{"id":63457,"date":"2026-07-31T06:34:00","date_gmt":"2026-07-31T04:34:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=63457"},"modified":"2026-07-30T10:12:59","modified_gmt":"2026-07-30T08:12:59","slug":"la-sabana-santa-y-la-senal-de-jonas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-sabana-santa-y-la-senal-de-jonas\/","title":{"rendered":"La S\u00e1bana Santa y la se\u00f1al de Jon\u00e1s\u00a0"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">La humanidad siempre ha buscado signos y se\u00f1ales que le permitan satisfacer y aquietar su intelecto y comprender el sentido de su existencia. La Biblia muestra que esta b\u00fasqueda ha acompa\u00f1ado constantemente a la historia de la salvaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pueblo de Israel ped\u00eda signos para reconocer la acci\u00f3n de Dios. Mois\u00e9s realiz\u00f3 prodigios ante el fara\u00f3n; El\u00edas hizo descender fuego del cielo; Isa\u00edas anunci\u00f3 se\u00f1ales para confirmar las promesas divinas y, cuando lleg\u00f3 Jes\u00fas, ya no buscaban un signo para creer, sino milagros que confirmasen sus propias expectativas. Y \u00c9l, de nuevo, se los dio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, los evangelios narran ocasiones en las que los escribas y fariseos piden a Jes\u00fas una prueba definitiva de su autoridad. Hab\u00edan visto curaciones, expulsiones de demonios, multiplicaciones de panes y resurrecciones, pero nada era suficiente. Siempre reclamaban una se\u00f1al m\u00e1s espectacular. La respuesta de Jes\u00fas resulta sorprendente: \u201cEsta generaci\u00f3n malvada y ad\u00faltera reclama una se\u00f1al, pero no se le dar\u00e1 otra se\u00f1al que la del profeta Jon\u00e1s\u201d (Mateo 12,39). \u00bfPor qu\u00e9 precisamente Jon\u00e1s? \u00bfPor qu\u00e9 no el man\u00e1 del desierto, el paso del mar Rojo o el fuego del Carmelo? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La se\u00f1al definitiva no ser\u00e1 un milagro espectacular realizado ante una multitud, sino un acontecimiento que solo podr\u00e1 comprender quien est\u00e9 dispuesto a creer: la muerte y la resurrecci\u00f3n del Hijo de Dios. \u00bfEs posible que, al igual que a esa generaci\u00f3n incr\u00e9dula, se haya dado una se\u00f1al a toda generaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La se\u00f1al de Jon\u00e1s: mucho m\u00e1s que tres d\u00edas en el sepulcro<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Jes\u00fas menciona al profeta Jon\u00e1s, muchas personas recuerdan inmediatamente el episodio del gran pez. Jon\u00e1s, fue arrojado al mar y tragado por un enorme pez, en cuyo interior permaneci\u00f3 tres d\u00edas y tres noches. Despu\u00e9s fue devuelto milagrosamente a la tierra para cumplir la misi\u00f3n que hab\u00eda rechazado. Jes\u00fas establece un paralelismo muy claro: \u201cComo Jon\u00e1s estuvo tres d\u00edas y tres noches en el vientre del gran pez, as\u00ed estar\u00e1 el Hijo del Hombre tres d\u00edas y tres noches en el coraz\u00f3n de la tierra\u201d (Mateo 12,40). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante siglos se ha interpretado esta comparaci\u00f3n \u00fanicamente como una referencia cronol\u00f3gica. Sin embargo, probablemente Jes\u00fas estaba diciendo mucho m\u00e1s. En la mentalidad b\u00edblica, el mar representa el caos, el poder de la muerte y las fuerzas del mal. Descender a sus profundidades equivale simb\u00f3licamente a bajar al Sheol, el reino de los muertos. Jon\u00e1s realiza un aut\u00e9ntico descenso a la muerte para volver vivo. Cristo recorrer\u00e1 ese mismo camino, pero de manera definitiva. Por eso la se\u00f1al de Jon\u00e1s no consiste \u00fanicamente en permanecer tres d\u00edas en un sepulcro. La verdadera se\u00f1al es salir victorioso de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es