{"id":60344,"date":"2026-04-15T06:28:00","date_gmt":"2026-04-15T04:28:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=60344"},"modified":"2026-04-14T12:30:28","modified_gmt":"2026-04-14T10:30:28","slug":"cristianos-corrientes-trabajo-y-secularidad-en-san-josemaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/cristianos-corrientes-trabajo-y-secularidad-en-san-josemaria\/","title":{"rendered":"Cristianos corrientes. Trabajo y secularidad en San Josemar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">No es infrecuente encontrar en ambientes eclesi\u00e1sticos cierta confusi\u00f3n acerca de la naturaleza de esos cristianos que podr\u00edamos llamar \u201ccorrientes\u201d, que ni pertenecen al clero ni se han sentido atra\u00eddos por la vida consagrada en ninguna de sus formas. Para algunos parece que son algo as\u00ed como un resto indiferenciado -sobre todo si son varones, pues existe en los \u00faltimos tiempos una gran sensibilidad hacia el papel de la mujer en la Iglesia- cuyo lugar en la Iglesia se encuentra, de alg\u00fan modo, por determinar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nadie se atreve, tras el Concilio Vaticano II, a sostener que estos fieles no est\u00e1n llamados a la santidad. Y con frecuencia reciben de sus pastores consejos y orientaciones valiosos para encontrar a Dios en su d\u00eda a d\u00eda. Pero, a la hora de tomar iniciativas de envergadura, que presuponen una visi\u00f3n adecuada de su lugar y misi\u00f3n en la Iglesia, f\u00e1cilmente se incurre en decisiones que los orillan y desatienden, cuando no en sencillas incomprensiones. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En quienes son conscientes de esta dificultad y se proponen resolverla, esta desorientaci\u00f3n impulsa, a veces, a la necesidad de atribuirles algo a\u00f1adido a su condici\u00f3n de cristianos, que los ponga, supuestamente, en pie de igualdad con los cl\u00e9rigos y los religiosos, sin caer en la cuenta de que eso puede tener sentido para quienes reciben una consagraci\u00f3n o una misi\u00f3n especial, pero no para el cristiano que es, sencillamente, cristiano.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Definici\u00f3n y alcance de la condici\u00f3n secular<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/Cristianos-corrientes-Trabajo-secularidad-Josemar%C3%ADa\/dp\/8432169641\">Cristianos corrientes<\/a><\/em> se presenta como una aportaci\u00f3n a la comprensi\u00f3n de la secularidad: su naturaleza, su extensi\u00f3n y su lugar en la Iglesia. El libro contiene cinco estudios, que pueden ser le\u00eddos por separado, pero que juntos forman una especie de fresco sobre algunos rasgos b\u00e1sicos de la secularidad y sobre algunas de sus implicaciones para la vida de la Iglesia y el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer texto, \u201cSecularidad\u201d, se propone, como novedad, definir esta noci\u00f3n desde un punto de vista, por as\u00ed decir, estrictamente secular. Hablar de secularidad no tendr\u00eda ning\u00fan sentido si no hubiera algo en la Iglesia que se distingue de ella. En realidad, esta se identifica con lo espont\u00e1neo, con la vida corriente, que la consagraci\u00f3n bautismal no altera: el cristiano sigue formando parte de la sociedad de los hombres y no abandona, por el hecho de serlo, ni su familia ni su trabajo ni altera su condici\u00f3n de ciudadano. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, \u00bfde d\u00f3nde procede la necesidad de atribuir la secularidad a algunos cristianos? La divisi\u00f3n tripartita de los fieles que se generaliz\u00f3 en torno al Concilio Vaticano II -sacerdotes, religiosos y laicos- podr\u00eda quiz\u00e1 sugerir que la secularidad distingue al laico tanto de los sacerdotes como de los religiosos. Sin embargo, no es dif\u00edcil darse cuenta de que esta divisi\u00f3n, por m\u00e1s que pueda resultar \u00fatil en alg\u00fan contexto, puede inducir a confusi\u00f3n porque contiene dos criterios distintos: la diferencia entre el sacerdocio com\u00fan y el ministerial, por un lado, y la diferencia entre los que abrazan la vida religiosa y los que no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 alguno podr\u00eda pensar que la distinci\u00f3n m\u00e1s pertinente para comprender la secularidad es la que existe entre los cl\u00e9rigos y los laicos. A fin de cuentas, el cl\u00e9rigo ha recibido una consagraci\u00f3n especial que, al parecer, lo separa de los simples fieles. Pero, si comprendemos que la secularidad tiene que ver con la pertenencia al mundo, a las relaciones espont\u00e1neas que se establecen entre los seres humanos, \u00bfresulta leg\u00edtimo eliminar de ellas el servicio que presta el sacerdocio ministerial? Esto equivaldr\u00eda seguramente a dibujar un mundo que se configura al margen de lo divino.