{"id":980,"date":"2016-03-07T11:24:19","date_gmt":"2016-03-07T10:24:19","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=980"},"modified":"2025-03-05T17:54:49","modified_gmt":"2025-03-05T15:54:49","slug":"benedicto-xv-el-papa-de-la-paz-ante-la-gran-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/benedicto-xv-el-papa-de-la-paz-ante-la-gran-guerra\/","title":{"rendered":"Benedicto XV: el Papa de la paz, ante la Gran Guerra"},"content":{"rendered":"<p>Estamos conmemorando, en este periodo de tiempo que abarca los a\u00f1os 2014 a 2018, el centenario de la I Guerra Mundial, llamada en su momento la Gran Guerra o Guerra Europea, denominaci\u00f3n que luego pareci\u00f3 inapropiada al entrar en el conflicto naciones de otros continentes, tales como Estados Unidos y numerosos pa\u00edses asi\u00e1ticos o latinoamericanos. Aquella tr\u00e1gica contienda se desencaden\u00f3 \u2013casi de forma inesperada\u2013 por la coincidencia de una serie de factores de diversa \u00edndole, que prendieron en el contexto de aquel momento hist\u00f3rico. Pero \u00bfcu\u00e1l era la estructura geopol\u00edtica y estrat\u00e9gica de Europa?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sistema de equilibrios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En 1914, la seguridad de Europa reposaba sobre un fr\u00e1gil entramado de alianzas defensivas, trazado por el canciller alem\u00e1n <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Otto_von_Bismarck\">Otto von Bismarck<\/a>. Era la llamada \u201cpaz armada\u201d, fruto de la hegemon\u00eda del Imperio alem\u00e1n, surgido despu\u00e9s de la derrota de Francia en la guerra franco-prusiana de 1870. En el mapa geopol\u00edtico del continente se alzaban dos bloques antag\u00f3nicos: la <i>Triple Entente,<\/i> formada por Francia, Inglaterra y Rusia; y la Triple Alianza, o <i>Tr\u00edplice, <\/i>que ligaba a los Imperios centrales, Alemania y Austria-Hungr\u00eda, y a Italia. Este sistema de equilibrios era solamente garant\u00eda de una paz precaria, pues requer\u00eda un rearme continuo a fin de estar preparados para una guerra que se consideraba posible en cualquier momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, esta sensaci\u00f3n de desconfianza pre-b\u00e9lica, alimentada por los sectores nacionalistas y por los estados mayores de las grandes potencias, no llegaba a empa\u00f1ar el ansia de paz y de goce de progreso material que caracteriz\u00f3 a aquellos a\u00f1os de finales del XIX y principios del XX, conocidos como la <i>\u201cbelle \u00e9poque\u201d<\/i>. Se viv\u00eda en la \u201cinconsciencia\u201d de la realidad, pues Europa estaba experimentando una transformaci\u00f3n socio-pol\u00edtica con la industrializaci\u00f3n, el movimiento obrero y el nacionalismo. Prueba de este estado de \u00e1nimo mayoritario es el comentario que, pocos meses antes de que estallara el conflicto, hizo el embajador de Francia en Berl\u00edn, Jules Cambon: <i>\u201cLa mayor\u00eda de los franceses y de los alemanes desea vivir en paz, pero en los dos pa\u00edses hay una minor\u00eda que solo sue\u00f1a con batallas, conquistas y revancha. Ah\u00ed est\u00e1 el peligro, junto al que debemos vivir como al lado de un barril de p\u00f3lvora, que puede hacer explosi\u00f3n a&nbsp; la menor imprudencia\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la chispa salt\u00f3 el 28 de junio de 1914, en Sarajevo, capital de Bosnia-Herzegovina, donde el heredero del imperio austro-h\u00fangaro, el archiduque Francisco Fernando, fue asesinado junto con su esposa por un terrorista eslavo. El gobierno de Viena culp\u00f3 a Serbia \u2013naci\u00f3n eslava y ortodoxa\u2013 de haber planeado este atentado para herir al Imperio germ\u00e1nico y cat\u00f3lico de los Habsburgo, y le declar\u00f3 la guerra el 28 de julio.