{"id":60800,"date":"2026-05-02T06:44:00","date_gmt":"2026-05-02T04:44:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=60800"},"modified":"2026-04-29T12:10:29","modified_gmt":"2026-04-29T10:10:29","slug":"la-investigacion-sobre-el-entendimiento-humano-de-david-hume","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-investigacion-sobre-el-entendimiento-humano-de-david-hume\/","title":{"rendered":"La \u00abInvestigaci\u00f3n sobre el entendimiento humano\u00bb, de David Hume"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una versi\u00f3n m\u00e1s resumida de este art\u00edculo\u00a0<a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/recursos\/la-investigacion-sobre-el-entendimiento-humano-de-david-hume-2\/\">puede verse aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>a) Exposici\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su <em>Investigaci\u00f3n sobre el Entendimiento Humano<\/em>, David Hume radicaliza el planteamiento empirista de John Locke. Recordemos que <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/recursos\/discurso-del-metodo-rene-descartes\/\" type=\"post\" id=\"58993\">Descartes<\/a> hab\u00eda partido del \u201cCogito\u201d, de nuestro pensamiento (el hecho de que pensamos, es cosa segura. Despu\u00e9s ya buscaremos las razones por las que fiarnos de nuestro pensamiento, para sentar as\u00ed las bases firmes de nuestro conocimiento). Y recordemos que <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/recursos\/ensayo-sobre-el-entendimiento-humano-de-john-locke\/\" type=\"post\" id=\"60078\">Locke<\/a> hab\u00eda partido de la \u201cideas\u201d, entendidas \u00e9stas en el sentido griego de la palabra: \u201clo visto\u201d. Es decir que part\u00eda de lo percibido por los sentidos, externos o internos. Hume, m\u00e1s radical, va a distinguir entre \u201cimpresi\u00f3n\u201d e \u201cidea\u201d, pues no es lo mismo lo que estamos viendo o sintiendo \u2013la impresi\u00f3n- que lo que hemos visto o sentido \u2013la idea, lo visto o lo sentido-, como no es lo mismo un dolor de muelas que \u201csiento\u201d que un dolor de muelas que he sentido, prefiero mucho m\u00e1s este \u00faltimo, es decir, el meramente recordado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hecha esta distinci\u00f3n, queda claro que la base de su an\u00e1lisis del conocimiento no van a ser las ideas, sino, m\u00e1s radical, las impresiones. Yo ahora miro y tengo una impresi\u00f3n, cierro los ojos y cesa esa impresi\u00f3n. Permanece la idea, lo visto, el recuerdo de la impresi\u00f3n, y la confianza en una existencia independiente de m\u00ed, pues conf\u00edo en que, si vuelvo a abrir mis ojos, volver\u00e1 a aparecer lo mismo ante ellos.&nbsp; Pero, sensu stricto, durante el tiempo en que tuve cerrados los ojos no hab\u00eda sino la mera confianza de que se repetir\u00eda esa percepci\u00f3n, confianza basada en la mera costumbre de que otras veces haya sucedido as\u00ed, pero no basada en verdadero razonamiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El an\u00e1lisis que sigue a continuaci\u00f3n nos mostrar\u00e1 que, en efecto, no es posible verdadero conocimiento en las cuestiones de existencia. Adelantemos que, siempre que aqu\u00ed se habla de idea, ser\u00e1 siempre, por supuesto, de una idea particular, pues ya en su anterior <em>Tratado sobre la Naturaleza Humana<\/em>, no queda en Hume, como tampoco en su predecesor Berkeley, ni rastro de la noci\u00f3n de abstracci\u00f3n, por razones que, por lo que llevo dicho, deben ser ya obvias.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su an\u00e1lisis de las ideas se basa en la observaci\u00f3n de que las ideas que tenemos, o son el recuerdo de una impresi\u00f3n pasada, o se forman a partir de otras ideas por asociaci\u00f3n, ya sea asociaci\u00f3n por semejanza o por contig\u00fcidad, o por causalidad. Hay asociaci\u00f3n por semejanza de ideas, porque es sabido que unas ideas nos sugieren otras con las que guardan cierta similitud, como la vista de un retrato me trae por asociaci\u00f3n la idea de la persona retratada. Hay asociaci\u00f3n por contig\u00fcidad en el tiempo o en el lugar, porque, cuando dos ideas son contiguas, una de ellas nos sugiere la otra (como la en la vecindad: idea de un apartamento en un edificio sugiere la idea del \u201capartamento contiguo\u201d);\u00a0 Y hay tambi\u00e9n asociaci\u00f3n por causalidad, o asociaci\u00f3n de una idea a otra como su causa, es decir, como si diese cierta conexi\u00f3n necesaria entre ambas (a la idea de herida infringida en m\u00ed sigue a continuaci\u00f3n, necesariamente, la idea de dolor, por lo que decimos que la herida es la causa del dolor).\u00a0 Es este \u00faltimo el tipo de asociaci\u00f3n de ideas que m\u00e1s interesa a Hume, porque ve en \u00e9l la fuente principal de nuestras ideas quim\u00e9ricas, y por ende, la principal fuente de error en nuestro conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esto es as\u00ed, porque, cuando muchas veces hemos percibido cierta contig\u00fcidad temporal entre dos ideas \u2013 siempre es primero la herida y luego el dolor-\u00a0 terminamos imaginando que existe una conexi\u00f3n necesaria entre ambas, como que puesta la primera hubiese de seguirse necesariamente la segunda, aunque necesidad que nunca hemos demostrado, sino simplemente contig\u00fcidad temporal a la que nos hemos acostumbrado. Y expresamos esto entonces diciendo que la primera es causa y la segunda es efecto.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero es \u00e9ste falso conocimiento porque da por seguro lo que s\u00f3lo es supuesto ya que no percibimos tal conexi\u00f3n -no tenemos impresi\u00f3n alguna de ella- ni tampoco la deducimos por razonamiento alguno. Siempre que comemos pan (alimento) nos sentimos a continuaci\u00f3n confortados, y siempre que vemos brillo y calor (llama) vemos a continuaci\u00f3n que un papel puesto cerca es carbonizado, torn\u00e1ndose negro su color, y decimos entonces que lo primero es causa de lo segundo, como si lo segundo se siguiese necesariamente de lo primero. Pero no hay razonamiento alguno con el que concluyamos tal necesidad, ni podr\u00e1 haberlo jam\u00e1s. Jam\u00e1s podremos encontrar alguna raz\u00f3n por la que aquellas percepciones a las que llamamos pan -un color, un sabor, y hasta un agradable olor si es reciente- conlleven necesariamente a aquellas otras percepciones internas del sentirnos confortados, restaurados, saciados, despu\u00e9s de consumirlo; o de que aquel brillo y calor al que llamamos fuego, haya de conllevar necesariamente la percepci\u00f3n de ese ennegrecimiento de un trozo de papel cercano al que llamamos carbonizaci\u00f3n. Estamos acostumbrados a ello, simplemente, y \u00e9sa es la \u00fanica base de nuestra seguridad de que as\u00ed seguir\u00e1 ocurriendo en el futuro: el puro acostumbramiento y no la percepci\u00f3n\u00a0 ni la demostraci\u00f3n de una conexi\u00f3n necesaria entre lo que llamamos causa y lo que llamamos efecto.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La causalidad queda as\u00ed desenmascarada como mera creencia: mero acostumbramiento a cierta contig\u00fcidad temporal entre impresiones, en el cual basar una mera confianza en que las experiencias futuras ser\u00e1n como las pasadas. Es as\u00ed como la causalidad est\u00e1 en la base de nuestras creencias de existencia. Veo una carta, pero no veo a su autor, pero deduzco, sin embargo, que tiene que \u201cexistir\u201d un autor, ya que alguien ha tenido que ser la causa de que esa carta haya quedado escrita. De este modo, se cre\u00f3 una idea nueva, la de autor, en conexi\u00f3n con una idea que ya ten\u00eda, la idea de carta, llamando entonces \u201cidea\u201d o \u201cvisto\u201d al autor, cuando lo\u00a0\u00fanico que veo es la carta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En particular, formo la idea de que \u201cexiste\u201d algo exterior que causa las impresiones que se dan en m\u00ed, aunque, en sentido estricto, solo tengo esas impresiones.&nbsp; Por \u201cexistencia\u201d entiendo su independencia de m\u00ed mismo, incluso cuando ya nada percibo pues he cerrado los ojos, tal como dije al principio. Tengo esa existencia por \u201cpercibida\u201d \u2013aunque de hecho no la percibo- como convicci\u00f3n de que al volver a abrir los ojos volver\u00e9 a recibir esas mismas impresiones. Esta convicci\u00f3n, como he dicho, no es verdadero conocimiento, pues no est\u00e1 basada en razonamientos sino s\u00f3lo en el acostumbramiento: en la mera confianza de que suceder\u00e1 en el futuro como ha sucedido en el pasado, confianza basada en la causalidad -en algo, pues, que hemos desenmascarado ya como quim\u00e9rico- pues pienso que las impresiones han sido causadas por algo exterior a m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, la radicalidad de Hume le lleva a desenmascarar como quim\u00e9rico el mismo concepto del \u201cyo\u201d, puesto que no tenemos percepci\u00f3n alguna de \u00e9l. Lo reduce a una colecci\u00f3n de percepciones, de la cual dice que no tendr\u00edamos la noci\u00f3n del \u201cyo\u201d si no fuera por la memoria con la que somos capaces de guardar recuerdo de percepciones pasadas. Pero no es lo mismo recordar que percibir, por lo que el \u201cyo\u201d entra en su cat\u00e1logo de ideas quim\u00e9ricas, a\u00f1adido a la idea quim\u00e9rica de mundo exterior, a la cual sigue, por supuesto, la quim\u00e9rica idea de Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comprendido ya que la causalidad es mera creencia, o confianza, y no propiamente conocimiento, \u00bfqu\u00e9 podemos decir de la libertad, de ese concepto que nos permite hablar de responsabilidad moral, puesto en la base de la ciencia misma de la \u00e9tica? Cuando percibimos que una piedra golpea a otra, decimos que el movimiento de la segunda ha sido causado por el movimiento de la primera, aunque tal conexi\u00f3n necesaria no haya sido demostrada (si se diese tal demostraci\u00f3n, no tendr\u00edamos que haber visto eso muchas veces sino que hubiese bastado una sola, pues cuando se da verdadero conocimiento, cuando se nos presente un razonamiento que reconocemos verdadero, por ejemplo, nos basta haberlo visto tan s\u00f3lo una sola vez; pero el acostumbramiento \u2013pues s\u00f3lo es eso, acostumbramiento- exige haberlo visto muchas veces, porque en realidad no es verdadero conocimiento). Sin embargo, no por ello decimos que el movimiento de la segunda piedra sea libre, sino que se sigue necesariamente del movimiento de la primera. Pero cuando es mi voluntad la que ordena el movimiento de un cuerpo, de mi propio cuerpo, de modo que \u00e9ste siga la orden de mi voluntad, ya no hablamos de necesidad, sino que hablamos de acto libre. \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n este acto es libre y no lo es aqu\u00e9l, si se trata de lo mismo,&nbsp; de puro acostumbramiento a que lo primero \u2013 lo que llamamos causa o responsable moral-&nbsp; vaya&nbsp; siempre seguido de lo segundo, el movimiento de una piedra o de mi propio cuerpo?