{"id":879,"date":"2016-03-06T15:27:32","date_gmt":"2016-03-06T14:27:32","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=879"},"modified":"2025-03-05T16:59:32","modified_gmt":"2025-03-05T14:59:32","slug":"entrar-misterio-pascual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/entrar-misterio-pascual\/","title":{"rendered":"Entrar en el misterio pascual"},"content":{"rendered":"<p>Mientras recorremos la Cuaresma nos vamos preparando para el Triduo pascual que, como recordaba el Papa Francisco \u201ces el \u00e1pice de todo el a\u00f1o lit\u00fargico y tambi\u00e9n el \u00e1pice de nuestra vida cristiana\u201d. Por eso \u201cel centro y la esencia del anuncio evang\u00e9lico es siempre el mismo: el Dios que manifest\u00f3 su amor inmenso en Cristo muerto y resucitado\u201d (Evangelii Gaudium, n. 11). Sin embargo con frecuencia el contenido del Misterio pascual, el misterio de la Pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, y su relaci\u00f3n con nuestras celebraciones lit\u00fargicas resulta lejano al cristiano de hoy. \u00bfPor qu\u00e9 esto es as\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>El n\u00facleo del problema lo se\u00f1alaba el entonces cardenal Ratzinger en su libro Un canto nuevo para el Se\u00f1or. All\u00ed recordaba que la situaci\u00f3n de la fe y de la teolog\u00eda en Europa se caracteriza hoy, sobre todo, por una desmoralizaci\u00f3n eclesial. La ant\u00edtesis \u201cJes\u00fas s\u00ed, Iglesia no\u201d parece t\u00edpica del pensamiento de una generaci\u00f3n. Detr\u00e1s de esa difundida contraposici\u00f3n entre Jes\u00fas y la Iglesia late un problema cristol\u00f3gico. La verdadera ant\u00edtesis se expresa con la f\u00f3rmula: \u201cJes\u00fas s\u00ed, Cristo no\u201d, o \u201cJes\u00fas s\u00ed, Hijo de Dios no\u201d. Estamos por lo tanto ante una cuesti\u00f3n cristol\u00f3gica esencial.<\/p>\n\n\n\n<p>Para muchas personas Jes\u00fas aparece como uno de los hombres decisivos que existieron en la humanidad. Se acercan a Jes\u00fas, por decirlo as\u00ed, desde fuera. Grandes estudiosos reconocen su talla espiritual y moral y su influjo en la historia de la humanidad, compar\u00e1ndolo a Buda, Confucio, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/S%C3%B3crates\">S\u00f3crates<\/a>, y a otros sabios y \u201cgrandes\u201d personajes de la historia. Pero no llegan a reconocerlo en su unicidad. En realidad, como afirmaba con fuerza Benedicto XVI, \u201csi los hombres se olvidan de Dios es tambi\u00e9n porque con frecuencia se reduce la persona de Jes\u00fas a un hombre sabio y se debilita, cuando no se niega, su divinidad. Esta manera de pensar impide captar la novedad radical del cristianismo, pues si Jes\u00fas no es el Hijo \u00fanico del Padre, entonces tampoco Dios ha venido a visitar la historia del hombre, tenemos s\u00f3lo ideas humanas de Dios. Por el contrario, \u00a1la encarnaci\u00f3n forma parte del coraz\u00f3n mismo del Evangelio!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Olvido de Dios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Nos podemos preguntar entonces: \u00bfa qu\u00e9 se debe este olvido de Dios? L\u00f3gicamente las causas son varias: la reducci\u00f3n del mundo a lo emp\u00edricamente demostrable, la reducci\u00f3n de la vida humana a lo existencial, etc\u00e9tera. Ahora nos centramos en una que nos parece fundamental: la p\u00e9rdida de la imagen de Dios, del Dios vivo y verdadero, que desde la \u00e9poca de la Ilustraci\u00f3n avanza sin cesar.<\/p>\n\n\n\n<p>El de\u00edsmo se ha impuesto pr\u00e1cticamente en la conciencia general. No es posible ya concebir a un Dios que se preocupa de los individuos y que act\u00faa en el mundo. Dios pudo haber originado el estallido inicial del universo, si es que lo hubo, pero en un mundo ilustrado no le queda nada m\u00e1s que hacer. No se acepta que Dios entre tan vivo dentro de mi vida. Dios puede ser una idea espiritual, un complemento edificante de mi vida, pero es algo m\u00e1s bien indefinido en la esfera subjetiva. Parece casi rid\u00edculo imaginar que nuestras acciones buenas o malas le interesen; tan peque\u00f1os somos ante la grandeza del universo. Parece mitol\u00f3gico atribuirle unas acciones en el mundo. Puede haber fen\u00f3menos sin aclarar, pero han de buscarse otras causas. La superstici\u00f3n parece m\u00e1s fundamentada que la fe; los dioses \u2013es decir los poderes inexplicados en el curso de nuestra vida, y con los que hay que acabar\u2013 son m\u00e1s cre\u00edbles que Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfPor qu\u00e9 la Cruz?