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque se pens\u00f3 inicialmente que las hostilidades iban a tener un car\u00e1cter limitado, lo cierto es que el vigente sistema de alianzas se puso en funcionamiento: Berl\u00edn tuvo que apoyar a Viena, mientras Rusia, protectora de la ortodoxia y del eslavismo, entr\u00f3 en guerra contra los Imperios centrales. En la Europa occidental, no se hizo esperar la declaraci\u00f3n de guerra de Alemania a Francia. Por otro lado, la invasi\u00f3n de B\u00e9lgica por el ej\u00e9rcito alem\u00e1n, violando la neutralidad de ese pa\u00eds, provoc\u00f3 la inmediata respuesta de Londres. As\u00ed, antes de terminar el mes de agosto, las potencias de la <i>Triple Entente<\/i> (Francia, Inglaterra y Rusia) hab\u00edan entrado en guerra contra Alemania y Austria-Hungr\u00eda, a las que luego se adherir\u00e1 el Imperio Otomano, secular adversario de los rusos. Solamente Italia, pese a formar parte de la<i> Tr\u00edplice<\/i>, permaneci\u00f3 de&nbsp; momento neutral, lo que no agrad\u00f3 en Viena y en Berl\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"682\" height=\"984\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/mar16-exp-BENEDICTO-XV.jpg\" alt=\"Benedicto XV.\" class=\"wp-image-988\" srcset=\"https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/mar16-exp-BENEDICTO-XV.jpg 682w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/mar16-exp-BENEDICTO-XV-600x866.jpg 600w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/mar16-exp-BENEDICTO-XV-485x700.jpg 485w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/mar16-exp-BENEDICTO-XV-208x300.jpg 208w\" sizes=\"(max-width: 682px) 100vw, 682px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>P\u00edo X\u2026 y Benedicto XV<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo reaccion\u00f3 la Santa Sede ante esta convulsi\u00f3n? San P\u00edo X hab\u00eda seguido con preocupaci\u00f3n y dolor la cadena de acontecimientos que determinaron el estallido del conflicto. <i>\u201cYo bendigo la paz, no la guerra\u201d<\/i>, exclam\u00f3 cuando el emperador de Austria le rog\u00f3 que bendijera a sus ej\u00e9rcitos. Le llenaba de amargura ver a las naciones cat\u00f3licas enfrentadas a muerte. Su salud hab\u00eda ido declinando al paso de estos sucesos. Abrumado por las tr\u00e1gicas consecuencias que preve\u00eda, falleci\u00f3 el 21 de agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>El 3 de septiembre era elegido su sucesor, el cardenal Giacomo della Chiesa, arzobispo de Bolonia, quien tom\u00f3 el nombre de Benedicto XV. El nuevo Papa era un genov\u00e9s que hab\u00eda aprendido la diplomacia junto al cardenal Rampolla, el gran Secretario de\u00a0 Estado de Le\u00f3n XIII. Giacomo della Chiesa, s\u00f3lidamente formado en las aulas universitarias civiles y eclesi\u00e1sticas, hab\u00eda acompa\u00f1ado a Rampolla cuando este fue nuncio en Madrid, entre 1885 y 1887. Durante su estancia en Madrid, tuvo la oportunidad de trabajar en el arbitraje que Espa\u00f1a y Alemania pidieron a Le\u00f3n XIII para dirimir la disputa sobre la propiedad de las Islas Carolinas. Luego, ocup\u00f3 importantes puestos en la <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/la-nueva-ley-de-la-curia-romana\/\">Curia romana<\/a> antes de ser nombrado arzobispo de Bolonia. Era un diplom\u00e1tico avezado y un buen conocedor de la pol\u00edtica europea.