{"id":11119,"date":"2021-04-06T20:10:33","date_gmt":"2021-04-06T19:10:33","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=11119"},"modified":"2022-09-13T09:30:12","modified_gmt":"2022-09-13T08:30:12","slug":"hans-kung-y-joseph-ratzinger-una-amistad-dificil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/hans-kung-y-joseph-ratzinger-una-amistad-dificil\/","title":{"rendered":"Hans K\u00fcng y Joseph Ratzinger, una amistad dif\u00edcil"},"content":{"rendered":"\n<p>A los 93 a\u00f1os ha fallecido en Tubinga el te\u00f3logo suizo Hans K\u00fcng, tras una larga enfermedad. Se trata de una figura determinante del panorama teol\u00f3gico en la segunda mitad del siglo XX. Entre 1960 y 1996 ense\u00f1\u00f3 en la Universidad de Tubinga; en 1979 la Santa Sede le retir\u00f3 la autorizaci\u00f3n para ense\u00f1ar teolog\u00eda cat\u00f3lica, debido a que sus ense\u00f1anzas eran contrarias a verdades definidas de la fe. En los \u00faltimos treinta a\u00f1os K\u00fcng se hab\u00eda centrado en la promoci\u00f3n del di\u00e1logo entre las religiones, para lo que hab\u00eda dado origen al proyecto \u201cEthos mundial\u201d. Sus libros alcnzaron una gran difusi\u00f3n. Su \u00faltima gran aparici\u00f3n fue en primavera de 2018, en un simposio cient\u00edfico convocado por la Fundaci\u00f3n \u201cWeltethos\u201d y la Universidad para festejar su 90 cumplea\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus tensiones con la Iglesia se reflejaron, a su vez, en su relaci\u00f3n con otros te\u00f3logos contempor\u00e1neos. Las diferencias con Joseph Ratzinger, con quien inicialmente comparti\u00f3 algunos proyectos de investigaci\u00f3n, no impidieron una amistad que el Papa em\u00e9rito Benedicto XVI recuper\u00f3 al recibirlo en audiencia en Roma en 2005, lo que despert\u00f3 gran expectaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El profesor Pablo Blanco Sarto recorre los vericuetos de esa amistad, que refleja asimismo las disyuntivas de la teolog\u00eda cat\u00f3lica reciente, sobre todo en el \u00e1mbito de habla alemana.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Una amistad dif\u00edcil<\/h4>\n\n\n\n<p>Hans K\u00fcng (nacido en 1928 y fallecido el 6 de abril de 2021) y Joseph Ratzinger \u2013un a\u00f1o mayor- eran dos j\u00f3venes sacerdotes cuando se encontraron en 1957, en Innsbruck, para hablar a fondo de teolog\u00eda. Concretamente, de la tesis doctoral de K\u00fcng, sobre la que Ratzinger acababa de escribir una recensi\u00f3n. Despu\u00e9s coincidieron en el Concilio Vaticano II, en el que ambos trabajaron como peritos o expertos. Ah\u00ed K\u00fcng ten\u00eda muy buena acogida con los medios de comunicaci\u00f3n (era suya la imagen de que el concilio supon\u00eda abrir la ventana para que entrara el aire fresco) y vest\u00eda unos revolucionarios&nbsp;<em>jeans<\/em>. En aquel momento naci\u00f3 una larga y comprometida amistad entre ambos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El te\u00f3logo suizo hab\u00eda estudiado a Sartre y a Barth en Par\u00eds y Roma. En efecto, hab\u00eda escrito una tesis sobre Karl Barth, aunque curiosamente sus escritos derivar\u00edan despu\u00e9s hacia los planteamientos del protestantismo liberal del siglo XIX. Este cambio de postura ser\u00e1 la que separar\u00e1 despu\u00e9s a ambos te\u00f3logos, aunque afirma Ratzinger: \u201cnunca he tenido un conflicto personal con \u00e9l, ni por asomo\u201d (La sal de la tierra, p. 85).