{"id":61863,"date":"2026-06-22T06:00:00","date_gmt":"2026-06-22T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=61863"},"modified":"2026-06-22T10:35:08","modified_gmt":"2026-06-22T08:35:08","slug":"la-anunciacion-taller-del-maestro-del-flemalle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-anunciacion-taller-del-maestro-del-flemalle\/","title":{"rendered":"La concepci\u00f3n virginal. \u00abLa Anunciaci\u00f3n\u00bb. Taller del Maestro del Fl\u00e9malle"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>COMENTARIO ART\u00cdSTICO<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este panel es un ejemplo caracter\u00edstico de la pintura flamenca del siglo XV. La escena muestra a la Virgen Mar\u00eda orando en una estancia cuando el \u00e1ngel enviado por Dios se le aparece, siguiendo el relato de san Lucas (1, 26-38). Mar\u00eda viste un magn\u00edfico manto azul con escult\u00f3ricos pliegues y con un borde ricamente decorado. Reclinada sobre cojines en un banco, parece absorta en su lectura. A sus pies, un jarr\u00f3n con lirios blancos, s\u00edmbolo de la pureza de la Virgen; un motivo muy utilizado en la pintura que se sigue utilizando incluso en \u00e9pocas m\u00e1s modernas (v\u00e9ase, por ejemplo, la versi\u00f3n de \u00c9mile Bernard sobre el mismo tema, 1890, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid). El \u00e1ngel entra por una abertura en el muro, se arrodilla ante ella y alza la mano en se\u00f1al de saludo. Tambi\u00e9n \u00e9l viste un rico manto rojo semejante a vestiduras sacerdotales y lleva lo que parece un peque\u00f1o d\u00edptico a modo de broche; las plumas de sus alas y los rizos de su cabello est\u00e1n representados con minuciosidad. Ambas figuras, en rojo y azul, dominan la composici\u00f3n. En la parte superior izquierda, Dios aparece rodeado de seres celestiales, enviando a su Hijo, esta vez en forma de rayos que descienden desde lo alto, una manera gr\u00e1fica de representar el poder divino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los cuatro momentos de la Anunciaci\u00f3n: el ojo del espectador<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al contemplar escenas de la Anunciaci\u00f3n del siglo XV conviene pensar en c\u00f3mo las entender\u00eda el p\u00fablico de la \u00e9poca. Para nosotros puede parecer simplemente otra representaci\u00f3n de la visita del arc\u00e1ngel Gabriel a la Virgen, pero los espectadores de entonces sab\u00edan distinguir qu\u00e9 momento del relato estaban viendo. Se reconoc\u00edan cuatro etapas: Mar\u00eda en oraci\u00f3n o leyendo (antes de notar la presencia del \u00e1ngel), escuchando (cuando oye su saludo), reflexionando o preguntando (mientras medita el mensaje) y aceptando (cuando se somete a la voluntad divina). Cada momento tiene sus propias caracter\u00edsticas. Este panel muestra la primera fase, cuando Mar\u00eda a\u00fan no se ha dado cuenta de la presencia del \u00e1ngel.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Entre lo dom\u00e9stico y lo sagrado: un interior g\u00f3tico minucioso<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pintor no solo narra el episodio de la Anunciaci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n ofrece una visi\u00f3n del interior de una iglesia g\u00f3tica. La estancia cuidadosamente representada -el peque\u00f1o armario con libros, la llave, las vidrieras-&nbsp; es un espacio ilusorio que funciona a la vez como habitaci\u00f3n privada de Mar\u00eda y como peque\u00f1o oratorio o anexo a un templo. Las vidrieras con escenas religiosas ser\u00edan poco comunes en un entorno dom\u00e9stico. El edificio est\u00e1 pintado con gran atenci\u00f3n al detalle: se observa el exterior de una iglesia g\u00f3tica con pin\u00e1culos decorados, torrecillas, esculturas en hornacinas, sillares, balaustradas e incluso los peque\u00f1os clavos de los postigos de las ventanas. Esta informaci\u00f3n visual resulta muy valiosa para los historiadores del arte, al igual que los objetos que adornan el interior. En un muro se distingue un peque\u00f1o cartellino que quiz\u00e1 contenga oraciones, lo que sugiere cierto nivel de erudici\u00f3n y devoci\u00f3n entre los fieles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El panel fue realizado en el primer cuarto del siglo XV. Aunque el artista demuestra gran habilidad al representar la arquitectura y las figuras, el manejo de la perspectiva es