{"id":55550,"date":"2025-12-03T06:28:00","date_gmt":"2025-12-03T04:28:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=55550"},"modified":"2025-12-03T15:09:59","modified_gmt":"2025-12-03T13:09:59","slug":"proabortista-7-hijos-sierva-dios-historia-ruth-pakaluk","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/proabortista-7-hijos-sierva-dios-historia-ruth-pakaluk\/","title":{"rendered":"De proabortista a \u00abSierva de Dios\u00bb: la historia de Ruth Pakaluk"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Ruth Pakaluk, nacida en 1957 en un hogar presbiteriano, pas\u00f3 de considerarse atea y ser una brillante estudiante de Harvard defensora del aborto a una buscadora sincera de la verdad junto a Michael, el compa\u00f1ero con quien debat\u00eda sus dudas existenciales. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su conversi\u00f3n comenz\u00f3 cuando recuper\u00f3 la certeza de que Dios existe y entendi\u00f3 que conocerlo deb\u00eda ser el centro de su vida, lo que la llev\u00f3 a abrazar la fe cat\u00f3lica: en 1980, Michael, que hab\u00eda nacido en una familia cat\u00f3lica, regres\u00f3 a la Iglesia y Ruth fue recibida y confirmada en Nochebuena. Con el tiempo, ambos encontraron en el Opus Dei una gu\u00eda para su vida espiritual. Casada y madre de siete hijos, Ruth se convirti\u00f3 en una influyente defensora provida en Massachusetts, un testimonio unido a su experiencia de maternidad y a una vida sencilla y generosa con su comunidad: \u00abEra como la &#8216;Madre del barrio'\u00bb recuerda su marido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, el nombre de Ruth VK Pakaluk vuelve a escucharse con fuerza en la Iglesia. Este oto\u00f1o, el Vaticano ha concedido el <em>nihil obstat<\/em> para abrir su causa de beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n, reconoci\u00e9ndola como <em>Sierva de Dios<\/em>, el primer paso hacia un proceso que podr\u00eda culminar alg\u00fan d\u00eda en su proclamaci\u00f3n como santa. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En conversaci\u00f3n con su esposo Michael Pakaluk y su amiga cercana Mary Beth Burke, se puede atisbar c\u00f3mo vivi\u00f3 Ruth una vida ejemplar. Michael reconoce la santidad de su esposa Ruth especialmente en \u00absu amor muy vivo y real por el Cielo; su deseo de ver el rostro de Dios; su ardiente deseo de co-redimir con Cristo; su piedad por sus maestros y lealtad a sus amigos; y su constancia en la oraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/20251121T1232-VATICAN-PAKALUK-CAUSE-1808219-1-1024x688.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55905\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ruth Pakaluk y su esposo Michael \u00a9OSV News<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La conversi\u00f3n de Ruth<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde joven, Ruth viv\u00eda en b\u00fasqueda de la verdad. Mary Beth recuerda que esa actitud la hac\u00eda irresistible: \u201cera incre\u00edblemente inteligente, pero jam\u00e1s arrogante\u201d. Disfrutaba hablando de todo \u2014la fe, la vida familiar, la causa provida\u2014 con un entusiasmo que contagiaba. Michael confirma que ese mismo impulso interior fue lo que transform\u00f3 su vida espiritual: cuando Ruth comprend\u00eda una verdad, no la dejaba pasar; actuaba de inmediato. \u00abNo conozco a nadie m\u00e1s que haya actuado tan inmediatamente sobre la verdad una vez comprendida\u00bb afirma Michael.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su conversi\u00f3n, sin embargo, no fue un camino c\u00f3modo. Michael explica que comenz\u00f3 por una comprensi\u00f3n de su propio ego\u00edsmo y de sus pecados, acompa\u00f1ada por un agudo reconocimiento de que solo la gracia de Dios pod\u00eda liberarla de ellos. As\u00ed empez\u00f3 a rezar con insistencia. Mary Beth recuerda que esa vida de oraci\u00f3n la sostuvo siempre, incluso cuando la enfermedad ya hab\u00eda entrado en escena: el rosario estaba en su mano en los paseos, en los viajes y hasta en las visitas entre amigas. Ella misma confiesa que, gracias a Ruth, aprendi\u00f3 a amar esa oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00abLa madre del barrio\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La maternidad fue el gran escenario donde Ruth vivi\u00f3 su vocaci\u00f3n. Michael la describe como una madre que amaba a cada hijo con locura, y que sab\u00eda apreciar lo que hac\u00eda \u00fanico a cada uno. Aunque su vida pod\u00eda ser un torbellino \u2014siete hijos, catequesis parroquial, tertulias y charlas provida por toda Nueva Inglaterra\u2014 encontraba orden al iniciar el d\u00eda en oraci\u00f3n. Y si todo se desmoronaba despu\u00e9s, ten\u00eda una convicci\u00f3n inamovible: si hab\u00eda ido a misa, \u201chab\u00eda tenido el mejor d\u00eda posible\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mary Beth vio de cerca esa mezcla de