{"id":56905,"date":"2026-01-08T06:00:00","date_gmt":"2026-01-08T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=56905"},"modified":"2026-07-22T11:56:04","modified_gmt":"2026-07-22T09:56:04","slug":"un-universo-sin-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/un-universo-sin-dios\/","title":{"rendered":"Un universo sin Dios"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si pregunt\u00e1ramos qu\u00e9 autor y qu\u00e9 libro han moldeado m\u00e1s nuestra visi\u00f3n actual del cosmos, la respuesta ser\u00eda casi un\u00e1nime: Stephen Hawking y su c\u00e9lebre <em>Historia del tiempo<\/em>. Sin ser los primeros en hablar de cosmolog\u00eda, m\u00e1s de 25 millones de ejemplares vendidos respaldan a este fen\u00f3meno editorial y al f\u00edsico que lo escribi\u00f3. El objetivo declarado desde el comienzo es el de desentra\u00f1ar los misterios del universo con quienes se atreven a mirar m\u00e1s all\u00e1: <em>\u201c\u00bfde d\u00f3nde viene el universo? \u00bfC\u00f3mo y por qu\u00e9 empez\u00f3? \u00bfTendr\u00e1 un final, y, en caso afirmativo, c\u00f3mo ser\u00e1?\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde Arist\u00f3teles hasta la cosmolog\u00eda contempor\u00e1nea, desde la inmensidad del universo hasta la min\u00fascula escala de los quarks, Hawking nos gu\u00eda en un fascinante recorrido que va desde la singularidad inicial hasta los agujeros negros, intentando vislumbrar c\u00f3mo ser\u00eda ese Dios que lo cre\u00f3 todo. A lo largo del camino, el libro aborda temas tan diversos como espacio-tiempo, creaci\u00f3n, relatividad, indeterminaci\u00f3n, origen, destino, causalidad, libertad divina, creencias, principio antr\u00f3pico, ajuste fino, universo \u201csin frontera\u201d y tiempo imaginario. Todos ellos, impregnados de reflexiones filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas, requieren una lectura contextualizada, como la que propone <em>Stephen Hawking (1942-2018). Estudio cr\u00edtico de \u201cHistoria del tiempo: del big bang a los agujeros negros\u201d.<\/em> En esta obra se busca complementar desde la filosof\u00eda el trayecto que Hawking emprende desde la f\u00edsica cl\u00e1sica para atisbar el pensamiento de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Hip\u00f3tesis confirmadas e hip\u00f3tesis descartadas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La explicaci\u00f3n que ofrece Hawking sobre la imagen del universo seg\u00fan la f\u00edsica del siglo XX es cautivante. <em>Big bang<\/em>, expansi\u00f3n c\u00f3smica, condiciones iniciales y de contorno, singularidad, curvatura espacio-temporal, indeterminaci\u00f3n cu\u00e1ntica, subpart\u00edculas, fuerzas fundamentales, agujeros negros y hasta la famosa radiaci\u00f3n de Hawking est\u00e1n expuestos con claridad. Aunque tambi\u00e9n se presentan hip\u00f3tesis altamente especulativas que el tiempo ha dejado atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed funciona la ciencia: lanza hip\u00f3tesis nuevas apoy\u00e1ndose en lo cient\u00edficamente conocido. Sin embargo, la mayor\u00eda de estas hip\u00f3tesis no sobreviven al ser contrastadas con la realidad. Solo unas pocas privilegiadas prevalecen. Por eso, las ideas que Hawking expone en los \u00faltimos cap\u00edtulos de su libro han sido descartadas. Todas, salvo la que se refiere a la necesidad de buscar una teor\u00eda unificadora para las dos grandes teor\u00edas de la f\u00edsica: la relatividad general y la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aun as\u00ed, conviene no confundir esta unificaci\u00f3n de teor\u00edas con una \u201cteor\u00eda del todo\u201d. Hawking, sin embargo, aspira a una teor\u00eda f\u00edsica que lo explique todo. En ese marco, y si esto fuera posible, Dios dejar\u00eda de ser necesario para justificar un universo tan ordenado y singular como el nuestro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La propuesta de Hawking&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ah\u00ed la audaz propuesta de Hawking de un universo autocontenido \u201csin frontera\u201d. Esta hip\u00f3tesis ha sido rechazada desde la f\u00edsica porque no hay continuidad entre los modelos con tiempo imaginario y los modelos con tiempo real; pero tambi\u00e9n se puede