{"id":58482,"date":"2026-02-17T10:11:14","date_gmt":"2026-02-17T09:11:14","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=58482"},"modified":"2026-02-20T10:32:52","modified_gmt":"2026-02-20T09:32:52","slug":"los-santos-padres-de-la-iglesia-en-salida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/los-santos-padres-de-la-iglesia-en-salida\/","title":{"rendered":"Los santos padres de la Iglesia en salida"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La imagen de una \u00abIglesia en salida\u00bb misionera, promovida y popularizada por el Papa Francisco (<em>Evangelli Gaudium<\/em> nn. 20-24), tiene un origen hist\u00f3rico preciso. Surgi\u00f3 hace poco m\u00e1s de sesenta a\u00f1os cuando se preparaba \u00abla hoja de ruta\u00bb del Concilio Vaticano II. Interpretando el deseo manifestado por el Papa san Juan XXIII de que la Iglesia se abriera al mundo, el cardenal belga Leo Suenens (1904-1996), en una aplaudida intervenci\u00f3n en el Aula conciliar (4 de diciembre de 1962), introdujo la expresi\u00f3n \u00ab<em>Ecclesia ad extra<\/em>\u00bb. \u00c9l propon\u00eda que el Concilio \u00absobre la Iglesia\u00bb tratara tambi\u00e9n sobre su misi\u00f3n en el mundo. La idea fue acogida por los obispos y dio como fruto, al final del Vaticano II (1965), un documento \u00fanico: la Constituci\u00f3n Pastoral <em>Gaudium et Spes<\/em> (GS).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este documento \u00ab<em>sobre la Iglesia en el mundo actual<\/em>\u00bb dice que el ejemplo de los pastores, junto con los fieles y religiosos, muestra al mundo el aut\u00e9ntico rostro de la Iglesia, cuyo testimonio tanto necesita (GS 43). Con estas l\u00edneas quiero evocar brevemente las figuras de seis pastores santos de la Iglesia del Postconcilio, cuya vida y pensamiento guardan una estrecha relaci\u00f3n con la ense\u00f1anza de la GS. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se trata de dos Papas (san Pablo VI y san Juan Pablo II), tres prelados (los santos Josemar\u00eda Escriv\u00e1 y Oscar Romero, y el beato Eduardo Pironio) y un superior religioso (el Padre Pedro Arrupe, SJ). Este \u00faltimo, en proceso de beatificaci\u00f3n. Todos son coet\u00e1neos, la mayor\u00eda se conocieron personalmente y algunos fueron grandes amigos. Cada uno de ellos supo leer la Constituci\u00f3n Pastoral con una mirada personal y extraer de ella valiosas orientaciones, siempre al servicio del Pueblo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Pablo VI y Juan Pablo II: Papas de la <\/strong><strong><em>Gaudium et Spes<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es verdad que la Constituci\u00f3n Pastoral es el documento querido expresamente por san Juan XXIII. Pero se debe a su sucesor, <strong><em>san Pablo VI<\/em><\/strong> (1897-1978), la concepci\u00f3n, gestaci\u00f3n y alumbramiento de GS, tras su largo y complejo proceso de elaboraci\u00f3n. No figuraba entre los esquemas preparados para el Concilio. Le dieron un respaldo decisivo las palabras del \u00absabio timonel\u00bb del Vaticano II (Francisco) a los Padres conciliares, al comienzo y final de los dos \u00faltimos per\u00edodos de sesiones. Tambi\u00e9n, desde fuera del Concilio, contribuyeron a su promulgaci\u00f3n la enc\u00edclica <em>Eclesiam Suam<\/em> (1964) y el c\u00e9lebre discurso de Pablo VI ante la ONU (1965). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Present\u00e1ndose como portavoz de la Iglesia y \u00abexperto en humanidad\u00bb, ante los representantes de todos los pa\u00edses, en aquel discurso el Papa les trasmiti\u00f3 el reconocimiento de su trabajo. Y tend\u00eda la mano a todos para colaborar juntos en \u00ablos caminos de la historia y los destinos del mundo\u00bb por el bien de la persona y de la comunidad de los pueblos. \u00ab\u00a1Nunca como hoy -dijo-, en una \u00e9poca de tanto progreso humano, se ha hecho tan necesario apelar a la conciencia moral del hombre!