{"id":1252,"date":"2016-04-13T14:55:47","date_gmt":"2016-04-13T13:55:47","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=1252"},"modified":"2025-03-06T18:03:59","modified_gmt":"2025-03-06T16:03:59","slug":"una-mision-para-los-indigenas-waraos-del-orinoco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/una-mision-para-los-indigenas-waraos-del-orinoco\/","title":{"rendered":"San Francisco de Guayo: una misi\u00f3n para los ind\u00edgenas waraos del Orinoco"},"content":{"rendered":"<p>Hern\u00e1n acaba de regresar a Caracas de vuelta de sus pr\u00e1cticas m\u00e9dicas. Han sido siete horas de viaje por r\u00edo y diez por carretera desde la misi\u00f3n de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/San_Francisco_de_Wayo\">San Francisco de Guayo<\/a>. Extenuado, habla con pausa, sopesando las palabras, como quien necesita discernir entre las vivencias y algunas sombr\u00edas reflexiones que le ocuparon durante estos meses. <\/p>\n\n\n\n<p>La misi\u00f3n de Guayo re\u00fane unos 1.500 ind\u00edgenas de la etnia warao (gente de las canoas), que habitan en palafitos (construcciones en\u00a0terrenos anegables,\u00a0sobre\u00a0estacas), a orillas de los ca\u00f1os del delta del Orinoco, en el extremo oriental de <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/mundo\/america-latina\/crisis-venezuela-penuria-liceos-colegios\/\">Venezuela<\/a>. Cuenta con un peque\u00f1o hospital, una iglesia, una escuela y poco m\u00e1s. Desde el hospital de la misi\u00f3n se atiende a una veintena de peque\u00f1as comunidades dispersas en un laberinto de agua y selva. No hablan castellano. En sus palafitos sin paredes los waraos no disponen de m\u00e1s agua potable que la que recogen de las lluvias. Se alimentan de peces, tub\u00e9rculos y arepa de ma\u00edz.<\/p>\n\n\n\n<p>Los waraos son la etnia m\u00e1s pac\u00edfica de los ind\u00edgenas precolombinos. Se dispersaron por el delta huyendo de las tribus guerreras. Los hombres se dedican a la pesca y las mujeres cuidan a los ni\u00f1os y hacen piezas de artesan\u00eda que venden como pueden. A pesar de la creciente inculturaci\u00f3n, la brecha entre los dos mundos se mantiene enorme. Es lo que hostiga al joven m\u00e9dico mientras nos describe la misi\u00f3n de Guayo, a continuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>En condiciones cr\u00edticas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>No hay m\u00e9dico permanente en el pueblo. S\u00f3lo los que estamos en pr\u00e1cticas. La continuidad de la asistencia m\u00e9dica descansa en tres enfermeros, de los cuales dos son religiosas capuchinas misioneras. El hospital general m\u00e1s cercano est\u00e1 a varias horas de navegaci\u00f3n. En ocasiones llegamos a atender a m\u00e1s de cien pacientes diarios. Algunos de ellos acuden remando durante m\u00e1s de tres horas desde sus asentamientos dispersos por el delta.<\/p>\n\n\n\n<p>Gradualmente nos hac\u00edamos cargo de la situaci\u00f3n. Estas comunidades est\u00e1n en serios problemas de supervivencia. Algunas han desaparecido barridas por dos enfermedades prevalentes: la tuberculosis y el VIH.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Casi la mitad de los que nacen no llegar\u00e1n a los cinco a\u00f1os de edad. La alt\u00edsima mortalidad infantil se debe a la deshidrataci\u00f3n, causada principalmente por afecciones diarreicas. Adem\u00e1s, el agua que traen las barcas cisternas del Estado no es del todo saludable.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n general de desabastecimiento de los hospitales p\u00fablicos se agudiza cruelmente en Guayo. El tratamiento contra la tuberculosis y el VIH es costoso y escaso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco entendimos que se trataba de una lucha paciente: deb\u00edamos mantener encendida la ilusi\u00f3n a pesar de las dificultades y hacer todo lo que pudi\u00e9ramos. Los <em>waraos<\/em> no son muy efusivos en sus muestras de agradecimiento. Al principio nos chocaba, compar\u00e1ndolo lo que ocurre en el resto del pa\u00eds donde los pacientes, agradecidos, no dejan de retribuir al m\u00e9dico de alguna manera. Pero aunque no terminamos de entender esta diferencia cultural, nos impulsaba el deseo de servir.