{"id":54595,"date":"2025-11-07T06:37:00","date_gmt":"2025-11-07T04:37:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=54595"},"modified":"2025-11-07T14:11:29","modified_gmt":"2025-11-07T12:11:29","slug":"la-iglesia-tiene-necesidad-del-arte-san-juan-pablo-ii-y-la-belleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-iglesia-tiene-necesidad-del-arte-san-juan-pablo-ii-y-la-belleza\/","title":{"rendered":"La belleza como revelaci\u00f3n del misterio: san Juan Pablo II y el arte"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">No resulta exagerado afirmar que la relaci\u00f3n de san Juan Pablo II con el arte ha sido singularmente \u00edntima, hasta el punto de haber sido calificado como \u201cel Papa artista\u201d (igual que fue llamado tambi\u00e9n \u201cel Papa fil\u00f3sofo\u201d). Ello se debe en gran medida a su particular sensibilidad art\u00edstica, de la que dio muestras desde muy joven y que cultiv\u00f3 a lo largo de toda su vida, sobre todo a trav\u00e9s de la poes\u00eda y de la dramaturgia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, desde los inicios de su trayectoria en el cultivo de las artes y del saber, el Papa Wojty\u0142a ha procurado transitar la v\u00eda de la belleza (la <em>via pulchritudinis<\/em>) como medio a trav\u00e9s del cual llegar a la verdad y al bien del hombre. As\u00ed lo confirmar\u00eda el cardenal Giovanni Ravasi, presidente durante muchos a\u00f1os del Pontificio Consejo de la Cultura, refiri\u00e9ndose a la \u00faltima obra po\u00e9tica del pont\u00edfice polaco, <em>Tr\u00edptico Romano<\/em>: \u201cCuando el Papa escribi\u00f3 estos versos, a sus espaldas se extend\u00eda, en lo cultural, no solo su itinerario filos\u00f3fico y teol\u00f3gico personal, sino que tambi\u00e9n se desplegaba un sendero de altura que nunca hab\u00eda abandonado: el del arte. De la poes\u00eda al teatro, pasando por la admiraci\u00f3n al genio art\u00edstico, hab\u00eda vivido ininterrumpidamente la b\u00fasqueda de la belleza\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Suele ser recurrente acudir a la <em>Carta a los Artistas<\/em> (1999) como fuente primordial del pensamiento de san Juan Pablo II sobre el arte. Sin embargo, existe un texto precedente de singular importancia. Se trata de los ejercicios espirituales que el entonces arzobispo de Cracovia dirigi\u00f3 a un grupo de artistas polacos en la iglesia de la Santa Cruz de Cracovia durante la Semana Santa de 1962, publicados bajo el t\u00edtulo de <em>El Evangelio y el Arte<\/em>. Ambos textos guardan una estrecha relaci\u00f3n y revelan la consolidaci\u00f3n de un pensamiento madurado con el paso del tiempo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A ellos se unen los discursos que, una vez en la Sede de Pedro, el Papa Wojty\u0142a dirigi\u00f3 en encuentros con artistas y representantes del mundo de la cultura con motivo de sus viajes pastorales, y otras intervenciones puntuales, como el VIII <em>Meeting<\/em> de R\u00edmini (1987), el jubileo de los artistas (2000) o los discursos a los miembros de las Academias Pontificias y del Pontificio Consejo para los Bienes Culturales de la Iglesia, que \u00e9l mismo hab\u00eda creado. De todo este magisterio pueden extraerse sus principales ense\u00f1anzas sobre el arte y la b\u00fasqueda de la belleza.