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Imparcialidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Reci\u00e9n elegido, Benedicto XV apel\u00f3 con urgencia a un cese inmediato de las hostilidades y expres\u00f3 su rechazo al <i>\u201cespect\u00e1culo monstruoso\u201d<\/i> de una guerra fratricida, causante de que una parte de Europa estuviera <i>\u201cregada por sangre cristiana\u201d<\/i>. Y ya desde aquel momento, estableci\u00f3 la posici\u00f3n de la Santa Sede: imparcialidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, la Santa Sede no se sit\u00faa al margen de la tragedia b\u00e9lica como una potencia neutral, sino que se considera moralmente implicada debido a la paternidad universal del Papa. Pero implicada en un sentido propio, en la medida, dice el Pont\u00edfice, <i>\u201cen que&#8230; hemos recibido de Jesucristo, Buen Pastor, el deber de abrazar con amor paternal a todas las ovejas y corderos de su reba\u00f1o\u201d. <\/i>La crueldad de la lucha aviv\u00f3 el apasionamiento nacionalista: los franceses y belgas se sintieron decepcionados al no escuchar del Papa una condena expl\u00edcita de Alemania por la invasi\u00f3n de B\u00e9lgica o el&nbsp; bombardeo de la catedral de Reims. En realidad, el Papa hab\u00eda condenado p\u00fablicamente <i>\u201ctodas las violaciones del derecho dondequiera se hayan cometido\u201d<\/i>, en alusi\u00f3n indirecta, pero clara, a la campa\u00f1a alemana en el frente occidental, y estuvo en contacto estrecho con el cardenal Mercier, Primado de B\u00e9lgica; pero ello no pareci\u00f3 suficiente a quienes deseaban que la Santa Sede tomase partido. Por su parte, el gabinete imperial de Viena se mostr\u00f3 dolido por no contar con un respaldo expl\u00edcito del Papa ante lo que consideraba una conspiraci\u00f3n eslava, protegida por Rusia y alentada por Francia e Inglaterra, para terminar con el imperio cat\u00f3lico de Austria-Hungr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En su primera enc\u00edclica, publicada en noviembre de 1914 con el t\u00edtulo de <i>Ad Beatissimi<\/i>, el Papa analiza la tr\u00e1gica situaci\u00f3n europea desde el plano sobrenatural de la teolog\u00eda de la historia. Su interpretaci\u00f3n de tintes escatol\u00f3gicos \u2013pues ve\u00eda en la guerra un castigo divino\u2013, o sus alusiones a la <i>\u201crefinada crueldad\u201d <\/i>del moderno armamento no pod\u00edan sonar bien en los o\u00eddos de un nacionalismo exacerbado por un odio que se ven\u00eda represando durante d\u00e9cadas. Tampoco su queja ante la vista de los pa\u00edses cristianos enfrentados: <i>\u201c\u00bfQui\u00e9n dir\u00eda que los que as\u00ed se combaten tienen un mismo origen? \u00bfQui\u00e9n les reconocer\u00eda como hermanos, hijos de un mismo Padre, que est\u00e1 en los cielos?\u201d<\/i>. Tampoco duda en definir como causa principal de esta guerra la negaci\u00f3n del sentido cristiano de la vida: olvido de la caridad, desprecio de la autoridad, e injusticia de las luchas sociales, deslegitimadas cuando se recurre a la violencia. Y como ra\u00edz de todo ello, subraya el Papa, la codicia de los bienes temporales generada por el materialismo. El Papa, se ha escrito, <i>\u201cve\u00eda en la guerra el efecto monstruoso de la crisis moral de la Europa moderna\u201d.&nbsp;<\/i><\/p>\n\n\n\n<p>Convencido de que el objetivo m\u00e1s urgente era detener la lucha armada,&nbsp; el Pont\u00edfice apelaba a la responsabilidad de los gobiernos: <i>\u201cQue nos escuchen, rogamos, aquellos en cuyas manos est\u00e1n los destinos de los pueblos. Otros medios existen, y otros procedimientos para reivindicar los propios derechos&#8230; Acudan a ellos, depuestas en tanto las armas\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Intenso esfuerzo humanitario<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando se acercaba la Navidad de 1914, la perspectiva de un conflicto largo iba tomando fuerza. El Papa propuso entonces una tregua en los combates, por tiempo breve y determinado, durante los d\u00edas navide\u00f1os. La idea, acogida en principio por Londres, Berl\u00edn y Viena, fue rechazada por Par\u00eds y San Petersburgo con diversos pretextos. Benedicto XV manifestar\u00eda su dolor en el Consistorio de cardenales, lamentando que&nbsp; hubiese fracasado <i>\u201cla esperanza que hab\u00edamos concebido de consolar a tantas madres