significativo que Jes\u00fas nunca ofreciera una demostraci\u00f3n p\u00fablica de su resurrecci\u00f3n ante quienes le exig\u00edan pruebas. No apareci\u00f3 en el Templo delante del Sanedr\u00edn ni se present\u00f3 ante Pilato o Herodes. Se manifest\u00f3 \u00fanicamente a quienes estaban abiertos a recibirlo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta pedagog\u00eda divina recorre toda la Escritura. Dios rara vez elimina por completo el espacio para la fe. Incluso los mayores milagros dejan margen para la aceptaci\u00f3n o el rechazo. Ocurri\u00f3 con las plagas de Egipto, con el paso del mar Rojo o con la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro y tambi\u00e9n sucedi\u00f3 con el sepulcro vac\u00edo. Los mismos hechos originaron respuestas completamente distintas. Unos creyeron tras ver la evidencia y otros buscaron explicaciones alternativas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los evangelios muestran con gran realismo esta diversidad de reacciones. Mar\u00eda Magdalena pens\u00f3 inicialmente que alguien hab\u00eda robado el cuerpo. Los disc\u00edpulos dudaron. Tom\u00e1s exigi\u00f3 tocar las heridas. Los sacerdotes difundieron la versi\u00f3n de que los disc\u00edpulos robaron el cad\u00e1ver. No hay un relato que describa el instante exacto de la resurrecci\u00f3n. Lo que encuentran los primeros testigos es un sepulcro vac\u00edo y dos detalles: los lienzos plegados y el sudario enrollado a parte. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si alguien hubiera robado el cad\u00e1ver, dif\u00edcilmente se habr\u00eda detenido a retirar los lienzos funerarios. Sin embargo, Juan presta una atenci\u00f3n especial a este hecho y escribe una frase brev\u00edsima: \u201cVio y crey\u00f3.\u201d Pero, \u00bfqu\u00e9 vio exactamente? Tal vez le bast\u00f3 la disposici\u00f3n de los lienzos plegados en ca\u00edda vertical o algo impreso en el lienzo que le recordara a un signo similar en los vestidos de Jes\u00fas al bajar del monte Tabor. O quiz\u00e1 descubri\u00f3 algo imposible de describir con palabras. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sea cual sea la respuesta, esos lienzos ocupan un lugar importante en el relato evang\u00e9lico. No son un simple detalle secundario. Constituyen el primer testimonio material del sepulcro vac\u00edo. Si la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn fuera realmente uno de esos lienzos, adquirir\u00eda un significado extraordinario. Ser\u00eda el \u00fanico objeto que habr\u00eda estado presente tanto en la muerte como en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Y precisamente ah\u00ed aparece de nuevo la fuerza de la se\u00f1al de Jon\u00e1s.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La S\u00edndone: una imagen que desaf\u00eda las categor\u00edas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos mil a\u00f1os despu\u00e9s, muchos cristianos consideran que existe un objeto que parece constituir realmente una se\u00f1al: la S\u00e1bana Santa de Tur\u00edn. Para millones de creyentes, constituye una especie de \u00abquinto evangelio\u00bb, como ya dijo San Juan Pablo II. Independientemente de las discusiones sobre su autenticidad hist\u00f3rica, la S\u00e1bana constituye un fen\u00f3meno extraordinario. Es una tela que presenta la imagen frontal y dorsal de un hombre, con heridas compatibles con el relato evang\u00e9lico de la Pasi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La imagen del cuerpo, de distinto origen a las manchas de sangre, contin\u00faa desconcertando a f\u00edsicos, qu\u00edmicos, m\u00e9dicos e historiadores porque a\u00fan no ha podido explicarse c\u00f3mo se form\u00f3. Pero quiz\u00e1 la cuesti\u00f3n m\u00e1s interesante no sea c\u00f3mo apareci\u00f3 esa imagen, sino