\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo VI fue tambi\u00e9n el impulsor de la recepci\u00f3n inicial de la Constituci\u00f3n Pastoral. Desde su solemne <em>Mensaje de clausura del Vaticano II<\/em>, \u00e9l vio plasmada en su antropolog\u00eda teol\u00f3gica la base de un <em>nuevo humanismo<\/em>, con el que se identificaba plenamente. En efecto, en aquel \u00faltimo mensaje resumi\u00f3 de este modo lo descubierto por el Concilio:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez nunca como en este S\u00ednodo la Iglesia ha sentido la necesidad de conocer la sociedad que la rodea, de acercarse a ella, de comprenderla, de penetrar en ella, servirla y transmitirle el mensaje del Evangelio y de aproximarse a ella sigui\u00e9ndola en su r\u00e1pido y continuo cambio [cf. GS 4-8]\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia, reunida en el Concilio, ha dirigido realmente su atenci\u00f3n \u2013adem\u00e1s de hacia s\u00ed misma y la relaci\u00f3n que la une con Dios\u2013 hacia el hombre, el hombre tal como se presenta actualmente\u2026 Todo el hombre fenom\u00e9nico \u2013por utilizar una expresi\u00f3n reciente\u2013, revestido de sus innumerables circunstancias, se ha presentado ante los Padres conciliares, tambi\u00e9n ellos hombres&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los a\u00f1os del inmediato postconcilio no fueron f\u00e1ciles para Pablo VI. Diversas circunstancias le causaron pesar y preocupaci\u00f3n. A pesar de ello, no fue el hombre circunspecto que algunos han imaginado. En una audiencia obsequi\u00f3 a un grupo de sacerdotes el libro con las meditaciones del retiro que uno de los redactores de GS (B. H\u00e4ring) hab\u00eda predicado a la Curia romana (1964). Y, coment\u00f3: \u00abSe vende muy bien. Todos quieren saber c\u00f3mo se hace para convertir al Papa\u00bb. Convencido de la necesidad del di\u00e1logo de la Iglesia con el mundo, en su magisterio desarroll\u00f3 algunos de los principales temas esbozados en la Segunda Parte de la Constituci\u00f3n Pastoral: el matrimonio (<em>Humanae Vitae<\/em>), la cultura (<em>Evangelii Nuntiandi<\/em>) y el desarrollo econ\u00f3mico y social (<em>Populorum Progressio<\/em>).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer Papa polaco, <strong><em>san Juan Pablo II<\/em><\/strong> (1920-2005), fue uno de los protagonistas m\u00e1s destacados del Vaticano II. Particip\u00f3 activamente en sus cuatro per\u00edodos de sesiones y trabaj\u00f3 directamente en el proceso de elaboraci\u00f3n de su \u00abparticularmente querida\u00bb Constituci\u00f3n Pastoral. De hecho, antes de empezar la \u00faltima etapa del Concilio, Karol Wojtyla form\u00f3 parte del grupo encargado de realizar el nuevo esquema sobre la Iglesia en el mundo actual. Dej\u00f3 su huella personal, sobre todo, en la redacci\u00f3n de su \u00abExposici\u00f3n preliminar\u00bb, y en el cap\u00edtulo sobre la \u00abmisi\u00f3n de la Iglesia en el mundo\u00bb, que condensa el tema de todo el documento, y con el que se cierra su primera parte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras el fugaz pontificado de Juan Pablo I (1978), el cardenal Wojtyla fue elegido su sucesor con s\u00f3lo 58 a\u00f1os. Desde el comienzo, las ense\u00f1anzas de GS inspiraron todo su ministerio petrino, como \u00e9l mismo tuvo oportunidad de reconocer en varias ocasiones. Por ejemplo, al conmemorar el trig\u00e9simo aniversario de la Constituci\u00f3n pastoral: \u00abPrecisamente el \u00edntimo conocimiento de la g\u00e9nesis de <em>Gaudium et Spes<\/em> me ha permitido apreciar a fondo su valor prof\u00e9tico y asumir ampliamente sus contenidos en mi magisterio, ya desde la primera enc\u00edclica, la <em>Redemptor hominis<\/em>\u00bb<em>.