{"id":60188,"date":"2026-04-14T06:20:00","date_gmt":"2026-04-14T04:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=60188"},"modified":"2026-04-13T11:14:04","modified_gmt":"2026-04-13T09:14:04","slug":"bajo-el-cielo-de-roma-conoci-la-universalidad-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/bajo-el-cielo-de-roma-conoci-la-universalidad-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"Bajo el cielo de Roma conoc\u00ed la universalidad de la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">El cielo y la tierra parecen juntarse a las puertas de la bas\u00edlica, a pocos minutos de\u00a0 empezar los oficios. El \u00faltimo rayo de sol de la tarde ba\u00f1a con su brillo anaranjado a\u00a0cientos de chicos arrodillados, muchos con camisa y corbata. Las luces del templo se apagan, siendo solemnemente reemplazadas por las velas. Jes\u00fas va a resucitar esta\u00a0noche, y Roma ya lo sabe: se prepara para celebrarlo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta escena se produce en Santa Mar\u00eda del Ara Coeli, iglesia en lo alto de la colina\u00a0Capitolina. Est\u00e1 situada entre el Campidoglio, coraz\u00f3n del Imperio m\u00e1s grande y\u00a0exuberante de la Antig\u00fcedad Cl\u00e1sica, y el Altar de la Patria. Es una de las muchas iglesias donde\u00a0contemplar compungido el misterio de la pasi\u00f3n y festejar como un ni\u00f1o la\u00a0resurrecci\u00f3n. Su \u00fanica pega es la altura: tantas escaleras hay que subir que parece que,\u00a0si al acabar a\u00fan te quedan fuerzas, te plantas en el cielo con dos tramos m\u00e1s.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El centro de la Iglesia cat\u00f3lica es un lugar fundamental de peregrinaci\u00f3n y, especialmente, un sitio donde vivir la Semana Santa en comuni\u00f3n con todos los dem\u00e1s\u00a0cristianos. Desde el balc\u00f3n donde Le\u00f3n XIV reza el \u00c1ngelus hasta la tienda de rosarios en la que te cruzas con cardenales, pasando por las helader\u00edas en las que un \u00ab\u00bfqu\u00e9\u00a0 tal, p\u00e1ter, c\u00f3mo est\u00e1?\u00bb anticipa un gran postre y una conversaci\u00f3n a\u00fan mejor. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">J\u00f3venes y\u00a0 mayores se apretujan en torno al recorrido del papam\u00f3vil, guardando esas escenas con\u00a0cari\u00f1o toda la vida. Parecen una tonter\u00eda, pero no lo son. Tengo una foto con Francisco de hace dos a\u00f1os y s\u00e9 que no hay en mi familia nadie que no haya rezado por su\u00a0pontificado, en parte gracias a tener esa imagen enmarcada en el sal\u00f3n. A la Iglesia hay\u00a0que conocerla para quererla.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">C\u00f3mo no, una ciudad tan grande y con una cultura milenaria es capaz de reunir entre sus\u00a0muros un abanico muy amplio de movimientos. La diversidad del catolicismo es muy\u00a0edificante, sin duda. Pero, como bien coment\u00f3 un amigo m\u00edo, esto conlleva tambi\u00e9n su\u00a0respectivo abanico de sensibilidades. Mi humor p\u00edcaro e irreverente de joven cat\u00f3lico\u00a0espa\u00f1ol ha chocado varias veces con la decencia, el decoro y la geograf\u00eda, provocando\u00a0m\u00e1s situaciones inc\u00f3modas que risas. Ay, sin embargo, de esas conversaciones que han\u00a0salido bien: anda que no he conocido a 17 monjas de Guatemala que ahora estar\u00e1n\u00a0rezando por mis intenciones, o a un pastor de Armenia con el que insistimos en sacarnos\u00a0una foto.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En fin, Roma. Capital de un imperio que domin\u00f3 el pasado y cuna de un reino que vivir\u00e1 siempre. Donde, desde tiempos de C\u00e9sar y Trajano, el arte y la belleza han sido\u00a0m\u00e1xima y se han acabado encontrando a Dios, en el altar de cada iglesia y en el m\u00e1rmol\u00a0de cada monumento. Jes\u00fas ha resucitado, y en Roma ya lo saben, pues en todas partes no se escucha m\u00e1s que un alegre <em>Buona Pasqua<\/em>. En la urbe, la salvaci\u00f3n sigue siendo\u00a0 noticia y motivo para celebrar.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cielo y la tierra parecen juntarse a las puertas de la bas\u00edlica, a pocos minutos de\u00a0 empezar los oficios. El \u00faltimo rayo de sol de la tarde ba\u00f1a con su brillo anaranjado a\u00a0cientos de chicos arrodillados, muchos con camisa y corbata. Las luces del templo se apagan, siendo solemnemente reemplazadas por las velas. 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