&nbsp; Es pues la libertad mera ilusi\u00f3n, y no hay pues raz\u00f3n alguna para hablar de responsabilidad moral. En definitiva, se trata de lo mismo de siempre: hallar un culpable.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Expuesta su postura gnoseol\u00f3gica, Hume dice que no es tampoco partidario de un escepticismo pirr\u00f3nico, para el que nada en absoluto signifique la existencia, sino mera ilusi\u00f3n a partir de lo realmente visto por nuestros sentidos, sin motivo alguno para que nos fiemos de tal ilusi\u00f3n. Hume dice que ese esc\u00e9ptico radical resulta imbatible en la academia, es decir, en el debate filos\u00f3fico. Pero al salir a la vida misma, el esc\u00e9ptico es derrotado por quienes no lo son, sino que m\u00e1s bien se f\u00edan de todo eso que tienen por conocimiento. En efecto, al tropezar con una hoguera el esc\u00e9ptico no encuentra raz\u00f3n alguna para retroceder ante ella, pero de hecho retrocede como si tuviese conocimiento de que tal hoguera existe, independiente de \u00e9l. Por eso,&nbsp; Hume aboga por un escepticismo razonable y beneficioso, un escepticismo moderado: se tratar\u00eda, s\u00ed, de admitir la causalidad y por tanto la existencia, pero no como verdadero conocimiento, puesto que no lo es, sino simplemente como creencia o confianza basada en la costumbre. Como lo admitimos por razones pr\u00e1cticas m\u00e1s bien que gnoseol\u00f3gicas, no nos entregaremos imprudentemente al fuego ni haremos locura alguna de inmolaci\u00f3n por ser esc\u00e9ptico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y adem\u00e1s cultivaremos las ciencias, s\u00ed, pero sin hablar de conexiones necesarias donde no las vemos, ni tampoco las demostramos, sino de repetida contig\u00fcidad temporal hasta ahora, entendiendo que no m\u00e1s que eso son las leyes universales, tales como esa que dice que el hierro es dilatado por el calor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal escepticismo moderado o beneficioso dejar\u00e1 pues a las ciencias en su justo lugar, reducidas a tan solo ciencia de lo que tiene sentido, y desenmascarando como sofister\u00eda y enga\u00f1o otras ramas del saber de las que va a dar cuenta a continuaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Distingue Hume entre dos tipos de saber: uno es el que relaciona ideas, y \u00e9ste procede mediante razonamientos articulados en demostraciones; y el otro es el referido a cuestiones de hecho o de existencia, el que no procede por demostraciones sino s\u00f3lo con certeza moral, y que no puede ser llamado conocimiento pues est\u00e1 basado en la creencia.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la primera categor\u00eda entran la geometr\u00eda y la aritm\u00e9tica, es decir la matem\u00e1tica. \u00c9stas s\u00ed que son verdadero conocimiento pues en estas disciplinas se dan demostraciones que relacionan las ideas de modo irrefutable. Sin embargo, muestra su escepticismo sobre el c\u00e1lculo infinitesimal reci\u00e9n fundado, y que estaba desarroll\u00e1ndose en su \u00e9poca: sano escepticismo, heredado de George Berkeley, y digo sano porque, como matem\u00e1tico puedo asegurar que a David Hume no le faltaba raz\u00f3n en esto, ya que el c\u00e1lculo infinitesimal s\u00f3lo fue fundamentado, articulado de modo&nbsp; claro y distinto, en el siguiente siglo XIX. En su \u00e9poca era una chapuza desde el punto de vista l\u00f3gico, aunque chapuza enormemente \u00fatil y que jam\u00e1s fallaba (Su inmediato antecesor filos\u00f3fico, el obispo anglicano George Berkeley, dec\u00eda que los matem\u00e1ticos hacemos de dos mentiras una verdad, y no le faltaba raz\u00f3n, ni lo dijo desafortunadamente, puesto que sus ataques, y otros que siguieron por los propios matem\u00e1ticos, sirvieron de est\u00edmulo para la formalizaci\u00f3n del c\u00e1lculo en el siglo siguiente, para la cual se requiri\u00f3 la formalizaci\u00f3n de toda la matem\u00e1tica, y para ella, la creaci\u00f3n de la l\u00f3gica formal, en la cual naci\u00f3 la teor\u00eda de m\u00e1quinas que ha llevado a los actuales ordenadores).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siguen a las ciencias te\u00f3ricas o ciencias de la demostraci\u00f3n \u2013geometr\u00eda y aritm\u00e9tica-, las ciencias experimentales, las llamadas ciencias naturales, es decir las que tienen que&nbsp; ver con cuestiones de hecho y de existencia. No proceden con falsedad, mientras entiendan sus leyes como lo que son, como simple registro de la repetici\u00f3n hasta ahora de cierta contig\u00fcidad de hechos. Su expresi\u00f3n como ley de la naturaleza ha de entenderse s\u00f3lo como expresi\u00f3n de nuestra confianza de que va a ocurrir en el futuro como ha ocurrido hasta ahora en el pasado, pero en modo alguno como expresi\u00f3n de una conexi\u00f3n necesaria entre hechos: al decir \u201ccuando se calienta el hierro, se sigue su dilataci\u00f3n\u201d, no entenderemos que hay una conexi\u00f3n necesaria entre ambos hechos, pues ni la percibimos ni la podremos nunca percibir, sino solo que confiamos que esto ocurra en el futuro tal como ha ocurrido hasta hoy.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y llegamos a los otros tipos de saber, a aquellas investigaciones sobre ideas que no nos han llegado por los sentidos, ni est\u00e1n asociadas con ideas percibidas por los sentidos. De estas mal llamadas ideas, pues nadie las ha visto, dice David Hume: \u201cCuando tengamos la sospecha de que un t\u00e9rmino filos\u00f3fico se emplea sin ning\u00fan significado o idea (como sucede incluso demasiado frecuentemente) no necesitamos sino inquirir: \u00bfde qu\u00e9 impresi\u00f3n se deriva esta supuesta idea? Y si es imposible asignarle ninguna, ello servir\u00e1 para confirmar nuestra sospecha\u201d Lo que piensa David Hume acerca de tal supuesto conocimiento,&nbsp; en particular de la metaf\u00edsica, queda bien recogido en las palabras finales de su obra:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cCuando recorremos las bibliotecas, persuadidos de estos principios, \u00a1qu\u00e9 estragos no haremos! Si tomamos en nuestras manos un volumen de teolog\u00eda o metaf\u00edsica escol\u00e1stica, por ejemplo, pregunt\u00e9monos: \u00bfcontiene alg\u00fan razonamiento abstracto sobre la cantidad y el n\u00famero? No. \u00bfContiene alg\u00fan razonamiento experimental sobre cuestiones de hecho y de experiencia? No. Arr\u00f3jese entonces a las llamas, pues nada puede contener sino sofister\u00eda y enga\u00f1o\u201d&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>&nbsp;b) Textos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>I. Sobre el origen de las ideas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una gran diferencia entre las percepciones de la mente cuando un hombre siente el dolor de un calor excesivo o el placer de uno moderado, y sus percepciones cuando despu\u00e9s recuerda en su memoria esta sensaci\u00f3n\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas&nbsp; [percepciones de la mente] menos fuertes y v\u00edvidas se denominan com\u00fanmente pensamientos o ideas.&nbsp; A la otra especie\u2026las llamaremos impresiones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos los materiales del pensar se derivan de nuestra sensibilidad externa o interna; a la mente y a la voluntad les corresponde s\u00f3lo la mezcla y la composici\u00f3n de aqu\u00e9llos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando tengamos la sospecha de que un t\u00e9rmino filos\u00f3fico se emplea sin ning\u00fan significado o idea (como sucede demasiado frecuentemente) s\u00f3lo tenemos que preguntarnos: \u00bfde qu\u00e9 impresi\u00f3n se deriva esta supuesta idea? Y si es imposible asignarle ninguna, esto servir\u00e1 para confirmar nuestra sospecha.