refutar desde la filosof\u00eda, ya que un modelo nunca puede explicar la realidad misma. Ser\u00eda como decir que un holograma de una persona da raz\u00f3n de la persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La actividad cient\u00edfica es mucho m\u00e1s rica que la simplificaci\u00f3n a la que la somete Hawking, quien la reduce a encontrar leyes en la naturaleza y fijar las condiciones iniciales para estas leyes. A\u00fan as\u00ed, ese punto de partida le sirve para, primero, relegar a Dios al papel de proveedor de condiciones iniciales, y despu\u00e9s, una vez reducida la acci\u00f3n divina a ese momento, formular su universo \u201csin frontera\u201d. \u00bfC\u00f3mo? Digamos que \u201credondeando la fina punta del comienzo del universo\u201d para que matem\u00e1ticamente no exista un comienzo; y as\u00ed concluir que, si su hip\u00f3tesis fuera cierta, Dios no ser\u00eda necesario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta conclusi\u00f3n de que <em>\u201cno es necesario invocar a Dios como el que encendi\u00f3 la mecha y cre\u00f3 el universo\u201d<\/em>, carece de fundamento. De hecho, al no demostrar que el universo es autocontenido, la pregunta sobre Dios como Creador revive. La intenci\u00f3n de Hawking de sustituir el argumento cl\u00e1sico de Dios como Causa Primera por una teor\u00eda del todo deber\u00eda llevarnos, m\u00e1s bien, a redescubrir la solidez de ese cl\u00e1sico argumento.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ajuste fino<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 ha llegado el momento de volver a mirar al universo con asombro, como hace Hawking, y notar lo finamente ajustadas que est\u00e1n muchas constantes f\u00edsicas esenciales para que exista. Entre ellas, la densidad del universo (\u03a9), la aceleraci\u00f3n de la expansi\u00f3n (\u039b), las tres dimensiones espaciales; constantes fundamentales como la interacci\u00f3n nuclear fuerte (\u03b5), la relaci\u00f3n entre fuerzas electromagn\u00e9tica y gravitacional, las masas del neutr\u00f3n y el prot\u00f3n; o el ajuste de la distribuci\u00f3n de masa-energ\u00eda en el <em>big bang<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no solo eso. Tambi\u00e9n es profundamente llamativo el orden que vemos en la biolog\u00eda, donde reinan armoniosamente la complejidad y no linealidad de las interacciones y donde la embriolog\u00eda revela que el orden de la naturaleza, no solo espacial sino tambi\u00e9n temporal, es una aut\u00e9ntica sinfon\u00eda que se despliega en el tiempo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que de algo tan pobre, m\u00ednimo y aparentemente ca\u00f3tico, como el <em>big bang<\/em>, surja algo tan ricamente complejo, como los seres conscientes, solo es posible si en ese \u201c<em>pobre<\/em> \u201cinicio ya estaba presente la semilla de la \u201c<em>riqueza\u201d<\/em>. Algo que nos remite, no a un caos informe, sino a un <em>Logos<\/em> Creador, un Ser Subsistente por s\u00ed mismo, de quien participan en su ser y a quien tienen como fundamento todos los seres creados. Esta relaci\u00f3n de dependencia, esta participaci\u00f3n en el Ser, parece ser un modo muy apropiado para entender la riqueza del concepto de creaci\u00f3n, sin quedarnos solo con las dos acepciones m\u00e1s habituales: entender la creaci\u00f3n como la acci\u00f3n divina o entender la creaci\u00f3n como realidad creada.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El cr\u00e9dito merecido<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de devolver a Dios el lugar que por sentido com\u00fan y razonamiento filos\u00f3fico parece ocupar como Creador, deber\u00edamos reconocer que la creencia y la confianza son parte de nuestro modo de conocer. Todos tenemos sistemas de creencias, incluso los cient\u00edficos; y muchas veces son profundamente racionales. Creer y razonar no son opuestos, como sugiere Hawking, sino complementarios. Por eso tambi\u00e9n es justo valorar lo que \u201c<em>cre\u00edan\u201d<\/em> pensadores como Arist\u00f3teles, cuyo saber, bien contextualizado, nos permite apreciar la verdad de sus ideas y razonamientos, pese a las dificultades de su \u00e9poca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este <em>Estudio Cr\u00edtico<\/em> se desarrollan con m\u00e1s detalle las ideas expuestas hasta ahora y tambi\u00e9n se reivindican algunos aportes poco o nada reconocidos por Hawking.