<\/p>\n\n\n\n<p>K\u00fcng se hab\u00eda ocupado en un primer momento de la eclesiolog\u00eda, aunque sus indagaciones sobre la naturaleza de la Iglesia encontraban ciertas diferencias con las ense\u00f1anzas del magisterio. Propon\u00eda una Iglesia en la que todo consiste en puro devenir hist\u00f3rico, con el que todo puede cambiar dependiendo de las variadas circunstancias. Si existe una forma estable de Iglesia que responda a su esencia \u2013seguir\u00e1 diciendo\u2013, es la forma carism\u00e1tica y no institucional, anterior a todo posible clericalizaci\u00f3n. As\u00ed opondr\u00e1 ac\u00e9rrimamente una Iglesia jer\u00e1rquica frente a la carism\u00e1tica y verdadera. Junto a esto, su posterior \u201cteolog\u00eda ecum\u00e9nica universal\u201d ocasionar\u00e1 que en 1979 le sea denegada la facultad de ense\u00f1ar teolog\u00eda cat\u00f3lica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ratzinger se encontraba a gusto en M\u00fcnster, en el norte, y por fin hab\u00eda acabado el concilio. \u201cEmpec\u00e9 a amar cada vez m\u00e1s esta bella y noble ciudad\u201d \u2013declara Ratzinger en sus memorias-, \u201cpero hab\u00eda un hecho negativo: la excesiva distancia de mi tierra natal, Baviera, a la que estaba y estoy profunda e \u00edntimamente unido. Ten\u00eda nostalgia del sur. La tentaci\u00f3n se hizo irresistible cuando la universidad de Tubinga [\u2026] me llam\u00f3 para ocupar la segunda c\u00e1tedra de dogm\u00e1tica, instituida desde hac\u00eda poco. Hans K\u00fcng era quien hab\u00eda insistido en mi candidatura y en conseguir la aprobaci\u00f3n de otros colegas. Le hab\u00eda conocido en 1957, durante un congreso de te\u00f3logos dogm\u00e1ticos en Innsbruck [\u2026]. Me agrad\u00f3 su simp\u00e1tica franqueza y sencillez. Hab\u00eda nacido as\u00ed una buena relaci\u00f3n personal, si bien poco despu\u00e9s [\u2026] hubo entre nosotros dos una discusi\u00f3n m\u00e1s bien seria sobre la teolog\u00eda del concilio. Pero ambos consider\u00e1bamos esto como leg\u00edtimas diferencias teol\u00f3gicas [\u2026]. Encontraba con \u00e9l un di\u00e1logo extremadamente estimulante, pero cuando se esboz\u00f3 su orientaci\u00f3n hacia la teolog\u00eda pol\u00edtica, sent\u00ed que las diferencias crec\u00edan y que pod\u00edan llegar a tocar puntos fundamentales\u201d (Mi vida, pp. 111-112) en lo que a la fe se refiere.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, el te\u00f3logo suizo iba a bordo de un&nbsp;<em>Alfa Romeo<\/em>&nbsp;por las calles de Tubinga \u2013esa ciudad con tanta tradici\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica\u2013, al mismo tiempo que Ratzinger circulaba por ellas en bicicleta (cfr. J.L. Allen, Cardinal Ratzinger, p. 91). \u201cComenc\u00e9 mis clases en Tubinga ya al comienzo del semestre estival de 1966, por lo dem\u00e1s en un precario estado de salud [\u2026]. La facultad ten\u00eda un cuerpo docente de alt\u00edsimo nivel, si bien algo inclinado a la pol\u00e9mica [\u2026]. En 1967 pudimos celebrar todav\u00eda espl\u00e9ndidamente los ciento cincuenta a\u00f1os de la facultad cat\u00f3lica de teolog\u00eda, pero se trat\u00f3 de la \u00faltima ceremonia acad\u00e9mica al viejo estilo. El \u2018paradigma\u2019 cultural con el que pensaban los estudiantes y parte de los profesores cambi\u00f3 casi de un modo fulminante. Hasta entonces, el modo de razonar hab\u00eda estado marcado por la teolog\u00eda de Bultmann y la filosof\u00eda de Heidegger; de repente, casi de la noche a la ma\u00f1ana, el esquema existencialista se derrumb\u00f3 y fue sustituido por el marxista. Ernst Bloch ense\u00f1aba entonces en Tubinga y en sus clases denigraba a Heidegger, catalog\u00e1ndolo de peque\u00f1o burgu\u00e9s. Casi al mismo tiempo de mi llegada, fue llamado a la facultad evang\u00e9lica de teolog\u00eda J\u00fcrgen Moltmann que, en su fascinante libro&nbsp;<em>Teolog\u00eda de la esperanza<\/em>, repensaba la teolog\u00eda a partir de Bloch. El existencialismo se desintegraba completamente y la revoluci\u00f3n marxista se extend\u00eda a toda la universidad\u201d (Mi vida, pp. 112-113), incluidas las facultades de teolog\u00eda cat\u00f3lica y protestante. El marxismo hab\u00eda tomado el relevo del existencialismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La revuelta estudiantil se hizo due\u00f1a de las aulas. Ratzinger recuerda la violencia que pudo apreciar en aquellos a\u00f1os de Tubinga con aut\u00e9ntico terror. \u201cHe visto cara a cara el rostro cruel de esta