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este documento program\u00e1tico, recogiendo el legado de la Constituci\u00f3n Pastoral, Juan Pablo II vinculaba estrechamente la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo y el destino de la humanidad a la luz de Cristo Redentor crucificado y resucitado (RH 14; GS 10).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El grave atentado que sufri\u00f3 el 13 de mayo de 1981 en la plaza de san Pedro solamente interrumpi\u00f3 temporalmente su presencia p\u00fablica. Un grupo de peregrinos polacos le visit\u00f3 durante su convalecencia. Le pidieron que se cuidara mucho y que no viajara tanto. Juan Pablo II coment\u00f3 que su misi\u00f3n era estar con todos. Entonces una compatriota le dijo que rezaban por Su Santidad. Sonriente, el Papa le respondi\u00f3: \u00abse lo agradezco mucho. Tambi\u00e9n a m\u00ed me preocupa <em>mi<\/em> <em>santidad<\/em>\u00bb. Pronto reemprendi\u00f3 con energ\u00eda renovada los compromisos diarios, su ense\u00f1anza magisterial y sus continuos viajes apost\u00f3licos como Pastor de la Iglesia universal. En su largo pontificado, la carism\u00e1tica personalidad de san Juan Pablo II traspas\u00f3 las fronteras de la Iglesia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los temas de la defensa de la dignidad y los derechos de la persona humana (<em>Evangelium Vitae<\/em>), del matrimonio y la familia (<em>Familiaris Consortio<\/em>), del di\u00e1logo intercultural e interreligioso (<em>Fides et Ratio<\/em>, <em>Redemptoris Missio<\/em>), de la justicia econ\u00f3mica y social (<em>Sollicitudo rei Socialis, Centesimus Annus<\/em>), de la construcci\u00f3n de la comunidad de los pueblos y de la paz en el mundo, constituyeron los pilares b\u00e1sicos en su misi\u00f3n de llevar a la Iglesia hacia el nuevo milenio. Para el \u00faltimo a\u00f1o de preparaci\u00f3n de tal evento (1999), san Juan Pablo II escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un interrogante fundamental debe plantearse tambi\u00e9n sobre el estilo de las relaciones entre la Iglesia y el mundo. Las directrices conciliares \u2013presentes en la <em>Gaudium et Spes<\/em> y en otros documentos\u2013 de un di\u00e1logo abierto, respetuoso y cordial, acompa\u00f1ado sin embargo por un atento discernimiento y por el valiente testimonio de la verdad, siguen siendo v\u00e1lidas y nos llaman a un compromiso ulterior (<em>Tertio Millennio Adveniente<\/em> 36).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Mons. Escriv\u00e1 y el card. Pironio: Pastores del apostolado en el mundo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contempor\u00e1neo y amigo personal tanto de Pablo VI -su \u00abmano amiga\u00bb-, como del card. Wojtyla, el fundador y primer Presidente\u00a0del Opus Dei, <strong><em>san Josemar\u00eda Escriv\u00e1 <\/em><\/strong>(1902-1975), fue un ferviente impulsor de la presencia activa de la Iglesia en medio de las realidades temporales. En su memorable \u00ab<em>homil\u00eda del Campus<\/em>\u00bb (1967) dijo a los miles de profesores y alumnos de la <em>Universidad de Navarra<\/em> que asist\u00edan a la eucarist\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No lo dud\u00e9is, hijos m\u00edos: cualquier modo de evasi\u00f3n