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La Causa Primera<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los argumentos que examina Hawking en su libro, resulta llamativo que apenas se detenga en uno de los m\u00e1s relevantes: el de la necesidad de una Causa Primera, no solo en sentido cronol\u00f3gico \u2014como inicio\u2014, sino en sentido ontol\u00f3gico, es decir, como fundamento necesario de lo contingente. En su formulaci\u00f3n, Hawking afirma: \u201c<em>Un argumento en favor de un origen (\u2026) fue la sensaci\u00f3n de que era necesario tener una \u2018Causa Primera\u2019 para explicar la existencia del universo<\/em>\u201d (p. 28).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos t\u00e9rminos, como <em>origen<\/em>, pueden inducir a confusi\u00f3n si no se considera su uso anal\u00f3gico. De hecho, <em>origen <\/em>puede aludir tanto al comienzo de algo como a su fundamento. Por ello, la frase citada gana en precisi\u00f3n si se sustituye <em>origen<\/em> por <em>fundamento<\/em>. Asimismo, el uso de <em>sensaci\u00f3n<\/em> en este contexto parece poco adecuado, pues sugiere una impresi\u00f3n subjetiva m\u00e1s que un razonamiento argumentativo. Finalmente, el verbo <em>tener<\/em> introduce la idea de que ciertos individuos necesitan una explicaci\u00f3n, pero no necesariamente todos, lo que debilita el car\u00e1cter universal del argumento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En conjunto, la frase podr\u00eda reformularse as\u00ed: Un argumento en favor de un fundamento [del universo] fue el razonamiento de que era necesario que existiera una \u2018Causa Primera\u2019 para explicar la existencia del universo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta reconstrucci\u00f3n refleja con mayor fidelidad la postura de quienes sosten\u00edan dicho argumento: no se trataba simplemente de una sensaci\u00f3n, sino de una reflexi\u00f3n racional sobre la necesidad de una Causa Primera. Veamos en qu\u00e9 consiste esta argumentaci\u00f3n para comprender mejor la perspectiva filos\u00f3fica que muchos pensadores han defendido a lo largo de los siglos al afirmar que Dios puede ser ese fundamento \u00faltimo del universo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Arist\u00f3teles y Tom\u00e1s de Aquino<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La expresi\u00f3n Causa Primera proviene del pensamiento aristot\u00e9lico, en particular de su concepci\u00f3n del Primer Motor, que en la tradici\u00f3n escol\u00e1stica fue aplicada de manera exclusiva a Dios. Las dem\u00e1s causas, es decir, las creadas o pertenecientes al \u00e1mbito intramundano, reciben el nombre de causas segundas, en tanto que dependen de la primera y se subordinan a ella. En la filosof\u00eda de Arist\u00f3teles, la causa primera es aquella que da raz\u00f3n de la existencia de una cosa. As\u00ed lo expresa: \u201c<em>No creemos conocer algo si antes no hemos establecido en cada caso el \u2018por qu\u00e9\u2019, lo cual significa captar la causa primera<\/em>\u201d (Arist\u00f3teles 1995, II-3, 194b). Esta afirmaci\u00f3n, aplicada al universo, sugiere que comprenderlo implica intuir o reconocer que su Causa Primera es Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El argumento que sostiene la existencia de Dios como Causa Primera es de tipo <em>a posteriori<\/em>, pues parte de los efectos \u2014el universo\u2014 para remontarse a la causa \u2014el Creador. Las formulaciones m\u00e1s conocidas de este razonamiento son las cinco v\u00edas de santo Tom\u00e1s de Aquino, que constituyen un planteamiento filos\u00f3fico, no basado en la teolog\u00eda revelada.