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El trabajo profesional como eje de la vida laical<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hecho de que, en la Iglesia latina, el orden sacerdotal haya sido reservado a varones c\u00e9libes ha podido inducir a pensar que lo caracter\u00edstico de los laicos y, por lo tanto, de la secularidad, es el matrimonio y que toda forma de celibato es, o bien una consagraci\u00f3n que separa del mundo, o bien una cierta frustraci\u00f3n de la condici\u00f3n secular. Pero, en ese caso, \u00bfhemos de considerar que los cristianos solteros no son plenamente laicos o que deben configurar su vida espiritual a semejanza de los cl\u00e9rigos o de los religiosos?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La propuesta de este libro consiste en definir la secularidad desde el trabajo profesional, comprendido como un servicio socialmente reconocido. La familia nos introduce en la vida y genera el hogar, el lugar al que se vuelve; el trabajo profesional, sin embargo, nos pone en relaci\u00f3n con la sociedad entendida como un todo, pues hace visible nuestra aportaci\u00f3n y es cauce privilegiado por el que se ejerce la ciudadan\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si hacerse presente seg\u00fan el trabajo es lo propio de la secularidad, entonces esta condici\u00f3n no se le puede arrebatar a aquellos sacerdotes que son sencillamente sacerdotes y que cumplen una clara misi\u00f3n p\u00fablica en el seno de la sociedad, no solo de cara los cristianos, sino para todos los seres humanos. Por lo dem\u00e1s, ser\u00eda un error confundir el trabajo con el mercado de trabajo, pues esa aportaci\u00f3n se lleva a cabo tambi\u00e9n y, a veces, de forma privilegiado, m\u00e1s all\u00e1 de las leyes del mercado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco hay que olvidar que el sacerdocio no es una prerrogativa del clero, pues todos los cristianos son sacerdotes y llevan a cabo su labor de mediaci\u00f3n entre Dios y los hombres, pero solo en los cl\u00e9rigos la actividad sacerdotal se presenta en la forma de lo que podr\u00edamos denominar \u201cuna actividad profesional\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La distinci\u00f3n del estado religioso y la llamada universal a la santidad<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, entonces, \u00bfpor qu\u00e9 es preciso hablar de secularidad? Por la existencia de un fen\u00f3meno quiz\u00e1s imprevisible, pero que la Iglesia ha reconocido como inspirado por el Esp\u00edritu Santo: el estado religioso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede parecer osado intentar una definici\u00f3n del religioso. Es preciso adelantar que no se trata de encerar un fen\u00f3meno tan rico y variado en una idea. Sin embargo, creo que, si consideramos que es el trabajo la clave de la sociedad, cabe definir al religioso desde ella. Y, en ese caso, el religioso s\u00ed aparece como algo distinto o separado, pues podemos afirmar que, a diferencia de lo que ocurre en el cristiano corriente, que se hace presente en la sociedad por su trabajo profesional, el \u201ctrabajo profesional del religioso\u201d es de una \u00edndole tan particular que lo aparta de alg\u00fan modo de la sociedad de los hombres para ponerlo en relaci\u00f3n con ella de un modo totalmente nuevo. Y es que el trabajo propio del religioso, su \u201cprofesi\u00f3n\u201d p\u00fablica, no consiste en otra cosa que en la <em>b\u00fasqueda de la santidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es que el cristiano laico o el cl\u00e9rigo no deba buscar la santidad. Es m\u00e1s, este es un requisito para que cumplan adecuadamente su misi\u00f3n en el mundo: en el caso del laico, su trabajo, sus relaciones familiares y su condici\u00f3n ciudadana; en el del ministro ordenado, su funci\u00f3n sagrada. Pero en ninguno de los dos casos es esta su \u201ccarta de presentaci\u00f3n\u201d en el mundo, sino el servicio p\u00fablico que prestan.