<\/p>\n\n\n\n<p>Manten\u00edamos largas conversaciones con los habitantes del pueblo. Entr\u00e1bamos en los palafitos para compartir y adentrarnos en su mundo. En Guayo el tiempo fluye intermitente. Hay periodos de intensa actividad en el hospital o en las comunidades extremas, y horas de mucha calma al caer el d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El atractivo del servicio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Con todo, no hay que imaginar un panorama sombr\u00edo. Las dificultades est\u00e1n entretejidas de esperanza. Resulta parad\u00f3jico, pero Guayo es un im\u00e1n para los corazones grandes. En la ribera opuesta vive un matrimonio de franceses. Louis es m\u00e9dico, y Ada antrop\u00f3loga. Llevan doce a\u00f1os en el pueblo. Quieren con locura a los <em>waraos<\/em> y han hecho mucho bien. Regentaron una posada donde dispon\u00edan de una planta de tratamiento de agua que tambi\u00e9n surt\u00eda al pueblo. Al disminuir el turismo, el gobierno confisc\u00f3 la planta. Ahora se apa\u00f1an con una instalaci\u00f3n peque\u00f1ita.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca faltan m\u00e9dicos en pr\u00e1cticas. Una tarde, al regresar de mis rondas por algunas comunidades dispersas por los ca\u00f1os, absorto en mis pensamientos, casi tropiezo con unos ni\u00f1os que hac\u00edan dibujos sobre las tablas de las pasarelas entre los palafitos. Se trataba de un concurso para ganar regalos en Reyes. Lo hab\u00eda organizado Natalia, estudiante de medicina que, terminada su pasant\u00eda, hab\u00eda regresado de Caracas con un cargamento de ropa, medicinas y juguetes. Natalia hizo sus pr\u00e1cticas m\u00e9dicas en otra comunidad, pero sol\u00eda venir a Guayo para echar una mano.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Terciarias capuchinas de la Sagrada Familia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La misi\u00f3n de San Francisco de Guayo la funda el padre Basilio de Barral en 1942. Estudioso de la lengua warao, publica un catecismo y varias obras did\u00e1cticas en este idioma. Las terciarias capuchinas misioneras llegaron despu\u00e9s y han dado permanencia a la misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La hermana Isabel L\u00f3pez lleg\u00f3 de Espa\u00f1a muy joven, en 1960. Vino con estudios de enfermer\u00eda y ha ejercido varias d\u00e9cadas en el delta. Ha visto crecer el pueblo y expandirse la evangelizaci\u00f3n. Hoy el hospital de Guayo lleva su nombre, pero eso no le importa mucho. Me caus\u00f3 gran impresi\u00f3n la hermana Isabel. Mientras camina sin prisas por el pueblo, va esparciendo a su alrededor optimismo y esperanza. Una tarde volv\u00eda yo desinflado de una ronda por las comunidades; im\u00e1genes y recuerdos grotescos me acosaban como nube de mosquitos llenan un manglar al atardecer. Isabel me vio venir y se hizo la encontradiza. No recuerdo bien qu\u00e9 me dijo, pero me hizo recuperar el entusiasmo. Todav\u00eda me sorprende la habilidad con la que repart\u00eda caramelos a los ni\u00f1os que le tiraban del h\u00e1bito mientras convers\u00e1bamos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Algunas confidencias<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Natalia pudo registrar algunas confidencias de la hermana Isabel en una improvisada entrevista que aqu\u00ed transcribo.