devoci\u00f3n atea, el terror psicol\u00f3gico, el desenfreno por el que se llegaba a renunciar a toda reflexi\u00f3n moral \u2013considerada como un residuo burgu\u00e9s\u2013, all\u00ed donde el \u00fanico fin era el ideol\u00f3gico. [\u2026] He vivido todo esto en mi propia carne, pues, en el momento de mayor enfrentamiento, era decano de mi facultad [\u2026]. Personalmente no he tenido nunca dificultades con los estudiantes; al contrario, en mis cursos he podido siempre hablar a un buen n\u00famero de atentos asistentes. Me parec\u00eda, sin embargo, una traici\u00f3n retirarme a la tranquilidad de mi aula y dejar el resto para los&nbsp;dem\u00e1s\u201d (Mi vida, p. 114).<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien difundi\u00f3 la noticia de que le hab\u00edan arrebatado en una ocasi\u00f3n el micr\u00f3fono en alguna de sus clases en Tubinga, a lo que respondi\u00f3 el ya cardenal: \u201cNo, a m\u00ed nunca me quitaron el micr\u00f3fono. Tampoco tuve dificultades con los estudiantes, sino m\u00e1s bien con los activistas que proced\u00edan de un fen\u00f3meno social extra\u00f1o. En Tubinga las clases estuvieron siempre muy concurridas y fueron bien acogidas por los estudiantes, y la relaci\u00f3n con ellos fue irreprochable. Sin embargo, fue entonces cuando percib\u00ed c\u00f3mo se iba infiltrando una tendencia nueva que \u2013fan\u00e1ticamente\u2013 se serv\u00eda del cristianismo como instrumento al servicio de su ideolog\u00eda. Y aquello s\u00ed que me pareci\u00f3 una aut\u00e9ntica mentira. [\u2026] Por concretar un poco m\u00e1s los procedimientos utilizados en aquella \u00e9poca, me gustar\u00eda citar unas palabras que recordaba recientemente en una publicaci\u00f3n un colega protestante, el pastor Beyerhaus, con quien yo trabajaba. Son citas que no proceden de un op\u00fasculo bolchevique de propaganda atea. Se publicaron en octavillas en el verano de 1969, para repartirlas entre los estudiantes de teolog\u00eda evang\u00e9lica de Tubinga. El encabezamiento rezaba as\u00ed: \u2018El Se\u00f1or Jes\u00fas, guerrillero\u2019, y segu\u00eda diciendo: \u2018\u00bfQu\u00e9 otra cosa puede ser la cruz de Cristo sino una expresi\u00f3n sadomasoquista de ensalzamiento del dolor?\u2019. O esta otra: \u2018El Nuevo Testamento es un documento cruel, \u00a1una gran supercher\u00eda de masas!\u2019 [\u2026] En la teolog\u00eda cat\u00f3lica no se lleg\u00f3 tan lejos, pero la corriente que estaba surgiendo era exactamente la misma. Entonces comprend\u00ed que el que quisiera seguir siendo progresista, ten\u00eda que cambiar su modo de pensar\u201d (La sal de la tierra, 83-84).<\/p>\n\n\n\n<p>Ratzinger segu\u00eda&nbsp;con su intensa carga docente. Sin embargo, las circunstancias van a cambiar sensiblemente en los a\u00f1os siguientes. Uno de sus bi\u00f3grafos cuenta los recuerdos de uno de sus disc\u00edpulos: \u201cVeerweyen empez\u00f3 su formaci\u00f3n bajo el cuidado de Ratzinger en Bonn; despu\u00e9s le sigui\u00f3 hasta M\u00fcnster, y finalmente a Tubinga, donde estuvo con \u00e9l hasta 1967. Veermeyen conserva claros recuerdos de Ratzinger en el aula. \u2018Era un profesor excelente \u2013recuerda\u2013 tanto acad\u00e9micamente como did\u00e1cticamente. Siempre muy bien preparado. Ya en Bonn se pod\u00eda publicar pr\u00e1cticamente todo lo que sal\u00eda de su boca\u2019. Veermeyen afirma que los cursos en Bonn y M\u00fcnster estaban siempre llenos. \u2018Los estudiantes est\u00e1bamos orgullosos de \u00e9l, porque era uno de los peritos m\u00e1s importantes del Concilio Vaticano II\u2019, dice Verweyen. Seg\u00fan \u00e9l, el declive en la popularidad de Ratzinger empez\u00f3 en 1967\u201d (J.L. Allen, Cardinal Ratzinger, p. 105).