de las honestas realidades diarias es para vosotros, hombres y mujeres del mundo, cosa opuesta a la voluntad de Dios. Por el contrario, deb\u00e9is comprender ahora \u2014con una nueva claridad\u2014 que Dios os llama a servirle en y desde las tareas civiles, materiales, seculares de la vida humana: en un laboratorio, en el quir\u00f3fano de un hospital, en el cuartel, en la c\u00e1tedra universitaria, en la f\u00e1brica, en el taller, en el campo, en el hogar de familia y en todo el inmenso panorama del trabajo, Dios nos espera cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Papa Francisco le ha reconocido como un \u00abprecursor del Vaticano II\u00bb. Mons. Escriv\u00e1 acogi\u00f3 con alegr\u00eda la convocatoria del Concilio y sigui\u00f3 de cerca su desarrollo. De un modo discreto, sin intervenir directamente en los trabajos del Vaticano II, los debates y varios documentos conciliares, entre ellos la GS, se hicieron eco de su espiritualidad. Entrevistado por el diario <em>The New York Times<\/em> (7 de diciembre de 1966) sobre el significado del Concilio, san Josemar\u00eda lo consideraba un acontecimiento del Esp\u00edritu para nuestro tiempo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se hab\u00eda puesto en marcha un \u00abgran movimiento de renovaci\u00f3n\u00bb fruto de su acci\u00f3n vivificadora en el mundo. \u00abLeyendo los decretos del Concilio Vaticano II se ve claramente que parte importante de esa renovaci\u00f3n ha sido precisamente la revaloraci\u00f3n del trabajo ordinario y de la dignidad de la vocaci\u00f3n del cristiano que vive y trabaja en el mundo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los que conocieron de cerca al fundador del Opus Dei dan fe de la intensa vida de oraci\u00f3n de este santo \u00abcon los pies en la tierra\u00bb. Cuando tuvo noticia de que se hab\u00eda extendido el bulo de que le hab\u00edan visto levitar en la capilla, se limit\u00f3 a comentar con buen humor que eso ser\u00eda un gran milagro porque \u00e9l estaba demasiado gordo\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de la defensa de la dignidad de la persona humana, muchos de los escritos y alocuciones de Mons. Escriv\u00e1, abordan cuestiones centrales de la Constituci\u00f3n Pastoral. Entre las principales, hay que destacar la justa libertad de la persona, y el valor del trabajo (Primera Parte); la dignidad del matrimonio y la familia, y el encuentro entre la fe y la cultura (Segunda Parte). Con motivo de su canonizaci\u00f3n (2002), Juan Pablo II resalt\u00f3 su pasi\u00f3n por el mundo y la fecundidad de sus ense\u00f1anzas para la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia: \u00abJosemar\u00eda Escriv\u00e1 comprendi\u00f3 m\u00e1s claramente que la misi\u00f3n de los bautizados consiste en elevar la cruz de Cristo sobre toda realidad humana y sinti\u00f3 surgir de su interior la apasionante llamada a evangelizar todos los ambientes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1s la figura del <strong><em>beato Card. Pironio<\/em><\/strong> (1920-1998) sea menos conocida fuera del \u00e1mbito eclesial. Sin embargo, seguramente fue \u00abuna de las mayores personalidades de la Iglesia del final del milenio\u00bb (card. C. M. Martini). Su compatriota y amigo, el Papa Francisco, le defini\u00f3 como un \u00abhumilde pastor seg\u00fan el esp\u00edritu del Concilio Vaticano\u00bb. Mons. Pironio fue un testigo presencial de aquel evento como perito y padre conciliar. Tuvo una intervenci\u00f3n oral en la discusi\u00f3n del esquema sobre el apostolado de los laicos y trabaj\u00f3 en varias comisiones. En 1964 present\u00f3 un escrito