{"id":56155,"date":"2026-03-27T06:11:00","date_gmt":"2026-03-27T04:11:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=56155"},"modified":"2026-04-01T12:30:55","modified_gmt":"2026-04-01T10:30:55","slug":"mentalidad-pascual-y-prepascual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/mentalidad-pascual-y-prepascual\/","title":{"rendered":"Mentalidad pascual y prepascual"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El papa Le\u00f3n XIV, en sus primeras homil\u00edas y en las catequesis del mes de octubre del a\u00f1o 2025, insiste frecuentemente en que <em>\u00abel misterio pascual es el eje de la vida cristiana\u00bb<\/em>. Su mensaje, aunque sencillo, contiene una revoluci\u00f3n importante: \u201c<em>El anuncio pascual es la noticia m\u00e1s hermosa, alegre y conmovedora de la historia<\/em>\u201d. Sin embargo, muchos creyentes viven la fe mirando m\u00e1s al Viernes Santo que al Domingo de Resurrecci\u00f3n. La cruz ocupa su horizonte, pero la luz del sepulcro vac\u00edo es demasiado tenue.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta observaci\u00f3n abre una pregunta profunda: \u00bfvivimos como si Cristo hubiera resucitado o como si permaneciera a\u00fan en la tumba? En esa diferencia se juega toda la vida espiritual. Hay cristianos prepascuales, que viven la fe desde el miedo, la norma y la renuncia, y cristianos pascuales, que la viven desde el amor, la esperanza y la alegr\u00eda. Es la misma fe, pero respirada de modo distinto. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una an\u00e9cdota nos va a ayudar a comprenderlo. En 1985, Prince compuso <em>Nothing Compares 2 U<\/em>, pero esta canci\u00f3n pas\u00f3 desapercibida. Era muy buena la voz, pero estaba acompa\u00f1aba con acordes un poco bruscos. Cinco a\u00f1os despu\u00e9s, Sinead O\u2019Connor interpret\u00f3 la canci\u00f3n de Prince con una emoci\u00f3n tan profunda que se convirti\u00f3 en himno mundial. La melod\u00eda y la letra eran la misma; el alma era distinta. Lo mismo podr\u00eda suceder con el cristianismo: algunos lo viven en tono menor, sombr\u00edo y temeroso; otros lo cantan en tono mayor, alegre y esperanzado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La fe antes de la Pascua: el peso del miedo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas antes de la Resurrecci\u00f3n representan la mentalidad prepascual. Lo segu\u00edan, lo amaban, lo admiraban, pero no entend\u00edan su mensaje. Cuando les habl\u00f3 de su muerte y resurrecci\u00f3n, solo escucharon la primera parte. La cruz les resultaba comprensible; la victoria sobre la muerte, no. Su forma de pensar delata muchas carencias: se pelean para ver qui\u00e9n es el mayor en el reino de los cielos, instan a echar fuego del cielo sobre un pueblo o impiden que los ni\u00f1os se acerquen a Jes\u00fas. Esta forma de creer es la de quien conf\u00eda en Dios, pero a\u00fan no ha descubierto la fuerza transformadora de su amor. Psicol\u00f3gicamente, esta actitud se sostiene en el deseo de control que abarca incluso al propio camino de santidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para estos cristianos la sabidur\u00eda y la prudencia contin\u00faan siendo virtudes diano\u00e9ticas aristot\u00e9licas, dejando poco margen a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo quien dice tener todos los pelos de nuestra cabeza contados. Este creyente busca seguridad, necesita reglas y certezas. Su religi\u00f3n se convierte en un sistema de autoprotecci\u00f3n y las normas le dan orden, pero no vida. La fe se reduce a esfuerzo, cumplimiento o m\u00e9rito y se cumple la norma o la regla inconscientemente casi con una moral kantiana del \u201cdeber ser\u201d. Se vive con tensi\u00f3n moral, como si el amor de Dios dependiera del rendimiento espiritual. Es una espiritualidad fatigada, que reza desde el temor y confunde la obediencia con la confianza. Y todo esto no es m\u00e1s que sucumbir a una sutil tentaci\u00f3n contra la fe y la esperanza. Pide favores a Dios, pero negociando en modo mercantil: si me das te doy, y se impacienta si las cosas no salen como espera. Necesita pruebas y el misterio le desasosiega. Olvida lo que ense\u00f1a el libro de la Sabidur\u00eda: <em>\u201cDios se manifiesta a los que no le exigen pruebas y se revela a los que no desconf\u00edan de \u00c9l\u201d<\/em> (Sab 1,2).