y esposas por la certeza de que, durante algunas horas consagradas a la memoria de la Divina Natividad, sus seres queridos no caer\u00edan bajo el plomo enemigo\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los esfuerzos diplom\u00e1ticos de la Santa Sede se desarrollaban en paralelo a una eficiente y extensa labor humanitaria. Un equipo coordinado con la Cruz Roja operaba en Roma y en Suiza a las \u00f3rdenes de monse\u00f1or Tedeschini, con el ingente cometido de informar sobre el paradero de los prisioneros de guerra. Al finalizar la contienda, se hab\u00edan tramitado 600.000 peticiones de informaci\u00f3n y 40.000 peticiones de repatriaci\u00f3n de prisioneros enfermos, y se hab\u00edan transmitido 50.000 cartas de correspondencia entre los prisioneros y sus familias. Tambi\u00e9n logr\u00f3 el Papa la liberaci\u00f3n de prisioneros que hab\u00edan quedado inh\u00e1biles para combatir, y transmiti\u00f3 al emperador Guillermo II numerosas peticiones de conmutaci\u00f3n de penas de muerte contra civiles, dictadas por los tribunales alemanes en la B\u00e9lgica ocupada.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, la Santa Sede obtuvo, con la colaboraci\u00f3n del gobierno helv\u00e9tico, que 26.000 prisioneros de guerra y 3.000 detenidos civiles fueran autorizados a pasar la convalecencia en hospitales y sanatorios suizos. Benedicto XV cuid\u00f3 especialmente de aliviar los sufrimientos de los ni\u00f1os y asistir a la poblaci\u00f3n civil de los pa\u00edses en guerra. Las operaciones de ayuda alimentaria organizadas por la Santa Sede se suced\u00edan sin distinci\u00f3n de razas, religi\u00f3n o bando: Lituania, Montenegro, Polonia, los refugiados rusos, Siria y L\u00edbano recibieron, entre otras naciones y comunidades, protecci\u00f3n papal.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera particular se ocup\u00f3 el Pont\u00edfice de la suerte de los armenios, cuya persecuci\u00f3n y exterminio bajo el poder otomano le indujeron a interceder ante el Sult\u00e1n de Turqu\u00eda. Terminada la guerra, el Papa defendi\u00f3 las aspiraciones nacionales de los armenios, y en tal sentido escribi\u00f3 al presidente Wilson. Los esfuerzos de Benedicto XV fueron recordados recientemente por el Papa Francisco, con motivo del centenario de lo que el actual Pont\u00edfice ha calificado de <i>\u201cprimer genocidio del siglo XX\u201d<\/i>. La gratitud de los pueblos de Oriente ha quedado manifiesta en la estatua de bronce que representa a Benedicto XV y se alza delante de la catedral cat\u00f3lica de Estambul. El monumento fue costeado por las comunidades religiosas de Oriente Medio (musulmanes, jud\u00edos, ortodoxos y protestantes).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Incomprensi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La labor diplom\u00e1tica y humanitaria del Papa fue reconocida sin discusi\u00f3n en la escena internacional. As\u00ed lo declaraba el canciller alem\u00e1n von B\u00fclow: <i>\u201cBenedicto XV trabajaba por la paz con sabidur\u00eda y firmeza\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la entrada de Italia en la guerra al lado de los aliados occidentales, en mayo de 1915, alej\u00f3 la esperanza de que la contienda se abreviara. La situaci\u00f3n de la Santa Sede era especialmente delicada: el Papa carec\u00eda de soberan\u00eda territorial desde la toma de Roma en 1870 y la p\u00e9rdida de los Estados Pontificios. A pesar de las amplias garant\u00edas recibidas, en cualquier momento pod\u00eda quedar reh\u00e9n de un gobierno italiano revolucionario. Ante la beligerancia de Italia, Benedicto XV adopt\u00f3 una pol\u00edtica de m\u00e1ximo cuidado para evitar que la jerarqu\u00eda y los cat\u00f3licos italianos se dejasen llevar de apasionamientos nacionalistas, comprometiendo as\u00ed la imparcialidad de la Santa Sede. No dud\u00f3 