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Ahora bien, si Dios nada tiene que ver con nosotros, prescribe tambi\u00e9n la idea de pecado. De este modo, que un acto humano pueda ofender a Dios es ya inimaginable para muchos. No queda margen para la redenci\u00f3n en el sentido cl\u00e1sico de la doctrina cat\u00f3lica, porque apenas se le ocurre a nadie buscar la causa de los males del mundo y de la propia existencia en el pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido resultan iluminantes unas palabras del Pont\u00edfice em\u00e9rito: \u201cSi nos preguntamos: \u00bfPor qu\u00e9 la cruz?, la respuesta, en t\u00e9rminos radicales, es esta: porque existe el mal, m\u00e1s a\u00fan, el pecado, que seg\u00fan las Escrituras es la causa profunda de todo mal. Pero esta afirmaci\u00f3n no es algo que se puede dar por descontado, y muchos rechazan la misma palabra \u2018pecado\u2019, pues supone una visi\u00f3n religiosa del mundo y del hombre. Y es verdad: si se elimina a Dios del horizonte del mundo, no se puede hablar de pecado. Al igual que cuando se oculta el sol desaparecen las sombras \u2013la sombra s\u00f3lo aparece cuando hay sol\u2013, del mismo modo el eclipse de Dios conlleva necesariamente el eclipse del pecado. Por eso, el sentido del pecado \u2013que no es lo mismo que el \u2018sentido de culpa\u2019, como lo entiende la psicolog\u00eda\u2013, se alcanza redescubriendo el sentido de Dios. Lo expresa el Salmo Miserere, atribuido al rey David con ocasi\u00f3n de su doble pecado de adulterio y homicidio: \u2018Contra ti \u2013dice David, dirigi\u00e9ndose a Dios\u2013, contra ti s\u00f3lo pequ\u00e9\u2019 (Sal 51, 6)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En un modo de pensar en el que el concepto de pecado y de redenci\u00f3n no encuentra lugar, tampoco puede haber espacio para un Hijo de Dios que venga al mundo a redimirnos del pecado y que muera en la cruz por esta causa. \u201cAs\u00ed se explica el cambio radical producido en la idea de culto y de liturgia, y que tras larga gestaci\u00f3n se est\u00e1 imponiendo: su primer sujeto no es Dios ni Cristo, sino el nosotros de los celebrantes. Y tampoco puede tener como sentido primario la adoraci\u00f3n, para la que no hay raz\u00f3n alguna en un esquema de\u00edsta. Ni cabe pensar en la expiaci\u00f3n, en el sacrificio, en el perd\u00f3n de los pecados. Lo que importa es que los celebrantes de la comunidad se reconozcan y confirmen entre s\u00ed y salgan del aislamiento en que sume al individuo la existencia moderna. Se trata de expresar las vivencias de la liberaci\u00f3n, la alegr\u00eda, la reconciliaci\u00f3n, denunciar lo negativo y animar a la acci\u00f3n. Por eso, la comunidad tiene que hacer su propia liturgia y no recibirla de tradiciones ininteligibles; ella se representa y se celebra a s\u00ed misma\u201d <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/etiqueta\/teologia-de-joseph-ratzinger\/\">(Joseph Ratzinger)<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Liturgia: redescubrir el Misterio pascual<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La lectura detenida de este diagn\u00f3stico puede ser un buen est\u00edmulo para un fecundo examen de conciencia sobre las celebraciones lit\u00fargicas, sobre nuestro sentir lit\u00fargico. Al mismo tiempo, probablemente se entiende ahora un poco mejor por qu\u00e9, en muchas ocasiones, el Misterio pascual y su celebraci\u00f3n-actualizaci\u00f3n no constituyen el centro ni de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, ni de la vida de la comunidad y de cada uno de los cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta a este planteamiento de\u00edsta pasa por redescubrir el Misterio pascual. Se entiende, en toda su fuerza, que san Juan Pablo II afirmase en la carta apost\u00f3lica Vicesimus Quintus Annus: \u201cYa que la muerte de Cristo en la Cruz y su Resurrecci\u00f3n constituyen el centro de la vida diaria de la Iglesia y la prenda de su Pascua eterna, la Liturgia tiene como primera funci\u00f3n conducirnos constantemente a trav\u00e9s del camino pascual inaugurado por Cristo, en el cual se acepta morir para entrar en la vida\u201d. Domingo a domingo la comunidad convocada por el Se\u00f1or, crece, o al menos trata de hacerlo, en la toma de conciencia de esta realidad que llena de asombro.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuando estamos por comenzar los d\u00edas m\u00e1s santos del a\u00f1o que nos conducen a celebrar la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, no recorramos el camino demasiado deprisa. \u201cNo dejemos caer en el olvido algo muy sencillo, que quiz\u00e1, a veces, se nos escapa: no podremos participar de la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, si no nos unimos a su Pasi\u00f3n y a su muerte\u201d (san Josemar\u00eda). Sigamos por tanto el consejo del Papa Francisco: \u201cEn estos d\u00edas del Triduo santo no nos limitemos a conmemorar la pasi\u00f3n del Se\u00f1or, sino que entremos en el misterio, hagamos nuestros sus sentimientos, sus actitudes, como nos invita a hacer el ap\u00f3stol Pablo: \u2018Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jes\u00fas\u2019 (Flp&nbsp;2, 5). Entonces nuestra Pascua ser\u00e1 una \u2018feliz Pascua\u2019\u201d.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras recorremos la Cuaresma nos vamos preparando para el Triduo pascual que, como recordaba el Papa Francisco \u201ces el \u00e1pice de todo el a\u00f1o lit\u00fargico y tambi\u00e9n el \u00e1pice de nuestra vida cristiana\u201d. 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