con observaciones al primer texto de la futura GS. Propon\u00eda que recogiera dos temas fundamentales para la misi\u00f3n de la Iglesia: la esperanza y la paz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La respuesta de la Iglesia se encuentra en la genuina noci\u00f3n de \u00abla esperanza cristiana\u00bb y de \u00abuna paz verdadera e \u00edntegra\u00bb. La esperanza teol\u00f3gica \u2013virtud esencialmente din\u00e1mica y activa que tiende a las cosas celestiales edificando cristianamente la ciudad terrestre\u2013 deber\u00eda ser como el centro de toda la exposici\u00f3n en el esquema <em>Sobre la Iglesia en el mundo de hoy.<\/em> Y despu\u00e9s \u00abla paz verdadera\u00bb que supera todo sentido, y que es un acto interno de la caridad, efecto de la gracia santificante y fruto del Esp\u00edritu Santo que habita en nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El card. Pironio tambi\u00e9n fue un pionero de la acogida del Vaticano II por la Iglesia Latinoamericana, primero como secretario y presidente del CELAM y, despu\u00e9s, al frente de los dicasterios para los religiosos y para los laicos. Adem\u00e1s de ser \u00absacramento de Dios\u00bb como Cuerpo de Cristo y Templo del Esp\u00edritu, \u00e9l llamaba a la Iglesia \u00absacramento del mundo\u00bb: \u00abDistinta del mundo, la Iglesia se siente, sin embargo, insertada en \u00e9l como fermento y alma [cf. GS 40b], profundamente compenetrada con su suerte terrena, salvadoramente responsable de su destino\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal y como se enuncia al comienzo de Constituci\u00f3n Pastoral, el cardenal argentino comprendi\u00f3 que la Iglesia hace propios \u00ablos gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren\u00bb (GS 1) como encarnaci\u00f3n de Cristo. La respuesta de la Iglesia a los gozos y esperanzas de la humanidad fue el est\u00edmulo permanente del trabajo y ministerio de Mons. Pironio. \u00c9l crey\u00f3 en la actualidad prof\u00e9tica de GS y entendi\u00f3 que la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo tiene que ser plenamente humana para poder ser verdaderamente religiosa. Su sinton\u00eda con los j\u00f3venes hizo que fuera uno de los principales inspiradores de las \u00abJornadas mundiales de la Juventud\u00bb implantadas por Juan Pablo II.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta el final de su vida conserv\u00f3 un car\u00e1cter afectuoso y alegre. Su secretario personal (F. Verges) cuenta que poco antes de morir le hab\u00eda visitado un joven amigo a quien le susurr\u00f3: \u00abesta tarde ver\u00e9 a tu abuelita, \u00bfqu\u00e9 quer\u00e9s vos que le diga?\u00bb. Como un \u00abTestigo de la fe en la alegr\u00eda\u00bb (Juan Pablo II), el beato Pironio alent\u00f3 con entusiasmo, tanto a los pastores, como a los fieles laicos, a dar un testimonio cre\u00edble de esperanza.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Mons. Romero y el Padre Arrupe: Ap\u00f3stoles de la justicia social<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El profeta y m\u00e1rtir de los pobres, <strong><em>san Oscar A. Romero<\/em><\/strong> (1917-1980), fue canonizado el 14 de octubre de 2018 en la misma celebraci\u00f3n que el Papa Pablo VI. No particip\u00f3 en el Concilio, pero encarna a la perfecci\u00f3n la figura del obispo del Vaticano II. Como pastor que <em>sent\u00eda con la Iglesia<\/em> (su lema episcopal), \u00e9l se propuso que las ense\u00f1anzas del Vaticano II llegaran al pueblo, especialmente a trav\u00e9s de sus homil\u00edas dominicales. Recogiendo las esperanzas y angustias de los pobres, fue \u00abvoz de los sin voz\u00bb y se convirti\u00f3 en \u00abmicr\u00f3fono\u00bb de la Palabra que Dios para la Iglesia salvadore\u00f1a.