{"id":53873,"date":"2025-11-04T06:00:00","date_gmt":"2025-11-04T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=53873"},"modified":"2025-11-05T10:50:37","modified_gmt":"2025-11-05T08:50:37","slug":"lo-que-no-te-arrebatan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/lo-que-no-te-arrebatan\/","title":{"rendered":"Lo que no te arrebatan"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Las m\u00edas no eran ni mucho menos las joyas de Napol\u00e9on robadas en el Louvre, pero las m\u00eda fueron robadas un d\u00eda antes y eran las que a m\u00ed me importaban. Eran mis&nbsp; recuerdos. No s\u00e9 si las de Napole\u00f3n se encontrar\u00e1n alg\u00fan d\u00eda, pues son dif\u00edciles de vender. El oro que me robaron acabar\u00e1 fundido, pero nunca se fundir\u00e1n los recuerdos que cada pieza suscit\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca salimos los viernes a cenar los cinco, pero esa noche era especial. Mi hija mayor cumpl\u00eda dieciocho a\u00f1os. Ella hab\u00eda dicho que quer\u00eda celebrar con nosotros, en un restaurante oriental, el mismo d\u00eda del cumplea\u00f1os y, al d\u00eda siguiente, con sus amigas. Sobre las siete y media salimos de casa, y regresamos unas dos horas despu\u00e9s. Una tarta y una botella de <em>spumante<\/em> nos esperaban en la nevera. Ten\u00eda preparadas las copas, era d\u00eda de brindar. Al llegar al hogar mi marido not\u00f3 algo raro al entrar en nuestro dormitorio y dijo en voz alta: \u00bfQu\u00e9 es este desorden tan grande? Un segundo despu\u00e9s, mi hijo dijo en tono de sorpresa que la ventana estaba abierta, mientras yo ve\u00eda unos cajones de un mueble del sal\u00f3n abiertos. Estaba claro y se me hel\u00f3 el cuerpo de golpe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hac\u00eda tan poco tiempo que los intrusos hab\u00edan estado dentro de la casa que \u00abnot\u00e1bamos\u00bb todav\u00eda su presencia y sent\u00edamos miedo. Sentir que alguien ha entrado en tu casa sin tu permiso a robar te deja un mal cuerpo tremendo. Mi hija peque\u00f1a empez\u00f3 a llorar y temblar. Le dije que no pasaba nada y ella me respondi\u00f3: <em>\u00abEs que tu no tienes miedo porque eres mayor\u00bb<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo ten\u00eda miedo&nbsp; de comprobar&nbsp; qu\u00e9 se habr\u00edan llevado los ladrones. Me vaciaron una caja donde \u00abdorm\u00edan \u00bb las pocas joyas de valor que ten\u00eda. Esa caja conten\u00eda, entre las joyas, una bolsita vieja en la que hab\u00eda unos pendientes con anillo a juego, de oro y coral que llevaba mi abuela cuando iba a misa los s\u00e1bados y que me hab\u00eda regalado unos meses antes de morir al final de un verano. Creo que eso era lo \u00fanico de valor que ella tuvo en su vida y lo acept\u00e9 siendo consciente de que ella intu\u00eda su fin.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ni los ladrones (h\u00e1biles en distinguir el oro de chatarra) sospecharon que hab\u00eda una joya en esa vieja bolsita dentro de esa caja. C\u00f3mo recuerdo nunca saqu\u00e9 el regalo de mi abuela de ese raro envoltorio.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida es un misterio en el que cada d\u00eda se aprende. Noto que&nbsp; todo es un ir desprendi\u00e9ndose. Cada joya que se llevaron los ladrones era un recuerdo de un momento de mi vida. Podr\u00e1n robarme todas las joyas, pero una vez m\u00e1s, me convenzo que los objetos son una materializaci\u00f3n de un sentimiento. Esa noche mi abuela no permiti\u00f3 que unos cacos se llevaran su regalo. Si no llega a estar en la bolsita vieja se las hubieran llevado, pero es que, a veces, las apariencias enga\u00f1an. Los pendientes de oro y coral los luci\u00f3 su bisnieta en la cena que tuvo con sus amigas para celebrar sus 18 a\u00f1os, el d\u00eda despu\u00e9s.&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las m\u00edas no eran ni mucho menos las joyas de Napol\u00e9on robadas en el Louvre, pero las m\u00eda fueron robadas un d\u00eda antes y eran las que a m\u00ed me importaban. Eran mis&nbsp; recuerdos. No s\u00e9 si las de Napole\u00f3n se encontrar\u00e1n alg\u00fan d\u00eda, pues son dif\u00edciles de vender. 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