menos seguro. Las proporciones entre personajes y espacio no son del todo correctas y el modo en que se abre el armario de los libros resulta algo extra\u00f1o. Sin embargo, estos aspectos no afectan al contenido del tema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta obra flamenca perteneciente a&nbsp; la Colecci\u00f3n Real espa\u00f1ola, fue adquirida por el rey Felipe II en 1584 a Giacomo (Jacome) Trezzo para el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Posteriormente se registr\u00f3 en el oratorio de la enfermer\u00eda de El Escorial, antes de pasar al Museo del Prado. Por su tama\u00f1o y formato, es probable que formara parte del ala de un retablo, quiz\u00e1 dentro de una serie dedicada a la Virgen Mar\u00eda y al Nacimiento de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/zannunci-918x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-61870\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La Anunciaci\u00f3n de Fl\u00e9malle, Robert Campin<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>COMENTARIO CATEQU\u00c9TICO<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el saludo del \u00e1ngel que aparece en esta espl\u00e9ndida tabla del Museo del Prado descubrimos que \u00e9ste es un mensajero enviado por Dios para un suceso de excepcional e irrepetible trascendencia en la historia. La Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, que, como vimos en anteriores cap\u00edtulos de esta serie, asume una Humanidad como la nuestra (excepto por el pecado), va a tener lugar mediante la cooperaci\u00f3n, libre y necesaria a la vez, de una virgen humilde del pueblo de Israel, que vive en un lugar olvidado y escondido de Galilea (Lucas 1, 26-27).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El saludo de la plenitud<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, el saludo de san Gabriel est\u00e1 revelando la llegada de la plenitud de los tiempos, que son plenos porque, finalmente, el Dios Creador se une personalmente a su criatura maestra, el ser humano, de tal modo que en Cristo habita corporalmente la plenitud de la divinidad (Colosenses 2, 9). El tiempo llega a su cenit y la historia humana alcanza su cumplimiento m\u00e1s alto en este momento de plenitud, en el que el Hijo de Dios se une por la Encarnaci\u00f3n a la humanidad entera al ser concebido por obra del Esp\u00edritu Santo en el seno de la humilde Virgen de Nazaret.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Habitando el seno de la Virgen Dios se hace presente en su Creaci\u00f3n, pero no porque antes no estuviera en su obra, sino porque ahora est\u00e1 de una manera especial y plena. Esta nueva presencia de Dios en su Creaci\u00f3n es el fruto de las misiones de las personas divinas, tal y como representa el cuadro plasmando al Padre y al Esp\u00edritu Santo. El Esp\u00edritu Santo es enviado para santificar y fecundar el seno de la Virgen Mar\u00eda, mientras que el Hijo es enviado por el Padre para ser concebido en la plenitud del Esp\u00edritu. La presencia del Esp\u00edritu Santo en el cuadro nos recuerda que Jesucristo es desde su concepci\u00f3n el Ungido, el que hace presente en la Creaci\u00f3n la plenitud del Esp\u00edritu Santo (Hechos 10, 38).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta nueva presencia implica la cooperaci\u00f3n de la joven que va a hacer posible que Dios habite de modo nuevo en el mundo que ha creado. Mar\u00eda es elegida y predestinada desde antes de su Creaci\u00f3n para ser la Madre de Dios, as\u00ed lo revela su magn\u00edfico manto y el borde rico y espl\u00e9ndido de su vestido. Pero la elecci\u00f3n de Dios respeta su libertad, porque la gracia coopera con la naturaleza, no la suprime ni la fuerza. Dios espera su s\u00ed antes de actuar, porque la concepci\u00f3n del Hijo de Dios se realiza despu\u00e9s de un di\u00e1logo orante, hecho de escucha, preguntas, aceptaci\u00f3n, en el que con libertad suprema dialogan tanto el Creador, a trav\u00e9s de su enviado, como su m\u00e1s perfecta criatura, la virgen humilde de Nazaret.