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como los profetas, Mons. Romero elev\u00f3 su voz frente a los poderosos, denunciando la violencia y llamando a la justicia y a la reconciliaci\u00f3n. Este modo de proceder provoc\u00f3 graves acusaciones falsas contra su persona (meterse en pol\u00edtica, promover el comunismo). Son inolvidables las en\u00e9rgicas palabras que pronunci\u00f3 en la Catedral de San Salvador, la v\u00edspera de su asesinato, implorando en nombre de Dios el cese de la represi\u00f3n. \u00abAunque siga siendo una voz que clama en el desierto -dijo-, s\u00e9 que la Iglesia est\u00e1 haciendo el esfuerzo por cumplir con su misi\u00f3n\u00bb. Dio el supremo testimonio con su martirio, mientras celebraba la misa (24 de marzo 1980). A causa de su predicaci\u00f3n hab\u00eda recibido continuas amenazas. Era muy consciente de que su vida corr\u00eda peligro, pero superaba el miedo hasta con buen humor. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una religiosa mexicana (sor Luz Isabel Cueva), de la comunidad del hospital donde resid\u00eda el arzobispo cuando fue asesinado, cont\u00f3 la siguiente an\u00e9cdota. Una ma\u00f1ana, en el desayuno, les confes\u00f3 que casi no hab\u00eda dormido, porque hab\u00eda o\u00eddo fuertes pasos, \u00abcomo de botas militares\u00bb, en el techo de la casa. Y les dijo: \u00abAqu\u00ed tengo las pruebas\u00bb. \u00abPens\u00e1bamos que nos iba a mostrar balas o algo as\u00ed -recordaba la hermana-. Pero sac\u00f3 del bolsillo dos aguacates\u00bb. El ruido lo hab\u00edan producido al caer del \u00e1rbol sobre la uralita del tejado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la Constituci\u00f3n Pastoral, uno de los documentos conciliares m\u00e1s presentes en sus homil\u00edas, no s\u00f3lo adopt\u00f3 el lenguaje y la metodolog\u00eda, sino tambi\u00e9n sus principios y contenidos. El magisterio de GS, muchas veces a trav\u00e9s de su recepci\u00f3n en los documentos del CELAM (Medell\u00edn y Puebla), fue una referencia constante del pensamiento de Mons. Romero. Ya al comienzo de su ministerio pastoral como arzobispo, en la homil\u00eda del 6 de agosto de 1977, afirmaba:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia ha comprendido que viv\u00eda un poco de espaldas al mundo y se convierte para dialogar con el mundo. Y en el Concilio Vaticano II escribe toda una hermosa Constituci\u00f3n que se llama as\u00ed: la Iglesia en el mundo actual. La Iglesia no es una extra\u00f1a del mundo. Todo lo humano toca su coraz\u00f3n y ella siente que ha de convertirse a un di\u00e1logo m\u00e1s evidente con este mundo que le debe de interesar. Son ustedes, sobre todo los pobres, los que sufren, los que son atropellados, los marginados, los sin voz. Y la Iglesia se identifica con este mundo que sufre, pero no exclusivamente. Con todos los hombres que construyen el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los textos de la Constituci\u00f3n Pastoral fueron rele\u00eddos, meditados y puestos en pr\u00e1ctica durante los a\u00f1os de su episcopado, en un contexto sociopol\u00edtico y eclesial especialmente dif\u00edcil. En la exhortaci\u00f3n <em>Dilexi Te<\/em> (2025) el Papa Le\u00f3n XIV, ha recordado su testimonio como una exhortaci\u00f3n viva del amor de la Iglesia por los pobres<strong>: <\/strong>\u00ab\u00c9l sinti\u00f3 como propio el drama de la gran mayor\u00eda de sus fieles y los hizo el centro de su opci\u00f3n pastoral\u2026\u00bb (DT 89).