{"id":58934,"date":"2026-03-03T06:00:00","date_gmt":"2026-03-03T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=58934"},"modified":"2026-03-02T16:20:49","modified_gmt":"2026-03-02T15:20:49","slug":"el-dialogo-de-dios-oferta-de-amistad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/el-dialogo-de-dios-oferta-de-amistad\/","title":{"rendered":"El di\u00e1logo de Dios:\u00a0oferta de amistad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy se nos habla frecuentemente de la acogida, la escucha y el di\u00e1logo. En este contexto, \u00bfqu\u00e9 significado puede tener el que Le\u00f3n XIV nos invite, tras el A\u00f1o jubilar, a <em>\u201credescubrir el Vaticano II\u201d<\/em> en sus documentos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juan Pablo II afirm\u00f3 que este Concilio es<em>\u201cla gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX\u201d<\/em>. En continuidad con sus predecesores cercanos, Le\u00f3n XIV ha dicho que el <a href=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/PapaGiovanni_XXIII_durante_il_Concilio_Vaticano_II_Lothar_Wolleh-2.jpeg\" type=\"attachment\" id=\"46375\">Vaticano II<\/a> sigue siendo \u201c<em>la estrella polar<\/em>\u201d del camino de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfNo ser\u00e1, entonces, que el Concilio nos ilumina acerca de c\u00f3mo ha sido la acogida, la escucha y el di\u00e1logo por parte de Dios con nosotros? \u00bfNo ser\u00e1 que nos gu\u00eda para acoger lo que el Se\u00f1or nos quiere revelar, de modo que podamos acertar en nuestro camino, siendo sal y luz para la humanidad?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El Concilio Vaticano II, una nueva aurora<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su catequesis introductoria (cfr. <em>Audiencia general<\/em> 7-I-2026), el Papa Prevost ha se\u00f1alado c\u00f3mo, apoyado en la rica reflexi\u00f3n b\u00edblica, teol\u00f3gica y lit\u00fargica que hab\u00eda atravesado el siglo XX, <em>\u201cel&nbsp;Concilio Vaticano II ha redescubierto el rostro de Dios como Padre que, en Cristo, nos llama a ser sus hijos\u201d<\/em>(cfr. <em>Dei Verbum<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed mismo, \u201c<em>ha mirado a la Iglesia a la luz del Cristo, luz de las gentes, como misterio de comuni\u00f3n y sacramento de unidad entre Dios y su pueblo<\/em>\u201d (cfr. <em>Lumen gentium<\/em>); \u201c<em>ha iniciado una importante reforma lit\u00fargica poniendo en el centro el misterio de la salvaci\u00f3n y la participaci\u00f3n activa y consciente de todo el Pueblo de Dios<\/em> (<em>Sacrosanctum concilium<\/em>).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la vez, el Vaticano II, que Juan XXIII consider\u00f3 como una nueva aurora para la Iglesia, nos ha impulsado a \u201c<em>abrirnos al mundo y a acoger los cambios y los desaf\u00edos de la \u00e9poca moderna<\/em><em>en el di\u00e1logo y en la corresponsabilidad<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Papa Prevost ha subrayado que, gracias al Concilio Vaticano II y siguiendo las orientaciones de san Pablo VI, <em>\u201cla Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio\u201d<\/em> (<em>Ecclesiam suam<\/em>, 34). Un di\u00e1logo que se extiende por medio del ecumenismo, del di\u00e1logo interreligioso y con las personas de buena voluntad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Amigos llamados a la oraci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ilustrar ese di\u00e1logo, comenz\u00f3 Le\u00f3n XIV por la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\" type=\"link\" id=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html\">Dei Verbum<\/a><\/em> sobre la divina Revelaci\u00f3n (cfr. <em>Audiencia general<\/em>, 14-I-2026). Por medio de la Revelaci\u00f3n, Dios ha querido instaurar un di\u00e1logo con la humanidad, llamando a cada uno, como un Padre a la amistad y a la intimidad con \u00c9l (cfr. Jn 15, 15).