{"id":7834,"date":"2021-01-31T17:19:54","date_gmt":"2021-01-31T16:19:54","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=7834"},"modified":"2022-09-21T12:51:43","modified_gmt":"2022-09-21T11:51:43","slug":"14-de-febrero-vi-domingo-del-tiempo-ordinario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/14-de-febrero-vi-domingo-del-tiempo-ordinario\/","title":{"rendered":"Lecturas del VI Domingo del tiempo ordinario (B)"},"content":{"rendered":"<p>Para los leprosos, seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s, al dolor de la enfermedad se a\u00f1ad\u00eda la marginaci\u00f3n total del pueblo y ser considerados pecadores, como si la enfermedad fuera consecuencia directa de alg\u00fan pecado. En los primeros pasos de vida p\u00fablica, Jes\u00fas ya ha desafiado las costumbres: ha expulsado un demonio en d\u00eda de s\u00e1bado, se ha acercado a la suegra de Pedro y se ha hecho servir por ella, cosa muy llamativa para un rabino de su tiempo y cultura, donde la mujer no ten\u00eda ninguna importancia y m\u00e1s bien era oportuno evitarla. \u00c9l, al contrario, le dedica su primer milagro de curaci\u00f3n. Ahora deja que un leproso se le acerque, que en lugar de decirle: \u201cSoy impuro, al\u00e9jate de m\u00ed\u201d, se arrodilla y ruega: \u201cSi quieres, puedes limpiarme\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas no pone distancia entre \u00e9l y el leproso. Con un gesto cambia el planteamiento de la religi\u00f3n de sus ancestros: no tener fuera y lejos al pecador, sino purificarlo e incluirlo. Los sacerdotes levitas no tienen el poder de curar la lepra: s\u00f3lo certifican si est\u00e1 o no est\u00e1 la enfermedad. El leproso ya sabe que Jes\u00fas tiene este poder. Los levitas ten\u00edan s\u00f3lo la capacidad de juzgar; Jes\u00fas, en cambio, purifica y cura. Ellos se alejaban, Jes\u00fas se acerca y cura. Jes\u00fas \u201ccompadecido, ex-tendi\u00f3 la mano y lo toc\u00f3 diciendo: Quiero: queda limpio\u201d. E inmediatamente la lepra desapareci\u00f3 y \u201cqued\u00f3 limpio\u201d. Jes\u00fas corresponde a la confianza con la compasi\u00f3n. \u201cLo despidi\u00f3, encarg\u00e1ndole severamente: No se lo digas a nadie\u201d. Podr\u00eda sorprender esta dureza despu\u00e9s de la ternura, pero hab\u00eda algo importante en juego: si el leproso hablaba, Jes\u00fas habr\u00eda tenido que interrumpir su predicaci\u00f3n, porque ser\u00eda sospechoso de haberse contagiado de lepra. Jes\u00fas lo trata como hace un padre con su ni\u00f1o peque\u00f1o, para que no ponga en peligro, con su actuar imprudente, su integridad o la de los dem\u00e1s. Lo despide para que no los vean juntos. <\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces Jes\u00fas recomienda que no digan el bien que hace, porque divulgar la verdad no es un valor absoluto que vale siempre: depende de las circunstancias y de la oportunidad, y de la posibilidad real de que los destinatarios tengan capacidad de entender, del bien que pueda derivarse y del mal que se pueda evitar. Lo env\u00eda a los sacerdotes \u201cpara que les sirva de testimonio\u201d, esperando que entiendan el error de su planteamiento. Pero sab\u00eda que quien se compadece, luego padece. Sufre en su carne las consecuencias de su audacia y de su amor. El leproso curado le desobedece y cuenta todo a todos; por eso Jes\u00fas debe entrar en cuarentena, en lugares desiertos, sin entrar en las ciudades. Pero van a buscarlo de todas partes. La compasi\u00f3n, el querer a las personas, tambi\u00e9n contraviniendo la ley de Mois\u00e9s, atrae a la gente hacia \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para los leprosos, seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s, al dolor de la enfermedad se a\u00f1ad\u00eda la marginaci\u00f3n total del pueblo y ser considerados pecadores, como si la enfermedad fuera consecuencia directa de alg\u00fan pecado. En los primeros pasos de vida p\u00fablica, Jes\u00fas ya ha desafiado las costumbres: ha expulsado un demonio en d\u00eda de s\u00e1bado, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":65,"featured_media":23405,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[647,537],"tags":[616,638],"class_list":["post-7834","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lecturas-del-domingo","category-recursos","tag-evangelio","tag-lecturas-del-domingo","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7834","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/65"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7834"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7834\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23405"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7834"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7834"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7834"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}