{"id":57050,"date":"2026-01-12T06:22:00","date_gmt":"2026-01-12T05:22:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=57050"},"modified":"2026-01-09T11:56:40","modified_gmt":"2026-01-09T10:56:40","slug":"por-que-no-debemos-salir-temprano-de-misa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/por-que-no-debemos-salir-temprano-de-misa\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 no debemos salir temprano de Misa (ni llegar tarde)"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 DD Emmons, OSV News<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al converso se le ha repetido repetidamente que la Misa, y en concreto recibir la Eucarist\u00eda, es el centro de la vida cat\u00f3lica, el acto supremo de adoraci\u00f3n, y que asistir a ella es una obligaci\u00f3n fundamental. \u00bfC\u00f3mo puede entonces un cat\u00f3lico perderse deliberadamente algo de ella? He aqu\u00ed una breve reflexi\u00f3n sobre el hecho de salir de Misa antes de que termine, o llegar tarde de forma habitual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al ver a alguien salir inmediatamente de la Sagrada Comuni\u00f3n, te preguntas si estar\u00e1 enfermo. \u00bfHabr\u00e1 una emergencia? Pero no, despu\u00e9s de un rato, te das cuenta de que la situaci\u00f3n no es infrecuente. Al igual que llegar tarde a misa habitualmente, puede ser descort\u00e9s, maleducado e irreverente, pero no es infrecuente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se escuch\u00f3 a una feligresa decir que su familia asist\u00eda a la Misa de las 11:15. No hay Misa de las 11:15. Explic\u00f3 entre risas que su familia siempre llegaba 15 minutos tarde, todos los domingos. \u00bfAcaso esta gente tambi\u00e9n llega siempre 15 minutos tarde a una cita con el m\u00e9dico o el dentista, o a la parada del autob\u00fas escolar?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Organizar nuestras vidas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el curso de los acontecimientos, parece extra\u00f1o que no podamos organizar nuestras vidas de tal manera que podamos asistir a la Misa en su totalidad. Es como si fu\u00e9ramos espectadores de una obra de teatro o un partido de b\u00e9isbol, y decidi\u00e9ramos llegar al final de la segunda entrada o irnos arbitrariamente antes de que termine el evento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el teatro o el partido, ni los actores ni los jugadores se van antes de que baje el tel\u00f3n o se haga el \u00faltimo out. De igual manera, est\u00e1n presentes cuando se sube el tel\u00f3n o se hace el primer lanzamiento. Durante la Misa, somos los jugadores; somos los participantes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfY ante un presidente, una reina o un Papa?<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si nos invitan a la presencia de un presidente, una reina o el Papa, \u00bfno llegar\u00edamos antes que el dignatario y nos quedar\u00edamos hasta que terminara la ceremonia? Es protocolo, respeto y buena educaci\u00f3n. \u00bfAcaso Dios, quien nos cre\u00f3 y dio su vida por nosotros, no merece el mismo respeto? \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si Jes\u00fas nos pidiera asistir a la \u00daltima Cena? \u00bfLlegar\u00edamos tarde o nos ir\u00edamos antes de que terminara?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cu\u00e1ndo comienza y termina la Misa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Misa comienza con la procesi\u00f3n de entrada y el himno. Termina con la despedida. Todo lo que ocurre entre medias es la Misa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se cuenta que, una ma\u00f1ana, durante la Misa, un sacerdote vio a una se\u00f1ora recibir la Sagrada Comuni\u00f3n y luego dirigirse al estacionamiento. El sacerdote envi\u00f3 a dos servidores con velas para que caminaran junto a ella, pues a\u00fan era un tabern\u00e1culo de Cristo. Dej\u00f3 de salir temprano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hubo un tiempo en la historia de la Iglesia en que la gente justificaba que su obligaci\u00f3n de asistir a la Misa se satisfac\u00eda si asist\u00edan al ofertorio, la consagraci\u00f3n y la sagrada Comuni\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Liturgia de la Palabra y liturgia eucar\u00edstica<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta idea fue eliminada con el Concilio Vaticano II. El \u2018Sacrosanctum Concilium\u2019 (Constituci\u00f3n de la Sagrada Liturgia) dice: \u201cLas dos partes que, en cierto sentido, componen la Misa, a saber, la liturgia de la palabra y la liturgia eucar\u00edstica, est\u00e1n tan estrechamente unidas entre s\u00ed que forman un solo acto de culto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por consiguiente, este sagrado Concilio exhorta encarecidamente a los pastores de almas a que, al instruir a los fieles, les ense\u00f1en con insistencia a participar en toda la Misa, especialmente los domingos y fiestas de precepto\u201d (n.