qu\u00e9 est\u00e1 mostrando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde que comenz\u00f3 a estudiarse con m\u00e9todos cient\u00edficos modernos, cada disciplina ha aportado una parte del rompecabezas. Los m\u00e9dicos han analizado la sangre, las se\u00f1ales de las heridas y los rasgos faciales; los f\u00edsicos, el origen de la formaci\u00f3n de la imagen; los qu\u00edmicos, las fibras del lino; los historiadores, su recorrido documental; un fot\u00f3grafo, a finales del siglo XIX, descubri\u00f3 que el negativo fotogr\u00e1fico revelaba un cuerpo sorprendentemente definido, m\u00e1s tarde se descubri\u00f3 que era tridimensional, constituyendo que en realidad el negativo era un verdadero positivo fotogr\u00e1fico. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, tras d\u00e9cadas de investigaciones, la S\u00e1bana contin\u00faa resisti\u00e9ndose a una explicaci\u00f3n definitiva. Hay cuestiones discutidas como la dataci\u00f3n por radiocarbono de 1988, posteriormente cuestionada por diversos investigadores debido a la contaminaci\u00f3n del lino con el algod\u00f3n hallado en una zona reparada tras un incendio ocurrido en el siglo XVI, y que sirvi\u00f3 como la muestra para el an\u00e1lisis del C14. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otras siguen abiertas, como el mecanismo preciso por el que se form\u00f3 la imagen corporal. Interesante es el hallazgo de que los co\u00e1gulos de sangre (pre y postmortem) estaban presentes antes de la formaci\u00f3n de la imagen corporal (A. Adler y J. Heller, 1981), imagen, que por sus rasgos faciales y otros signos, indica que se trata de un cuerpo vivo en posici\u00f3n vertical (B. Hontanilla, 2020, 2022; G. Lavoie, 2023).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La S\u00e1bana Santa es un testimonio silencioso que permite contemplar en una sola mirada el sufrimiento, la muerte y la resurrecci\u00f3n, aunque todav\u00eda est\u00e1 por determinar que la imagen se haya formado de forma natural (realmente cubri\u00f3 el cuerpo de Jes\u00fas) o de forma artificial (alguien distinto quiso representarlo). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cualquier caso, puede entenderse como una representaci\u00f3n visible de la se\u00f1al de Jon\u00e1s anunciada por Cristo. No pretende sustituir a la fe ni demostrar matem\u00e1ticamente la resurrecci\u00f3n, m\u00e1s bien invita a hacerse una pregunta que sigue siendo tan actual como hace veinte siglos: \u00bfy si realmente el sepulcro qued\u00f3 vac\u00edo? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo importante es distinguir entre los datos constatados y las interpretaciones: la ciencia describe el fen\u00f3meno; la fe propone un significado. Precisamente ah\u00ed reside el inter\u00e9s del lienzo. No obliga a creer, pero tampoco se deja reducir f\u00e1cilmente a una explicaci\u00f3n simple.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo primero que impresiona al contemplar la imagen es que no transmite \u00fanicamente sufrimiento. Si ese hubiera sido su \u00fanico contenido, bastar\u00eda con verla como el retrato de un ajusticiado por el imperio romano y no constituir\u00eda el testimonio completo de ning\u00fan evangelio. Pero ocurre algo m\u00e1s. La imagen corporal parece detener el tiempo en un suceso estremecedor. No representa el instante de la muerte, sino un momento inmediatamente posterior, cuando el cuerpo ya no est\u00e1 presente. Es como si el lienzo hubiera conservado la memoria de un acontecimiento irrepetible dejando una imagen de una persona viva en posici\u00f3n vertical: presencia de surcos faciales, el cabello cae sobre los hombros y no sobre la losa y existe distancia entre la espalda y los gl\u00fateos respecto de la S\u00e1bana. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde la perspectiva cristiana, esto adquiere un profundo simbolismo. La Pasi\u00f3n, la muerte y la Resurrecci\u00f3n no son tres episodios aislados, sino un \u00fanico misterio presente en un solo objeto.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n es si es falsa (hecha por un artista) o es verdadera (realmente cubri\u00f3 el cuerpo de Cristo). No hay m\u00e1s opciones, una vez m\u00e1s. En realidad, la respuesta en sentido afirmativo no cambia nada. La fe cristiana nunca ha dependido de una reliquia. Durante siglos, millones de personas creyeron en Cristo resucitado sin haber o\u00eddo hablar de ella. Pero tambi\u00e9n ser\u00eda precipitado afirmar que la S\u00edndone carece de inter\u00e9s precisamente porque plantea preguntas todav\u00eda abiertas. Su fuerza reside en que invita a investigar y, al mismo tiempo, invita a contemplar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El jard\u00edn donde todo comenz\u00f3 de nuevo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los evangelios sit\u00faan el primer encuentro entre Mar\u00eda Magdalena y Jes\u00fas resucitado en un jard\u00edn. Este detalle podr\u00eda parecer secundario, pero no lo es. San Juan acostumbra a cargar de simbolismo cada uno de los escenarios de su relato. En realidad, la historia de la humanidad comenz\u00f3 en un jard\u00edn: el Ed\u00e9n. All\u00ed el pecado rompi\u00f3 la comuni\u00f3n entre Dios y el hombre. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El relato de la Resurrecci\u00f3n tambi\u00e9n comienza en un jard\u00edn, donde esa comuni\u00f3n empieza a restaurarse. Mar\u00eda Magdalena llega antes del amanecer, cuando estaba oscuro. Lleva consigo el peso del duelo, la decepci\u00f3n y el silencio del s\u00e1bado. Cuando descubre el sepulcro vac\u00edo, su primera reacci\u00f3n no es la fe, sino de desconcierto: \u201cSe han llevado al Se\u00f1or y no sabemos d\u00f3nde lo han puesto\u201d. Es una reacci\u00f3n profundamente humana. Cuando el sufrimiento nos golpea, solemos buscar primero explicaciones naturales antes que aceptar que Dios pueda estar actuando de un modo inesperado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de que Pedro y Juan regresaran a casa, Mar\u00eda permanece all\u00ed, llorando. Este detalle tambi\u00e9n es importante. Juan se va con el privilegio de creer por convicci\u00f3n y a Mar\u00eda se le concede creer por evidencia. Y es precisamente entonces cuando sucede el encuentro. Jes\u00fas est\u00e1 delante de ella, pero Mar\u00eda no lo reconoce. Lo confunde con el jardinero. No deja de ser significativo que el Resucitado aparezca precisamente como un jardinero. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el G\u00e9nesis, Dios coloca al ser humano en el jard\u00edn del Ed\u00e9n para cultivarlo y custodiarlo. Tras el pecado, ese jard\u00edn queda perdido. Ahora, el nuevo Ad\u00e1n aparece de nuevo en un jard\u00edn, iniciando una nueva creaci\u00f3n. La Resurrecci\u00f3n no consiste \u00fanicamente en que un hombre vuelva a vivir es el comienzo de una humanidad nueva.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El lienzo como testigo silencioso<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras Mar\u00eda corre a comunicar que ha visto al Se\u00f1or, los lienzos permanecen en el sepulcro. No hablan. No predican. No realizan milagros. Simplemente permanecen all\u00ed. Posteriormente pasar\u00e1n de mano en mano. Esa discreci\u00f3n resulta profundamente coherente con el modo de actuar de Dios. \u00c9l no suele imponerse mediante espect\u00e1culos irresistibles, prefiere dejar signos que puedan ser acogidos libremente. La S\u00e1bana Santa es un signo silencioso que remite constantemente al acontecimiento pascual. No sustituye al Evangelio, pero invita a volver a \u00e9l. No crea la fe, pero puede despertarla o fortalecerla. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si realmente estuvo en contacto con el cuerpo de Cristo, habr\u00eda acompa\u00f1ado el momento m\u00e1s decisivo de la historia humana. Y, aun si alguien no comparte esta convicci\u00f3n, sigue siendo un objeto que invita a formular la gran pregunta de la Pascua: \u00bfqu\u00e9 ocurri\u00f3 realmente en aquel sepulcro? Y quiz\u00e1 sea precisamente ah\u00ed donde reside la fuerza permanente de la se\u00f1al de Jon\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfPor qu\u00e9 resulta tan dif\u00edcil creer?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la Resurrecci\u00f3n constituye el acontecimiento central del cristianismo, cabe preguntarse por qu\u00e9 sigue siendo tan dif\u00edcil aceptarla. Esta dificultad no se debe \u00fanicamente a la falta de informaci\u00f3n. El ser humano interpreta la realidad a trav\u00e9s de convicciones, experiencias y expectativas previas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando un hecho desaf\u00eda profundamente nuestra manera de entender el mundo, la reacci\u00f3n espont\u00e1nea suele ser buscar una explicaci\u00f3n compatible con lo que ya creemos. El cerebro humano est\u00e1 evolutivamente programado para dar prioridad a los est\u00edmulos negativos. El miedo y el dolor son se\u00f1ales de alerta que garantizan la supervivencia; la felicidad y la victoria, por el contrario, suelen procesarse como estados de reposo que no requieren la misma atenci\u00f3n biol\u00f3gica. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, es m\u00e1s f\u00e1cil para el observador quedarse en la tragedia de la tortura visible en el lienzo que ver lo que la imagen corporal implica: que la muerte ha sido vencida. El ser humano tiene una capacidad innata para el duelo, pero le aterra la posibilidad de lo sobrenatural porque lo saca de su zona de control.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ciencia moderna se basa en el principio de que los muertos no resucitan. Este es un postulado fundamental para la estabilidad del pensamiento racional. Aceptar que la S\u00edndone podr\u00eda ser el producto de una resurrecci\u00f3n implicar\u00eda derrumbar todo el sistema de creencias materialista. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para muchos, es preferible considerar el lienzo como un fraude medieval \u2014pese a que la t\u00e9cnica para crearlo no exist\u00eda entonces ni se ha podido replicar hoy\u2014 que aceptar una realidad que desaf\u00eda las leyes de la termodin\u00e1mica y la biolog\u00eda. La Resurrecci\u00f3n no se trata simplemente de un fen\u00f3meno extraordinario, sino de un acontecimiento que rompe el horizonte habitual de la experiencia humana. Todos conocemos la muerte; nadie puede observar por s\u00ed mismo la victoria definitiva sobre ella. Por eso la Resurrecci\u00f3n exige un cambio de mirada antes que una simple acumulaci\u00f3n de pruebas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n, esa forma de pensar negativa se infiltra en el creyente. Es el riesgo de reducir el cristianismo al Viernes Santo; lo que podr\u00edamos denominar el cristiano esencialmente \u201ccuaresm\u00e1tico\u201d. Con frecuencia, los cristianos contemplan sobre todo el sufrimiento de Cristo. Las im\u00e1genes de la Pasi\u00f3n ocupan un lugar central en el arte, la liturgia y la devoci\u00f3n popular. Esto es comprensible. La Cruz manifiesta hasta d\u00f3nde llega el amor de Dios. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, el cristianismo no termina en el Calvario. San Pablo lo expres\u00f3 con enorme claridad: \u00abSi Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe\u00bb (1 Corintios 15,14). La Resurrecci\u00f3n no es un ep\u00edlogo feliz a\u00f1adido al final del Evangelio. Es el acontecimiento que da sentido a todo lo anterior. Sin ella, la Cruz ser\u00eda simplemente una ejecuci\u00f3n romana injusta de un hombre bueno. Con ella, la Cruz se convierte en el acto sacramental capaz de vencer definitivamente al pecado y la muerte.