{"id":10725,"date":"2021-03-26T22:35:00","date_gmt":"2021-03-26T21:35:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=10725"},"modified":"2021-03-26T10:26:01","modified_gmt":"2021-03-26T09:26:01","slug":"interrumpen-el-dia-y-hieren-la-noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/it\/interrumpen-el-dia-y-hieren-la-noche\/","title":{"rendered":"Interrumpen el d\u00eda y hieren la noche"},"content":{"rendered":"<p>Nos re\u00edamos entre amigos recordando el \u201c<em>snake<\/em>\u201d, ese juego que ven\u00eda en los m\u00f3viles Nokia de nuestra adolescencia y que consist\u00eda en dirigir una culebrita hambrienta para evitar que chocara con las paredes o con su cola. Desde entonces las cosas han cambiado mucho, hasta el punto de que ahora son los m\u00f3viles quienes juegan con nosotros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Virtuosamente administrado, el m\u00f3vil es una maravilla. Pero cuando nos descuidamos, se transforma en un reptil dif\u00edcil de domesticar que lucra con nuestro tiempo. Debajo de las redes sociales serpean&nbsp;<em>softwares<\/em>&nbsp;dise\u00f1ados para volvernos dependientes de sus servicios, que esperan a que bajemos la guardia para envenenarnos: nos difuminan la noci\u00f3n del tiempo, anestesian la voluntad, interrumpen el d\u00eda y hieren la noche.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY los ni\u00f1os?,&nbsp;\u00bfqu\u00e9 angustia vital padecen con estos m\u00f3viles seductores, que les reclaman horas y horas de rifirrafe banal?<\/p>\n\n\n\n<p>Hace unas semanas vi a una madre joven paseando con su hija de 11 o 12 a\u00f1os en un centro comercial. De pronto, la ni\u00f1a descubri\u00f3 la tienda de tecnolog\u00eda, arrug\u00f3 el rostro y grit\u00f3: \u201cMam\u00e1, \u00a1<em>necesito<\/em>&nbsp;un m\u00f3vil!, \u00a1hasta cu\u00e1ndo te lo tengo que repetir!&nbsp;\u00a1En mi clase&nbsp;<em>todas<\/em>&nbsp;tienen uno!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTodas\u201d tienen uno, repet\u00eda la peque\u00f1a. Y aunque las encuestas le dan la raz\u00f3n, su argumento disfraza un chantaje: \u201cSi no me lo das, me condenar\u00e1s al naufragio social\u201d, querr\u00eda decir. \u00bfC\u00f3mo llegamos a esto? \u00bfQui\u00e9n decidi\u00f3 que los ni\u00f1os&nbsp;<em>necesitan<\/em>&nbsp;un m\u00f3vil, los padres o el mercado tecnol\u00f3gico? &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras padres y profesores se desloman educando a los ni\u00f1os en el gobierno racional de sus deseos, los m\u00f3viles conspiran con el prop\u00f3sito contrario. Y cuando los padres se arrepienten de haber hecho este regalo demasiado pronto, comprueban con horror que ya no lo pueden quitar, o que las limitaciones de horario son dif\u00edciles de aplicar, pues sus hijos han integrado el m\u00f3vil en su vida como una extensi\u00f3n de su propio cuerpo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfA qu\u00e9 edad regalar el m\u00f3vil? La soluci\u00f3n depende de la prudencia de cada familia y de su capacidad de gesti\u00f3n de la presi\u00f3n social. Pero la presi\u00f3n es inmensa, no los podemos dejar solos contra un adversario multinacional. Debemos pensar, coordinar estrategias, idear soluciones y apoyarnos entre todos. Si defendemos a los ni\u00f1os con valor, podremos acostarlos por la noche con la conciencia de que estamos haciendo caso a la advertencia de Jesucristo: \u201cLa l\u00e1mpara del cuerpo es el ojo. Por eso, si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estar\u00e1 iluminado. Pero si tu ojo es malicioso, todo tu cuerpo estar\u00e1 en tinieblas\u201d (Mt 6, 22-23).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 pas\u00f3 con la madre joven? Se acuclill\u00f3 a la altura de su hija, le acarici\u00f3 el pelo, calmando poco a poco su temblor y la abraz\u00f3. \u201cTe entiendo, voy a conversarlo con pap\u00e1, mientras tanto, yo te presto el m\u00edo cuando lo necesites\u2026\u201d, le susurr\u00f3, dubitativa y a\u00f1orando quiz\u00e1 la inocencia de los \u201cladrillos\u201d Nokia y el\u00a0<em>snake<\/em>.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos re\u00edamos entre amigos recordando el \u201csnake\u201d, ese juego que ven\u00eda en los m\u00f3viles Nokia de nuestra adolescencia y que consist\u00eda en dirigir una culebrita hambrienta para evitar que chocara con las paredes o con su cola. 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