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En aquellos a\u00f1os dif\u00edciles escribi\u00f3 Ratzinger uno de sus libros m\u00e1s conocidos. \u201cDado que en el a\u00f1o 1967 el curso principal de dogm\u00e1tica lo hab\u00eda impartido Hans K\u00fcng, ten\u00eda libertad para realizar por fin un proyecto que acariciaba desde hac\u00eda diez a\u00f1os. Me atrev\u00ed a experimentar con un curso que se dirig\u00eda a estudiantes de todas las facultades, con el t\u00edtulo&nbsp;<em>Introducci\u00f3n al cristianismo<\/em>. De estas lecciones naci\u00f3 un libro que ha sido traducido a diecisiete lenguas y reeditado muchas veces, no solo en Alemania, y que contin\u00faa siendo le\u00eddo. Era y soy plenamente consciente de sus limitaciones, pero el hecho de que este libro haya abierto una puerta a muchas personas es para m\u00ed un motivo de satisfacci\u00f3n\u201d&nbsp;(Mi vida, p. 115).<\/p>\n\n\n\n<p>Este libro constituye el comienzo de lo que parec\u00eda un cambio, aunque en realidad tan solo supone un caminar en la misma direcci\u00f3n. \u00a1Hab\u00eda cambiado tanto el ambiente desde los a\u00f1os en que empez\u00f3 a hacer teolog\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p>En el pr\u00f3logo a la primera edici\u00f3n, el entonces profesor en Tubinga se preguntaba si los te\u00f3logos no habr\u00e1n hecho lo mismo que le ocurri\u00f3 en un cuento a Hans-con-Suerte (nunca Hans K\u00fcng, aclarar\u00e1 despu\u00e9s, cfr. La sal de la tierra, p. 85), cuando cambi\u00f3 todo el oro que ten\u00eda por vulgares baratijas. En efecto, tal vez en algunos momentos ha podido ocurrir algo as\u00ed, insin\u00faa. A pesar del evidente fraude, esto tiene un aspecto positivo, ya que se dan algunas ventajas en el hecho de que el oro se haya relacionado con las baratijas. La teolog\u00eda habr\u00eda bajado de las nubes, pero a veces se hab\u00eda conformado con los espejuelos y las baratijas.<\/p>\n\n\n\n<p>Vientos de borrasca se cernir\u00e1n sobre la Iglesia. Aquel 1966 \u2013el mismo a\u00f1o en que se publicar\u00e1 el incompleto&nbsp;<em>Catecismo holand\u00e9s<\/em>\u2013, la tradicional reuni\u00f3n de los cat\u00f3licos alemanes, el&nbsp;<em>Katholikentag<\/em>, hab\u00eda presentado momentos de fuerte tensi\u00f3n en Bamberg, como ocurrir\u00e1 de igual modo en Essen dos a\u00f1os despu\u00e9s.&nbsp;M\u00e1s adelante, Hans K\u00fcng publicar\u00e1&nbsp;<em>Veracidad por el futuro de la Iglesia<\/em>&nbsp;(1968), donde replantea la figura del sacerdote y pone en cuesti\u00f3n el celibato. Al mismo tiempo se abr\u00eda el duro debate en torno a la enc\u00edclica&nbsp;<em>Humanae vitae<\/em>, promulgada ese mismo a\u00f1o por Pablo VI. Sal\u00edan adem\u00e1s a la luz p\u00fablica varias iniciativas que iban en contra de la letra y el esp\u00edritu del concilio. La Iglesia alemana, privilegiada con un generos\u00edsimo sistema de recogida de impuestos, colaboraba con las misiones y las iniciativas solidarias en el Tercer Mundo. Sin embargo, la confusi\u00f3n entre los cristianos resultaba patente. De este modo, progresistas y conservadores, filomarxistas y apol\u00edticos, \u2018pap\u00f3latras\u2019 y cristianos con \u2018complejo antirromano\u2019 debat\u00edan entre s\u00ed de modo continuo. Rahner escribir\u00e1 en 1972, al juzgar toda esta situaci\u00f3n:&nbsp;\u201cLa Iglesia alemana es una Iglesia en la que existe el peligro de la polarizaci\u00f3n\u201d (K. Rahner,&nbsp;Transformazione strutturale della Chiesa come compito e come chance, Brescia 1973, p. 48).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el s\u00ednodo de obispos alemanes en W\u00fcrzburg (1971-1975) propondr\u00e1 una fidelidad total al concilio (cfr A. Riccardi, Europa occidentale, en AA.VV., La Chiesa del Vaticano II (1958-1978), Storia della Chiesa, XXV\/2, San Paolo, Cinisello Balsamo 1994, pp. 392-396). \u201cUn concilio\u201d \u2013dir\u00e1 Ratzinger en 1988\u2013 \u201ces un desaf\u00edo enorme para la Iglesia, pues origina reacciones y provoca crisis. A veces, un organismo tiene necesidad de ser sometido a una operaci\u00f3n quir\u00fargica, despu\u00e9s de la cual se produce la regeneraci\u00f3n y la cura. Lo mismo sucede con la Iglesia y el concilio\u201d (Ser cristiano en la era neopagana, p. 