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>II. Sobre la asociaci\u00f3n de ideas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A m\u00ed me parece que s\u00f3lo hay tres principios de conexi\u00f3n entre las ideas, a saber: semejanza, contig\u00fcidad en tiempo o lugar, y causa o efecto&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una pintura conduce de forma natural nuestros pensamientos hasta el original (semejanza) la menci\u00f3n de un apartamento en un edificio, naturalmente introduce una indagaci\u00f3n o un discurso concerniente a los otros (contig\u00fcidad); y si pensamos en una herida, dif\u00edcilmente podremos evitar reflexionar sobre el dolor que le sigue (causa y efecto)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>III. Dudas esc\u00e9pticas sobre las operaciones del entendimiento<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos los objetos que caen bajo la raz\u00f3n o la&nbsp; investigaci\u00f3n humana&nbsp; pueden dividirse de forma natural en dos clases, a saber: relaciones de ideas y cuestiones de hecho. De la primera clase son las ciencias de la geometr\u00eda, el \u00e1lgebra y la aritm\u00e9tica, y, en suma, toda afirmaci\u00f3n que sea intuitiva o demostrativamente cierta\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos los razonamientos sobre cuestiones de hecho parecen fundados sobre la relaci\u00f3n de causa y efecto. S\u00f3lo por medio de esta relaci\u00f3n podemos ir m\u00e1s all\u00e1 de la evidencia de nuestra memoria y de nuestros sentidos. Si le preguntara a un hombre por qu\u00e9 cree en una cuesti\u00f3n de hecho que no sea al presente evidente, como por ejemplo, que su amigo est\u00e1 en el pa\u00eds, o en Francia, dar\u00eda una raz\u00f3n, y esta raz\u00f3n ser\u00eda alg\u00fan hecho adicional, como una carta suya que haya recibido o el conocimiento de sus anteriores resoluciones y promesas Un hombre que encontrara un reloj o cualquier otra m\u00e1quina en una&nbsp; isla desierta, concluir\u00eda que&nbsp; alguna vez hubo&nbsp; un hombre en ella. Todos nuestros razonamientos sobre hechos son de la misma naturaleza. En ellos constantemente se supone que hay una conexi\u00f3n entre el hecho presente y el que se infiere a partir de \u00e9l. De no haber nada que los ligara, la inferencia ser\u00eda completamente precaria. Escuchar en la oscuridad una voz articulada y un discurso racional nos asegura la presencia de alguna persona \u00bfPor qu\u00e9? Porque se trata de efectos de la constituci\u00f3n y de la estructura del hombre estrechamente conectados con ellas. Si diseccionamos el resto de razonamientos de esta naturaleza, encontrar\u00edamos que est\u00e1n fundados sobre la relaci\u00f3n de causa y efecto, ya sea esta relaci\u00f3n cercana o remota, directa o colateral. Calor y luz son efectos colaterales del fuego, y uno puede inferirse correctamente desde el otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Si, por consiguiente, hemos de quedar satisfechos a prop\u00f3sito de la naturaleza de esta evidencia que nos asegura de cuestiones de hecho, deberemos investigar c\u00f3mo llegamos al conocimiento de causa&nbsp; y efecto.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Me aventurar\u00e9 a afirmar, como proposici\u00f3n general que no admite excepci\u00f3n, que el conocimiento de esta relaci\u00f3n no se obtiene en ning\u00fan caso, mediante razonamientos a priori; sino que nace completamente de la experiencia cuando encontramos que cualesquiera objetos particulares est\u00e1n constantemente conjuntados&nbsp; entre s\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Causas y efectos no se descubren por la raz\u00f3n sino por la experiencia\u2026pues nadie se imagina que la explosi\u00f3n de la p\u00f3lvora o la atracci\u00f3n del im\u00e1n puedan descubrirse nunca mediante argumentos a priori\u2026.\u00bfQui\u00e9n afirmar\u00e1 que puede dar la raz\u00f3n \u00faltima de que la leche o el pan sean alimentos adecuados para el hombre, y no para un le\u00f3n o un tigre?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mente nunca puede encontrar el efecto en la supuesta causa, ni aun mediante el m\u00e1s minucioso examen y escrutinio; pues el efecto es completamente diferente de la causa, y por consiguiente nunca puede descubrirse en \u00e9sta. El movimiento de la segunda bola de billar es un evento completamente diferente del movimiento de la primera y nada hay en uno que sugiera la menor indicaci\u00f3n del otro&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ning\u00fan razonamiento a priori podr\u00e1 jam\u00e1s fundamentarlo-.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se concede que el m\u00e1xime esfuerzo de la raz\u00f3n humana es por reducir los principios productores de los fen\u00f3menos naturales a una mayor simplicidad y por resolver los m\u00faltiples efectos particulares en unas pocas causas generales mediante razonamientos anal\u00edticos, la experiencia y la observaci\u00f3n. Pero respecto a las causas de estas causas generales, en vano intentar\u00edamos su descubrimiento. \u2026 Elasticidad, gravedad, cohesi\u00f3n de las partes, comunicaci\u00f3n del movimiento por impulso; \u00e9stas son , probablemente, las \u00faltimas causas y principios que llegaremos a descubrir en la naturaleza, y podemos considerarnos suficientemente felices, si, merced a una investigaci\u00f3n y razonamiento minuciosos, podemos remontar los fen\u00f3menos particulares hasta estos principios generales o hasta cerca de ellos. La m\u00e1s perfecta filosof\u00eda natural s\u00f3lo aleja nuestra ignorancia un poco m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, una ley del movimiento, descubierta por la experiencia, que el momento o fuerza de cualquier cuerpo en movimiento est\u00e1 en raz\u00f3n compuesta o proporci\u00f3n de su masa y de su velocidad\u2026 El descubrimiento mismo de la ley se debe meramente a la experiencia y todos los razonamientos abstractos del mundo jam\u00e1s podr\u00edan hacernos avanzar un paso m\u00e1s hacia su conocimiento\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestros sentidos nos informan del color, del peso y la consistencia del pan; pero ni&nbsp; los sentidos ni la raz\u00f3n nos pueden nunca informar de aquellas cualidades que lo hacen adecuado para la nutrici\u00f3n y el sustento de un cuerpo humano\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos conceden que no se conoce conexi\u00f3n alguna entre las cualidades sensibles y los poderes secretos\u2026. Por lo que hace a la experiencia pasada, puede concederse que proporciona una informaci\u00f3n directa y cierta s\u00f3lo de aquellos objetos, y por aquel preciso periodo de tiempo, que caen bajo su conocimiento; pero por qu\u00e9 esta experiencia habr\u00eda de extenderse a los tiempo futuros y a otros objetos que, por todo lo que sabemos pueden ser s\u00f3lo en apariencia similares, es la principal cuesti\u00f3n sobre la que\u00a0 me gustar\u00eda insistir. El pan, que anteriormente com\u00ed, me aliment\u00f3; esto es, un cuerpo de tales y tales cualidades sensibles estuvo, en ese tiempo, dotado de tales y tales poderes secretos. Pero \u00bfde ello se sigue que otro pan, en otro tiempo deba igualmente nutrirme y que cualidades sensibles similares deban siempre verse acompa\u00f1adas de poderes secretos similares? La consecuencia no parece en modo alguno necesaria. Al menos, debe reconocerse que hay aqu\u00ed una consecuencia que la mente saca, que se da un cierto paso, un proceso del pensamiento y una inferencia que necesita ser explicada. Estas dos proposiciones distan de ser la misma: he encontrado que tal objeto siempre ha estado acompa\u00f1ado de tal efecto, y preveo que otros objetos, en apariencia semejantes, ser\u00e1n acompa\u00f1ados de efectos semejantes. Conceder\u00e9, si os gusta, que una proposici\u00f3n puede correctamente inferirse desde la otra. De hecho, s\u00e9 que siempre se infiere. Pero si insist\u00eds en que la inferencia se realiza mediante una cadera de razonamientos, os pedir\u00e9 que reproduzc\u00e1is este razonamiento.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos los razonamientos pueden dividirse en dos clases, a saber, en razonamientos demostrativos, o concernientes a las relaciones de ideas, y en razonamientos morales, o concernientes a cuestiones de hecho y existencia. Que no hay argumentos demostrativos en este caso parece evidente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos los argumentos sobre la existencia est\u00e1n fundados en la relaci\u00f3n de causa y efecto, nuestro conocimiento de esta relaci\u00f3n se deriva por completo de la experiencia, y todas nuestras conclusiones experimentales proceden bajo la suposici\u00f3n de que el futuro ser\u00e1 conforme al pasado\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si se dijera que a partir de un n\u00famero de experimentos uniformes inferimos una conexi\u00f3n entre las cualidades sensibles y los poderes secretos, debo confesar que esto me parece que encierra la misma dificultad ya expresada en otros t\u00e9rminos. La cuesti\u00f3n vuelve a plantearse, \u00bfen qu\u00e9 proceso de argumentaci\u00f3n se funda esta inferencia?..<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando un hombre dice \u201che encontrado en todos los casos pasados, tales cualidades sensibles conjuntadas con tales secretos poderes\u201d; y cuando dice \u201ccualidades sensibles similares siempre estar\u00e1n conjuntadas con poderes secretos similares\u201d \u2026decir que aquello es&nbsp; experimental es cometer una petici\u00f3n de principio. Pues todas las inferencias de la experiencia suponen, como su fundamento, que el futuro se asemejar\u00e1 al pasado\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando un ni\u00f1o ha experimentado la sensaci\u00f3n de dolor al tocar la llama de una candela, tendr\u00e1 cuidado de no poner su mano cerca de una candela; y esperar\u00e1 un efecto similar de una causa que es similar en su apariencia y en sus cualidades sensibles. Si afirm\u00e1is, por consiguiente, que el entendimiento del ni\u00f1o es conducido a esta conclusi\u00f3n por un proceso de argumentaci\u00f3n o raciocinio, puedo con derecho requeriros la reproducci\u00f3n de este argumento\u2026<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>IV. Soluci\u00f3n esc\u00e9ptica de estas dudas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, con toda su experiencia, [una persona] no ha adquirido ninguna idea o conocimiento del secreto poder por el que un objeto produce el otro; ni es por ning\u00fan razonamiento que se ve obligada a realizar esta inferencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este principio es la