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya desde el principio del mundo, Dios se ofrece al di\u00e1logo con nuestros primeros padres. A lo largo de la historia de la salvaci\u00f3n, instaura de modo gratuito una Alianza con la humanidad. \u201c<em>Con la venida del Hijo en la carne humana, la Alianza se abre a su fin \u00faltimo: en Jes\u00fas, Dios nos hace hijos y nos llama a hacernos semejantes a \u00c9l a pesar de nuestra fr\u00e1gil humanidad<\/em>\u201d.De esta manera nos ofrece la semejanza con Dios no por el pecado (cfr. Gn 3, 5), sino en la uni\u00f3n con su Hijo hecho carne.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed apunta el Papa: \u201c<em>La Revelaci\u00f3n de Dios, por tanto, posee el car\u00e1cter dial\u00f3gico de la amistad y, como sucede en la experiencia de la amistad humana, no soporta el mutismo, sino que se alimenta del intercambio de palabras verdaderas<\/em>\u201d. <em>\u201cDios. nos habla\u201d<\/em>, dice el Concilio. Esto, en el caso de Dios, significa que no solo comparte informaciones y noticias, sino que nos revela quienes somos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ah\u00ed deduce Le\u00f3n XIV la necesidad de <em>la oraci\u00f3n<\/em>, en la que cultivamos la amistad con el Se\u00f1or. Tanto la oraci\u00f3n <em>lit\u00fargica y comunitaria<\/em>, donde Dios nos habla por medio de la Iglesia, como la oraci\u00f3n <em>personal<\/em>, el di\u00e1logo de cada uno con Dios: \u201c<em>Durante la jornada y la semana del cristiano no puede faltar el tiempo dedicado a la oraci\u00f3n, a la meditaci\u00f3n y a la reflexi\u00f3n. Solo cuando hablamos&nbsp;\u2018con\u2019&nbsp;Dios podemos tambi\u00e9n hablar&nbsp;\u2018de\u2019&nbsp;\u00c9l<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Jes\u00fas, mediador y plenitud de la Revelaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Revelaci\u00f3n \u2013explic\u00f3 el mi\u00e9rcoles siguiente (cfr. <em>Audiencia general<\/em> 21-I-2026)\u2013 no solo comunica ideas (tal como interpret\u00f3 cierta tendencia de signo racionalista en los \u00faltimos siglos); sino que comparte una historia y llama a la comuni\u00f3n personal con Dios. Esto se realiza plenamente en Jesucristo: <em>\u201cLa verdad \u00edntima acerca de la salvaci\u00f3n humana se nos manifiesta por la revelaci\u00f3n en Cristo, que es a un tiempo mediador y plenitud de toda la revelaci\u00f3n\u201d<\/em> (<em>Dei Verbum, <\/em>2).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, en palabras de Le\u00f3n XIV, \u201c<em>Jes\u00fas nos revela al Padre involucr\u00e1ndonos en su propia relaci\u00f3n con \u00c9l<\/em>\u201d. As\u00ed llegamos a conocer a Dios \u201c<em>del mismo modo en que somos conocidos por \u00c9l<\/em>\u201d. Y se nos manifiesta nuestra verdadera identidad: somos hijos de Dios, creados a imagen de su Hijo, el Verbo divino, y llamados a una vida plena en \u00c9l. Nosotros \u2013por el Bautismo\u2013 somos hechos hijos adoptivos (cfr. G\u00e1latas 4, 5) de Dios. (As\u00ed es, somos hechos hijos por adopci\u00f3n, no por naturaleza como es Cristo, aunque esta \u201cadopci\u00f3n\u201d, es muy distinta de la humana, que es solo un proceso legal mediante el cual alguien adquiere un parentesco y se convierte en sujeto de ciertos derechos).\u00bfC\u00f3mo realiza Cristo esta revelaci\u00f3n del Padre? Precisamente lo hace \u201c<em>con su propia humanidad<\/em>\u201d y a lo largo de distintas etapas, que se completan con el env\u00edo del Esp\u00edritu Santo (cfr. <em>Dei Verbum,<\/em> 4). Esto, se\u00f1ala el Papa, significa que no podemos conocerle si le quitamos a Jes\u00fas algo de su humanidad, pues esta no disminuye en nada su ser divino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Subraya que lo que nos salva y nos convoca no son solo la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, sino \u201c<em>su persona misma\u2019: el Se\u00f1or que se encarna, nace, sana, ense\u00f1a, sufre, muere, resucita y permanece entre nosotros<\/em>\u201d. Por eso, \u201c<em>para honrar la grandeza de la Encarnaci\u00f3n, no basta con considerar a Jes\u00fas