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El arte, apertura trascendente al misterio<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siguiendo la concepci\u00f3n cl\u00e1sica, san Juan Pablo II entiende la belleza como resplandor de la verdad y del bien, particularmente de la Verdad Suprema y del Bien \u00daltimo, que se identifican con Dios. Se trata, por tanto, como \u00e9l mismo lo defin\u00eda en 1962, de un \u201cdestello divino\u201d, que cristaliza en \u201cun conocimiento particular (\u2026) no abstracto, puramente intelectual, sino especial\u201d. De este modo, concluye, \u201cla belleza es clave del misterio y llamada a lo trascendente\u201d. As\u00ed lo recalcar\u00eda en un encuentro con artistas en Venecia (1985): \u201cEl arte es (&#8230;) conocimiento traducido en trazos, im\u00e1genes y sonidos, s\u00edmbolos que la mera concepci\u00f3n intelectual no alcanza a reconocer como proyecciones sobre el misterio de la vida, porque se encuentran m\u00e1s all\u00e1 de sus propios l\u00edmites: aperturas, por tanto, a la profundidad, a la altura, a la inefable existencia, caminos que mantienen al hombre libre hacia el misterio y que traducen el ansia que otras palabras no pueden expresar\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con palabras singularmente bellas expresa esta misma idea a comienzo de la <em>Carta a los Artistas<\/em>: \u201cNadie mejor que vosotros, artistas, geniales constructores de belleza, puede intuir algo del <em>pathos<\/em>&nbsp;con el que Dios, en el alba de la creaci\u00f3n, contempl\u00f3 la obra de sus manos. Un eco de aquel sentimiento se ha reflejado infinitas veces en la mirada con que vosotros (\u2026) hab\u00e9is admirado la obra de vuestra inspiraci\u00f3n, descubriendo en ella como la resonancia de aquel misterio de la creaci\u00f3n a la que Dios, \u00fanico creador de todas las cosas, ha querido en cierto modo asociaros\u201d. Se trata por tanto del talento para captar ese halo divino que llamamos belleza, al cual el artista accede a trav\u00e9s de una sensibilidad especial, para descubrir la verdadera naturaleza de las cosas. As\u00ed, la belleza art\u00edstica \u201ccomo un reflejo del Esp\u00edritu de Dios\u201d se convierte en \u201cun criptograma del misterio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La vocaci\u00f3n del artista como mediador entre la belleza y el mundo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el arte, como canal de expresi\u00f3n y contemplaci\u00f3n de la belleza, permite asomarse al misterio trascendente, el artista \u2013dotado de esa singular sensibilidad\u2013 se convierte en un mediador o int\u00e9rprete privilegiado; o, siguiendo en s\u00edmil del criptograma, en un <em>desencriptador<\/em> de tal misterio. En efecto, como explica el Papa Wojty\u0142a, \u201cen la \u2018creaci\u00f3n art\u00edstica\u2019 el hombre se revela m\u00e1s que nunca \u2018imagen de Dios\u2019\u201d, participa de esa \u201cespecie de destello divino que es la vocaci\u00f3n art\u00edstica\u201d a trav\u00e9s de la cual \u201cpuede comprender la obra del Creador y, junto a ello, acoger en s\u00ed mismo, en su fecundidad creadora, la huella de la gratuita creatividad divina\u201d. Se entiende as\u00ed que el artista viva \u201cuna relaci\u00f3n peculiar con la belleza\u201d, de modo que puede concluirse que \u201cla belleza es la vocaci\u00f3n a la que el Creador le llama con el don del \u2018talento art\u00edstico\u2019\u201d. En estas ideas radica la elevada vocaci\u00f3n y misi\u00f3n del artista, llamado a ser int\u00e9rprete del misterio inefable que rodea a Dios y a su obra creadora. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta tal punto san Juan Pablo II considera sublime esta funci\u00f3n de mediaci\u00f3n que ejerce el artista entre el mundo terreno y la realidad trascendente \u2013m\u00e1xime si se trata de un artista cristiano\u2013, que la compara con un tipo de sacerdocio: \u201cTanto el individuo como la comunidad tienen que interpretar el mundo del arte y la vida, para arrojar luz sobre la situaci\u00f3n de su \u00e9poca, para comprender la altura y la profundidad de la existencia. Necesitan del arte para abordar lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito puramente \u00fatil y que, por lo tanto, promueve el hombre. (&#8230;) De acuerdo con un pensamiento profundo de Beethoven, el artista est\u00e1 llamado de