118). Los a\u00f1os que siguieron fueron, por tanto, confusos y dif\u00edciles. En efecto, en 1968, el mismo a\u00f1o en que Pablo VI publicaba la&nbsp;<em>Humanae vitae<\/em>,<em>&nbsp;<\/em>Joseph Ratzinger vive y sufre las revueltas estudiantiles en la universidad de Tubinga (a la vez sin embargo suscribe la Declaraci\u00f3n de Nimega, firmada por 1360 te\u00f3logos y dirigida al ex-Santo Oficio, en la que se pide un mayor pluralismo religioso, cfr. J.L. Allen, Cardinal Ratzinger, pp. 67-68). Dos a\u00f1os antes Hans Urs von Balthasar hab\u00eda publicado&nbsp;<em>Cordula<\/em>, una cr\u00edtica a las desviaciones posconciliares respecto a la misma doctrina del concilio, especialmente de la teolog\u00eda de Karl Rahner. Una abierta reacci\u00f3n frente a los dogmas progresistas se estaba empezando a formar.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo que en Balthasar se dar\u00e1 un giro y una evoluci\u00f3n en su postura, que tambi\u00e9n se manifestar\u00e1 en sus obras. La defensa de la verdad en la Iglesia en este segundo momento le har\u00e1 merecedor del capelo cardenalicio (aunque muri\u00f3 pocos d\u00edas antes de recibirlo). De modo que el profesor de Basilea estaba todav\u00eda con posibilidades de promover una ambiciosa iniciativa. \u201cBalthasar (que no hab\u00eda sido llamado al concilio, y que enjuiciaba con gran agudeza la situaci\u00f3n que se hab\u00eda creado) buscaba nuevas soluciones que sacaran a la teolog\u00eda de las f\u00f3rmulas partidistas a las que se tend\u00eda cada vez m\u00e1s. Su preocupaci\u00f3n era reunir a todos los que pretend\u00edan hacer teolog\u00eda no desde una serie de prejuicios derivados de la pol\u00edtica eclesi\u00e1stica, sino que estaban firmemente decididos a trabajar a partir de sus fuentes y sus m\u00e9todos. Naci\u00f3 as\u00ed la idea de una revista internacional que deb\u00eda operar a partir de la&nbsp;<em>communio<\/em>&nbsp;en los sacramentos y en la fe [\u2026]. De hecho, era una convicci\u00f3n nuestra que este instrumento no pod\u00eda ni deb\u00eda ser exclusivamente teol\u00f3gico; sino que, frente a una crisis de la teolog\u00eda que nac\u00eda de una crisis de la cultura, [\u2026] deb\u00eda abarcar todo el campo de la cultura, y ser publicado en colaboraci\u00f3n con laicos de gran competencia cultural. [\u2026] Desde entonces,&nbsp;<em>Communio<\/em>&nbsp;ha crecido hasta publicarse hoy d\u00eda en diecis\u00e9is idiomas, y se ha convertido en un importante instrumento de debate teol\u00f3gico y cultural\u201d (Mi vida, p. 121).<\/p>\n\n\n\n<p>El que hab\u00eda sido uno de los fundadores de&nbsp;<em>Concilium<\/em>&nbsp;en 1965 (y que ahora esta revista hab\u00eda tomado una direcci\u00f3n anticonciliar) estar\u00e1 tambi\u00e9n en estos momentos en los comienzos de&nbsp;<em>Communio<\/em>. Ratzinger no lo ve como un viraje personal. \u201cNo soy yo el que ha cambiado, han cambiado ellos. Desde los primeros encuentros puse a mis colegas dos condiciones. [\u2026] Estas condiciones [de servicio y fidelidad al concilio], con el tiempo, fueron teni\u00e9ndose cada vez menos presentes, hasta que se produjo un cambio \u2013que se puede situar en torno a 1973\u2013 cuando alguien empez\u00f3 a decir que los textos del Vaticano II no pod\u00edan ser un punto de referencia de la teolog\u00eda cat\u00f3lica\u201d (Ser cristiano en la era neopagana, p. 118).<\/p>\n\n\n\n<p>Todo hab\u00eda empezado unos a\u00f1os antes. \u201cSe reun\u00edan en v\u00eda Aurelia. Corr\u00eda el a\u00f1o 1969; Pablo VI segu\u00eda denunciando la \u2018autodestrucci\u00f3n\u2019 de la Iglesia, y los intelectuales cat\u00f3licos segu\u00edan indiferentes so\u00f1ando con la Iglesia del ma\u00f1ana. En aquel restaurante, a dos pasos de la C\u00fapula [de la bas\u00edlica de san Pedro], se sentaban Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac y Joseph Ratzinger. Frente a un plato de&nbsp;<em>spaghetti<\/em>&nbsp;y un vaso de buen vino, nac\u00eda la idea de una