\u00ba 56).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Asistir a Misa los domingos y fiestas de guardar<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico tambi\u00e9n afirma: \u201cLos domingos y dem\u00e1s fiestas de precepto, los fieles est\u00e1n obligados a asistir a la Misa\u201d (n.\u00ba 1247). Y el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n.\u00ba 2180, repite las mismas palabras del derecho can\u00f3nico sobre nuestra obligaci\u00f3n de asistir a la Misa. El primer precepto de la Iglesia Cat\u00f3lica tambi\u00e9n nos dice que estamos obligados a asistir a Misa los domingos y fiestas de precepto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hay ambig\u00fcedad aqu\u00ed. Ninguno de estos documentos insin\u00faa ni infiere remotamente que podamos llegar tarde o irnos temprano, ni que est\u00e9 bien perderse parte de la Misa. En palabras de Yogi Berra: \u201cNo se acaba hasta que se acaba\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Otras razones: preparaci\u00f3n y dar gracias<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dejando de lado los documentos y leyes de la Iglesia mencionados, existen otras razones para llegar puntualmente y permanecer hasta el final de la Misa. Esos momentos antes de la Misa, cuando entramos en este lugar sagrado, nos arrodillamos ante el trono de la gracia y reverenciamos a nuestro Dios misericordioso, son momentos para expresar nuestro amor. Este es un tiempo de preparaci\u00f3n personal para encontrarnos con Dios en la Eucarist\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Riesgo de trivializar<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asimismo, el tiempo despu\u00e9s de participar en la Sagrada Comuni\u00f3n es un momento especial de reflexi\u00f3n. Acabamos de recibir el cuerpo y la sangre de Cristo, y simplemente marcharnos es una burla a este glorioso tesoro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al llegar tarde o salir temprano, no s\u00f3lo trivializamos la presencia real de Jes\u00fas, no s\u00f3lo trivializamos la Eucarist\u00eda, sino que tambi\u00e9n perdemos la riqueza plena de la Misa. Tambi\u00e9n es un signo de mala educaci\u00f3n hacia el celebrante, los servidores, los ministros, todos aquellos que ayudan a orquestar la Misa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo que escribi\u00f3 san Juan Pablo II<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Juan Pablo II, en una carta apost\u00f3lica del 31 de mayo de 1998 titulada \u00abSobre la santificaci\u00f3n del D\u00eda del Se\u00f1or\u00bb, escribi\u00f3 lo siguiente. \u201cComo el primer testigo de la Resurrecci\u00f3n, los cristianos que se re\u00fanen cada domingo para experimentar y proclamar la presencia del Se\u00f1or Resucitado est\u00e1n llamados a evangelizar y dar testimonio en su vida diaria\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPor ello, la Oraci\u00f3n despu\u00e9s de la Comuni\u00f3n y el Rito de Conclusi\u00f3n \u2014la Bendici\u00f3n Final y la Despedida\u2014 necesitan ser mejor valorados y apreciados, para que todos los que han participado en la Eucarist\u00eda puedan llegar a un sentido m\u00e1s profundo de la responsabilidad que se les conf\u00eda\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los disc\u00edpulos de Ema\u00fas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cUna vez que la asamblea se dispersa, los disc\u00edpulos de Cristo regresan a su entorno cotidiano con el compromiso de hacer de toda su vida un don, un sacrificio espiritual agradable a Dios (cf. Rm 12,1).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se sienten en deuda con sus hermanos y hermanas por lo que han recibido en la celebraci\u00f3n, de manera similar a los disc\u00edpulos del camino de Ema\u00fas que, una vez que reconocieron a Cristo Resucitado \u2018en la fracci\u00f3n del pan\u2019 (cf. Lc 24,30-32), sintieron la necesidad de volver inmediatamente a compartir con los hermanos la alegr\u00eda del encuentro con el Se\u00f1or (cf. Lc 24,33-35)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sabemos que encontraremos a Cristo Resucitado en el santo sacrificio de la Misa. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos perdernos alguna parte?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2013 DD Emmons, OSV News Al converso se le ha repetido repetidamente que la Misa, y en concreto recibir la Eucarist\u00eda, es el centro de la vida cat\u00f3lica, el acto supremo de adoraci\u00f3n, y que asistir a ella es una obligaci\u00f3n fundamental. \u00bfC\u00f3mo puede entonces un cat\u00f3lico perderse deliberadamente algo de ella? 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