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, en Mar\u00eda se da tambi\u00e9n la plenitud de una historia: la del pueblo de Israel, salvado por Dios con la cooperaci\u00f3n necesaria, y parad\u00f3jicamente libre, de mujeres aparentemente inermes, d\u00e9biles e incapaces. La joven nazarena es el \u00faltimo y m\u00e1s espl\u00e9ndido episodio de una serie que, a partir de la ca\u00edda de Eva, va realizando en Sara, Ana, D\u00e9bora, Rut, Judit o Ester el plan de Dios para seguir estando presente en medio de su pueblo y as\u00ed seguir llevando adelante su alianza de salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Mar\u00eda, la siempre Virgen<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es humanamente parad\u00f3jico que la plenitud de la vida haya aparecido en el mundo tan s\u00f3lo por la cooperaci\u00f3n de una virgen, sin intervenci\u00f3n de var\u00f3n. Sin embargo, la tradici\u00f3n cristiana ha encontrado en este aparente absurdo un valioso misterio de la fe, que ha de ser aceptado, comprendido en su profunda riqueza y transmitido como parte de la fe cat\u00f3lica. Especialmente el evangelio de san Mateo nos ense\u00f1a que estamos delante no de un mero suceso incomprensible, antinatural incluso para algunos, sino que la concepci\u00f3n virginal del Mes\u00edas nos sit\u00faa ante una acci\u00f3n divina \u00fanica. Tan \u00fanica que san Jos\u00e9, que era justo (es decir, viv\u00eda plenamente unido al Dios de la Alianza) no es capaz de descubrir su sentido, hasta que la sabidur\u00eda de Dios se lo revela por medio de un \u00e1ngel: Mar\u00eda espera un Hijo que fruto de una acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (Mateo 1, 21) y, por tanto, una obra que jam\u00e1s podr\u00e1 ser descifrada ni explicada con la simple capacidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La concepci\u00f3n de Jesucristo sin obra de var\u00f3n, con la sola cooperaci\u00f3n de Mar\u00eda, ha sido para el evangelista, y para la Iglesia, el cumplimiento de una de las mayores profec\u00edas del Antiguo Testamento: el or\u00e1culo del Enmanuel (Isa\u00edas 7, 14). \u201c<em>Una virgen concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz un hijo\u201d<\/em> como signo incomprensible y admirable de Dios, tal y como subraya de nuevo el evangelista (Mateo 1,23). Por ello la Iglesia no se ha quedado en la aparente imposibilidad de tal suceso, pese a haber recibido por ello burlas e incomprensiones desde sus comienzos. Acogiendo la concepci\u00f3n virginal como signo \u00fanico e irrepetible de Dios, la custodia en su dep\u00f3sito de fe y la proclama desde su m\u00e1s temprana historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ella la Iglesia ha visto un misterio indescifrable, pero no por ello ha dejado de descubrir el profundo sentido que encierra para la comprensi\u00f3n de Dios y de la vida de fe. En la concepci\u00f3n virginal se manifiesta la iniciativa absoluta de Dios, \u00fanico Salvador y Gu\u00eda de la historia humana. Tambi\u00e9n se cierra en el Nuevo Ad\u00e1n la historia iniciada en el para\u00edso, cuando Ad\u00e1n es formado del seno de una tierra virgen, sin cultivar, y recibe su identidad definitiva por el soplo del Esp\u00edritu divino. Y tambi\u00e9n se ense\u00f1a que el ser humano puede nacer de nuevo, nacer de lo alto (Juan 3, 3) siempre que acoja sinceramente el don del Esp\u00edritu Santo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Concibiendo a Jesucristo como \u00fanico Hijo, Mar\u00eda queda consagrada permanentemente a \u00c9l, de modo que permanece como la siempre Virgen. Entramos as\u00ed en el dogma de la virginidad perpetua de Mar\u00eda: antes del parto, en el parto y despu\u00e9s del parto. Ella no s\u00f3lo es una virgen que concibe al Mes\u00edas, sino la siempre Virgen, por excelencia y con may\u00fascula, que para siempre prolonga su \u00fanica maternidad, la que dio la vida a Jesucristo, en todos los miembros de su Cuerpo, la Iglesia. De modo an\u00e1logo a lo sucedido en Nazaret, la Virgen coopera con Dios en el nacimiento sobrenatural de los nuevos miembros de su \u00fanico Hijo, viviendo as\u00ed una Maternidad universal. Por ello es tambi\u00e9n signo de la Iglesia, Virgen y Madre de la nueva Humanidad, la que fue concebida virginalmente en la humildad de Nazaret y ser\u00e1 consumada en el retorno glorioso del Hijo de la Virgen. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>COMENTARIO ART\u00cdSTICO Este panel es un ejemplo caracter\u00edstico de la pintura flamenca del siglo XV. La escena muestra a la Virgen Mar\u00eda orando en una estancia cuando el \u00e1ngel enviado por Dios se le aparece, siguiendo el relato de san Lucas (1, 26-38). 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