nueva revista internacional de teolog\u00eda. En aquellos a\u00f1os borrascosos del posconcilio era otra la revista que ejerc\u00eda su hegemon\u00eda en la Iglesia,&nbsp;<em>Concilium<\/em>, surgida en 1965 y [ahora] en las manos de K\u00fcng y Schillebeeckx. Hab\u00eda que contrarrestar la hegemon\u00eda progresista en nombre de una teolog\u00eda nueva m\u00e1s segura\u201d (L. Brunelli, Presentaci\u00f3n a Te\u00f3logos de centro, \u201c30 d\u00edas\u201d VI, 58-59 (1992) p. 48). En efecto, como Balthasar no hab\u00eda podido participar en el concilio, esto ofrec\u00eda algunas ventajas. \u201cLa distancia desde la que Balthasar pudo observar el fen\u00f3meno en su conjunto le confiri\u00f3 una independencia y una claridad de ideas imposibles de obtener si hubiese vivido durante cuatro a\u00f1os en el centro de las controversias. Vio la grandeza indiscutible de los textos conciliares y la reconoci\u00f3, pero tambi\u00e9n advirti\u00f3 que alrededor de estos revoloteaban esp\u00edritus de escasa categor\u00eda que trataban de aprovechar la atm\u00f3sfera del concilio para imponer sus ideas\u201d (Te\u00f3logos de centro, \u201c30 d\u00edas\u201d VI, 58-59 (1992) pp. 48-49).<\/p>\n\n\n\n<p>En esta iniciativa tuvo tambi\u00e9n bastante que ver el movimiento eclesial \u2018Comuni\u00f3n y Liberaci\u00f3n\u2019. \u201cEn los j\u00f3venes reunidos en torno a monse\u00f1or Giussani [la nueva revista] encontr\u00f3 el empuje, la alegr\u00eda del riesgo y la valent\u00eda de la fe, de la que enseguida se sirvi\u00f3\u201d (Te\u00f3logos de centro, p. 50). Recuerda a este prop\u00f3sito Angelo Scola, luego patriarca de Venecia y arzobispo de Mil\u00e1n: \u201cLa primera vez que vi al cardenal Ratzinger fue en 1971. Era Cuaresma. [\u2026] Un joven profesor de derecho can\u00f3nico, dos sacerdotes estudiantes de teolog\u00eda que por aquel entonces no llegaban a los treinta a\u00f1os, y un joven editor estaban sentados alrededor de una mesa, invitados por el profesor Ratzinger, en un t\u00edpico restaurante a orillas del Danubio [\u2026]. La invitaci\u00f3n la hab\u00eda procurado von Balthasar con la intenci\u00f3n de discutir la posibilidad de hacer la edici\u00f3n italiana de una revista que m\u00e1s tarde ser\u00eda&nbsp;<em>Communio<\/em>. Balthasar sab\u00eda arriesgar. Los mismos hombres que se sentaban a la mesa de aquel t\u00edpico mes\u00f3n b\u00e1varo, unas semanas antes hab\u00edan perturbado su quietud de Basilea, con cierto atrevimiento, pues no le conoc\u00edan. [\u2026] As\u00ed, al terminar nuestro coloquio, dijo: \u2018\u00a1Ratzinger, ten\u00e9is que hablar con Ratzinger! \u00c9l es el hombre decisivo para la teolog\u00eda de&nbsp;<em>Communio<\/em>. Es la clave de la edici\u00f3n alemana. De Lubac y yo estamos viejos. Id a ver a Ratzinger. Si \u00e9l est\u00e1 de acuerdo\u2026\u2019\u201d (A. Scola,&nbsp;<em>Introducci\u00f3n<\/em>&nbsp;a&nbsp;<em>Mi vida<\/em>, pp. 7-8).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, si volvemos por un momento a finales de los a\u00f1os 70, debemos recordar que entonces se hab\u00eda extendido en parte de la Iglesia centroeuropea un ambiente enrarecido. La pol\u00e9mica envolvi\u00f3 esta vez a Hans K\u00fcng, un viejo conocido del nuevo arzobispo. Ya en 1977 el te\u00f3logo suizo hab\u00eda sido convocado ante los obispos alemanes para discutir sobre su libro&nbsp;<em>Ser cristiano<\/em>&nbsp;(1974), y fue entonces cuando rechaz\u00f3 a Ratzinger como interlocutor. Poco despu\u00e9s, su antiguo colega en Tubinga era consagrado obispo y, m\u00e1s adelante, en 1978, los obispos alemanes pensaban haber llegado a un acuerdo con el controvertido te\u00f3logo. Sin embargo, un a\u00f1o despu\u00e9s, K\u00fcng faltaba a su palabra y volv\u00eda a escribir de un modo poco sereno sobre la infalibilidad del Papa. Ratzinger critic\u00f3 esta postura, tanto en la radio como desde el p\u00falpito. Las gestiones se sucedieron una detr\u00e1s de otra (cfr J.L. Allen, Cardinal Ratzinger, pp. 129-130).