{"id":60550,"date":"2026-06-02T06:00:00","date_gmt":"2026-06-02T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=60550"},"modified":"2026-04-21T11:59:40","modified_gmt":"2026-04-21T09:59:40","slug":"antonio-gramsci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/antonio-gramsci\/","title":{"rendered":"Antonio Gramsci"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">El sardo Antonio Gramsci (1891-1937) fue uno de los pensadores marxistas m\u00e1s influyentes del siglo XX, cuya vida estuvo marcada por la lucha pol\u00edtica y el sacrificio personal. Miembro fundador del Partido Comunista Italiano, fue encarcelado en 1926 por el r\u00e9gimen fascista de Benito Mussolini, a pesar de su inmunidad parlamentaria. Durante su largo y penoso cautiverio, que deterior\u00f3 gravemente su salud hasta llevarlo a la muerte, redact\u00f3 sus famosos \u201cCuadernos de la c\u00e1rcel\u201d. Esta obra monumental, escrita bajo la censura y en condiciones precarias, transform\u00f3 la teor\u00eda pol\u00edtica al alejarse del determinismo econ\u00f3mico estricto para enfocarse en la importancia de la superestructura y la psicolog\u00eda social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su aporte intelectual m\u00e1s c\u00e9lebre es el concepto de hegemon\u00eda cultural, con el cual explic\u00f3 que las clases dominantes no solo mantienen el poder mediante la fuerza o la coacci\u00f3n, sino a trav\u00e9s del consenso y la difusi\u00f3n de sus propios valores y visi\u00f3n del mundo en la sociedad civil. Gramsci sosten\u00eda que, para lograr un cambio social real, la clase trabajadora deb\u00eda construir su propia contrahegemon\u00eda mediante la educaci\u00f3n y la cultura, liderada por lo que \u00e9l llam\u00f3 intelectuales org\u00e1nicos. Su pensamiento revaloriz\u00f3 el papel de las instituciones \u2014como la escuela, la Iglesia y los medios de comunicaci\u00f3n\u2014 como campos de batalla ideol\u00f3gicos esenciales para la emancipaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El fil\u00f3sofo de la praxis y la cuesti\u00f3n religiosa<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gramsci no fue el t\u00edpico militante anticlerical de brocha gorda. A diferencia del laicismo agresivo de otros correligionarios, su aproximaci\u00f3n al fen\u00f3meno religioso fue siempre de un respeto intelectual casi reverencial. En sus c\u00e9lebres \u201cCuadernos de la c\u00e1rcel\u201d , analiz\u00f3 a la Iglesia no solo como una estructura de poder, sino como una fuerza capaz de dar cohesi\u00f3n moral y sentido a las masas populares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Gramsci, el catolicismo era la \u00abreserva espiritual\u00bb de Italia. Su admiraci\u00f3n por figuras como san Agust\u00edn o santo Tom\u00e1s de Aquino no era meramente acad\u00e9mica; reconoc\u00eda en ellos una profundidad antropol\u00f3gica que el materialismo m\u00e1s rampl\u00f3n sol\u00eda ignorar. Esta apertura intelectual es la que permite hoy leer con otros ojos los testimonios que sugieren una cercan\u00eda a la fe en sus \u00faltimos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La pol\u00e9mica de la cl\u00ednica Quisisana<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se\u00f1al\u00f3 <a href=\"https:\/\/www.aceprensa.com\/religion\/debate-sobre-la-posible-conversion-de-antonio-gramsci-al-cristianismo\/\" type=\"link\" id=\"https:\/\/www.aceprensa.com\/religion\/debate-sobre-la-posible-conversion-de-antonio-gramsci-al-cristianismo\/\">Diego Contreras en Aceprensa<\/a>, el debate sobre su presunta conversi\u00f3n se reaviv\u00f3 en su d\u00eda tras las declaraciones de monse\u00f1or Luigi de Magistris. El arzobispo rescat\u00f3 relatos de las religiosas