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta mentalidad genera tambi\u00e9n un modo de sufrir. Quien vive la fe como obligaci\u00f3n interpreta el dolor como castigo. La cruz se convierte en deuda que hay que pagar, no en abrazo redentor. El creyente piensa que el dolor es garant\u00eda de santidad y desconf\u00eda del gozo, como si disfrutar de las cosas del mundo fuera casi un pecado. Piensan que cada vez que pecan sacrifican de nuevo a Jes\u00fas, recordando la actitud de Mois\u00e9s que golpe\u00f3 dos veces la roca en Meriv\u00e1 teniendo como consecuencia no entrar en la tierra prometida. A Dios solo se le golpea una vez, solo muere una vez. Una vez resucitado a Jes\u00fas se le habla, no se le golpea, como as\u00ed indico Dios a Mois\u00e9s que hablara a la roca antes de que saliera agua (Exodo, 20). San Pablo lo confirma: \u201chemos muerto al pecado en la cruz. Jes\u00fas solo muere una vez\u201d (Romanos 6:5-16).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, \u00bfpuede un buen padre querer que sus hijos no disfruten de los dones que \u00e9l mismo les da y querer quit\u00e1rselos inmediatamente? \u00bfDe verdad pensamos que Dios act\u00faa as\u00ed? La consecuencia emocional es evidente: ansiedad, rigidez y tristeza. Algunos cristianos viven en una especie de cuaresma permanente, esforzados, pero sin alegr\u00eda. Les cuesta disfrutar de la vida, de su familia, del trabajo, incluso de la oraci\u00f3n. Se comparan, se juzgan, se sienten siempre en falta. Han convertido la fe en una carga moral, cuando deber\u00eda ser una experiencia de libertad. As\u00ed, la religiosidad se impregna de culpa y temor. El acostumbramiento con las cosas de Dios es una advertencia frecuente donde la mentira piadosa y el juicio temerario acampa a sus anchas en esta mentalidad mezquina. Y yo me pregunto \u00bfes posible acostumbrarse a estar con Dios? Si as\u00ed fuera, entonces deber\u00edamos aburrirnos cuando estemos en el Cielo. Si uno est\u00e1 realmente con Dios \u00a1no es posible aburrirse ni acostumbrarse! Con Dios no existe el acostumbramiento, existe la falta de fe y esperanza que lleva a la tristeza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El papa Francisco, en <em>Evangelii Gaudium<\/em>, advirti\u00f3: <em>\u201cAlgunos cristianos viven una Cuaresma sin Pascua\u201d<\/em>. Es la espiritualidad del esfuerzo sin descanso, del deber sin gratitud. Quien vive as\u00ed teme equivocarse m\u00e1s que dejar de amar. Mira la vida con desconfianza, teme los cambios, evita los riesgos y desconoce el \u201cama y haz lo que quieras\u201d. El papa Le\u00f3n XIV resumi\u00f3 la actitud prepascual con una frase de San Isaac de N\u00ednive: <em>\u201cEl mayor pecado es no creer en las energ\u00edas de la Resurrecci\u00f3n\u201d<\/em>. El gran enemigo de la vida espiritual es el des\u00e1nimo y nada produce m\u00e1s des\u00e1nimo que no apoyarse en Jes\u00fas resucitado y la esperanza del Cielo. La fe cristiana no naci\u00f3 para protegernos de la vida, sino para lanzarnos a vivirla con confianza.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La l\u00f3gica de la Resurrecci\u00f3n: la fe que libera<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a esta rigidez, la mentalidad pascual surge como una nueva forma de \u201crespiraci\u00f3n\u201d. Es la fe de los mismos disc\u00edpulos, pero despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n, cuando comprendieron que la muerte no era el final, sino el comienzo. Su miedo se transform\u00f3 en gozo; su culpa, en misi\u00f3n; su tristeza, en alabanza. El cristiano pascual ha experimentado el paso de Dios por su vida. Ha descubierto que la gracia no se negocia ni se merece: se recibe y deja de verse como siervo para reconocerse como hijo. Y esa conciencia cambia toda su psicolog\u00eda. Ya no se mide por lo que logra, sino por lo que ama. Ya no busca controlar, sino confiar. Desde el punto de vista humano, es el paso de la religi\u00f3n del esfuerzo a la fe del encuentro. En la primera, la persona vive pendiente de sus obras; en la segunda, descansa en el amor recibido. Esto no genera pasividad, sino libertad interior. Quien se sabe amado act\u00faa mejor, no por miedo, sino por gratitud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fe pascual no ignora el dolor, pero lo interpreta de otro modo. Lo integra en la historia de salvaci\u00f3n personal. Sabe que el sufrimiento no destruye, sino que madura y negarse a creer en el poder del amor de Dios es quedarse encerrado en la noche del Viernes Santo. El