en recordar, incluso a algunos pastores de la Iglesia, que por encima de los intereses nacionales, prima el inter\u00e9s de la Iglesia y de la Humanidad: <i>\u201cLos lirismos, incluso los patri\u00f3ticos, no deben ser secundados\u201d<\/i>; y les exhort\u00f3 a observar <i>\u201cuna reserva digna o una adhesi\u00f3n reservada\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta prudente actitud no fue comprendida tampoco, pues algunos sectores tacharon al Pont\u00edfice de derrotista, a pesar de que el Vaticano cooper\u00f3 con el gobierno italiano para paliar las terribles consecuencias de la lucha en el frente \u00edtalo-austr\u00edaco del Isonzo. El Papa, por otro lado, no respaldaba conductas que incumplieran los deberes c\u00edvicos de la defensa nacional. As\u00ed, oblig\u00f3 a los seminaristas a respetar sus deberes militares y no permiti\u00f3 la anticipaci\u00f3n de ordenaciones sacerdotales antes de la edad can\u00f3nica (25 a\u00f1os) para eludir el reclutamiento.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Impulsos a la paz<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En julio de 1915, con motivo del primer aniversario del comienzo de la guerra, Benedicto XV dirige un solemne llamamiento a los pueblos beligerantes y a sus gobiernos. El lenguaje y el tono reflejan su visi\u00f3n de una Europa ensangrentada: <i>\u201cEn el Nombre sant\u00edsimo de Dios, por la Sangre preciosa de Jes\u00fas\u2026 os conjuramos a vosotros, a quienes la Divina Providencia ha puesto en el gobierno de las naciones beligerantes, a poner un t\u00e9rmino a esta horrible carnicer\u00eda que deshonra a Europa\u201d<\/i>. Y se\u00f1ala valientemente otro aspecto de la guerra, la riqueza de los contendientes, que les permite continuar la lucha con armamento cada vez m\u00e1s sofisticado: <i>\u201c\u00a1Pero a qu\u00e9 precio! Que respondan los millares de existencias j\u00f3venes que se extinguen cada d\u00eda sobre los campos de batalla\u2026\u201d<\/i>. Como remedio a la inutilidad del odio y la violencia, Benedicto XV propone negociar la paz <i>\u201cen condiciones razonables\u201d<\/i> y afirma que <i>\u201cel equilibrio del mundo, la tranquilidad\u2026 de las naciones reposan sobre la benevolencia mutua y sobre el respeto de los derechos y dignidad del otro\u2026\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>La exhortaci\u00f3n fue recibida con incomprensiones por ambas partes, pues ninguna deseaba negociar, sabedoras de que ello implicar\u00eda ceder en reivindicaciones y renunciar al aplastamiento del adversario. Benedicto XV, pese a todo, se mantuvo firme en trabajar por una paz <i>\u201csin vencedores ni vencidos\u201d<\/i>. El apoyo personal que recib\u00eda del nuevo emperador austr\u00edaco, el beato Carlos I, y de su esposa, la emperatriz Zita de Borb\u00f3n-Parma, fue de escasa utilidad, ya que Alemania hab\u00eda resuelto ir hasta el final. Los ofrecimientos de Berl\u00edn de examinar una posible negociaci\u00f3n revest\u00edan poca credibilidad a ojos de los aliados, por cuanto no se precisaban medidas concretas, y la primera condici\u00f3n <i>\u201csine qua non\u201d<\/i> para Londres y Par\u00eds era la evacuaci\u00f3n de B\u00e9lgica.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principiar 1917, Estados Unidos tom\u00f3 la decisi\u00f3n de entrar en la guerra junto a los aliados. Ello, unido a la revoluci\u00f3n rusa y a la nueva guerra submarina emprendida por el estado mayor alem\u00e1n, hizo ver al Papa que el alcance de la paz se alejaba a\u00fan m\u00e1s. Con todo, se pod\u00edan percibir algunos s\u00edntomas de \u201cfatiga b\u00e9lica\u201d que Benedicto XV decidi\u00f3 aprovechar. Y a estos efectos, consciente de que no hab\u00eda tiempo que perder, encomend\u00f3 a monse\u00f1or Eugenio Pacelli (el futuro P\u00edo XII), nuncio en el reino de Baviera, una