costumbre o el h\u00e1bito. Pues donde quiera que la repetici\u00f3n de cualquier particular acto u operaci\u00f3n produce una propensi\u00f3n a renovar este mismo acto u operaci\u00f3n\u2026Calor y llama, por ejemplo, o peso y solidez. Nos vemos determinados s\u00f3lo por la costumbre a esperar el uno con motivo de la aparici\u00f3n del otro\u2026Todas las inferencias, por consiguiente, son efectos de la costumbre, no del razonamiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La costumbre es el principio por el que se ha producido esta correspondencia tan necesaria para la subsistencia de nuestra especie<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>V. Sobre la probabilidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque no exista en el mundo tal cosa como el azar, nuestra ignorancia de la causa real de cualquier evento tiene la misma influencia sobre el entendimiento, dando lugar a una especie parecida de creencia o opini\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Determinados como estamos por la costumbre a transferir el pasado al futuro en todas nuestras inferencias, all\u00ed donde el pasado ha sido completamente regular y uniforme esperamos el evento con mayor seguridad<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>VI. Sobre la idea de conexi\u00f3n necesaria<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gran ventaja de las ciencias matem\u00e1ticas sobre las morales estriba en que las ideaS de las primeras siempre son claras y determinadas\u2026 El is\u00f3sceles y el escaleno se diferencian por l\u00edmites m\u00e1s exactos que el vicio y la virtud\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El principal obst\u00e1culo, por consiguiente, para nuestro progreso en las ciencias morales o metaf\u00edsicas es la oscuridad de las ideas y la ambig\u00fcedad de los t\u00e9rminos\u2026 3 No hay ideas, de las que se dan en metaf\u00edsica, m\u00e1s oscuras e inciertas que aquellas de poder, fuerza, energ\u00eda o conexi\u00f3n necesaria\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestras ideas nada son sino copias de nuestras impresiones, o en otras palabras, es imposible para nosotros pensar cualquier cosa que previamente no hayamos sentido por medio de nuestros sentidos externos o internos\u2026&nbsp; Las ideas complejas pueden, quiz\u00e1 conocerse bien mediante definici\u00f3n, la cual nada es sino una enumeraci\u00f3n de aquellas partes o ideas simples que las componen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando miramos a nuestro alrededor, a los objetos externos y consideramos la operaci\u00f3n de las causas, nunca somos capaces, a partir de un \u00fanico caso, de descubrir ning\u00fan poder o conexi\u00f3n necesaria\u2026 S\u00f3lo encontramos que, efectivamente, de hecho, el uno sigue al otro. \u2026 La mente no siente ning\u00fan sentimiento o impresi\u00f3n interna a partir de esta sucesi\u00f3n de objetos. Consecuentemente, no hay\u2026 nada que pueda sugerir la idea de poder o de conexi\u00f3n necesaria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero si la mente pudiera descubrir el poder o la energ\u00eda de una causa, podr\u00edamos prever el efecto incluso sin experiencia\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos que, de hecho, el calor acompa\u00f1a constantemente a la llama; pero cu\u00e1l sea la conexi\u00f3n entre ellos es algo que no nos cabe ni siquiera conjeturar o imaginar\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El movimiento de nuestro cuerpo sigue al mandato de nuestra voluntad. De ello somos conscientes de que un evento sigue constantemente a otro, sin instruirnos en la secreta conexi\u00f3n que los liga y los torna inseparables\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ignoramos, es verdad, la manera como los cuerpos operan entre s\u00ed. Su fuerza o energ\u00eda es completamente incomprensible. Pero \u00bfno somos igualmente ignorantes de la manera o fuerza por la que una mente, incluso la mente suprema, opera sobre s\u00ed misma o sobre un cuerpo? \u2026 Todo lo que conocemos es nuestra profunda ignorancia en ambos casos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De modo que, en suma, no se manifiesta, en toda la naturaleza, ning\u00fan caso de conexi\u00f3n que nos resulte concebible. Todos los eventos parecen completamente desprendidos y separados. Un evento sigue a otro, pero nunca podemos observar ning\u00fan lazo entre ellos&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero cuando una especie particular de eventos ha estado siempre, en todos los casos, conjuntada con otra, ya no tenemos ning\u00fan escr\u00fapulo para predecir uno a partir de la aparici\u00f3n del otro, ni para emplear este razonamiento, \u00fanico que nos puede asegurar de cualquier cuesti\u00f3n de hecho o existencia. Llamemos entonces a un objeto causa; al otro, efecto. Suponemos que hay alguna conexi\u00f3n entre ellos, alg\u00fan poder en el uno por el que \u00e9ste infaliblemente produce el otro, y opera con la mayor certeza y la&nbsp; m\u00e1s fuerte necesidad<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero nada diferente hay en un n\u00famero de casos de lo que hay en cualquier caso singular al que se supone exactamente similar; excepto que, despu\u00e9s de una repetici\u00f3n de casos similares, la mente se ve llevada por el h\u00e1bito, con motivo de la aparici\u00f3n de un evento, a esperar a su usual acompa\u00f1ante y a creer que existir\u00e1. ..<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si hay una relaci\u00f3n entre objetos que nos importe conocer perfectamente, es \u00e9sta de causa y efecto. Sobre ella se fundan todos nuestros razonamientos sobre cuestiones de hecho o existencia. Solo por medio de ella obtenemos alguna seguridad sobre objetos alejados del testimonio presente de nuestra memoria y de nuestros sentimientos. \u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podemos, por consiguiente, conforme esta experiencia, formar otra definici\u00f3n de causa, y llamarla un objeto seguido por otro, cuya apariencia siempre conduce al pensamiento de este \u00faltimo. ..<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda idea es copia de alguna impresi\u00f3n o sentimiento precedente; y donde no podamos encontrar ninguna impresi\u00f3n, podemos estar seguros de que no hay ninguna idea. En todos los casos singulares de operaci\u00f3n de los cuerpos o de las mentes nada hay que produzca una impresi\u00f3n, ni que, consecuentemente, pueda sugerir la idea de poder o conexi\u00f3n necesaria. Pero cuando se presentan muchos casos uniformes y el mismo objeto siempre se ve seguido del mismo evento, empezamos a tener la noci\u00f3n de causa y conexi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>VII. Sobre la libertad y la necesidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra idea, por consiguiente, de necesidad y causalidad surge por completo de la uniformidad que puede observarse en las operaciones de la naturaleza, en la que objetos similares est\u00e1n constantemente conjuntados entre s\u00ed, y la mente est\u00e1 determinada por la costumbre a inferir uno a partir de la aparici\u00f3n del otro\u2026 M\u00e1s all\u00e1 de la constante conjunci\u00f3n de objetos similares, y la consecuente inferencia del uno al otro, no tenemos noci\u00f3n ninguna de necesidad o conexi\u00f3n.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fil\u00f3sofo, si es coherente, debe aplicar el mismo razonamiento a las acciones y a las voliciones de los agentes inteligentes<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>VIII. Sobre la filosof\u00eda acad\u00e9mica o esc\u00e9ptica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siempre suponemos un universo externo, que no depende de nuestra percepci\u00f3n, sino que existir\u00eda aunque nosotros y toda criatura sensible estuviera ausente o fuera aniquilada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta misma mesa que vemos blanca, y que notamos s\u00f3lida, creemos que existe independientemente de nuestro percibirla, y que es algo externo a nuestra mente que la percibe. Nuestra presencia no le confiere el ser. Nuestra ausencia no la aniquila. Preserva su existencia uniforme y completa, independientemente de la situaci\u00f3n de los seres inteligente que la perciban o contemplen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esta opini\u00f3n universal y primaria de todo los hombres pronto es destruida por la m\u00e1s ligera filosof\u00eda, la cual nos ense\u00f1a que nada puede estar presente a la mente sino una imagen o percepci\u00f3n, y que los sentidos s\u00f3lo son los canales a trav\u00e9s de los cuales estas im\u00e1genes son transmitidas, sin ser capaces de producir ninguna interacci\u00f3n inmediata entre la mente y el objeto\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 argumento puede probarse que las percepciones de la mente deben ser causadas por objetos externos completamente diferentes de ellas aunque semejantes a ellas?