<\/p>\n\n\n\n<p>El 15 diciembre de 1979 Hans K\u00fcng recibe la prohibici\u00f3n de ense\u00f1ar teolog\u00eda cat\u00f3lica. El 31 de ese mismo mes, el arzobispo y cardenal de M\u00fanich predica una homil\u00eda en la que defiende la \u201cfe de los sencillos\u201d. Refiri\u00e9ndose a esa fe de los primeros cristianos, que a algunos les parec\u00eda demasiado \u201csimple\u201d, afirmaba: \u201cLes parec\u00eda una ingenuidad imposible que ese Jes\u00fas de Palestina fuera el Hijo de Dios, y que su cruz hubiera redimido a los hombres de todo el mundo. [&#8230;] De manera que empezaron a construir su cristianismo \u2018superior\u2019, a ver a los pobres fieles que aceptaban simplemente la letra como&nbsp;<em>aps\u00edquicos<\/em>, como personas en un estadio preliminar respecto a esp\u00edritus m\u00e1s elevados, hombres sobre los que hab\u00eda que extender un velo piadoso\u201d (Contra el poder de los intelectuales, \u201c30 d\u00edas\u201d VI, 2 (1991) p. 68).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Continuaba Ratzinger en su predicaci\u00f3n en el&nbsp;<em>Liebfrauendom<\/em>, la catedral de M\u00fanich: \u201cNo son los intelectuales los que dan la medida a los sencillos, sino los sencillos los que mueven a los intelectuales. No son las explicaciones eruditas las que dan la medida a la profesi\u00f3n de fe bautismal. Al contrario, en su ingenua literalidad, la profesi\u00f3n de fe bautismal es la medida de toda la teolog\u00eda\u201d (Contra el poder de los intelectuales, pp. 68-69). El credo sabe m\u00e1s que los te\u00f3logos que lo ignoran. Por tanto, \u201cal magisterio se le conf\u00eda la tarea de defender la fe de los sencillos contra el poder de los intelectuales. [Tiene] el deber de volverse la voz de los sencillos, all\u00ed donde la teolog\u00eda deja de explicar la profesi\u00f3n de fe para apoderarse de ella. [&#8230;] Proteger la fe de los sencillos, es decir, de los que no escriben libros, ni hablan en la televisi\u00f3n, ni escriben editoriales en los peri\u00f3dicos: \u00e9sa es la tarea democr\u00e1tica del magisterio de la Iglesia\u201d (Contra el poder de los intelectuales, p. 69). Concluye recordando que la palabra de la Iglesia \u201cno ha sido nunca amable y encantadora, como nos la presenta un falso romanticismo sobre Jes\u00fas. Por el contrario, ha sido \u00e1spera y cortante como el verdadero amor, que no se deja separar de la verdad y que le cost\u00f3 la cruz\u201d (Contra el poder de los intelectuales, p. 71).<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s a\u00f1adir\u00e1 sobre este controvertido caso: \u201cAqu\u00ed habr\u00eda que desmontar un mito. A Hans K\u00fcng se le retir\u00f3 en 1979 la facultad de dar doctrina en nombre y por encargo de la Iglesia. Esto no debi\u00f3 de gustarle nada. [\u2026Sin embargo,] en una conversaci\u00f3n que mantuvimos en 1982, \u00e9l mismo me confes\u00f3 que no quer\u00eda volver a su situaci\u00f3n anterior, y que se hab\u00eda adaptado muy bien a su nuevo&nbsp;<em>status<\/em>. [\u2026] Pero eso [=la prohibici\u00f3n de ense\u00f1ar en nombre de la Iglesia] no era lo que esperaba: su teolog\u00eda ten\u00eda que ser reconocida como f\u00f3rmula v\u00e1lida dentro de la teolog\u00eda cat\u00f3lica. Pero en vez de retractarse de sus dudas acerca del papado, radicaliz\u00f3 su postura y se distanci\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s de la fe de la Iglesia en la cristolog\u00eda y [en la doctrina] sobre Dios trino\u201d (La sal de la tierra, p. 103). El caso K\u00fcng parece que marc\u00f3 profundamente la visi\u00f3n teol\u00f3gica y pastoral de Ratzinger.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Castelgandolfo acogi\u00f3 en 2005 un encuentro hist\u00f3rico entre dos te\u00f3logos enfrentados desde hace d\u00e9cadas: Hans K\u00fcng, cr\u00edtico implacable de Juan Pablo II, y el Papa Benedicto XVI. La cita fue calificada por K\u00fcng como \u201cse\u00f1al esperanzadora\u201d.