como el canal de transmisi\u00f3n de verdades intelectuales<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La Sagrada Escritura y la Tradici\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mi\u00e9rcoles 28 de enero, Le\u00f3n XIV expuso la relaci\u00f3n entre la Sagrada Escritura y la Tradici\u00f3n de la Iglesia. El Concilio las presenta como dos cauces que proceden de una misma fuente y tienden a un mismo fin (cfr. <em>Dei Verbum<\/em>, 9). Por eso dicen los Padres, y recoge el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, que la Sagrada Escritura est\u00e1 escrita m\u00e1s en el coraz\u00f3n de la Iglesia que materialmente escrita. La Tradici\u00f3n \u201cprogresa\u201d en la Iglesia con la ayuda del Esp\u00edritu Santo (cfr. <em>Dei Verbum, <\/em>8).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esto sucede concretamente mediante la reflexi\u00f3n y el estudio de los creyentes, su experiencia a partir de la inteligencia de las cosas espirituales y sobre todo, con la predicaci\u00f3n de los sucesores de los ap\u00f3stoles (los obispos) (cfr.<em> Ib\u00eddem<\/em>).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En s\u00edntesis: <em>\u201cLa Iglesia, en su doctrina, en su vida y en su culto, perpet\u00faa y transmite a todas las generaciones todo lo que cree\u201d <\/em>(<em>Ib\u00eddem<\/em>). (En eso consiste, pues la Tradici\u00f3n: en que la Iglesia transmite, entrega todo lo que cree, lo que celebra y lo que vive; y en ese conjunto se transmite la Palabra de Dios).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las palabras del Papa: \u201c<em>La Palabra de Dios, por lo tanto, no est\u00e1 fosilizada, sino que es una realidad viva y org\u00e1nica que se desarrolla y crece en la Tradici\u00f3n. Esta \u00faltima, gracias al Esp\u00edritu Santo, la comprende en la riqueza de su verdad y la encarna en las coordenadas cambiantes de la historia<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este punto Le\u00f3n XIV evoca a san John Henry Newman cuando en su obra <em>El desarrollo de la doctrina cristiana <\/em>compara el cristianismo (como experiencia comunitaria o como doctrina) con la semilla viva que crece gracias a una fuerza vital interior (cfr. Mt 4, 26-29). Esto es, a\u00f1ade el Papa, el <em>\u201cdep\u00f3sito\u201d<\/em> del que habla san Pablo en sus cartas a Timoteo (cfr. 1 Timoteo&nbsp;6, 20; cfr.&nbsp;2 Timoteo&nbsp;1, 12-14; cfr. <em>Dei Verbum,<\/em> 10) y que ha de ser trasmitido fielmente en toda su integridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En suma, cabe concluir, la Palabra de Dios se transmite no solo en la Escritura sino en toda la Tradici\u00f3n y por tanto, en toda la vida de la Iglesia: doctrina, liturgia, orientaciones morales, etc. En efecto, la Palabra de Dios se expresa de diversos modos que forman como una sinfon\u00eda (es el tema de la \u201canalog\u00eda de la Palabra\u201d, cfr. <em>Verbum Domini,<\/em> 7). La Palabra y el Esp\u00edritu van siempre juntos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Palabra que alimenta la vida y el amor&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mi\u00e9rcoles 4 de febrero lo dedic\u00f3 Le\u00f3n XIV a la Sagrada Escritura como Palabra de Dios en palabras humanas. La Palabra de Dios (que no se reduce a palabras como las nuestras, sino que nos entrega una participaci\u00f3n de su misma vida) tambi\u00e9n utiliza lenguajes humanos<em>, <\/em>aunque los trasciende<em>.<\/em> Esto tiene algunas implicaciones importantes (pues no es un lenguaje s\u00f3lo divino ni solo humano).