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una cuesti\u00f3n de hecho si las percepciones de los sentidos son producidas por objetos externos semejantes a ellas \u00bfC\u00f3mo debiera esta cuesti\u00f3n resolverse? Por experiencia, seguramente, como todas las otras cuestiones de una naturaleza semejante. Pero aqu\u00ed la experiencia es y deber ser completamente muda. La mente nunca tiene presente ante s\u00ed nada salvo percepciones y no puede posiblemente alcanzar ninguna experiencia de su conexi\u00f3n con objetos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los esc\u00e9pticos m\u00e1s profundos y filos\u00f3ficos siempre triunfan cuando pretenden introducir una duda universal\u2026 Tu raz\u00f3n nunca puede encontrar ning\u00fan argumento convincente a partir de la experiencia para probar que las percepciones est\u00e1n conectadas con cuales quiera objetos externos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos principios [del escepticismo de Pirr\u00f3n] pueden florecer y triunfar en las escuelas, donde es realmente dif\u00edcil, si no imposible, refutarlo. Pero tan pronto como dejan las sombras, y en la presencia de los objetos reales que act\u00faan nuestras pasiones y sentimientos, se ponen en oposici\u00f3n a los m\u00e1s poderosos principios de la naturaleza y se desvanecen como el humo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El esc\u00e9ptico, por consiguiente, mejor har\u00eda en permanecer dentro de su esfera propia, y exponer aquellas objeciones filos\u00f3ficas que surgen de investigaciones m\u00e1s profundas Aqu\u00ed parece en un amplio campo para triunfar; mientras justamente insista en que toda nuestra evidencia sobre cualquier cuesti\u00f3n de hecho que quede m\u00e1s all\u00e1 del testimonio de los sentidos o de la memoria, se deriva por completo de la relaci\u00f3n de causa y efecto; que no tenemos otra idea de esta relaci\u00f3n sino la de dos objetos que han estado frecuentemente conjuntados; que no tenemos argumento ninguno para convencernos de que estos objetos que han estado, en nuestra experiencia, conjuntados frecuentemente, estar\u00e1n igualmente, en otro casos, conjuntados de la misma manera; y que nada nos conduce a esta inferencia salvo la costumbre e o cierto instinto de nuestra naturaleza\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay ciertamente un escepticismo m\u00e1s mitigado o filosof\u00eda acad\u00e9mica, que puede ser a la vez \u00fatil y perdurable, y puede, en parte ser el resultado de este pirronismo, o escepticismo excesivo, cuando las dudas indiscriminadas de \u00e9ste son corregidas por el sentido com\u00fan y la reflexi\u00f3n\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra especie de escepticismo mitigado que puede ser ventajoso para la humanidad, y que puede ser el resultado natural de las dudas y los escr\u00fapulos pirr\u00f3nicos, es la limitaci\u00f3n de nuestras investigaciones a aquello asuntos para los que mejor adaptada est\u00e9 la estrecha capacidad del entendimiento humano. ..Un juicio correcto sigue un m\u00e9todo contrario, y , evitando toda investigaci\u00f3n elevada y distante, se confina a la vida com\u00fan, y a\u00a0 asuntos tales como los que caen bajo la pr\u00e1ctica y la experiencia cotidiana; dejando los t\u00f3picos m\u00e1s sublimes para el embellecimiento de poetas y oradores, o para las artes de sacerdotes y pol\u00edticos\u2026 26 Me parece que los \u00fanicos objetos de la ciencia abstracta o de la demostraci\u00f3n son la cantidad y el n\u00famero, y que todos los intentos de extender esta especie m\u00e1s perfecta de conocimiento m\u00e1s all\u00e1 de estos l\u00edmites son sofister\u00eda e ilusi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo el resto de investigaciones de los hombres conciernen a cuestiones de hecho y existencia; y \u00e9stas no son evidentemente, susceptibles de demostraci\u00f3n. Todo lo que es, puede no ser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La existencia, por consiguiente de cualquier ser s\u00f3lo puede probarse por argumentos a partir de su causa o de su efecto; y estos argumentos est\u00e1n completamente fundados en la experiencia, [y no] razonando a priori\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las ciencias que trata de hecho generales son la pol\u00edtica, la filosof\u00eda natural, la f\u00edsica, la qu\u00edmica, etc., en las que se investigan las cualidades, causas y efectos de una clase entera de objetos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La moral y la cr\u00edtica no son tan propiamente objetos del entendimiento cuanto del gusto y el sentimiento<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando recorremos las bibliotecas, persuadidos de estos principios,&nbsp; \u00a1qu\u00e9 estragos no haremos! Si tomamos en nuestras manos un volumen de teolog\u00eda o metaf\u00edsica escol\u00e1stica, por ejemplo, pregunt\u00e9monos: \u00bfcontiene alg\u00fan razonamiento abstracto sobre la cantidad y el n\u00famero? No. \u00bfContiene alg\u00fan razonamiento experimental sobre cuestiones de hecho y de experiencia? No. Arr\u00f3jese entonces a las llamas, pues nada puede contener sino sofister\u00eda y enga\u00f1o.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;c) Cr\u00edtica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">David Hume es conocido, y con raz\u00f3n, como el fil\u00f3sofo que lanz\u00f3 el torpedo letal sobre el portaviones filos\u00f3fico de la causalidad, si bien \u00e9sta hab\u00eda recibido ya el ataque menos convincente de Malebranche. Cierto es que su escepticismo sobre la causalidad, y sobre la existencia de un mundo exterior de cuya existencia tenemos noticia por las impresiones que \u00e9ste \u201ccausa\u201d en nosotros, no lo pone al nivel radical del escepticismo extremo de Pirr\u00f3n, que le parece inexpugnable en la academia pero contradictorio cuando sale de ella, sino como un escepticismo beneficioso y moderado que, aun consciente de la falta de fundamento racional -intuitivo y demostrativo- de la causalidad y de la existencia, las mantiene como creencias consuetudinarias con la motivaci\u00f3n pragm\u00e1tica de conducir la propia vida. Es casi lo mismo que el escepticismo radical, con la sola diferencia de que incluye la actitud pragm\u00e1tica como parte de su programa, y de hecho la herencia intelectual de David Hume entendi\u00f3 su filosof\u00eda en su sentido m\u00e1s radical, es decir, como abolici\u00f3n de la causalidad y de la existencia de un mundo exterior a nosotros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es muy serio, y supone un golpe mortal para la tradici\u00f3n filos\u00f3fica que hab\u00eda llegado hasta \u00e9l. En las pocas ocasiones en que la Biblia habla de filosof\u00eda, es decir, de aquello que los hombres pueden conocer por sus luces naturales, sin necesidad del dato revelado, hace relaci\u00f3n expl\u00edcita a la causalidad: los hombres llegan a conocer a Dios -y deben pues rendirle gloria- a trav\u00e9s de sus obras, seg\u00fan leemos en Romanos, 1.20. Y es tambi\u00e9n un golpe mortal para las mismas ciencias de la naturaleza que buscan la causa de los fen\u00f3menos f\u00edsicos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La filosof\u00eda de David Hume tendr\u00e1 gran influencia en la filosof\u00eda posterior. Inmanuel Kant dir\u00e1 que al leer a Hume despert\u00f3 del sue\u00f1o dogm\u00e1tico. De hecho, la filosof\u00eda de Kant es un esfuerzo por salvar, como apriorismo del conocimiento, tanto la causalidad como las otras categor\u00edas necesarias para hacer filosof\u00eda y para hacer ciencia, tras su p\u00e9rdida en su naufragio en la filosof\u00eda de Hume. Bien puede decirse que hubo un Kant porque hubo antes un Hume. Pero la descendencia de Kant pronto advirtir\u00e1 la contradicci\u00f3n que supone en su filosof\u00eda el hecho de que la realidad exterior cause impresiones en nuestra sensibilidad, al tiempo que se afirma que la causalidad no tiene realidad extramental: la soluci\u00f3n a este insoluble problema ser\u00e1 el idealismo hegeliano, que prescindir\u00e1 de la realidad y por tanto del problema; o bien la filosof\u00eda de Schopenhauer en la que el mundo ser\u00e1 tenido por pura representaci\u00f3n mental, a fin de que al causar sus impresiones en nuestra facultad de conocer, esa causaci\u00f3n no sea entre realidad y representaci\u00f3n sino entre representaci\u00f3n y representaci\u00f3n, de modo que no repugne ya el hecho de que ella misma sea una representaci\u00f3n pura de nuestro entendimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, si el mundo es representaci\u00f3n, lo obligado a continuaci\u00f3n es preguntarse qu\u00e9 es lo representado, y lo que entonces se responda ocupar\u00e1 el lugar exacto del ser, reemplazar\u00e1<strong> al ser.<\/strong> La respuesta viene sugerida por el propio Kant, quien de verdad recupera la realidad externa, tal como la concebimos, es en la Raz\u00f3n Pr\u00e1ctica, es decir en el dominio de la voluntad: lo representado es la voluntad.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ser sustituido por la voluntad en la filosof\u00eda de Schopenhauer, el ser disuelto en idea en la filosof\u00eda de Hegel, estos son los puntos de llegada. A Hegel seguir\u00e1 Marx, pues lo mismo da decir \u201ctodo es idea\u201d, o \u201ctodo es esp\u00edritu\u201d, que decir \u201ctodo es materia\u201d, tal como \u00e9l se\u00f1ala en la <em>Miseria de la Filosof\u00eda, <\/em>lo decisivo es que ya no hay distinci\u00f3n entre materia y esp\u00edritu. Y al citado Schopenhauer seguir\u00e1 su ardiente lector en su juventud, Friedrich Nietzsche, a quien terminar\u00e1n sobrados todas las ideas y las representaciones para quedarse con solo la voluntad, la voluntad de vivir, lo verdaderamente real. pero tomar\u00e1 en serio que s\u00f3lo hay voluntad, y entendida \u00e9sta como voluntad de vivir, al fin y al cabo la ley por la que se rige la naturaleza. Y esto ya empieza a sonarnos, cuando recordamos la historia pol\u00edtica del siglo XX.