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Contexto del argumento<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para establecer el marco del argumento, podr\u00edamos reflexionar sobre c\u00f3mo conocemos a las personas a trav\u00e9s de sus manifestaciones, y trasladar este principio, por analog\u00eda, a la cuesti\u00f3n filos\u00f3fica del conocimiento de la existencia de Dios. Podemos constatar la presencia de un individuo a trav\u00e9s de las huellas que deja en el mundo, como labrar un campo, embellecer un espacio o componer un verso. No accedemos a la persona en su esencia, pero s\u00ed afirmamos su existencia a trav\u00e9s de sus efectos en la realidad; e, indirectamente, podr\u00edamos inferir su necesidad de alimentarse, su sentido de la belleza o su deseo de comunicarse. Este mecanismo es el que aplicamos al intentar descifrar a nuestros ancestros mediante los restos f\u00f3siles y culturales que perduraron. Por extensi\u00f3n, se podr\u00eda sostener de manera razonable la existencia de un Dios con car\u00e1cter personal al observar con asombro y detenimiento las complejidades de nuestro universo, y en particular la naturaleza humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un paso m\u00e1s ser\u00eda conocer a la persona mediante percepci\u00f3n sensorial directa. Sin embargo, este contacto inicial resultar\u00eda insuficiente sin observar su conducta. La v\u00eda m\u00e1s profunda para conocerla ser\u00eda, de hecho, a trav\u00e9s de la manifestaci\u00f3n de sus obras externas y sobre todo si nos revela su universo interior. Es decir, cuando nos conf\u00eda lo que alberga en su esp\u00edritu, las motivaciones de sus actos, sus ideas y sus sentimientos. Pero esta dimensi\u00f3n \u00edntima permanece oculta, a menos que la persona decida desvelarla. Aqu\u00ed es donde cobra pleno sentido la idea de que Dios no solo sea accesible a trav\u00e9s de sus obras externas, sino que adem\u00e1s anhele revelarse personalmente. Este segundo tipo de conocimiento constituye el objeto de la teolog\u00eda, la cual no se limita a la realidad que la raz\u00f3n humana puede alcanzar mediante la observaci\u00f3n de todas sus dimensiones, sino que acoge la posibilidad de una autorrevelaci\u00f3n personal de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la perspectiva cristiana, esta revelaci\u00f3n se consuma en la encarnaci\u00f3n de un Dios que se hace hombre y se manifiesta a individuos concretos a trav\u00e9s de sus palabras y acciones. No obstante, este no es el Dios del que habla Hawking, ni es el foco de nuestra actual reflexi\u00f3n. La nuestra es una empresa de argumentaci\u00f3n filos\u00f3fica. Por consiguiente, examinemos con mayor rigor el argumento de Santo Tom\u00e1s asociado al concepto de Causa Primera.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Dificultades para demostrar la existencia de Dios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al abordar esta argumentaci\u00f3n, Tom\u00e1s de Aquino inicia su exposici\u00f3n resolviendo ciertas objeciones l\u00f3gicas relativas a la existencia divina. La primera dificultad reside en que toda demostraci\u00f3n requiere el conocimiento de la naturaleza del sujeto sobre el que se razona, y de Dios, precisamente, desconocemos su esencia. De Dios no podemos saber realmente qu\u00e9 es, sino m\u00e1s bien lo que no es. Surge, entonces, la pregunta: \u00bfc\u00f3mo podremos probar su existencia? O, formulado de otra manera, \u00bfa qu\u00e9 nos referimos cuando afirmamos que existe?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el Aquinate, nuestro conocimiento de las cosas se fundamenta en la experiencia sensible, y este mismo es el punto de partida para acceder a la existencia de Dios. De Dios s\u00ed nos es posible conocer los efectos que produce y la manera en que dichos efectos se relacionan con la Causa que los origina. La argumentaci\u00f3n arranca, por tanto, con la definici\u00f3n de Dios que se construye a partir de los efectos que percibimos. Esta definici\u00f3n no es <em>Dios mismo<\/em>, pero de alg\u00fan modo particular expresa y manifiesta la esencia divina. La definici\u00f3n inicial que se toma es: \u201c<em>Dios es algo que existe por encima de todas las cosas, que es principio de todas ellas y que est\u00e1 separado de todas<\/em>\u201d (Twetten, <em>On Which \u2018God\u2019 Should Be the Target of a \u2018Proof of God\u2019s Existence<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Qu\u00e9 significa ser Causa Primera<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta formulaci\u00f3n, el elemento crucial es determinar la naturaleza de Dios como causa. Para lograrlo, santo Tom\u00e1s primero establece su