&nbsp;<\/em><\/strong>El te\u00f3logo \u201cdisidente\u201d reconoci\u00f3 al diario el diario alem\u00e1n&nbsp;<em>S\u00fcddeutsche Zeitung<\/em>que pidi\u00f3 una audiencia semanas antes con \u201cla esperanza de poder entablar un di\u00e1logo pese a todas las diferencias\u201d. El Pont\u00edfice le contest\u00f3 \u201cr\u00e1pidamente y en un tono muy amable\u201d, relata el antiguo compa\u00f1ero de Joseph Ratzinger en la Universidad de Tubinga.<strong>&nbsp;<\/strong>Se habl\u00f3 de \u00e9tica y de la raz\u00f3n humana al trasluz de la fe cristiana. Tanto K\u00fcng como Benedicto XVI eran conscientes de que \u201cno ten\u00eda sentido entrar en una disputa sobre las cuestiones doctrinales persistentes\u201d. Por ello, se evit\u00f3 entrar en los puntos de conflicto y se dirigi\u00f3 la conversaci\u00f3n por derroteros m\u00e1s amables, tratando particulares en los que la visi\u00f3n del Papa y la del te\u00f3logo entran en sinton\u00eda. K\u00fcng asegur\u00f3 que Benedicto XVI fue un interlocutor \u201cabierto y que escucha con atenci\u00f3n\u201d. A\u00f1adi\u00f3 que&nbsp;\u201cha sido una alegr\u00eda mutua volver a vernos despu\u00e9s de tantos a\u00f1os. No nos abrazamos sencillamente porque los germ\u00e1nicos no somos tan expansivos como los latinos\u201d. Todav\u00eda bajo el efecto de la sorpresa, reconoci\u00f3 que \u201cel Papa est\u00e1 abierto a nuevas ideas\u201d, y aclar\u00f3 que Benedicto XVI \u201cno es un Papa que mira al pasado, encerrado en s\u00ed mismo. Observa la situaci\u00f3n de la Iglesia tal como es. Es capaz de escuchar y de mantener la actitud del estudioso o el investigador\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La sorpresa del te\u00f3logo suizo la hab\u00edan experimentado ya el mes de julio anterior un grupo de sacerdotes del Valle de Aosta, cuando Benedicto XVI les dijo que \u201cel Papa es infalible s\u00f3lo en contad\u00edsimas ocasiones\u201d, y reconoci\u00f3 ante ellos problemas serios de la Iglesia que antes no se mencionaban en p\u00fablico y todav\u00eda menos en una tertulia informal. Hans K\u00fcng hab\u00eda enviado de antemano al Papa su \u00faltimo libro sobre el origen de la vida y documentos sobre sus proyectos para definir una \u00e9tica mundial basada en los principios morales de las grandes religiones. Para su delicia, Benedicto XVI \u201cse declar\u00f3 felic\u00edsimo de que un te\u00f3logo aborde en Alemania estas cuestiones, pues sabe que son muy importantes. Y en el comunicado del Vaticano menciona que aprecia mi trabajo\u201d. De mutuo acuerdo, no abordaron los conflictos con Roma sino s\u00f3lo los proyectos de futuro, pero el mero hecho de que Benedicto XVI le recibiese durante dos horas en Castelgandolfo y le invitase a cenar \u201ces un signo de esperanza para muchos hombres de Iglesia\u201d.<strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los 93 a\u00f1os ha fallecido en Tubinga el te\u00f3logo suizo Hans K\u00fcng, tras una larga enfermedad. 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Entre 1960 y 1996 ense\u00f1\u00f3 en la Universidad de Tubinga; en 1979 la Santa Sede le retir\u00f3 la autorizaci\u00f3n para ense\u00f1ar teolog\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":85,"featured_media":11122,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[36],"tags":[871,675],"class_list":["post-11119","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","tag-benedicto-xvi","tag-joseph-ratzinger","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11119","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/users\/85"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11119"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11119\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11122"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11119"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11119"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11119"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}