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hume ha sido el \u00e1cido sulf\u00farico en filosof\u00eda, y por eso Hume no puede quedar sin respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A vista, pues, del punto de llegada que hemos expuesto, ser\u00e1 de vital importancia, pues, que examinemos las razones por las que Hume rechaza la causalidad: \u201che encontrado que tal objeto siempre ha estado acompa\u00f1ado de tal efecto, y preveo que otros objetos, en apariencia semejantes, ser\u00e1n acompa\u00f1ados de efectos semejantes. Conceder\u00e9, si os gusta, que una proposici\u00f3n puede correctamente inferirse desde la otra. De hecho, s\u00e9 que siempre se infiere. Pero si insist\u00eds en que la inferencia se realiza mediante una cadena de razonamientos, os pedir\u00e9 que reproduzc\u00e1is este razonamiento (\u2026) Cuando un ni\u00f1o ha experimentado la sensaci\u00f3n de dolor, al tocar la llama de una candela tendr\u00e1 cuidado de no poner su mano cerca de cualquier candela; y esperar\u00e1 un efecto similar de una causa que es similar en su apariencia y en sus cualidades sensibles. Si asever\u00e1is, por consiguiente, que el entendimiento del ni\u00f1o es conducido a esta conclusi\u00f3n por un proceso de argumentaci\u00f3n o raciocinio, puedo con justeza requeriros la reproducci\u00f3n de este argumento\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aceptemos este requerimiento que Hume nos hace a modo de reto, y recordemos antes para ello, como precalentamiento, las dos hip\u00f3tesis que Poincar\u00e9 pone como necesarias para hacer ciencia:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1) Ante un hecho buscamos siempre la explicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla. Por ejemplo, siempre que Kepler observ\u00f3 la posici\u00f3n de Marte, lo encontr\u00f3 sobre una elipse, y concluy\u00f3 as\u00ed que Marte tiene esa elipse como trayectoria, a pesar de que\u00a0 hay muchas otras curvas del espacio que no son elipses y que pasan por esas mismas posiciones observadas. Le pareci\u00f3 natural escoger la elipse, de entre todas esas curvas (tiene grado dos) porque es la curva m\u00e1s sencilla de entre todas las que pasan por ellas.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2) La naturaleza responde siempre del mismo modo ante las mismas circunstancias, y por tanto, en esas mismas circunstancias, responder\u00e1 en el futuro del modo en que lo ha hecho hasta ahora.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Personalmente creo que esta segunda hip\u00f3tesis se reduce a la primera, puesto que la explicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla de que hasta ahora se haya obtenido el mismo resultado en un experimento es que no se trate de casualidad sobre casualidad, sino de que tuviese que salir necesariamente ese resultado (aunque ignor\u00e1semos entonces, de hecho, la raz\u00f3n de tal necesidad). En consecuencia, as\u00ed habr\u00e1 de resultar tambi\u00e9n en el futuro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reducido pues el discurso de Poincar\u00e9 a la hip\u00f3tesis de la sencillez, a que siempre busca nuestra raz\u00f3n la explicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla, digamos hip\u00f3tesis de simplicidad o de unidad, digamos que no es tal hip\u00f3tesis algo extra\u00f1o o sobrevenido al pensamiento, sino la esencia misma de nuestro pensar: conocer algo, entender un hecho, es encontrar la unidad que en \u00e9l se da. Decimos, en cambio, que no entendemos&nbsp; algo cuando aparece ante nosotros como un mosaico de datos sin relaci\u00f3n alguna entre ellos (esto lo comprendieron bien los antiguos: fue la revelaci\u00f3n de la sacerdotisa Diotima a S\u00f3crates, seg\u00fan \u00e9l mismo narra en su intervenci\u00f3n en <em>El Banquete:<\/em> el sabio siempre busca simplicidad y unidad en las indagaciones de su pensamiento, y el artista busca unidad, armon\u00eda entre las partes, en su b\u00fasqueda de la belleza. La revelaci\u00f3n de Diotima consisti\u00f3 en que la suma simplicidad y la suma belleza son uno y el mismo ser, y en que adherirnos a ese \u00fanica Belleza y \u00fanica Verdad, es el verdadero y cabal de alcanzar la inmortalidad que tenemos los humanos. Esto lo comprendi\u00f3 tambi\u00e9n Kant al poner en la b\u00fasqueda de simplicidad y unidad la esencia misma del razonar humano, y poner de hecho en el mundo como unidad idea pura de nuestra raz\u00f3n, una de esas tres que la estimulan en su discurrir especulativo. Por tanto, esta hip\u00f3tesis de simplicidad no significa renuncia alguno al conocimiento, sino que es la esencia misma y presupuesto del uso de nuestra raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras este precalentamiento, atendamos ahora al requerimiento de David Hume: He encontrado que a tales causas -dejemos de momento si realmente lo son- se han seguido siempre, hasta ahora, los mismos efectos. La <em>explicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla<\/em> de que as\u00ed haya sucedido siempre es que necesariamente tuviese que ocurrir as\u00ed \u2013aunque yo no conozca, al menos de momento, la raz\u00f3n- , y la explicaci\u00f3n m\u00e1s incre\u00edble, por complicada, es que haya sucedido as\u00ed, siempre (que el hierro se haya dilatado siempre con el calor y siempre con exactamente el mismo coeficiente de dilataci\u00f3n, ) por un sinf\u00edn de casualidades acumuladas una sobre otra, siempre el mismo resultado sin raz\u00f3n alguna para ello, algo que nadie est\u00e1 dispuesto a creerse. La conclusi\u00f3n que entonces sacamos es que as\u00ed mismo debe ocurrir, por tanto, tambi\u00e9n en el futuro.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y \u00e9ste es tambi\u00e9n el razonamiento del ni\u00f1o: siempre que se ha acercado a una llama se ha quemado, y aunque no lo sepa expresar, ha entendido que no ha sido por casualidad acumulada sobre casualidad una vez, sino porque tiene que ser as\u00ed \u2013aunque no conozca la raz\u00f3n- y por tanto no volver\u00e1 a acercarse al fuego. El ni\u00f1o ha buscado inconscientemente ha buscado la explicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla, lo cual expresamos diciendo que ha razonado, pues la b\u00fasqueda de la explicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla, la b\u00fasqueda de unidad, la esencia misma del razonar, hasta el punto de que sin ese supuesto no hay actividad de la raz\u00f3n: todo se admitir\u00eda como hechos inconexos, sin nada que hubiera que conectar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y vamos a la afirmaci\u00f3n de Hume de que nunca se encontrar\u00e1 la raz\u00f3n de esa concomitancia de hechos a los que la ciencia experimental llama causa C y efecto E, como <\/strong>al calor lo llam\u00f3 causa C de la dilataci\u00f3n del hierro, y a esta dilataci\u00f3n llam\u00f3 el efecto E del calor.&nbsp; Y los llam\u00f3 as\u00ed, causa y efecto, antes de haber explicado, dos siglos despu\u00e9s, por qu\u00e9 C es causa de E, es decir, por qu\u00e9 E ha de seguir necesariamente a C.&nbsp; Los ha considerado como tales, antes de disponer de tal demostraci\u00f3n, en virtud de ese razonamiento impl\u00edcito que acabamos de expresar expl\u00edcito respondiendo al reto de Hume,&nbsp; razonamiento que da con la explicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla de tantas coincidencias en el pasado, siempre dilat\u00e1ndose el hierro, siempre exactamente con el mismo coeficiente de dilataci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hume dice: \u201cCalor y luz son efectos colaterales del fuego\u201d&#8230;\u201d\u00bfQui\u00e9n afirmar\u00e1 que puede dar la raz\u00f3n \u00faltima de que la leche o el pan sean alimentos adecuados para el hombre, y no para un le\u00f3n o un tigre?\u201d &#8230; \u201cNuestros sentidos nos informan del color, del peso y la consistencia del pan; pero ni los sentidos <em>ni la raz\u00f3n<\/em> nos pueden <em>nunca<\/em> informar de aquellas cualidades que lo hacen adecuado para la nutrici\u00f3n y el sustento de un cuerpo humano\u201d \u2026\u201dEl pan, que anteriormente com\u00ed, me aliment\u00f3; esto es, un cuerpo de tales y tales cualidades sensibles estuvo, en ese tiempo, dotado de tales y tales poderes secretos. Pero \u00bfde ello se sigue que otro pan, en otro tiempo deba igualmente nutrirme y que cualidades sensibles similares deban siempre verse acompa\u00f1adas de poderes secretos similares? La consecuencia no parece en modo alguno necesaria\u2026. Pero si insist\u00eds en que la inferencia se realiza mediante una cadera de razonamientos, os pedir\u00e9 que reproduzc\u00e1is este razonamiento\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bien, aqu\u00ed la respuesta, aqu\u00ed&nbsp; el razonamiento: calor y luz son efectos del fuego que es una reacci\u00f3n de oxidaci\u00f3n en la que se produce calor porque, tras la reacci\u00f3n los electrones ocupan niveles energ\u00e9ticos menores y por eso liberan energ\u00eda en forma de radiaci\u00f3n. En cuanto a la luz y su determinado color, \u00e9ste se debe a que hay electrones vibrando entre dos niveles energ\u00e9ticos, lo cual se explica porque pasa a nivel de mayor energ\u00eda al absorber un fot\u00f3n, y emite luego un fot\u00f3n de la misma frecuencia pasando a nivel de menor energ\u00eda: la diferencia de energ\u00eda en los dos niveles entre los que vibra coincide exactamente con la energ\u00eda (h\u03bd) de los fotones que absorbe y emite. Esa es pues una frecuencia de luz reflejada. Con todas las frecuencias reflejadas se obtiene el color del objeto, en este caso el color amarillento del fuego, luego el rojo del le\u00f1o que arde, y finalmente la ausencia de color del cuerpo negro que queda al final. Esta es la explicaci\u00f3n actual, que seg\u00fan Hume nunca llegar\u00eda a existir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto al pan, digamos que \u00e9ste posee largas mol\u00e9culas de almid\u00f3n, que ya la saliva parte en sacarosas -s\u00f3lo doce carbonos- y \u00e9stas son partidas luego en dos glucosas \u2013s\u00f3lo seis carbonos-&nbsp; hasta que estos llegan a partirse en anh\u00eddrido carb\u00f3nico -un solo carbono- y agua, reacci\u00f3n \u00e9sta \u00faltima que libera mucha energ\u00eda que queda almacenada al pasar mol\u00e9culas de ADP (adenos\u00edn difosfato) a mol\u00e9culas de ATP (adenos\u00edn trifosfato) que va a los m\u00fasculos.