alguna manera a un servicio sacerdotal\u201d. En concreto, el artista\/sacerdote viene a ser un \u201cproclamador\u201d o \u201creconocedor\u201d del <em>pulchrum<\/em> divino y, junto a \u00e9l, del <em>verum<\/em> y el <em>bonum<\/em> propios del Ser por Esencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se aprecia aqu\u00ed la secuencia elecci\u00f3n-vocaci\u00f3n-misi\u00f3n, que este santo Papa aplica al caso del artista: Dios llama a los artistas a una peculiar misi\u00f3n, como es reconocer y reflejar la belleza divina presente en el mundo \u2013y, junto a ella, la verdad y la bondad de lo creado\u2013, y para ello les otorga un talento singular. \u201cEste talento \u2013explica\u2013 es un bien especial, una distinci\u00f3n natural. Es un don del Creador. Un don dif\u00edcil. Un don por el que hay que pagar con toda la vida. Un don que engendra una gran responsabilidad\u201d. Esta misi\u00f3n implica un compromiso existencial, porque el artista siente la responsabilidad para hacerlo fructificar. \u201cQuien percibe en s\u00ed mismo esta especie de destello divino que es la vocaci\u00f3n art\u00edstica \u2013a\u00f1ade\u2013, advierte al mismo tiempo<em>&nbsp;la obligaci\u00f3n de no malgastar ese talento<\/em>, sino de desarrollarlo para ponerlo al servicio del pr\u00f3jimo y de toda la humanidad\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En opini\u00f3n del Papa Wojty\u0142a, no se trata de un camino f\u00e1cil, porque el artista se enfrenta a dos peligros que amenazan el recto despliegue de ese talento: por un lado, la tentaci\u00f3n de creerse superior a Dios mismo, de divinizar sus propias obras; por otro, desligar el arte de su verdadero fin, que es reflejar la verdad y la bondad de la creaci\u00f3n, es decir, desligar la creaci\u00f3n art\u00edstica de la b\u00fasqueda de la verdad sobre el hombre mismo y su felicidad. De estas consideraciones se desprende la relaci\u00f3n natural entre el arte y la santidad \u2013la necesidad de que el verdadero artista aspire a una vida de plenitud espiritual\u2013 para ser capaz de crear y manifestar la belleza, y procure contribuir al bien del mundo y de la humanidad. \u201cLa belleza \u2013concluye san Juan Pablo II\u2013 debe conjugarse con la bondad y la santidad de vida, de modo que haga resplandecer en el mundo el rostro luminoso de Dios bueno, admirable y justo\u201d. De hecho, su discurso con motivo del Jubileo de los artistas en el a\u00f1o 2000 constituye \u201cuna invitaci\u00f3n a practicar&nbsp;<em>el estupendo \u2018arte\u2019 de la santidad<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El arte, camino de evangelizaci\u00f3n y salvaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el arte es \u201crevelador de la trascendencia\u201d o \u201ccriptograma del misterio\u201d, conlleva en s\u00ed la capacidad de conducir a la existencia de Dios. Ya en las meditaciones que predic\u00f3 en 1962 a artistas polacos en Cracovia, el entonces arzobispo Wojty\u0142a resaltaba la eficacia de la <em>via pulchritudinis<\/em> para llegar al conocimiento de Dios. \u201cS\u00ed, efectivamente, la belleza de todas las criaturas y de las obras de la naturaleza y de las obras de arte es solo un fragmento, algo limitado, un s\u00edntoma o un reflejo, y no existe en ning\u00fan sitio su versi\u00f3n plena, absoluta, entonces hay que buscar esta versi\u00f3n absoluta de la Belleza m\u00e1s all\u00e1 de las criaturas. Entonces estamos en el camino que nos lleva a comprender que <em>\u00c9l existe<\/em>. Que la Belleza, que es absoluta y total, perfecta desde cualquier punto de vista, es justamente \u00c9l\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De alguna manera, aquellas palabras del entonces arzobispo de Cracovia resultaron premonitorias del mensaje que san Pablo VI quiso dirigir a los artistas nada m\u00e1s concluir el Concilio Vaticano II: \u201cEste mundo en que vivimos tiene necesidad de la belleza para no caer en la desesperanza\u201d. San Juan Pablo II se har\u00e1 eco de este mensaje conciliar en diversas ocasiones. As\u00ed, por ejemplo, tomando pie de la conocida frase recogida en una obra de Dostoievski \u2013\u201c\u00a1La belleza salvar\u00e1 el mundo!