alegr\u00eda y eficacia. En verano, Ruth organizaba excursiones al lago como si fueran cosa f\u00e1cil: preparaba s\u00e1ndwiches, t\u00e9 helado en una jarra enorme y met\u00eda en el coche a todos los ni\u00f1os, incluidos aquellos cuyos padres no pod\u00edan llevarlos. Mary Beth admite que a veces una madre se siente desbordada, incapaz de organizar ni siquiera una salida sencilla, pero Ruth lo hac\u00eda parecer simple. Mientras los ni\u00f1os jugaban, ellas rezaban el rosario y compart\u00edan amistad. Para Mary Beth, esos d\u00edas fueron una escuela de fe disfrazada de d\u00eda de campo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ruth contra el aborto<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese amor por la vida familiar aliment\u00f3 tambi\u00e9n la pasi\u00f3n de Ruth por la defensa del no nacido. Michael recuerda que primero intent\u00f3 influir en la pol\u00edtica, apoyando a quienes pudieran promover jueces del Tribunal Supremo dispuestos a revocar la sentencia <em>Roe vs. Wade<\/em>. Cuando ese enfoque pareci\u00f3 fracasar (aunque al final tuvo \u00e9xito), se concentr\u00f3 en la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes: \u00aben los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, habl\u00f3 probablemente en todas las parroquias de su di\u00f3cesis y en la mayor\u00eda de las clases de estudiantes de secundaria, adem\u00e1s de participar en muchos debates universitarios. Cre\u00eda que los debates eran esenciales, porque pocas personas se decidir\u00edan a menos que escucharan a ambas partes\u00bb cuenta Michael. Mary Beth la recuerda como una \u201cguerrera feliz\u201d: firme, pero nunca negativa ni condescendiente, segura de que la verdad prevalecer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los argumentos de Ruth eran simples y profundos. Explicaba que si el derecho humano m\u00e1s b\u00e1sico \u2014el derecho a la vida\u2014 se niega, entonces se niegan todos los dem\u00e1s. Tambi\u00e9n defend\u00eda cuenta Michael \u00abque el cuerpo de una mujer, desde el momento en que concibe un hijo, protege a ese ser no nacido. Todo cambia para estar al servicio de este ser. El estado de su cuerpo revela algo sobre el estado de su alma. Por lo tanto, el aborto va profundamente en contra de sus intereses genuinos como mujer. Le hace da\u00f1o en lugar de ayudarla\u00bb. Mary Beth escuch\u00f3 sus charlas y discursos muchas veces, y confiesa que gracias a ellas aprendi\u00f3 a poder articular mejor la ense\u00f1anza de la Iglesia sobre temas provida y familiares con sus propios hijos y amigos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sufrimiento y santidad<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El dolor tambi\u00e9n pas\u00f3 por la vida de Ruth. Perdi\u00f3 un hijo, y Michael recuerda que vivi\u00f3 ese sufrimiento con la convicci\u00f3n evang\u00e9lica de que \u201cbienaventurados los que lloran\u201d porque Dios mismo los consuela. Esa misma mirada confiada la acompa\u00f1\u00f3 hasta el final. Mary Beth \u2014que solo la conoci\u00f3 ya enferma\u2014 dice que a veces olvidaba la gravedad de su estado: Ruth segu\u00eda siendo extrovertida, alegre, activa. Cuando lleg\u00f3 el momento de su muerte, el impacto fue grande para todos, porque parec\u00eda imposible que esa vitalidad pudiera apagarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras la Iglesia revisa ahora su vida, Michael espera que no se pierdan dos rasgos esenciales: su sentido pr\u00e1ctico en las cosas espirituales \u2014\u201cno desperdicies la gracia\u201d y \u00abconoce la voluntad de Dios, haz la voluntad de Dios\u00bb sol\u00eda repetir\u2014 y la frescura juvenil con la que viv\u00eda la fe, que ve\u00eda como una nota fundamental del discipulado cristiano de hoy. Mary Beth, por su parte, conserva una gratitud honda: \u00abLa forma en que afront\u00f3 su muerte, sin rendirse nunca, siguiendo fielmente su vocaci\u00f3n como hija de Dios, esposa, madre y amiga hasta el final, nos ense\u00f1\u00f3 a todos los que la conoc\u00edamos c\u00f3mo morir como cristianos. Siempre le estar\u00e9 agradecida por ello.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" data-id=\"55557\" src=\"https:\/\/www.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/20251121T1232-VATICAN-PAKALUK-CAUSE-1808221-1024x717.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55557\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Ruth VK Pakaluk, su esposo Michael y cinco de sus hijos<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/figure>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ruth Pakaluk, nacida en 1957 en un hogar presbiteriano, pas\u00f3 de considerarse atea y ser una brillante estudiante de Harvard defensora del aborto a una buscadora sincera de la verdad junto a Michael, el compa\u00f1ero con quien debat\u00eda sus dudas existenciales. 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