aproximaci\u00f3n al emperador Guillermo y al gobierno de Berl\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una propuesta concreta<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Pacelli actu\u00f3 con rapidez y persuasi\u00f3n, y logr\u00f3 la aquiescencia inicial del canciller alem\u00e1n, Bethmann-Hollweg, a unos puntos esenciales que inclu\u00edan la limitaci\u00f3n de armamentos, la independencia de B\u00e9lgica y el arreglo de disputas en tribunales internacionales. Pacelli urg\u00eda a la Santa Sede a dar un paso adelante presentando propuestas concretas sobre las que negociar. Insist\u00eda tambi\u00e9n en la necesidad de impedir que la c\u00fapula militar en Berl\u00edn lograse convencer al emperador de que la \u00fanica soluci\u00f3n era la de llevar la lucha armada hasta el final, confiando todav\u00eda en una victoria.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa fue de la misma opini\u00f3n que Pacelli, y el 1 de agosto hizo llegar a los gobernantes de las naciones beligerantes una Nota que recog\u00eda puntos concretos, tales como el desarme, el arbitraje, la libertad de navegaci\u00f3n de los mares, la restituci\u00f3n de los territorios ocupados, que eran b\u00e1sicos para negociar una paz justa y duradera, as\u00ed como para detener definitivamente la <i>\u201cmatanza in\u00fatil\u201d<\/i> que sufr\u00eda Europa. Benedicto XV propugna un nuevo orden internacional fundado sobre principios morales. Como afirma Pollard, <i>\u201cera la primera vez en el curso de la guerra que una persona o una potencia hab\u00edan formulado un esquema pr\u00e1ctico y detallado para negociar la paz\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Portazo al arreglo pac\u00edfico<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Las reacciones de los aliados fueron muy poco alentadoras: desde el rechazo de Francia e Italia, a la tibieza brit\u00e1nica. Sin embargo, la \u00faltima palabra la tuvo el Presidente americano, Wilson, quien dio el portazo definitivo a los intentos papales de negociar un arreglo pac\u00edfico, sin vencedores ni vencidos, que permitiera el cese de la lucha y la restauraci\u00f3n del <i>statu quo<\/i> anterior como paso previo a una soluci\u00f3n acordada de las diferencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Claramente, los aliados no quer\u00edan ninguna salida que no fuera la derrota de Alemania y del imperio de los Habsburgo. Por parte de Berl\u00edn y Viena, las respuestas respectivas expresaban simpat\u00eda por la iniciativa, pero sin comprometerse. Al final prevaleci\u00f3 la firme postura del alto mando militar alem\u00e1n, confiado a\u00fan en una victoria sobre un frente occidental exhausto. Los generales prusianos no quisieron darse cuenta de que la intervenci\u00f3n de los Estados Unidos hab\u00eda inclinado la balanza inexorablemente. El Papa vio entonces con claridad que sus esfuerzos hab\u00edan fracasado. Fue entonces cuando confesar\u00eda que hab\u00eda pasado por uno de los momentos m\u00e1s amargos de su vida. En todo caso, la Nota papal de 1917 influy\u00f3 en los negociadores de la Paz de Par\u00eds de 1919. Hay similitudes patentes entre las propuestas de Benedicto XV y los famosos 14 Puntos que Wilson present\u00f3 en Par\u00eds para inspirar la construcci\u00f3n del nuevo orden internacional.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfFracaso?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfFracas\u00f3 el Papado en su intento de buscar la paz para Europa? Es cierto que Benedicto fue \u201cel profeta no escuchado\u201d, y que sus llamamientos a la conciencia de los poderosos para detener lo que llam\u00f3 <i>\u201cuna matanza in\u00fatil\u201d<\/i> fueron no solo deso\u00eddos, sino que muchos los calificaron de derrotistas e imposibles de obedecer. Pero, pese a las \u201csemillas de discordia\u201d que encerraba el Tratado de Paz (y que trajeron la II Guerra Mundial), lo cual el Papa hab\u00eda advertido a los vencedores de 1919, el nuevo orden internacional fue fruto de una nueva visi\u00f3n de la convivencia entre los pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, se reconoc\u00eda, por primera vez, <i>\u201cla primac\u00eda del derecho sobre la fuerza\u201d<\/i>, de acuerdo con la ense\u00f1anza de Benedicto XV, cuya voz fue la \u00fanica en denunciar desde el principio el mal de la guerra y cuya labor de caridad incansable no distingui\u00f3 entre fronteras, credos y nacionalidades. A este nuevo concepto de la diplomacia moderna alud\u00eda el Beato Pablo VI al definirla como <i>\u201cel arte de crear y mantener el orden internacional, esto es, la paz\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y a este cambio de perspectiva el Papado, una vez m\u00e1s en la Historia, hab\u00eda cooperado con sabidur\u00eda y coraje. Con raz\u00f3n bien fundada, se ha llamado a Benedicto XV <i>\u201cel \u00fanico vencedor moral de la Guerra\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Otros protagonistas<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft\"><img decoding=\"async\" width=\"148\" height=\"194\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/mar16-exper-san-piox-iglesia-catolica-profecias-catolicas.jpg\" alt=\"mar16-exper-san-piox-iglesia-catolica-profecias-catolicas\" class=\"wp-image-996\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><b>San P\u00edo X, <\/b>papa<br>El Papa san P\u00edo X sigui\u00f3 con preocupaci\u00f3n y dolor los acontecimientos que determinaron el estallido del conflicto. <i>\u201cYo bendigo la paz, no la guerra\u201d<\/i>, exclam\u00f3 cuando el emperador de Austria le rog\u00f3 que bendijera sus ej\u00e9rcitos. Le llenaba de amargura ver a naciones cat\u00f3licas enfrentadas a muerte. Abrumado por las tr\u00e1gicas consecuencias que preve\u00eda, falleci\u00f3 el 21 de agosto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft\"><img decoding=\"async\" width=\"148\" height=\"198\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/mar16-exper-26976488_121138552260.jpg\" alt=\"mar16-exper-26976488_121138552260\" class=\"wp-image-997\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><b>Federico Tedeschini, <\/b>cardenal<br>Un equipo coordinado con la Cruz Roja operaba en Roma y Suiza a las \u00f3rdenes del entonces monse\u00f1or Federico Tedeschini. Al final de la contienda hab\u00eda tramitado 600.000 peticiones de informaci\u00f3n y 40.000 peticiones de repatriaci\u00f3n de prisioneros, se logr\u00f3 la liberaci\u00f3n de los que hab\u00edan quedado inh\u00e1biles para combatir y 29.000 fueron autorizados a pasar la convalecencia en hospitales suizos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"148\" height=\"197\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/mar16-exper-wilson-older.jpg\" alt=\"mar16-exper-wilson-older\" class=\"wp-image-998\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><b>Thomas Woodrow Wilson<\/b>, presidente de Estados Unidos<br>Benedicto XV influy\u00f3 en los negociadores de la Paz de Par\u00eds de 1919. Hay similitudes patentes entre las propuestas de Benedicto XV y los famosos 14 Puntos que el presidente norteamericano Wilson present\u00f3 en Par\u00eds para inspirar la construcci\u00f3n del nuevo orden internacional.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estamos conmemorando, en este periodo de tiempo que abarca los a\u00f1os 2014 a 2018, el centenario de la I Guerra Mundial, llamada en su momento la Gran Guerra o Guerra Europea, denominaci\u00f3n que luego pareci\u00f3 inapropiada al entrar en el conflicto naciones de otros continentes, tales como Estados Unidos y numerosos pa\u00edses asi\u00e1ticos o latinoamericanos. 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