\u201d\u2013, se\u00f1alaba ante un grupo de artistas en Salzburgo (1988): \u201cEn este contexto, la belleza debe interpretarse como el reflejo de la Belleza, del esplendor de Dios. Ante la abrumadora realidad del mundo contempor\u00e1neo, se deber\u00eda realmente ampliar esta frase y decir, \u2018\u00a1El bien, la bondad, el amor salvar\u00e1n el mundo!\u2019. Los cristianos expresamos con esto el amor de Dios, que en Jesucristo se ha manifestado en su plenitud salv\u00edfica y nos llama a la emulaci\u00f3n\u201d. Tambi\u00e9n aludir\u00e1 a este poder del arte en la <em>Carta a los Artistas<\/em>, en la que expresa su esperanza de que surja \u201cuna renovada \u2018epifan\u00eda\u2019 de la belleza para nuestro tiempo\u201d, que suscite \u201cesa arcana nostalgia de Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre este \u201ccamino de la belleza\u201d volver\u00eda al final de su pontificado, con motivo de un discurso a los miembros de las Academias Pontificias, seis meses antes de fallecer, en noviembre de 2004, en el que definir\u00eda la <em>via pulchritudinis<\/em> \u201ccomo itinerario privilegiado para el encuentro entre la fe cristiana y las culturas de nuestro tiempo, y como instrumento valioso para la formaci\u00f3n de las generaciones j\u00f3venes\u201d. E instaba: \u201cSi se quiere que el testimonio de los cristianos influya tambi\u00e9n en la sociedad actual, debe alimentarse de belleza para que se convierta en elocuente transparencia de la belleza del amor de Dios\u201d. Solo as\u00ed se promover\u00e1 \u201cun nuevo humanismo cristiano, capaz de recorrer el camino de la belleza aut\u00e9ntica y de se\u00f1alarla a todos como itinerario de di\u00e1logo y de paz entre los pueblos\u201d. De hecho, el Pontificio Consejo para la Cultura recoger\u00eda un par de a\u00f1os m\u00e1s tarde esta invitaci\u00f3n y elaborar\u00eda un documento extenso, lleno de sugerentes reflexiones, titulado <em>La \u201cVia Pulchritudinis\u201d, camino de evangelizaci\u00f3n y de di\u00e1logo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llegados a este punto, y dentro de esta dimensi\u00f3n salv\u00edfica del arte, san Juan Pablo II distingue dos aspectos que constituyen sendas caras de la misma moneda: la \u00edntima conexi\u00f3n que existe entre belleza, verdad y bien; y, en consecuencia, la eficacia del arte como veh\u00edculo de catequesis. Respecto del primer aspecto, en un encuentro con artistas, afirmaba: \u201cComo nos ense\u00f1an los antiguos, lo bello, lo verdadero y lo bueno est\u00e1n unidos por un v\u00ednculo indisoluble\u201d. Esta triada ontol\u00f3gica, que impregna hondamente toda la realidad creada, interpela al talento del artista, quien gracias a la inspiraci\u00f3n divina es capaz de captar e interpretar esas se\u00f1ales de transcendencia que emite el universo creado en todo su esplendor. En esto consiste su misi\u00f3n mediadora, como hemos visto: una mediaci\u00f3n que revela la triple huella divina presente en el mundo y que atrae la mente y el coraz\u00f3n humanos a trav\u00e9s de la belleza. Con bellas palabras lo expresa el propio Papa Wojty\u0142a en su <em>Carta a los Artistas<\/em>, al indicar que \u201cen toda inspiraci\u00f3n aut\u00e9ntica hay una cierta vibraci\u00f3n de aquel \u2018soplo\u2019 con el que&nbsp;<em>el Esp\u00edritu creador impregnaba desde el principio la obra de la creaci\u00f3n<\/em>\u201d, y que consiste en \u201cuna especie de iluminaci\u00f3n interior, que une al mismo tiempo la tendencia al bien y a lo