creyente pascual conf\u00eda, ora sin ansiedad, agradece lo que tiene, se r\u00ede de s\u00ed mismo. Vive con libertad espiritual, no porque no sufra, sino porque sabe que el mal no tiene la \u00faltima palabra. El humor se convierte en signo de madurez cristiana: quien conf\u00eda en Dios puede permitirse sonre\u00edr ante sus propias debilidades. En la vida cotidiana, esta mentalidad se traduce tambi\u00e9n en relaciones m\u00e1s humanas. El pascual no juzga tanto, no impone, no presiona, no coarta. Su fe se comunica por atracci\u00f3n, no por convicci\u00f3n porque vive con alegr\u00eda y serenidad contagiosa. Como dec\u00eda Von Balthasar, \u201cel amor solo es cre\u00edble cuando se muestra hermoso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Misa, el pascual no se queda en el sacrificio, sino que celebra el encuentro con Jesucristo vivo. Reconoce que en la Eucarist\u00eda no asistimos a una tragedia repetida, sino a la presencia viva de Jes\u00fas que une el Cielo con la tierra. La comuni\u00f3n es el beso de Dios al alma como se cita en el Cantar de los Cantares. Parece que es el mismo encuentro entre Jes\u00fas resucitado y Mar\u00eda Magdalena. Se repiten las mismas expresiones y el lugar y momento son los mismos: en un huerto, anochecido y en busca de su amado (Cantares 1, 2). La liturgia deja de ser un deber y se vuelve una cita amorosa y reconoce que la cena pascual no termina en la Cruz sino en el Cielo, cuando Jes\u00fas toma el vino nuevo, la cuarta copa, en el Reino de su Padre (Mt. 26, 29).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Del control a la confianza: una transformaci\u00f3n interior<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Unas diez mil cofrad\u00edas en el mundo se centran en celebrar la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas y unas quinientas en la Resurrecci\u00f3n. Y me vuelvo a preguntar: alguien, de verdad, que se siente disc\u00edpulo de Cristo, que pretenda atraer a otros y ser luz del mundo, pero que fundamentalmente solo predica a un Dios sufriente que ha muerto, \u00bfpuede hacer atractiva la religi\u00f3n cristiana? El paso de la mentalidad prepascual a la pascual no se da de la noche a la ma\u00f1ana. Es un proceso vital, muchas veces doloroso. Ocurre cuando se derrumban las seguridades: una p\u00e9rdida, una enfermedad, una crisis personal o profesional. En ese vac\u00edo, el creyente descubre que solo el amor de Dios importa. Entonces es cuando entiende con profundidad la Pascua. Desde el punto de vista psicol\u00f3gico, se trata de pasar del ego religioso al yo confiado. El ego espiritual necesita controlarlo todo, incluso la relaci\u00f3n con Dios. Quiere ser perfecto, acumular m\u00e9ritos, dominar la fe como si fuera una t\u00e9cnica. El yo confiado, en cambio, se abandona, se sabe d\u00e9bil, pero sostenido y Dios quiere darnos precisamente la vida \u201cy que la tengan en abundancia\u201d (Juan 10, 10). No se trata de ir sobreviviendo o de ir tirando. Ir tirando no es cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa reconciliaci\u00f3n produce serenidad, gratitud y sentido del humor. Quien vive la Pascua interior no se aferra al pasado ni teme el futuro. Ha aprendido a mirar la vida con ternura. Sabe que los errores no lo definen, que el dolor no lo anula y que el amor de Dios no depende de su rendimiento. Un ejemplo de esta madurez espiritual est\u00e1 en Jos\u00e9, el hijo de Jacob. Vendido por sus hermanos, a\u00f1os despu\u00e9s los perdona y les dice: <em>\u201cVosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo cambi\u00f3 en bien\u201d<\/em> (Gn 50,20). Esa frase resume toda una psicolog\u00eda pascual: descubrir el bien escondido en el mal, la luz en la herida. Esta actitud no solo tiene efectos espirituales, sino tambi\u00e9n psicol\u00f3gicos: quien vive confiado desarrolla mayor resiliencia, afronta el dolor sin hundirse, conserva la paz interior. No huye de la realidad, la abraza. Sabe que Dios no elimina los problemas, pero los transforma desde dentro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, para mantenerse con esta mentalidad la humildad se convierte en una virtud esencial. Sin ella se vuelve al desierto de forma inmediata, al continuo \u00e9xodo \u201ccuaresm\u00e1tico\u201d deseando volver a Egipto: \u201cPor tanto el que se crea seguro, cu\u00eddese de no caer\u201d (1 Corintios 10, 12). Se siente como un ni\u00f1o delante de Dios de manera que la infancia espiritual da mucha seguridad. Ahora bien, no se considera santo, pero \u201cTodo para conocerlo a \u00e9l, y la fuerza de su resurrecci\u00f3n, [\u2026]. No es que ya lo haya conseguido o que ya sea perfecto: yo lo persigo, a ver si lo alcanzo como yo he sido alcanzado por Cristo\u201d (Filipenses 3, 10-12).