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n le tocaron vivir tiempos muy duros al <strong><em>P. Pedro Arrupe<\/em><\/strong> (1907-1991), antiguo misionero jesuita en Jap\u00f3n. Entonces sufri\u00f3 personalmente, siendo un joven sacerdote y m\u00e9dico, el horror del bombardeo nuclear de Hiroshima al final de la Segunda Guerra Mundial. Fue elegido Superior General de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas pocos meses antes del comienzo de la \u00faltima etapa del Vaticano II (1965). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El P. Arrupe ten\u00eda una profunda espiritualidad y una extraordinaria capacidad de trabajo. Adem\u00e1s, pose\u00eda un fino sentido del humor. Su primer bi\u00f3grafo (P. M. Lamet), cuenta que la misma tarde de su designaci\u00f3n como sucesor de San Ignacio, preguntado por el hermano sacrist\u00e1n sobre la hora para celebrar la misa al d\u00eda siguiente, el neo-electo le respondi\u00f3 que \u00abmuy temprano\u00bb. Al sondear el jesuita si le parec\u00eda bien a las siete y media, \u00e9l sonriente le dijo: \u00abPor favor, hermano, no me parta la ma\u00f1ana\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de m\u00faltiples incomprensiones y conflictos, el P. Arrupe hizo propia y llev\u00f3 adelante la opci\u00f3n por la justicia, en total fidelidad a los or\u00edgenes de la Compa\u00f1\u00eda. Seg\u00fan \u00e9l, ese compromiso forma \u00abparte Integrante\u00bb de la tarea evangelizadora. En v\u00edsperas de sufrir la trombosis que lo paraliz\u00f3 hasta el final de su vida, lo explic\u00f3 en una conferencia en la <em>Universidad Cat\u00f3lica de Manila<\/em> (1981). La apuesta por \u00ab<em>El servicio de la fe y la promoci\u00f3n de la justicia<\/em>\u00bb lejos de traicionar el objeto fundacional de la misi\u00f3n de los jesuitas (<em>la defensa y propagaci\u00f3n de la fe<\/em>), respond\u00eda mejor \u00aba las necesidades presentes de la Iglesia y de la humanidad, a cuyo servicio estamos comprometidos por vocaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final del Concilio, el reci\u00e9n elegido General de la Compa\u00f1\u00eda tom\u00f3 la palabra ante los obispos al debatirse los esquemas de la <em>Gaudium et Spes<\/em> y del Decreto <em>Ad gentes<\/em>. Su primera intervenci\u00f3n se centr\u00f3 en la actitud de la Iglesia ante el fen\u00f3meno del ate\u00edsmo (GS 19-21). En la \u00faltima, despu\u00e9s de valorar positivamente la fundamentaci\u00f3n del esquema sobre la actividad misionera de la Iglesia, el P. Arrupe subrayaba la urgencia del apostolado misionero \u00abcomo el principal en la Iglesia\u00bb. Entre otras, hac\u00eda la siguiente propuesta:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que se entienda con m\u00e1s claridad, por profundas razones teol\u00f3gicas, la obligaci\u00f3n grav\u00edsima que recae sobre todo el Pueblo de Dios y sobre cada uno de sus miembros -de cualquier condici\u00f3n que sea- a saber, que tomen como suyo el quehacer misional en sus diferentes aspectos, de modo que todos se muevan a colaborar, la Palabra de Dios se difunda y \u00c9l sea glorificado (2Tes 3,1).&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de su participaci\u00f3n en el Vaticano II, el P. Arrupe se convirti\u00f3 en un \u00abprofeta de la renovaci\u00f3n conciliar\u00bb (P. H. Kolvenbach) durante los a\u00f1os del Postconcilio, al frente de los jesuitas y de la <em>Uni\u00f3n de Superiores Generales<\/em>. Por su arraigada espiritualidad y experiencia misionera \u00e9l estaba convencido de la urgencia de un di\u00e1logo fecundo de la Iglesia con el mundo contempor\u00e1neo. Los temas de la increencia, de la inculturaci\u00f3n y del compromiso con