{"id":9504,"date":"2021-02-26T23:18:00","date_gmt":"2021-02-26T22:18:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=9504"},"modified":"2021-02-28T16:58:37","modified_gmt":"2021-02-28T15:58:37","slug":"cordura-y-cordialidad-en-el-amor-esponsalicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/cordura-y-cordialidad-en-el-amor-esponsalicio\/","title":{"rendered":"Cordura y cordialidad en el amor entre los esposos"},"content":{"rendered":"<p>Las protagonistas de la novela <em>Sense and Sensibility<\/em>, de la escritora inglesa victoriana Jane Austen, son dos j\u00f3venes hermanas: la mayor, Elinor, y la menor, Marianne. Ambas muy delicadas y afectivas. La primera, equilibrada y prudente. La segunda, apasionada en exceso. En su situaci\u00f3n precaria de empobrecimiento, al enviudar su madre, han de afrontar diversas situaciones y relaciones dif\u00edciles.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, el tema de este relato -que, con otras variantes, reaparece como central en el resto de las obras de esta gran autora de ficci\u00f3n- es c\u00f3mo conjugar dos actitudes decisivas en la vida: por un lado, el sentido, que supone sensatez, reflexi\u00f3n, inteligencia, juicio ponderado; por otro, la sensibilidad, que significa emotividad poderosa y ordenada, coraz\u00f3n que sabe querer de verdad y desinteresadamente. <\/p>\n\n\n\n<p>La <strong>s\u00edntesis de ambas es la sabidur\u00eda y el orden de los afectos<\/strong>, que configuran una personalidad madura y hermosa. Es el equilibrio con que la raz\u00f3n gu\u00eda la pasi\u00f3n, el justo comedimiento de la impulsividad, el control y el encauzamiento de la afectividad, la cautela en las actuaciones que pueden da\u00f1ar los compromisos, para que consigan su finalidad de construir una comuni\u00f3n interpersonal sana, bella y fecunda.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>La direcci\u00f3n de la raz\u00f3n no supone, en absoluto, vaciar o anular la afectividad, sino encauzarla de modo justo, conforme a la dignidad de las personas. El desarrollo del car\u00e1cter supone <strong>forjar una voluntad fuerte,<\/strong> perseverante, firme en lo bueno; adquirir clarividencia, acompa\u00f1ada de reflexi\u00f3n, discernimiento y consejo para acertar en las decisiones; conseguir, adem\u00e1s, dominio de s\u00ed para librarse de la obcecaci\u00f3n del ego\u00edsmo intemperante. <strong>La sensibilidad, por su parte, ilumina <\/strong>con su encanto y colorido la vida entera, dot\u00e1ndola de ilusi\u00f3n y brillo, cari\u00f1o y vibraci\u00f3n. Se trata, por tanto, de amar de modo justo y realista, pero, al mismo tiempo, intensa y apasionadamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Las pasiones y los deseos no son en s\u00ed mismos nocivos, a\u00fan en nuestra condici\u00f3n de naturaleza herida. Constituyen la energ\u00eda misma que motiva el obrar humano. La virtud -cultivada mediante un profundo proceso educativo, con buenos maestros y ambientes de crecimiento, y con la ayuda de la gracia divina- no suprime en absoluto las pasiones, que son su materia propia, sino que las ordena a cumplir las prescripciones de la prudencia para contribuir al bien. La virtud es concordancia del apetito sensible con la raz\u00f3n, que refuerza la propia identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Virtudes como la fidelidad, la paciencia, la cordialidad, la amabilidad, la alegr\u00eda, la discreci\u00f3n, la compasi\u00f3n, la humildad, la magnanimidad, el af\u00e1n de servicio, la disponibilidad, la generosidad o la perseverancia, constituyen cualidades estables valiosas que hacen al sujeto m\u00e1s libre y apto para el arte de la convivencia, m\u00e1s consciente y l\u00facido, m\u00e1s preparado para realizar actos nobles, de calidad humana. Son destrezas \u00e9ticas de la persona en orden a emprender acciones excelentes. Conforman personalidades equilibradas, seguras, capaces; confieren naturalidad, facilidad y gusto para orientarse hacia lo mejor, aunque cueste; modelan la espontaneidad, integrando las diversas cualidades hacia lo adecuado en la vida concreta; conducen hacia el perfeccionamiento en el don de s\u00ed. Adem\u00e1s, el Esp\u00edritu Santo incide en esos mismos dinamismos y transforma con sus dones la mente y la voluntad del creyente, configur\u00e1ndolo al coraz\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>La hermana mayor, Elinor, manifiesta esta madurez interior, que conjuga cordura y cordialidad, rectitud y ternura. Sabe guardar sensatamente las formas o convenciones sociales, limitadas pero necesarias como cauce para preservar la intimidad y evitar desagradables sorpresas, malentendidos y enga\u00f1os, que llevan a usar y a degradar a las personas. No se deja llevar, como su hermana menor, Marianne, por un ingenuo y nefasto emotivismo rupturista, que lo sacrifica todo alocadamente al \u00edmpetu fogoso del <em>eros <\/em>desquiciado. En definitiva, Elinor demuestra que posee un coraz\u00f3n sabio y prudente, que ama intensamente y de modo oportuno y adecuado. Pues solo la persona que ha adquirido una apropiada armon\u00eda entre raz\u00f3n y pasi\u00f3n es realmente libre para amar y est\u00e1 interiormente preparada para la vocaci\u00f3n esponsalicia.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las protagonistas de la novela Sense and Sensibility, de la escritora inglesa victoriana Jane Austen, son dos j\u00f3venes hermanas: la mayor, Elinor, y la menor, Marianne. Ambas muy delicadas y afectivas. La primera, equilibrada y prudente. La segunda, apasionada en exceso. 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