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La alegr\u00eda de los pascuales<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las primeras comunidades cristianas, los creyentes pascuales se reconoc\u00edan con facilidad. Eran alegres y serenos, pero no fr\u00edos. Irradiaban una paz que no depend\u00eda de las circunstancias. En ellos se cumple la exhortaci\u00f3n paulina: <em>\u201cAlegraos siempre en el Se\u00f1or\u201d<\/em> (Flp 4,4). Su alegr\u00eda nace de la gratitud. Viven de Jes\u00fas resucitado y el Esp\u00edritu Santo se lo recuerda frecuentemente. Ven la vida como un don, no como una carga. No hablan mucho de Dios porque lo transparentan con su vida. Disfrutan de lo sencillo: una comida, una conversaci\u00f3n, el trabajo bien hecho y no tienen dificultad en reconocer a Dios en la creaci\u00f3n. No separan lo sagrado de lo humano, porque saben que todo lo humano puede ser sagrado cuando se vive con amor. Finalmente, saben que Jes\u00fas no ha venido a decir \u201cama a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d descrito en el lev\u00edtico 19,18, la cl\u00e1sica ley de oro, sino que \u00c9l ha venido a decirnos que nos amemos unos a otros como \u00c9l nos ha amado (Juan, 13,34), lo que podr\u00edamos definir como la ley de platino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un sacerdote contaba, con sonrisa contagiosa, que no se casaba \u201cporque tengo el coraz\u00f3n tan enamorado de Dios que no se lo puedo dar a una mujer\u201d. Esa respuesta resume el secreto del cristiano pascual: un coraz\u00f3n lleno de amor a Dios no necesita m\u00e1s posesi\u00f3n y sabe amar sin retener. No niega la cruz, pero la atraviesa con esperanza y entiende que sin cruz no hay Pascua, pero tambi\u00e9n que sin Pascua la cruz carece de sentido. La vida espiritual entonces se parece al movimiento del coraz\u00f3n: contracci\u00f3n y expansi\u00f3n. Si solo nos quedamos en la renuncia o el esfuerzo, el alma se asfixia. La resurrecci\u00f3n es la gran expansi\u00f3n del alma.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Vivir del sol, no solo de las ra\u00edces<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mentalidad pascual no es una teor\u00eda teol\u00f3gica, sino una forma de vivir. Significa mirar la existencia con confianza y aceptar la imperfecci\u00f3n descubriendo a Dios en lo cotidiano. Es pasar de la culpa al agradecimiento, de la rigidez a la ternura, de la queja al asombro. El cristiano pascual no es ingenuo: conoce el dolor, pero no se queda en \u00e9l. Sabe que todo sufrimiento, abrazado con amor, se transforma en fecundidad. Y por eso puede sonre\u00edr incluso en medio de las pruebas. Creer en la Resurrecci\u00f3n no es aceptar un hecho pasado, sino dejar que su fuerza act\u00fae hoy en la vida concreta. Es permitir que la esperanza en el Cielo se vuelva h\u00e1bito y que la alegr\u00eda sea el tono natural del alma. Esa alegr\u00eda no ignora la cruz, pero la ilumina. Tiene algunas ra\u00edces en el dolor, pero la felicidad florece con la esperanza de la posesi\u00f3n del Cielo que nos da Jes\u00fas vivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivir en clave pascual es vivir reconciliados con la propia historia. Es abrir los ojos cada ma\u00f1ana y decir: \u201cHoy tambi\u00e9n Cristo ha resucitado en m\u00ed\u201d. Es mirar el mundo con gratitud, aceptar la fragilidad como lugar de encuentro con Dios y dejar que el sol de la gracia ilumine cada rinc\u00f3n del alma. Quien vive as\u00ed no necesita proclamarlo con palabras: su vida misma se vuelve anuncio porque el cristiano pascual no repite solo que Cristo ha resucitado: lo muestra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El papa Le\u00f3n XIV, en sus primeras homil\u00edas y en las catequesis del mes de octubre del a\u00f1o 2025, insiste frecuentemente en que \u00abel misterio pascual es el eje de la vida cristiana\u00bb. Su mensaje, aunque sencillo, contiene una revoluci\u00f3n importante: \u201cEl anuncio pascual es la noticia m\u00e1s hermosa, alegre y conmovedora de la historia\u201d. 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