<strong> <\/strong>Sin embargo, nuestro cerebro no est\u00e1 preparado para ver elementos positivos en entornos en lo que lo negativo y plausible est\u00e1 tambi\u00e9n presentes.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, quiz\u00e1 el mayor obst\u00e1culo para creer no sea intelectual o est\u00e9 en la capacidad de ver. Sea cual sea la \u00e9poca, el ser humano suele resistirse a aquello que pueda transformar su vida. La Resurrecci\u00f3n no pretende satisfacer nuestra curiosidad, pretende transformar nuestra existencia. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay personas que deciden simplemente no creer incluso a pesar de las evidencias. Esa cerraz\u00f3n, dif\u00edcilmente explicable para incluso una mentalidad cient\u00edfica, es una decisi\u00f3n voluntaria que evita a toda costa que lo referente a Dios pueda afectar a su estilo de vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Aprender a ver y a mirar<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los Evangelios insisten una y otra vez en que ver no siempre significa comprender. Muchos contemplaron los milagros de Jes\u00fas y permanecieron indiferentes. Otros reconocieron al Mes\u00edas en gestos aparentemente insignificantes. El problema no era la vista, sino la mirada. Esta idea atraviesa todo el texto b\u00edblico. Los profetas denunciaban un pueblo que ten\u00eda ojos, pero no ve\u00eda; o\u00eddos, pero no escuchaba. Jes\u00fas retom\u00f3 esa misma ense\u00f1anza cuando explic\u00f3 las par\u00e1bolas. No bastaba con o\u00edr las palabras; era necesario abrir el coraz\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo parecido ocurre con la S\u00e1bana Santa. Hay quien ve \u00fanicamente un objeto arqueol\u00f3gico que muestra solo la Pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas. No saben ver los rasgos anat\u00f3micos de una persona viva, se lo impide el prejuicio cient\u00edfico de que los muertos no resucitan. Sin esa capacidad para ver es dif\u00edcil mirar con otros ojos aunque lo decisivo sigue siendo la disposici\u00f3n interior de quien observa. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este \u00faltimo sentido resulta especialmente sugerente una reflexi\u00f3n atribuida al Papa Francisco: \u201cSolamente ciertas realidades de la vida se ven con los ojos llenos de l\u00e1grimas\u201d. La frase no pretende oponer la ciencia a la emoci\u00f3n, sino recordar que existen dimensiones de la existencia que solo se revelan plenamente cuando el ser humano acepta su propia vulnerabilidad.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La se\u00f1al de Jon\u00e1s para nuestro tiempo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada \u00e9poca busca sus propias se\u00f1ales. El mundo contempor\u00e1neo dispone de tecnolog\u00edas que habr\u00edan parecido milagrosas hace apenas un siglo. Podemos observar galaxias situadas a miles de millones de a\u00f1os luz, secuenciar el genoma humano o comunicarnos instant\u00e1neamente con cualquier lugar del planeta. Y, sin embargo, las grandes preguntas permanecen intactas. Quiz\u00e1 por eso la figura de Cristo contin\u00faa interpelando incluso a quienes no se consideran creyentes. Su Resurrecci\u00f3n no propone simplemente una esperanza para despu\u00e9s de la muerte, propone una manera nueva de comprender la vida presente. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la muerte ha sido vencida, entonces el mal no posee la \u00faltima palabra. Si el amor ha triunfado sobre el odio, entonces el perd\u00f3n deja de ser una ingenuidad para convertirse en una fuerza transformadora. Si Jes\u00fas vive, la historia humana no avanza hacia el absurdo, sino hacia un cumplimiento. La se\u00f1al de Jon\u00e1s sigue siendo actual porque contin\u00faa planteando la misma alternativa que hace dos mil a\u00f1os: considerar el sepulcro vac\u00edo como un enigma sin soluci\u00f3n o como el comienzo de una creaci\u00f3n nueva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los primeros disc\u00edpulos no cambiaron el mundo porque encontraran un sepulcro vac\u00edo, sino porque se convencieron de que Cristo estaba vivo. El lienzo, si realmente es aut\u00e9ntico, ser\u00eda simplemente el testigo silencioso de esa realidad. Sin embargo, no basta con saber que ciertos hechos han ocurrido. Su conocimiento es muy importante pero eso no nos salva. M\u00e1s aun, ese conocimiento podr\u00eda llenarnos de soberbia, a veces de mucha soberbia. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estamos en una \u00e9poca en la que no es suficiente con saber -existen verdaderos consumidores de religi\u00f3n- o contentarnos con no hacer el mal. Estamos en un momento en el que ya no se nos pide que aprendamos a hacer el bien (Isaias 1, 17), sino que lo hagamos. Y es tan radical esta petici\u00f3n que Santiago se atreve a decir: \u201cEl que sabe c\u00f3mo hacer el bien y no lo hace, ese est\u00e1 en pecado\u201d (Santiago 4, 17). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A cinco de las siete iglesias que aparecen en el Apocalipsis se les dice que se conviertan y a otras dos que permanezcan fieles. Es necesario convertir el coraz\u00f3n a Dios. La S\u00e1bana de Tur\u00edn es realmente una se\u00f1al que se convierte en un regalo para el entendimiento, y nos puede asemejar a Mois\u00e9s que contempl\u00f3 a Dios cara a cara. No todas las generaciones tuvieron ese privilegio. Tambi\u00e9n puede dejarnos completamente indiferentes, pero \u201csi no nos convertimos todos pereceremos igualmente\u201d (Lucas 13, 3).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una cultura acostumbrada a exigir demostraciones inmediatas, la S\u00e1bana de Tur\u00edn invita a un camino distinto: observar, preguntarse, investigar y, finalmente, decidir. Como ocurri\u00f3 con Pedro y Juan aquella ma\u00f1ana de Pascua, cada generaci\u00f3n debe entrar de nuevo en el sepulcro y enfrentarse al mismo interrogante: \u00bfQu\u00e9 significa un lugar donde deber\u00eda haber un cad\u00e1ver solo quedan unos lienzos? La respuesta no puede imponerse desde fuera. Cada persona ha de encontrarla en el di\u00e1logo entre la raz\u00f3n, la historia, la fe y la humildad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el creyente, esos lienzos hablan de una ausencia que es, parad\u00f3jicamente, la mayor de las presencias, y quiz\u00e1 esa siga siendo, tambi\u00e9n hoy, la se\u00f1al m\u00e1s elocuente: una esperanza que, desde hace veinte siglos, contin\u00faa transformando la historia. La \u201cse\u00f1al de Jon\u00e1s\u201d no fue un prodigio contemplado por una multitud, sino un acontecimiento que transform\u00f3 la historia desde el silencio de un sepulcro. La S\u00e1bana, contemplada desde esta perspectiva, puede entenderse como un eco de aquel amanecer, un espejo en el que el creyente puede contemplar, de manera singular, el drama de la Pasi\u00f3n, muerte y el resplandor de la Resurrecci\u00f3n.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La humanidad siempre ha buscado signos y se\u00f1ales que le permitan satisfacer y aquietar su intelecto y comprender el sentido de su existencia. La Biblia muestra que esta b\u00fasqueda ha acompa\u00f1ado constantemente a la historia de la salvaci\u00f3n. El pueblo de Israel ped\u00eda signos para reconocer la acci\u00f3n de Dios. 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