bello, despertando en \u00e9l las energ\u00edas de la mente y del coraz\u00f3n, y haci\u00e9ndolo as\u00ed apto para concebir la idea y darle forma en la obra de arte\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este punto radica el fundamento de la eficacia catequ\u00e9tica del arte, a la cual se ha referido san Juan Pablo II en diferentes ocasiones. En concreto, utiliza la expresi\u00f3n \u201cmediaci\u00f3n catequ\u00e9tica\u201d, que toma de san Gregorio Magno, y que se apoya en esta capacidad que el arte posee de revelar esos atisbos de la presencia de Dios en el mundo. \u201cEn efecto \u2013se\u00f1ala este Papa santo en su <em>Carta a los Artistas<\/em>\u2013 el Hijo de Dios, al hacerse hombre, ha introducido en la historia de la humanidad toda&nbsp;<em>la riqueza evang\u00e9lica de la verdad y del bien<\/em>, y con ella ha manifestado tambi\u00e9n&nbsp;<em>una nueva dimensi\u00f3n de la belleza<\/em>, de la cual el mensaje evang\u00e9lico est\u00e1 repleto\u201d. De ah\u00ed que, parafraseando a algunos artistas y literatos, se haya referido a la Sagrada Escritura como una especie de \u201cinmenso vocabulario\u201d (P. Claudel) y de \u201cAtlas iconogr\u00e1fico\u201d (M. Chagall) que ha servido de inspiraci\u00f3n a cultivadores de las m\u00e1s diversas artes. En suma, los artistas que reconozcan en s\u00ed este talento ser\u00e1n capaces de ofrecer \u201cobras de arte que abrir\u00e1n los ojos, los o\u00eddos y el coraz\u00f3n a las personas de una manera nueva, ya sean creyentes o personas que se encuentran a la b\u00fasqueda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u201cEn el nombre de la Belleza\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cabe concluir que Karol Wojty\u0142a\/Juan Pablo II ha contemplado, practicado y recorrido la <em>via pulchritudinis<\/em> desde su juventud, al tiempo que ha reflexionado tambi\u00e9n sobre ella. Con apenas diecinueve a\u00f1os, encabez\u00f3 una de las cartas dirigidas a su maestro de teatro raps\u00f3dico, Mieczys\u0142aw Klotarczyk, de una forma muy elocuente: \u201cTe saludo con el Nombre de la Belleza, que es el perfil de Dios, la causa de Cristo y la causa de Polonia\u201d. A partir de ese momento, cultivar\u00eda las artes de la palabra (poes\u00eda y teatro) toda su vida, hasta culminar con la publicaci\u00f3n, al final de su pontificado, de su legado po\u00e9tico <em>Tr\u00edptico Romano<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es de extra\u00f1ar que el llamado \u201cPapa poeta\u201d haya desarrollado una singular sensibilidad hacia el mundo art\u00edstico y cultural, y que haya desarrollado incluso su propia ontolog\u00eda del arte como apertura hacia la trascendencia. El arte se convierte as\u00ed en un \u201ccriptograma del misterio\u201d, en una forma de conocimiento, en una manifestaci\u00f3n de la presencia divina en el mundo. Un misterio que el artista est\u00e1 llamado a desvelar a trav\u00e9s de su peculiar vocaci\u00f3n. Un misterio que se encarna a trav\u00e9s de la expresi\u00f3n de la belleza, convertida en camino de revelaci\u00f3n salvadora (<em>via pulchritudinis<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde su lugar en la Casa del Padre, este santo Papa sigue recordando a los artistas de todos los tiempos: \u201cQue vuestro arte contribuya a la consolidaci\u00f3n de una aut\u00e9ntica belleza que, casi como un destello del Esp\u00edritu de Dios, transfigure la materia, abriendo las almas al sentido de lo eterno\u201d.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No resulta exagerado afirmar que la relaci\u00f3n de san Juan Pablo II con el arte ha sido singularmente \u00edntima, hasta el punto de haber sido calificado como \u201cel Papa artista\u201d (igual que fue llamado tambi\u00e9n \u201cel Papa fil\u00f3sofo\u201d). 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