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Libertad, filiaci\u00f3n divina y la dignidad del trabajo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La consideraci\u00f3n de la secularidad como forma de existencia cristiana atraviesa los restantes cap\u00edtulos, que desarrollan algunos de sus rasgos esenciales, junto con alguna dificultad a la que se puede enfrentar. Uno de estos rasgos que la configuran es, sin duda, la libertad. La secularidad implica actuar en el mundo no como representante de la Iglesia o de lo trascendente, sino en nombre propio, y, por esta raz\u00f3n es preciso reconocer y respetar la libertad de los fieles cristianos en la sociedad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como expresi\u00f3n de esta conciencia, el cap\u00edtulo segundo expone el lugar de la libertad en la vida del cristiano corriente adoptando no solo la ideas de San Josemar\u00eda, sino el modo en que su mensaje se plasm\u00f3 en la instituci\u00f3n de que es fundador.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ello se toma pie en una definici\u00f3n de la vocaci\u00f3n al Opus Dei que ofrece su prime sucesor, \u00c1lvaro del Portillo. Seg\u00fan \u00e9l esta se caracteriza externamente por darse en el mundo e internamente por radicarse en el sentido de la filiaci\u00f3n divina. Si se considera atentamente, ambos aspectos remiten a la libertad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como dec\u00edamos antes, porque es propio de estar en el mundo, de la secularidad, ser libre y responsable de las propias decisiones, que no se pueden descargar en otro o en una instituci\u00f3n a la que se pertenece. Pero esta importancia de la libertad es muy coherente con fundar la vida cristiana en el sentido de la filiaci\u00f3n divina, del que brota la conciencia clara de la libertad de los hijos de Dios, que se expresa ante Dios, ante la Iglesia y ante el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No deja de ser una novedad que, como se\u00f1alaba a prop\u00f3sito de San Josemar\u00eda el fil\u00f3sofo Cornelio Fabro, una espiritualidad cristiana, cat\u00f3lica, se funde en la libertad y no en la obediencia. Pero, si la secularidad cristiana es tal como la hemos descrito, esto parece lo m\u00e1s coherente con ella. Y es que, como dec\u00eda San Josemar\u00eda, \u201cporque me da la gana\u201d es la raz\u00f3n m\u00e1s sobrenatural. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin quitar ni un \u00e1pice a la importancia de la obediencia en la obra de la redenci\u00f3n, no es preciso poner en primer lugar lo que esta tiene de renuncia y vaciamiento, olvidando que la obediencia que Dios nos pide es fruto del amor y que el amor cristiano, la caridad, solo puede brotar de la libertad. Si esto es importante para todos los cristianos, resulta vital entenderlo para quien vive en medio del mundo sin ninguna sujeci\u00f3n externa en cuanto cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, no resulta extra\u00f1o que este \u00e9nfasis cristiano en la libertad vea la luz en medio de lo que se ha venido a denominar modernidad. Los grandes te\u00f3ricos de esta, como Hegel, no han dudado en presentar el progreso de la historia como un progreso en la conciencia de la libertad. Hay en estas ansias de libertad y en la prisa por traducirla efectivamente en las relaciones entre los seres humanos muchas ambig\u00fcedades, que es preciso reconocer y a las que hay que hay que dar respuesta. Pero, con todas sus posibles deficiencias e incomprensiones, esta aspiraci\u00f3n hacia la libertad no se puede comprender sin la difusi\u00f3n del mensaje cristiano. Por eso, ser\u00eda un error ignorar su inspiraci\u00f3n cristiana, pero tambi\u00e9n una negligencia no desarrollar una concepci\u00f3n de la libertad que se encuentre a la altura de los anhelos y desaf\u00edos de nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tercer cap\u00edtulo vuelve sobre el trabajo, previamente se\u00f1alado como clave para la definici\u00f3n de la secularidad. El