{"id":13456,"date":"2021-07-02T06:00:00","date_gmt":"2021-07-02T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=13456"},"modified":"2021-06-28T15:25:12","modified_gmt":"2021-06-28T14:25:12","slug":"sendas-para-acceder-al-misterio-de-diosvias-cosmologicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/sendas-para-acceder-al-misterio-de-diosvias-cosmologicas\/","title":{"rendered":"Sendas para acceder al misterio de Dios:V\u00edas cosmol\u00f3gicas"},"content":{"rendered":"<p>El salmista expresa acertadamente la experiencia universal del <strong>asombro<\/strong> ante la grandeza del cosmos, que nos lleva a pensar en su art\u00edfice: <em>\u201cEl cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos\u201d<\/em> (Sal 19,1). Es el estupor ante la grandeza sublime, sagrada, que atisbamos en la experiencia del contacto con la hermosura del mundo. La <strong>mirada contemplativa<\/strong> nos conduce a maravillarnos ante la precisi\u00f3n, el orden y la armon\u00eda de la naturaleza, en la que se encuentra la huella del Creador, el <em>\u201cautor de la belleza\u201d<\/em> (Sab 13,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Este acceso sapiencial a Dios es propio de la inteligencia humana, y aparece en las grandes tradiciones culturales y religiosas de la humanidad. En la Biblia, tanto los libros del Antiguo como los del Nuevo testamento explican que Dios como Creador es <strong>cognoscible para la raz\u00f3n<\/strong> humana como causa del universo, y que cuando esto no ocurre se debe a la ignorancia o a la perversi\u00f3n moral, sea personal o social y cultural (cf. Sab 13,1-9; Rm 1,18-25).<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta imprescindible tener en cuenta un requisito intelectual para comprender estas v\u00edas de acceso al origen del mundo: hace falta razonar filos\u00f3ficamente, desde la <strong>l\u00f3gica metaf\u00edsica de la causalidad<\/strong>. Para ello, es necesario superar las falacias irracionales del <strong>escepticismo<\/strong> y del <strong>relativismo<\/strong>, que abocan a la deshumanizaci\u00f3n y, al final, al caos nihilista. Asimismo, se ha de evitar el reduccionismo <strong>positivista<\/strong>, que desprecia de modo necio y arrogante todo saber que no sea sensorial o cient\u00edfico-experimental. Y m\u00e1s infundada resulta todav\u00eda la exaltaci\u00f3n del <strong>emotivismo<\/strong>, que someta la raz\u00f3n a los vaivenes de los estados de \u00e1nimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un resumen de la argumentaci\u00f3n racional filos\u00f3fica sobre la existencia y la esencia de Dios en la historia del pensamiento lo constituyen las famosas cinco v\u00edas de acceso al conocimiento de Dios formuladas con precisi\u00f3n escol\u00e1stica por Santo Tom\u00e1s de Aquino (cf. <em>Suma teol\u00f3gica<\/em>, primera parte, cuestiones 2-26): llegan a descubrir a Dios como <strong>causa no causada, motor inm\u00f3vil, ser necesario, perfecci\u00f3n suma, fin \u00faltimo<\/strong>. El Dios vivo y verdadero es comprendido como el <strong>ser supremo<\/strong> que se da a s\u00ed mismo la existencia; el <strong>origen y fundamento \u00faltimo<\/strong> de todo cuanto existe; el <strong>creador<\/strong> del ser desde la nada; aquel que es la <strong>inteligencia dise\u00f1adora<\/strong> del cosmos; el <strong>gran artista,<\/strong> ingenioso autor de la obra maestra que es el cosmos; el <strong>sentido<\/strong> y la <strong>meta<\/strong> del universo, de la historia y de toda vida humana; el ser <strong>personal simple y perfecto, inmutable y eterno, infinitamente sabio, bueno, justo y misericordioso, poderoso y providente<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, este conocimiento de Dios como raz\u00f3n de todo cuanto existe resulta una constante en la historia de los pueblos y constituye una experiencia personal universal que se plasma en m\u00faltiples y variadas manifestaciones de religiosidad, aunque \u00e9stas contengan muchas limitaciones. Pues, cuando se razona adecuadamente, se llega a conocer el misterio del Dios personal como el Ser supremo que fundamenta toda la realidad.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El salmista expresa acertadamente la experiencia universal del asombro ante la grandeza del cosmos, que nos lleva a pensar en su art\u00edfice: \u201cEl cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos\u201d (Sal 19,1). 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