 a conocer la obra de Dostoyevski (<em>Memorias del subsuelo<\/em>), con la que se sinti\u00f3 identificado: <em>\u201cEs el \u00fanico que me ha ense\u00f1ado algo de psicolog\u00eda\u201d<\/em> (200), Tambi\u00e9n conoci\u00f3 <em>El idiota<\/em>, donde entrevi\u00f3 los rasgos de Cristo, pero pronto advirti\u00f3 a un amigo que Dostoyevski es: <em>\u201ccompletamente cristiano de sentimientos\u201d<\/em>, ganado por \u201cla moral de esclavos\u201d. Y considerar\u00e1. <em>\u201cLe he concedido un reconocimiento extra\u00f1o, en contra de mis m\u00e1s profundos instintos [\u2026] sucede lo mismo con Pascal\u201d <\/em>(p. 200).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Dostoyevski planeaba, al final de su vida, una magna obra de fondo autobiogr\u00e1fico, anotaba: <em>\u201cEl problema principal que se plantear\u00e1 en todas las partes de la obra ser\u00e1 el que me ha torturado consciente o inconscientemente durante toda mi vida: la existencia de Dios. El h\u00e9roe ser\u00e1, a lo largo de su existencia, unas veces ateo, otras creyente, otras fan\u00e1tico o hereje, y otras de nuevo ateo\u201d<\/em> (p. 205). No la escribi\u00f3, pero en las que escribi\u00f3, con m\u00faltiples nombres, est\u00e1 ese personaje descubri\u00e9ndonos los distintos estados de su alma creyente, atea, nihilista o revolucionaria.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfHa pasado el tiempo por el libro?<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>S\u00ed que ha pasado. Sigue siendo actual, incluso m\u00e1s actual, la comparaci\u00f3n entre Nietzsche y Kierkegaard. Sigue siendo conmovedor el tratamiento de Dostoyevski. Pero han cambiado otras cosas. El nazismo desapareci\u00f3 con la guerra. El comunismo, como un milagro, cay\u00f3 con el siglo XX (desde 1989). Feuerbach o Comte suenan a antiguallas, aunque se ense\u00f1an en las Facultades de Filosof\u00eda antes de Foucault y Derrida (sin ninguna menci\u00f3n de sus cr\u00edticos). Las ideolog\u00edas pol\u00edticas han desaparecido, dejando heridas culturales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el fondo positivista como fe \u00fanica en la ciencia pervive y se extiende, sin las excentricidades de Comte. No hay culto y sacerdocio positivista, aunque s\u00ed el Magisterio cuasipontifical de algunos \u201cor\u00e1culos de la ciencia\u201d, como los llam\u00f3 Mariano Artigas. Pero s\u00ed que hay un materialismo asumido, que, en realidad, tiene poco fundamento, habida cuenta de lo que sabemos sobre el origen y constituci\u00f3n del mundo. Cada d\u00eda se parece m\u00e1s a una descomunal explosi\u00f3n de inteligencia, de forma que resulta m\u00e1s inveros\u00edmil defender que solo hay materia y que todo se ha hecho solo. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El marxismo cay\u00f3, dec\u00edamos, pero el inmenso vac\u00edo ideol\u00f3gico, lo va ocupando con las mismas dimensiones planetarias y las mismas t\u00e9cnicas propagand\u00edsticas y de presi\u00f3n social, la ideolog\u00eda sexual, desarrollada a partir del 68. Y se debe, en gran parte, a que una izquierda, privada de programa pol\u00edtico (marxista) y de horizonte de futuro (la sociedad sin clases), lo ha convertido en una reivindicaci\u00f3n moral que redime o por lo menos tapa el duro pasado. De Lubac, como la mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos, incluyendo toda la izquierda cl\u00e1sica, se quedar\u00eda perplejo. De la izquierda revolucionaria hemos pasado a la izquierda libertaria (con inspiraci\u00f3n de Nietzsche) y de all\u00ed a una nueva maquinaria ideol\u00f3gica que, trastocando los fundamentos de nuestra democracia, convierte su intolerancia en virtud. Desde finales del XVIII, las intolerancias no son las cristianas, sino las anticristianas. Y sobre este nuevo humanismo, vale el diagn\u00f3stico que De Lubac encuentra en Dostoyevski: se puede hacer un mundo sin Dios, pero no se puede hacer sin que vaya contra el ser humano. Dostoyevski, el profeta, no imagin\u00f3 esta deriva, pero si anunci\u00f3 que <em>\u201csolo la belleza salvar\u00e1 el mundo\u201d<\/em>. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto en italiano aqui No era dif\u00edcil ver que tanto el nazismo como el comunismo eran hijos de la vertiente anticristiana de la \u00e9poca moderna. 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