trabajo ha experimentado numerosos cambios en los \u00faltimos siglos y adquirido un especial protagonismo, pero la reivindicaci\u00f3n del trabajo frente a la contemplaci\u00f3n ha estado unido con frecuencia a una concepci\u00f3n problem\u00e1tica de su lugar en la vida humana y en la sociedad, en la que se enfrentaba con esta \u00faltima y acababa convertido en un objeto de intercambio. Pero \u00bfc\u00f3mo entender el lugar del trabajo en la vida cristiana? Si, a la luz de la revelaci\u00f3n, aceptamos que la naturaleza humana ha sido en Jesucristo un cauce para que Dios se revele y trabajar forma parte de esa naturaleza, cabe reformular esa pregunta en esta otra: \u00bfqu\u00e9 revela de Dios y de su relaci\u00f3n con el hombre la exigencia humana de trabajar? Y es que el mismo Cristo dice de s\u00ed mismo que, como su Padre trabaja siempre, tambi\u00e9n \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para san Josemar\u00eda la dignidad del trabajo humano est\u00e1 fundada en el Amor y es a la luz del Amor como este debe ser comprendido. Se trata, eso s\u00ed, de un amor que es un don, pero que puede ser costoso. La relaci\u00f3n entre trabajo, esfuerzo y amor es iluminada en la ense\u00f1anza de san Josemar\u00eda mediante un descubrimiento particular: su experiencia alegre pero costosa de que en la Misa participaba en un trabajo divino. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el trabajo debe verse a la luz del amor, no puede entonces separarse de ese amor de Cristo que se entrega al Padre por sus hermanos, los hombres. El contraste entre la visi\u00f3n contempor\u00e1nea, con frecuencia corta y problem\u00e1tica, del trabajo humano y la gozosa convicci\u00f3n cristiana de su sentido profundo lo convierte en un camino privilegiado para acercarse a Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hegel y San Josemar\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vista a la luz del amor, la antigua oposici\u00f3n entre trabajo y contemplaci\u00f3n adquiere nuevos matices. Si la contemplaci\u00f3n es una visi\u00f3n amorosa, tambi\u00e9n el trabajo puede convertirse en contemplaci\u00f3n. Pero esto obliga a enfrentarse con algunos casos dif\u00edciles, que caso podr\u00edamos considerar casos l\u00edmite. Si la contemplaci\u00f3n implica tener a Dios en la mente, \u00bfc\u00f3mo hacerla compatible con el trabajo intelectual en el que la mente parece absorbida por su objeto? Es el tema del cuarto cap\u00edtulo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta pregunta nos obliga a pensar con m\u00e1s profundidad la naturaleza del trabajo y la de la oraci\u00f3n, en particular de la oraci\u00f3n contemplativa. Respecto del trabajo, la naturaleza intelectual de \u201ctodo\u201d trabajo humano, cuando se procura realizar con esmero y perfecci\u00f3n, es decir, cuando es una verdadera expresi\u00f3n de la persona que trabaja. Al mismo tiempo, la importancia del estudio y la formaci\u00f3n como exigencia para estar a la altura de las exigencias del trabajo. Cuando esto se comprende, es m\u00e1s f\u00e1cil descubrir que tambi\u00e9n el trabajo intelectual puede ser una forma de contemplaci\u00f3n, que tiene su propia naturaleza y unas reglas que derivan de ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u00faltimo cap\u00edtulo retoma la cuesti\u00f3n de la secularidad y sus diversas dimensiones presentando un di\u00e1logo imaginario entre Hegel y san Josemar\u00eda. Puede parecer curioso reunir a dos personajes en apariencia tan dispares. Hegel, por una parte, el profesor de filosof\u00eda que se considera a s\u00ed mismo, al mismo tiempo, un fil\u00f3sofo cristiano y el m\u00e1ximo exponente del pensamiento moderno. Por otra, un sacerdote cristiano que ha renunciado a la vida acad\u00e9mica para abrir un camino de santidad en la Iglesia. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el autor de este libro, la convicci\u00f3n de que hab\u00eda una sinton\u00eda profunda y una tambi\u00e9n profunda divergencia entre ambos procede de mis a\u00f1os de carrera, cuando, de la mano del profesor Juan Cruz Cruz, conoc\u00ed el texto del discurso que, como rector de la Universidad de Berl\u00edn, pronunci\u00f3 en el tercer centenario de la Confesi\u00f3n de Augsburgo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La insistencia en el trabajo bien hecho y en la vida ordinaria como camino de santidad ha llevado a algunos a atribuir a la ense\u00f1anza de san Josemar\u00eda algunos tintes protestantes. Semejanzas y diferencias se aclaran si se compara con este discurso de Hegel una de las homil\u00edas m\u00e1s emblem\u00e1ticas de san Josemar\u00eda, la que pronunci\u00f3 en el campus de la Universidad de Navarra el 8 de octubre de 1967 y que fue publicada con el t\u00edtulo \u201cAmar al mundo apasionadamente\u201d. En ella se encuentra, en mi opini\u00f3n, una respuesta adecuada a la cr\u00edtica de Hegel al catolicismo y una rectificaci\u00f3n de una visi\u00f3n de la vida cristiana tan arraigada que parecen aceptar incluso algunos cat\u00f3licos, entre ellos algunos te\u00f3logos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hegel contrapone el cristianismo que conoci\u00f3 Lutero, af\u00edn a la interpretaci\u00f3n cat\u00f3lica de este, con el mundo antiguo. Con su habitual m\u00e9todo, presenta la sociedad antigua, con sus virtudes, como una indistinci\u00f3n entre lo santo y lo profano. En la familia, el trabajo y la pol\u00edtica, de cuya bondad nadie duda, se entreveran ambos aspectos sin que sea posible separarlos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cristianismo medieval, sin embargo, representa un desgarramiento entre lo sagrado y lo profano, que pervierte esas dimensiones espont\u00e1neas de la vida humana en virtud de los tres votos. El de castidad condena la familia. El de pobreza condena el trabajo productivo y ampara la holgazaner\u00eda del clero. Y el de obediencia, \u2014\u201ccorona de todos\u201d, seg\u00fan Hegel\u2014 condena el orden pol\u00edtico y reduce a los cristianos a servidumbre, consagrando el desprecio y el abandono de la vida humana que esta visi\u00f3n propicia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta concepci\u00f3n, Lutero representa la reconciliaci\u00f3n de lo sagrado y lo profano en un nivel m\u00e1s profundo que el de los paganos. La primera negaci\u00f3n que introduce el cristianismo medieval es superada mediante la segunda, que reconcilia lo sagrado con lo mundano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Josemar\u00eda no se refiere directamente a Hegel, pero parece reconocer el peligro que acompa\u00f1a a una visi\u00f3n errada del cristianismo. Amar al mundo apasionadamente es lo contrario de la condena de lo humano que Hegel denuncia. Por el contrario, no es cristiano considerar ni que la vida cristiana exige aislarse del mundo para insertarse en una sociolog\u00eda religiosa ajena a este ni que la \u00fanica intervenci\u00f3n posible del cristiano en el mundo es como representante de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La profundidad del debate solo se atisba cuando se cae en la cuenta de que tanto Hegel como san Josemar\u00eda exponen como clave de su concepci\u00f3n dos formas distintas de concebir la eucarist\u00eda. Mientras que la interpretaci\u00f3n hegeliana de Lutero no admite la presencia real de Cristo en la eucarist\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de la recepci\u00f3n subjetiva del sacramento, la visi\u00f3n cat\u00f3lica acepta esa presencia. Pero esto no es, como denuncia Hegel, una cosificaci\u00f3n de lo sagrado, sino una manifestaci\u00f3n de que el tiempo presente no es la patria definitiva. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, la presencia eucar\u00edstica no se presenta solo como un objeto externo de adoraci\u00f3n, sino como un s\u00edmbolo de la presencia de Cristo en el mundo, de su compa\u00f1\u00eda, y una exigencia de llevar a cabo una tarea todav\u00eda pendiente: instaurar todas las cosas en Cristo y adelantar su venida gloriosa, que conceder\u00e1 su pleno sentido al empe\u00f1o por convertir el universo y la ciudad de los hombres en el reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es infrecuente encontrar en ambientes eclesi\u00e1sticos cierta confusi\u00f3n acerca de la naturaleza de esos cristianos que podr\u00edamos llamar \u201ccorrientes\u201d, que ni pertenecen al clero ni se han sentido atra\u00eddos por la vida consagrada en ninguna de sus formas. 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