{"id":61903,"date":"2026-06-26T06:33:00","date_gmt":"2026-06-26T04:33:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=61903"},"modified":"2026-06-15T13:00:49","modified_gmt":"2026-06-15T11:00:49","slug":"se-puede-ser-feliz-en-nueva-york","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/se-puede-ser-feliz-en-nueva-york\/","title":{"rendered":"\u00bfSe puede ser feliz en Nueva York?"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace unas semanas viaj\u00e9 por primera vez a Nueva York. El dinamismo neoyorquino me cautiv\u00f3. Un egipcio vendedor de <em>hot dogs<\/em> me dec\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Te sientes parte de Nueva York porque todos venimos de todas partes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seguramente por ser una ciudad tan movida, me emocion\u00f3 encontrar la catedral de San Patricio de improviso entre tantos rascacielos. Me record\u00f3 \u2014salvando tant\u00edsimas distancias\u2014 al acogedor encuentro que produce la catedral de Granada. St. Patrick\u2019s se halla frente al Rockefeller Center y su famoso Atlas sosteniendo el mundo: mientras este lucha por cargar el mundo entero sobre sus hombros, detr\u00e1s del altar mayor de St. Patrick\u2019s encuentras, discretamente, a un Ni\u00f1o Jes\u00fas sosteniendo el mundo entero en sus manos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/image-6.webp\" alt=\"Nueva York\" class=\"wp-image-61907\" style=\"aspect-ratio:1.7490890161374284;width:752px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00a9wikimedia commons<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por las ma\u00f1anas ten\u00edamos clases de finanzas y, despu\u00e9s de comer, visit\u00e1bamos varios bancos muy importantes. Aunque la cultura \u00abtransaccional\u00bb de Manhattan est\u00e1 muy extendida, me gust\u00f3 poder conocer a profesionales conscientes de que el trabajo no lo es todo. Durante aquellos d\u00edas tuve la suerte de visitar varias veces al Ni\u00f1o de St. Patrick\u2019s. La imagen me daba que pensar:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00bfDe qu\u00e9 le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?\u00bb. \u00bfSe puede ser realmente feliz en una ciudad como esta?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al salir una tarde del impresionante rascacielos de Norman Foster en la 270 Park Avenue, sede de J.P. Morgan, record\u00e9 que quer\u00eda ir a misa. Eran casi las 18:30. Acostumbrado a los horarios de Espa\u00f1a, tranquilamente busqu\u00e9 iglesias cercanas. Las \u00faltimas hab\u00edan empezado a las 17:30. Tras un an\u00e1lisis profundo de la aplicaci\u00f3n Horarios de Misa \u2014muy buena, por cierto\u2014, encontr\u00e9 una a las 19:00, a veinte minutos en metro. Sin pensarlo, fui al <em>subway<\/em> y me asegur\u00e9 del sentido correcto del tren.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al llegar a mi parada y salir a la calle, un grupo de locales me miraba con sorpresa. En ese instante ca\u00ed en la cuenta de que no estaba en la millonaria Manhattan, sino en Harlem: epicentro hist\u00f3rico de la cultura afroamericana. Uno del grupo me dijo algo as\u00ed como:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Bonita chaqueta, jovenzuelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se refer\u00eda a la americana que llevaba puesta y que tanto desentonaba en aquel barrio. Yo me hice el loco y fui hacia la iglesia, que repicaba ya los cuartos a lo lejos. Por la calle me sent\u00eda observado y menos de acuerdo con la teor\u00eda del egipcio de que all\u00ed cualquiera se siente parte de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al entrar en la iglesia, estaba algo tenso. Me sent\u00e9 atr\u00e1s del todo y escuch\u00e9 cantos en espa\u00f1ol. Estaba teniendo lugar la bendici\u00f3n con el Sant\u00edsimo. No entend\u00eda nada. Al acabar, varias se\u00f1oras me miraban desde adelante y me acerqu\u00e9 a una que estaba organizando el cotarro. Frunc\u00eda el ce\u00f1o hasta que me anim\u00e9 a decirle:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Buenas tardes! \u00bfHay misa ahora, verdad?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese momento, me sonri\u00f3 y me dijo con voz rotunda y llena de energ\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Alabado sea el Cordero! \u00c9l te trajo a esta, nuestra comunidad de St. Joseph en Harlem, y ahora eres uno m\u00e1s. \u2014Yo no supe qu\u00e9 respuesta dar\u2014. Bueno, \u00bfayudar\u00e1s en misa, de acuerdo? Hace mucho que no tenemos un monaguillo tan joven.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claramente no pod\u00eda decirle que no tras semejante bienvenida. La misa fue en espa\u00f1ol y muy bonita. Las mujeres, casi todas latinas, cantaban al un\u00edsono y era emocionante escucharlas. Era jueves y la homil\u00eda fue impresionante. Ya quisiera Martin Luther King tener esa oratoria. Las mujeres respond\u00edan con amenes y yo me atrev\u00ed a susurrar \u00abas\u00ed sea\u00bb solo al final. El sacerdote finaliz\u00f3 la eucarist\u00eda exclamando:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1San Jos\u00e9!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras el resto contestaba:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Ruega por nosotros y aum\u00e9ntanos la fe!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ellos portaban, como el Ni\u00f1o de St. Patrick, el mundo en sus humildes manos. Ellos, gratuitamente, me hicieron sentir en casa. Ellos me convencieron de que s\u00ed, se puede ser feliz en Nueva York.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unas semanas viaj\u00e9 por primera vez a Nueva York. El dinamismo neoyorquino me cautiv\u00f3. Un egipcio vendedor de hot dogs me dec\u00eda: \u2014Te sientes parte de Nueva York porque todos venimos de todas partes. 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