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, quelos autores humanos no son instrumentos pasivos del Esp\u00edritu Santo, sino\u201c<em>verdaderos autores<\/em>\u201d de los libros sagrados (cfr. <em>Dei Verbum,<\/em> 11), lo cual hace m\u00e1s grande y perfecta la inspiraci\u00f3n divina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, a la hora de interpretar esos textos, no se puede prescindir del ambiente hist\u00f3rico en que fueron escritos y de las diversas formas literarias utilizadas. (Es lo que suele relacionarse con el \u201csentido literal\u201d). Si esto no se hiciera, se correr\u00eda \u201c<em>el riesgo de dar lugar a lecturas fundamentalistas o espiritualistas de la Escritura, que traicionan su significado<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este principio de que la Revelaci\u00f3n cuenta con el lenguaje humano vale tambi\u00e9n para el anuncio de la Palabra de Dios: \u201c<em>si [este anuncio de la fe] pierde contacto con la realidad, con las esperanzas y los sufrimientos de los hombres, si utiliza un lenguaje incomprensible, poco comunicativo o anacr\u00f3nico, resulta ineficaz<\/em>\u201d. De ah\u00ed que en cada \u00e9poca debamos volver a proponer la Palabra de Dios con <em>lenguajes nuevos<\/em> (cfr. <em>Evangelii gaudium,<\/em> 11).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En segundo lugar, tambi\u00e9n es reductiva \u201c<em>una lectura de la Escritura que descuida su origen divino y termina entendi\u00e9ndola como una mera ense\u00f1anza humana<\/em>\u201d, como algo que debe estudiarse simplemente desde un punto de vista t\u00e9cnico o como s\u00f3lo \u201cun texto del pasado\u201d (cfr. Benedicto XVI, <em>Verbum Domini<\/em>, 35).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto puede evitarse en el contexto de la liturgia, que procura hablar a los creyentes de hoy, tocar su vida presente con sus problem\u00e1ticas, iluminar su conducta y las decisiones que tienen que asumir. Pero solamente es posible cuando el creyente lee e interpreta los textos sagrados bajo la gu\u00eda del mismo Esp\u00edritu que los inspir\u00f3 (cfr. <em>Dei Verbum<\/em>, 12).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este sentido, a\u00f1ade el Papa, \u201c<em>la Escritura sirve para alimentar la vida y la caridad de los creyentes, pero (\u2026) incluso abrazando todas las dimensiones de la vida y de la realidad, las trasciende<\/em>\u201d. Por eso \u201c<em>no se puede reducir a mero mensaje filantr\u00f3pico o social, sino que es anuncio alegre de la vida plena y eterna, que Dios nos ha donado en Jes\u00fas<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Palabra de Dios y vida de la Iglesia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la quinta y \u00faltima catequesis sobre la <em>Dei Verbum (cfr. Audiencia general, 11-II-2026) <\/em>Le\u00f3n XIV explic\u00f3 la relaci\u00f3n entre la Palabra de Dios y la Iglesia. Ella siempre ha venerado las Escrituras como lugar de encuentro con Dios, adem\u00e1s de la Eucarist\u00eda y la Tradici\u00f3n con regla de la fe. M\u00e1s a\u00fan<em>\u201cel lugar originario de la interpretaci\u00f3n escritur\u00edstica es la vida de la Iglesia\u201d<\/em> (<em>Verbum Domini,<\/em> n. 29).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la revelaci\u00f3n es un di\u00e1logo en el que Dios habla a los hombres como amigos (<em>Dei Verbum<\/em>, 2), sobre todo en la oraci\u00f3n, la Sagrada Escritura fortalece la comunidad cristiana. Y por ello, \u201c<em>el amor por las Sagradas Escrituras y la familiaridad con ellas deben guiar a quien ejerce el ministerio de la Palabra: obispos, sacerdotes, di\u00e1conos, catequistas<\/em>\u201d, adem\u00e1s de situarse en el centro del trabajo de quienes se dedican a las ciencias b\u00edblicas y en general a la Teolog\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Sagrada Escritura, se\u00f1ala Le\u00f3n XIV, alimenta la fe, impulsa la misi\u00f3n en cada cristiano y en la Iglesia en su conjunto, y sacia nuestra sed de sentido y de verdad. \u201c<em>Viviendo en la Iglesia se aprende que la Sagrada Escritura se refiere totalmente a Jesucristo, y se experimenta que esta es la raz\u00f3n profunda de su valor y su potencia. Cristo es la Palabra viviente del Padre, el Verbo de Dios hecho carne<\/em>\u201d. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy se nos habla frecuentemente de la acogida, la escucha y el di\u00e1logo. 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