suizas que atendieron a Gramsci en la cl\u00ednica romana Quisisana durante su agon\u00eda en 1937. Seg\u00fan estos testimonios, el l\u00edder comunista habr\u00eda mantenido una estampa de <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/foco\/santa-teresa-de-lisieux-carmelita-doctora-de-la-iglesia\/\" type=\"post\" id=\"52952\">santa Teresa de Lisieux<\/a> \u2014la \u00abhermana de los ateos\u00bb\u2014 en su mesilla de noche y habr\u00eda solicitado besar la imagen del Ni\u00f1o Jes\u00fas durante su \u00faltima Navidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La documentaci\u00f3n desempolvada por el jesuita Giuseppe Della Vedova en los a\u00f1os setenta refuerza esta atm\u00f3sfera de b\u00fasqueda. Sor Angelina Z\u00fcrcher recordaba a un Gramsci agotado que ped\u00eda oraciones: \u00abMadre, rece por m\u00ed porque siento que estoy al final\u00bb<em>.<\/em> Por su parte, el capell\u00e1n de la cl\u00ednica, monse\u00f1or Giuseppe Furrer, describi\u00f3 sus visitas como encuentros de alta densidad teol\u00f3gica donde, tras discutir sobre los Padres de la Iglesia, Gramsci aceptaba con respeto la bendici\u00f3n sacerdotal.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00abNo es que no quiera, es que no puedo\u00bb<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1s la frase m\u00e1s enigm\u00e1tica recogida por Furrer sea la respuesta de Gramsci ante el ofrecimiento de los \u00faltimos sacramentos: \u00abNo es que no quiera, es que no puedo\u00bb<em>.<\/em> Estas palabras revelan el drama interno de un hombre atrapado entre la honestidad de su compromiso pol\u00edtico p\u00fablico, las posibles consecuencias de un cambio que pod\u00eda afectar a sus familiares (especialmente a su mujer Julia y sus dos hijos, en la URSS) y las mociones de una conciencia que se asomaba al abismo de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el 27 de abril de 1937 Gramsci exhal\u00f3 su \u00faltimo suspiro, Furrer entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n para rociar el cuerpo con agua bendita, a pesar de las reticencias de su cu\u00f1ada Tatiana. No hubo un acta oficial de conversi\u00f3n, ni una abjuraci\u00f3n p\u00fablica de su marxismo. Pero, como ocurre con tantas almas grandes, la frontera entre la duda y la fe result\u00f3 ser mucho m\u00e1s porosa de lo que las ideolog\u00edas permiten admitir.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El eco de una b\u00fasqueda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca sabremos con certeza qu\u00e9 ocurri\u00f3 en la intimidad de su esp\u00edritu. Lo que s\u00ed queda claro es que Gramsci fue un hombre que, incluso en la oscuridad de la celda y la enfermedad, mantuvo una ventana abierta a lo trascendente. Su figura nos recuerda que el di\u00e1logo entre el pensamiento secular y el cristianismo no tiene por qu\u00e9 ser una batalla de aniquilaci\u00f3n, sino un reconocimiento mutuo de la complejidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un tiempo de radicalismos superficiales, la serenidad con la que dicen que Gramsci miraba al sagrario desde la puerta de la capilla de Quisisana es una invitaci\u00f3n a la reflexi\u00f3n. Quiz\u00e1s, al final del camino, el gran te\u00f3rico de la historia no buscaba una s\u00edntesis dial\u00e9ctica, sino simplemente el descanso en los brazos de aquella \u00abhermana de los ateos\u00bb que le acompa\u00f1\u00f3 en el silencio de su habitaci\u00f3n.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sardo Antonio Gramsci (1891-1937) fue uno de los pensadores marxistas m\u00e1s influyentes del siglo XX, cuya vida estuvo marcada por la lucha pol\u00edtica y el sacrificio personal. 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