<\/p>\n\n\n\n<p>Le dijo la hermana: <em>\u201cMira, sin el amor a Jesucristo no har\u00eda nada. Jes\u00fas es el centro de mi vida consagrada, de mi vida espiritual y de mi vida comunitaria. Sin \u00c9l no har\u00eda nada. \u00c9l es mi apoyo, por eso estoy aqu\u00ed, y f\u00edjate que estoy feliz, con la edad que tengo. Es una cosa extraordinaria. Esc\u00facheme, doctora: si yo volviera a nacer, ser\u00eda terciaria capuchina de la Sagrada Familia y misionera. Ciento por ciento misionera, y con una sonrisa, porque yo he sido muy alegre siempre y no he perdido la sonrisa. Algo m\u00e1s mayor s\u00ed, porque una es m\u00e1s vieja, pero la sonrisa no se pierde.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La motivaci\u00f3n inicial para venir aqu\u00ed fue la evangelizaci\u00f3n, para hacer gente cristiana, porque en Guayo no hab\u00eda nada. Las motivaciones actuales siguen siendo iguales o mayores todav\u00eda. Tengo mucha ilusi\u00f3n, mucha preocupaci\u00f3n por la gente, por lo que estamos viendo en Guayo: la enfermedad, la pobreza, los ni\u00f1os que se mueren.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hay quienes critican a los misioneros por ser muy paternalistas. Pero yo no puedo evitarlo. \u00bfQue venga un ni\u00f1o a mi casa y no le d\u00e9 un caramelo? Los ni\u00f1os y los ancianos son mi predilecci\u00f3n. Y los chiquitines me miran y algo ven: el cari\u00f1o. Yo s\u00ed quisiera tener muchas cosas para darles a los ni\u00f1os, aunque me digan que soy paternalista o maternalista\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, Natalia pregunt\u00f3 a la hermana Isabel cu\u00e1les hab\u00edan sido sus miedos o momentos m\u00e1s dif\u00edciles. Le respondi\u00f3 as\u00ed: <em>\u201dYo no he tenido muchos momentos dif\u00edciles, yo he sido muy feliz y siempre me siento feliz. \u00bfMomentos dif\u00edciles? Pues, ver esa pobreza tan grande, ver que se muere la gente. El r\u00edo me impresiona much\u00edsimo. Ver el agua, te metes en una barca y no sabes\u2026 Yo he pasado muchos peligros en el r\u00edo. Pero momentos dif\u00edciles, muy pocos. Yo he tenido mucha alegr\u00eda, muy contenta, muy entregada.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No estoy cansada. La gente dice que Isabel es un jilguero. Pero yo tengo setenta y siete a\u00f1os y a veces van faltando las fuerzas. Se nota en el trabajo, pero desde luego, muy bien. No me siento mayor. Me siento igual. Te lo dec\u00eda: despu\u00e9s de 56 a\u00f1os, parece que fue ayer y que no he hecho nada. No he salido del Delta\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un m\u00e9dico en el delta del Orinoco<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Para ejercer la medicina en Venezuela cada estudiante debe realizar un a\u00f1o de pr\u00e1cticas supervisadas. Generalmente se llevan a cabo en zonas menesterosas, pero hay posibilidad de trabajar en la ciudad y recibir alguna compensaci\u00f3n econ\u00f3mica. No faltan estudiantes que buscan las zonas y condiciones m\u00e1s duras en las periferias.<\/p>\n\n\n\n<p>Alfredo Silva estudi\u00f3 medicina en la Universidad Central de Venezuela, en Caracas, y est\u00e1 pr\u00f3ximo a terminar sus pr\u00e1cticas trabajando para los ind\u00edgenas del delta del Orinoco, en aquella mara\u00f1a&nbsp; de canales en la que el r\u00edo se deshace antes de llegar al Atl\u00e1ntico. Le hacemos algunas preguntas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfPor qu\u00e9 decidiste hacer aqu\u00ed tus pr\u00e1cticas?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p> <em>\u2013<\/em>Vine al delta por primera vez en las vacaciones de Semana Santa de 2006. Fue por un voluntariado organizado por mi colegio. Hicimos labor social y actividades de catequesis. El lugar y la gente me conquistaron.<\/p>\n\n\n\n<p>Volv\u00ed por dos meses en 2014, durante el sexto a\u00f1o de carrera. Traje conmigo a Jan, compa\u00f1ero de estudios. Fue muy enriquecedor. Nos sentimos \u00fatiles. Comprobamos c\u00f3mo nuestro esfuerzo daba resultados. Pod\u00edamos ayudar mucho y dar oportunidades a quien no ten\u00eda ninguna.