la justicia y la paz, figuraron entre sus constantes preocupaciones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Hacia el ecuador del siglo XXI<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Concilio Vaticano II ha mostrado el rostro de una Iglesia \u00abque desea abrir los brazos hacia la humanidad, hacerse eco de las esperanzas y de las angustias de los pueblos y colaborar en la construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s justa y m\u00e1s fraterna\u00bb. Lo ha recordado el Papa Le\u00f3n XIV, terminado el a\u00f1o jubilar, en la presentaci\u00f3n del ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio (<em>Audiencia general<\/em>, 7 de enero de 2026). Ahora \u00abestamos llamados a seguir siendo atentos int\u00e9rpretes de los signos de los tiempos, alegres anunciadores del Evangelio, valientes testigos de justicia y de paz\u00bb, ha subrayado.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin ocultar la polifon\u00eda de los acentos propios en su aproximaci\u00f3n a la GS de cada uno de los pastores rese\u00f1ados, resultan tambi\u00e9n evidentes varias convergencias entre todos ellos. Se pueden resaltar, en particular, las siguientes:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li><em>La apertura de la Iglesia al mundo<\/em>. Ello conlleva su disposici\u00f3n a entablar un di\u00e1logo cordial y cr\u00edtico a la vez, con un lenguaje pastoral, abandonando prejuicios y posiciones cerradas o defensivas.<\/li>\n\n\n\n<li><em>El valor de cada persona humana y su dignidad<\/em>. Forma parte de la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo la defensa del valor sagrado de la vida humana, sobre todo de los m\u00e1s vulnerables, contra cualquier amenaza.<\/li>\n\n\n\n<li><em>El reconocimiento de la justa autonom\u00eda de las realidades temporales<\/em>. La Iglesia se sit\u00faa en el mundo, no por encima o frente a \u00e9l. Ello implica un modo nuevo de hacerse presente en \u00e9l: no desde la imposici\u00f3n o las condenas, sino con una propuesta de esperanza y salvaci\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li><em>La disposici\u00f3n a un encuentro fecundo entre fe y cultura<\/em>. Para llevar adelante su misi\u00f3n pastoral, la Iglesia tiene que favorecer tanto la evangelizaci\u00f3n de las culturas, como la transmisi\u00f3n de la fe con los valores propios de cada cultura.&nbsp;<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El gran legado com\u00fan de estos santos pastores de la Iglesia es, sin duda, su condici\u00f3n de <em>modelos de santidad<\/em>. Todos ellos encarnan personalmente los cinco rasgos descritos por el Papa Francisco en el cap. 4 de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Gaudete et Exsultate<\/em> (2018) \u00absobre el llamado a la santidad en el mundo actual\u00bb. Es decir: 1) Fueron hombres de Dios, apoyados fielmente en \u00c9l; 2) rebosaban alegr\u00eda y sentido del humor; 3) evangelizaban con sus vidas; 4) eran conscientes de que el camino hacia la santidad se recorre acompa\u00f1ados; y 5) fueron hombres de oraci\u00f3n, que trataban asiduamente con Dios. Por eso creo que les corresponde con raz\u00f3n ser venerados hoy como los santos padres de la \u00abIglesia en salida\u00bb.<\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La imagen de una \u00abIglesia en salida\u00bb misionera, promovida y popularizada por el Papa Francisco (Evangelli Gaudium nn. 20-24), tiene un origen hist\u00f3rico preciso. Surgi\u00f3 hace poco m\u00e1s de sesenta a\u00f1os cuando se preparaba \u00abla hoja de ruta\u00bb del Concilio Vaticano II. 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