distinci\u00f3n respecto a otras causas mediante la negaci\u00f3n, se\u00f1alando que se trata de una causa esencialmente diferente a las dem\u00e1s; en segundo lugar, pone de manifiesto su relaci\u00f3n con las otras realidades: es la causa primera y est\u00e1 separada de ellas. Es decir, el punto a investigar es la existencia de la Causa Primera, entendida no en un sentido temporal de origen o comienzo, sino en un sentido de perfecci\u00f3n fundamental, trascendente y distinta de todas las causas que le son subsiguientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se postula una Causa Primera que es, necesariamente, \u00fanica. Una causa que no se localiza entre las realidades del universo, las cuales son todas contingentes (incluyendo los multiversos paralelos o secuenciales, si es que existieran). Una causa que es trascendente al universo y superior a \u00e9l. Esto es lo que se requiere para el despliegue de las cinco v\u00edas: una Causa Primera singular, distinta de las causas segundas y separada de ellas&#8230; \u201c<em>y a esto lo llamamos Dios<\/em>\u201d, como concluye cada una de las cinco v\u00edas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Otras dificultades<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda objeci\u00f3n l\u00f3gica plantea que solo podemos demostrar la existencia de Dios a partir de sus efectos, pero estos efectos no mantienen una proporci\u00f3n con \u00c9l, ya que son de naturaleza finita. No obstante, basta con un \u00fanico efecto de suficiente universalidad (como el movimiento o la causalidad) para inferir la existencia de su causa. Tal efecto ser\u00eda suficiente para probar la existencia de Dios, aunque no logre expresar ni representar fielmente su esencia, y mucho menos su esencia completa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, la tercera dificultad l\u00f3gica radica en que estas v\u00edas no son demostraciones de \u00edndole matem\u00e1tica ni experimental, sino que su punto de partida es netamente metaf\u00edsico. Las v\u00edas se inician con fen\u00f3menos observables, pero considerados bajo una perspectiva metaf\u00edsica, lo cual las hace inaccesibles para aquellas filosof\u00edas que rechazan la abstracci\u00f3n. Por ello, resultan ineficaces para persuadir a los agn\u00f3sticos que tambi\u00e9n adoptan una postura esc\u00e9ptica, al no aceptar la validez de la abstracci\u00f3n. Para poder aceptar el recorrido de estas v\u00edas, es imprescindible admitir la existencia de un mundo exterior, validar la objetividad y fiabilidad del conocimiento, y aceptar que la raz\u00f3n humana puede ir m\u00e1s all\u00e1 de lo meramente sensible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El prop\u00f3sito de Tom\u00e1s de Aquino al formular estas cinco v\u00edas es proporcionar a los pensadores metaf\u00edsicos cinco caminos racionales para demostrar la solidez de la Teolog\u00eda, en tanto que puede afirmarse la existencia del Dios que, seg\u00fan el te\u00f3logo, se revela. Es decir, desde una perspectiva filos\u00f3fica, se puede concluir la razonabilidad de la existencia de Dios, lo cual legitima la pr\u00e1ctica teol\u00f3gica basada en la Revelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con esta exposici\u00f3n, creo que se fortalece la idea de que el argumento de la Causa Primera es mucho m\u00e1s que una mera <em>sensaci\u00f3n<\/em>. Incluso podr\u00edamos aventurar que, mediante una investigaci\u00f3n cuyo punto de partida no sean ya los sentidos, sino el conocimiento cient\u00edfico que va m\u00e1s all\u00e1 de nuestra experiencia ordinaria, estas cinco v\u00edas de santo Tom\u00e1s podr\u00edan ser objeto de una reformulaci\u00f3n contempor\u00e1nea. Por ejemplo, la primera a la luz de lo que se conoce sobre la inercia, la segunda considerando los hallazgos sobre la causalidad f\u00edsica, y la quinta a partir del conocimiento actual sobre el ajuste fino de las constantes universales. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si pregunt\u00e1ramos qu\u00e9 autor y qu\u00e9 libro han moldeado m\u00e1s nuestra visi\u00f3n actual del cosmos, la respuesta ser\u00eda casi un\u00e1nime: Stephen Hawking y su c\u00e9lebre Historia del tiempo. 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