<\/p>\n\n\n\n<p>A inicios del 2015 decidimos hacer aqu\u00ed la pasant\u00eda de final de carrera. No fue f\u00e1cil. Est\u00e1bamos cortos de dinero. Otros destinos ofrec\u00edan beneficios econ\u00f3micos, mientras que venir aqu\u00ed exige levantar fondos y siempre poner algo de lo tuyo. Pero la medicina se nos hab\u00eda metido muy dentro y nos empujaba a servir. Desde hace a\u00f1os he pensado apuntarme a M\u00e9dicos sin Fronteras, una ONG que presta ayuda humanitaria en zonas afectadas por la guerra o por cat\u00e1strofes naturales. Pero aqu\u00ed hemos afrontado situaciones equiparables a aquellas en cuanto a mortalidad, condiciones alimentarias y de enfermedades graves se refiere.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfC\u00f3mo han evolucionado tus motivaciones durante estos meses?<\/strong> <\/h2>\n\n\n\n<p>\u2013Un profesor nos propuso impulsar un estudio sobre la tuberculosis y el VIH que devastan estas comunidades. La vertiente acad\u00e9mica calm\u00f3 a muchos de nuestros familiares, preocupados por las dificultades que enfrentar\u00edamos. Los resultados del estudio podr\u00edan facilitarnos acceder a estudios de postgrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso de los meses, la miseria que toc\u00e1bamos a diario reafirm\u00f3 nuestra motivaci\u00f3n de servicio mientras avanzamos en nuestra investigaci\u00f3n. Es el modo de enfrentar esta triste paradoja: los waraos viven en la indigencia propia del mundo ind\u00edgena, pero azotados por los males la sociedad actual.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfCu\u00e1les han sido tus mejores momentos?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><em>\u2013<\/em>Es algo que no se busca. M\u00e1s bien te sorprende el estar contento, realizado, trabajando en los lugares m\u00e1s miserables. La necesidad ajena te hace sentirte \u00fatil.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace meses visitamos a una familia donde madre e hija padec\u00edan tuberculosis. El hijo mayor estaba malogrado por la desnutrici\u00f3n. Hicimos los tr\u00e1mites necesarios para conseguir el tratamiento m\u00e9dico necesario, que tard\u00f3 en llegar. Al volver al lugar s\u00f3lo hab\u00eda sobrevivido el hijo. En esta sombr\u00eda condici\u00f3n pudimos salvar al muchacho. Es muy duro, tardas en asimilarlo, pero tambi\u00e9n puede resultar muy enriquecedor.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfCu\u00e1les han sido tus miedos?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2013Cuando presencias situaciones tan fuertes, quieres ayudar y hacer cosas. Es el miedo de no poder ayudar, porque luchas contra algo que te supera. Esto implica una lucha constante por mantener la motivaci\u00f3n. Asusta pensar que cuando te vayas, aquello terminar\u00e1 por derrumbarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Los waraos son muy receptivos a nuestra ayuda, pero los recursos son insuficientes. Siempre necesitan m\u00e1s. Si atiendes una comunidad, esperar\u00e1n que vengas cada d\u00eda. Pero las medicinas son limitadas. El hospital m\u00e1s cercano queda demasiado lejos para que vayan remando en canoa. Si intentara describir a los waraos, dir\u00eda que son supervivientes natos. Tienen pocos instrumentos, pero mucha paciencia para enfrentarse al mundo actual. Sin embargo, luchan con la alegr\u00eda y el sencillo encanto de lo pr\u00edstino. Todav\u00eda conf\u00edan, son nobles, acogedores.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfSi retrocedieras en el tiempo, volver\u00edas?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00ed, claro, totalmente. No me arrepiento. Han pasado muchas cosas buenas y he aprendido much\u00edsimo. Te das cuentas de que no necesitas tantas cosas para vivir.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hern\u00e1n acaba de regresar a Caracas de vuelta de sus pr\u00e1cticas m\u00e9dicas. Han sido siete horas de viaje por r\u00edo y diez por carretera desde la misi\u00f3n de San Francisco de Guayo. 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