&nbsp; En el momento en que esta energ\u00eda es necesitada para realizar un movimiento, las mol\u00e9culas de ATP vuelven a mol\u00e9culas de ADP con liberaci\u00f3n de la energ\u00eda que hab\u00edan almacenado en forma de enlace qu\u00edmico, energ\u00eda que es utilizada en mover los m\u00fasculos, pasando pues a energ\u00eda cin\u00e9tica Se trata pues de un mecanismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo esto es conocido desde los a\u00f1os sesenta <em>reacci\u00f3n a reacci\u00f3n,<\/em> un ciclo muy parecido,&nbsp; por cierto -aunque invertido-&nbsp; al&nbsp; ciclo de Krebs de s\u00edntesis de la clorofila, pues en \u00e9ste se sintetizan estas sustancias org\u00e1nicas a partir de agua y de anh\u00eddrido carb\u00f3nico, absorbi\u00e9ndose calor, el que a las plantas llega del sol. Tanto las reacciones de qu\u00edmica inorg\u00e1nica citadas al hablar del fuego, como las reacciones de qu\u00edmica org\u00e1nica citadas al hablar del pan son derivadas necesariamente de principios qu\u00edmicos que a su vez se derivan necesariamente del n\u00famero de electrones que hay en la \u00faltima capa de los \u00e1tomos que forman las mol\u00e9culas involucradas, el cual viene a su vez determinado por el n\u00famero de electrones posibles en cada capa, el cual se obtiene f\u00e1cilmente desde los principios de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica y de la teor\u00eda matem\u00e1tica de representaciones del grupo de simetr\u00eda SU(2) (el grupo SO(3) de rotaciones, pero habida cuenta del spin, son representaciones de SU(2), recubrimiento doble de SO(3)).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<strong>La raz\u00f3n no puede nunca informar de aquellas cualidades<\/strong> que lo hacen adecuado para la nutrici\u00f3n\u201d Ya hemos visto que lo ha hecho, e informaci\u00f3n muy prolija por cierto, terminando en las representaciones irreducibles del grupo de simetr\u00eda SU(2), y as\u00ed en cada uno de los casos, sin excepci\u00f3n, citados y no citados, de los que Hume ha dicho que nunca podr\u00eda encontrarse raz\u00f3n alguna por la que el llamado efecto se siga necesariamente de lo que llamamos causa. El desarrollo actual de la ciencia ha supuesto una clamorosa desautorizaci\u00f3n del motivo por el que Hume afirma que no hay razonamiento alguno que ligue efecto con causa, y que se trate s\u00f3lo de nuestro acostumbramiento a la contig\u00fcidad temporal de ambos hechos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se me puede objetar que los razonamientos que provee la ciencia \u2013he esbozado algunos- se basan a su vez en postulados de la ciencia (c\u00f3mo no, pues si se requieren razonamientos, \u00e9stos no pueden ser ad infinitum), y que \u00e9stos son a su vez leyes universales, o m\u00e1s bien universalizadas por la creencia de que los resultados en las experiencias futuras habr\u00e1n de ser los mismos que en experiencias pasadas, por lo que se podr\u00eda aplicar lo que dice el mismo Hume: \u201ctan s\u00f3lo retrasamos la l\u00ednea de nuestra ignorancia\u201d. Vuelvo a responder, como justificaci\u00f3n de esa universalizaci\u00f3n de enunciados experimentales y por tanto particulares, con el principio de simplicidad: la m\u00e1s simple explicaci\u00f3n de que la naturaleza haya respondido hasta ahora, bajo las mismas condiciones, con un mismo resultado, es que ten\u00eda que salir necesariamente, bajo esas condiciones, ese resultado, y en consecuencia eso mismo saldr\u00e1 en el futuro, y eso es lo que expresa la ley universal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta hip\u00f3tesis de simplicidad, en la base del uso de nuestra raz\u00f3n, es la que hace racional que muchos juicios particulares \u2013s\u00f3lo juicios particulares aporta la experiencia- lleguen a aportar un juicio universal. No hay justificaci\u00f3n l\u00f3gica, pues lo particular nunca implicar\u00e1 en l\u00f3gica lo universal, pero s\u00ed hay justificaci\u00f3n racional, y lo que Hume nos ha pedido es que explicitemos un razonamiento. La raz\u00f3n es mucho m\u00e1s que la l\u00f3gica, como muy bien dice Gilbert Chesterton: los locos no son quienes han perdido la l\u00f3gica, pues es lo \u00fanico que conservan, sino quienes han perdido la raz\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hemos hecho expl\u00edcito un razonamiento basado en la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica,&nbsp; y , m\u00e1s importante, un razonamiento que hubiera sido ya v\u00e1lido en la \u00e9poca misma en que Hume escribi\u00f3: encontrar la explicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla. La explicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla de que siempre se haya dilatado y siempre con el mismo coeficiente es que as\u00ed deba ocurrir necesariamente. La b\u00fasqueda de la explicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla, la b\u00fasqueda de unidad, es la esencia misma de nuestro conocimiento, pues sin la presunci\u00f3n de unidad o simplicidad en la naturaleza, nada tiene que hacer nuestra facultad de conocer: pensar es encontrar unidad en lo que inicialmente parec\u00eda vario, y la presunci\u00f3n de unidad o&nbsp; presunci\u00f3n de racionalidad es el est\u00edmulo que nos mueve a pensar. Sin ese presupuesto de unidad y armon\u00eda universal, todo es un mosaico de datos ante nuestros sentidos y nuestro entendimiento, sin que haya nada que relacionar, ning\u00fan hecho que explicar, casualidad sobre casualidad en nuestras experiencias, sin necesidad de justificaci\u00f3n alguna.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Digamos al menos que, una vez que el tren de la ciencia se ha puesto en marcha, todos pueden subirse \u2013independiente de cual sea su filosof\u00eda- pero lo importante es el pensamiento de quienes pusieron en marcha el tren de la ciencia, que en modo alguno fueron esc\u00e9pticos lectores de David Hume \u2013su pensamiento hubiera resultado paralizante- sino pensadores audaces como Kepler , afortunadamente un siglo anterior, quien hablaba de la presunci\u00f3n de armon\u00eda como est\u00edmulo para la b\u00fasqueda de leyes en los planetas, hasta que las encontr\u00f3. As\u00ed lo dice en la&nbsp; introducci\u00f3n de su obra, y as\u00ed lo refleja el t\u00edtulo <em>Harmonices Mundi<\/em>. Y as\u00ed los Kepler modernos, Albert Einstein o Werner Heisenberg, y tantos otros creadores de nuevo conocimiento humano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hemos visto que Hume tambi\u00e9n trata de la causalidad -por supuesto, para decir que no la hay-&nbsp; en los actos de los que nos sentimos responsables: si una piedra golpea a otra, no por eso decimos que el movimiento de la segunda sea libre, luego por la misma raz\u00f3n, pues se trata de lo mismo, no ser\u00e1 libre sino necesario el acto de mi cuerpo que sigue la orden de mi voluntad. Creo que si esto se toma en serio no hay ninguna raz\u00f3n para encarcelar a nadie, pues nadie es responsable \u2013no es autor, no es causa- de sus propios actos, y en particular no es autor de sus actos criminales (la \u00fanica raz\u00f3n que justificar\u00eda que se encerrase al criminal ser\u00eda para prevenir de ese individuo a la sociedad, pero esto ser\u00eda la justificaci\u00f3n del medio \u2013la encarcelaci\u00f3n de un inocente- en raz\u00f3n de su fin).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, no es dif\u00edcil contestar a Hume que, en efecto, de la decisi\u00f3n de mi voluntad se sigue de modo necesario, como efecto, el movimiento del dedo que aprieta el gatillo, pero el lugar de mi libertad est\u00e1&nbsp; antes, pues consiste en que yo pueda decidir eso o lo contrario. Por lo tanto ser\u00e9 responsable de la muerte que yo pueda causar al tomar la decisi\u00f3n de apretar el gatillo. En resumen: Para Hume no hay responsabilidad moral porque no pod\u00eda ser de otro modo, una vez negada la causalidad, pero esta afirmaci\u00f3n, que mina la base de la \u00c9tica, es error en filosof\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1l es realmente la raz\u00f3n por la que Hume ha prescindido de la causalidad? A mi entender, es porque previamente la filosof\u00eda de George Berkeley hab\u00eda abolido la sustancia, algo de lo que no hay ya ni rastro en una filosof\u00eda limitada a meras impresiones. En efecto, est\u00e1 claro que no es un brillo y un calor lo que carboniza un papel sino <em>algo<\/em> que tiene esas cualidades de brillo y calor, entre otras cualidades no todas ellas directamente perceptibles, como por ejemplo, las propiedades qu\u00edmica derivadas del n\u00famero de electrones&nbsp; que hay en la \u00faltima \u00f3rbita de sus \u00e1tomos, lo que determina sus valencias qu\u00edmicas.&nbsp; Es ese <em>algo<\/em> lo que carboniza al papel en una reacci\u00f3n qu\u00edmica de combusti\u00f3n, y lo hace por esas propiedades qu\u00edmicas, entre las cuales s\u00ed que es posible encontrar una conexi\u00f3n necesaria con la carbonizaci\u00f3n del papel. Est\u00e1 claro pues que si no nos es permitido de <em>algo <\/em>que es brillante y caliente sino s\u00f3lo de las mismas impresiones de brillo y calor, nos hemos quedado sin espacio discursiva para la causalidad, pues nadie encontrar\u00e1, en efecto, conexi\u00f3n alguna de necesidad entre las impresiones de brillo y calor y el fen\u00f3meno de la carbonizaci\u00f3n del papel.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pues la raz\u00f3n profunda de la p\u00e9rdida de la causalidad es la eliminaci\u00f3n de la sustancia. Hume no puede admitir algo de lo que no tenemos idea clara y distinta, o, a\u00fan m\u00e1s dr\u00e1stico, impresi\u00f3n clara y distinta, y es obvio que de las sustancias no la tenemos, pues de las substancias s\u00f3lo percibimos sus cualidades. Esto ya hab\u00eda llevado a Locke a hablar de la inutilidad de las sustancias en filosof\u00eda. George Berkeley y, siguiendo a Berkeley, David Hume dar\u00e1n el paso anunciado (cr\u00f3nica de una muerte anunciada), al prescindir de hecho de las sustancias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero \u00bfpor qu\u00e9 esta exigencia de ideas claras y distintas en filosof\u00eda?, podemos preguntarnos. Nos remitimos entonces al an\u00e1lisis ya llevado a cabo de la filosof\u00eda de Locke: se dispon\u00eda en ese siglo de la claridad de la reci\u00e9n nacida ciencia de la naturaleza, y se trataba de emularla en filosof\u00eda. Esta intenci\u00f3n de emulaci\u00f3n de la ciencia, caracter\u00edstica de toda la filosof\u00eda moderna, queda clara desde el principio, y queda clara ahora en Hume, en su exigencia de atenerse a las impresiones, es decir al mero experimento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y acerca de la causalidad, quisiera comentar algo dirigi\u00e9ndome ahora preferentemente al lector de formaci\u00f3n cient\u00edfica. Se oye a menudo que la aleatoreidad de las observaciones en mec\u00e1nica cu\u00e1ntica supone una violaci\u00f3n del principio de causalidad, y que en ese sentido la actual mec\u00e1nica cu\u00e1ntica dar\u00eda la raz\u00f3n a Hume. Esto es no comprender el colapsamiento de la funci\u00f3n de onda, o no comprender la causalidad. Para explicar esto de un modo asequible concentr\u00e9monos, por ejemplo, en el observable \u201cposici\u00f3n\u201d: no podemos decir que una part\u00edcula est\u00e9 en un lugar u otro, sino que s\u00f3lo disponemos de la (densidad de) probabilidad de que aparezca en un lugar u otro (nube de probabilidad) cuando hagamos una experiencia para determinar su posici\u00f3n. Hacemos la experiencia y aparece entonces en un lugar en el que la probabilidad era no nula. No hay ninguna explicaci\u00f3n f\u00edsica de que haya aparecido precisamente en este lugar y no en otro donde tambi\u00e9n era no nula.&nbsp; No la hay ni en la actual f\u00edsica ni en ninguna otra teor\u00eda f\u00edsica ulterior que refine los conocimientos de la naturaleza que ahora tenemos, puesto que se trata de una aleatoriedad intr\u00ednseca. Esto no significa que el hecho de que haya aparecido en alg\u00fan lugar (es decir, que haya colapsado su funci\u00f3n de onda a un subespacio propio del operador de posici\u00f3n) no haya tenido causa alguna: la causa ha sido la interacci\u00f3n de mi laboratorio con aquella part\u00edcula conducente a determinar su posici\u00f3n. Lo que sucede es que la causalidad no es necesariamente causalidad determinista, y de hecho en este caso no lo es. (Para explicar la primera afirmaci\u00f3n, digamos que la causalidad que ejerzo como autor de mis acciones morales no es determinista, sino causalidad libre, y por eso soy responsable de ellas; pero la causalidad del fuego al carbonizar una muestra de papel es ciertamente determinista).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, este descubrimiento de la ciencia moderna, ofrece un tema apasionante para la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica \u2013no que sea en s\u00ed un tema cient\u00edfico- a partir de esta interesante parcela de la realidad presentada por la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica: Como es sabido, Einstein se opon\u00eda a ella porque entend\u00eda que todo lo que sucede tiene que tener una <em>explicaci\u00f3n<\/em>. En particular deb\u00eda haber una f\u00edsica a\u00fan desconocida \u2013que llam\u00f3 de \u201cf\u00edsica de variables ocultas\u201d- que alg\u00fan d\u00eda descubrir\u00edamos, y que explicar\u00eda por qu\u00e9 la part\u00edcula aparece en un lugar en vez de aparecer en otro, ambos probables.&nbsp; Pues bien, las desigualdades de Bell cuya violaci\u00f3n pod\u00eda zanjar la cuesti\u00f3n,&nbsp; ha podido ser sujeto de experiencia tiempo despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n del f\u00edsico genial \u2013pero opuesto a la interpretaci\u00f3n standard de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica- , y la violaci\u00f3n experimental de estas desigualdades ha desprovisto de raz\u00f3n a Einstein:&nbsp; la aleatoreidad es intr\u00ednseca, y no cabe esperar tal f\u00edsica ulterior de \u201cvariables ocultas\u201d, de modo que queda refutada la afirmaci\u00f3n de Albert Einstein, entendida \u00e9sta como una afirmaci\u00f3n en f\u00edsica, es decir como exigencia de una <em>explicaci\u00f3n f\u00edsica<\/em> de todo lo que sucede. Pero tomada como afirmaci\u00f3n filos\u00f3fica \u2013el \u201cprincipio de raz\u00f3n suficiente\u201d seg\u00fan el cual todo cuanto sucede tiene <em>explicaci\u00f3n<\/em>, la conozcamos o no-, es algo con lo que no es posible no estar de acuerdo, pues lo contrario repugna a la mente misma y a la misma racionalidad, y as\u00ed nos vemos forzados a concluir que hay m\u00e1s explicaci\u00f3n de la realidad material que la mera explicaci\u00f3n f\u00edsica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay pues m\u00e1s realidad que la meramente f\u00edsica, y esa realidad puede interactuar con la realidad f\u00edsica hasta el punto de explicar hechos f\u00edsicos, como puede ser el movimiento de mis m\u00fasculos. La explicaci\u00f3n de la realidad f\u00edsica de que mi dedo haya apretado el gatillo en vez de perdonar una vida es explicaci\u00f3n por realidad en m\u00ed m\u00e1s que la mera realidad f\u00edsica. Podemos llamarlo sugerencia de inmaterialidad (=realidad no f\u00edsica) del esp\u00edritu humano, o al menos llamarlo puerta que la indeterminaci\u00f3n <em>f\u00edsica<\/em> deja abierta a la afirmaci\u00f3n <em>filos\u00f3fica<\/em> de que nuestros actos no est\u00e1n determinados sino que son determinados por nuestra voluntad libre, y por eso somos responsables de ellos. Es \u00e9sta tambi\u00e9n sugerencia de que la ciencia deja la puerta abierta a la posibilidad de que Dios puede ser providente sin cambiar las leyes de la f\u00edsica, sino m\u00e1s bien actuando a trav\u00e9s de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos hemos concentrado hasta aqu\u00ed en la cr\u00edtica a la causalidad, pero hemos visto que su negaci\u00f3n lleva al crudo escepticismo incluso respecto de la existencia de una realidad exterior, una realidad que sea independiente de nuestras propias percepciones (el concepto de sustancia ya hab\u00eda sido disuelto, como hemos dicho, por George Berkeley, y por tanto, puesto que no podemos hablar de seres, la causalidad ontol\u00f3gica o causalidad en el ser, no puede ser siquiera atisbada. En realidad su discurso sobre la causalidad s\u00f3lo se refiere a causas f\u00edsicas).&nbsp; Cierto es que Hume opta por un escepticismo que acepte la realidad exterior, independiente de mi propio ser, como pura creencia consuetudinaria, puesto que la postura esc\u00e9ptica radical, inexpugnable en la escuela, le parece paralizante y desaconsejable para la vida, ya lo hemos dicho. Pero aparte de que deba negarse en\u00e9rgicamente cualquier distinci\u00f3n entre academia y vida \u2013si es que la filosof\u00eda ha de tratar de la realidad y de la vida , este realismo de razones pragm\u00e1ticas parece dif\u00edcilmente sostenible como postura filos\u00f3fica y de hecho la herencia de Hume es el escepticismo radical, aunque fuera sincero en no pretenderlo. Pero uno no puede dejar de preguntarse, \u00bfpor qu\u00e9 raz\u00f3n es inexpugnable en la escuela? Como dice Arist\u00f3teles, si el esc\u00e9ptico no dice nada, no molesta; y si dice algo, se autorefuta (aunque quiz\u00e1 pueda el esc\u00e9ptico decir algo irrefutable: puede decir \u201cvoy a hacer esto\u201d, sin m\u00e1s explicaciones, sin m\u00e1s justificaci\u00f3n. Por eso el escepticismo es temible, y temible su herencia: est\u00e1 en la base del nihilismo, el cual a su vez, en la base del totalitarismo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el problema con Hume es que dijo algo, pues de hecho escribi\u00f3 la obra que hemos comentando. Por eso a \u00e9l puede aplic\u00e1rsele, como a todo esc\u00e9ptico, la cr\u00edtica de Arist\u00f3teles: Hume termina el libro diciendo que no hay m\u00e1s conocimiento v\u00e1lido que aqu\u00e9l que trate de relaciones entre ideas, refiri\u00e9ndose con ello a la aritm\u00e9tica y a la geometr\u00eda, o bien aquel conocimiento que trate de cuestiones de hecho, por lo que entiende ciencias experimentales, es decir conocimiento de los fen\u00f3menos por sus causas, pero entendidas \u00e9stas como acumulaci\u00f3n de experiencias de contig\u00fcidad de fen\u00f3menos. Y todo lo que de ah\u00ed exceda, incluida la moral, son sentimientos, pero no verdadero conocimiento. Si persuadidos de estos principios, tal como dice Hume en sus palabras finales, hemos de echar al fuego todos los tratados que no traten de geometr\u00eda ni de aritm\u00e9tica ni de ciencia experimental alguna, pues no pueden contener m\u00e1s que sofister\u00eda y enga\u00f1o. Tomemos el libro <em>Investigaci\u00f3n sobre el Entendimiento Humano<\/em> de David Hume. \u00bfTrata de n\u00fameros? No, no se ve ninguna f\u00f3rmula. \u00bfTrata de hechos de experiencia? No, tampoco, ni un solo gr\u00e1fico que recoja datos. Pues arroj\u00e9moslo entonces al fuego, pues no puede contener m\u00e1s que sofister\u00eda y enga\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hemos considerado que contiene el pensamiento de una persona, y como tal ha merecido nuestro respeto y nuestros comentarios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una versi\u00f3n m\u00e1s resumida de este art\u00edculo\u00a0puede verse aqu\u00ed. a) Exposici\u00f3n En su Investigaci\u00f3n sobre el Entendimiento Humano, David Hume radicaliza el planteamiento empirista de John Locke. Recordemos que Descartes hab\u00eda partido del \u201cCogito\u201d, de nuestro pensamiento (el hecho de que pensamos, es cosa segura. 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