{"id":53466,"date":"2025-10-15T06:30:00","date_gmt":"2025-10-15T04:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=53466"},"modified":"2025-10-13T10:03:48","modified_gmt":"2025-10-13T08:03:48","slug":"lo-que-no-sabias-sobre-tu-suegra-y-te-hara-quererla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/lo-que-no-sabias-sobre-tu-suegra-y-te-hara-quererla\/","title":{"rendered":"Lo que no sab\u00edas sobre tu suegra y te har\u00e1 quererla"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una palabra fea esta de suegra en espa\u00f1ol. No s\u00e9 por qu\u00e9. Curiosamente, ha permanecido inalterada durante milenios y las etimolog\u00edas le encuentran una ra\u00edz com\u00fan indoeuropea \u00abswekru\u00bb que la hacen muy parecida en idiomas muy dispares.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La palabra suegra se relaciona autom\u00e1ticamente con sus clich\u00e9s: entrometidas, conflictivas, dominantes&#8230; Y ciertamente son muchas las formas de ejercer mal el papel de madre pol\u00edtica; pero lo normal es que las suegras sean parte important\u00edsima de las familias, queridas y valoradas a pesar de \u00absus cosas\u00bb por yernos y nueras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He tenido la suerte de acompa\u00f1ar a mi suegra en sus \u00faltimos a\u00f1os de vida y tengo que decir que, a pesar de que han sido duros porque su progresivo deterioro le hac\u00eda sufrir a ella y nos hac\u00eda cada vez m\u00e1s cuesta arriba su cuidado a nosotros, los echar\u00e9 de menos. Y es que, como se\u00f1ala el Papa cuando hace referencia a la \u00abrevoluci\u00f3n del cuidado\u00bb, \u00abhay una bienaventuranza en la ancianidad, una alegr\u00eda aut\u00e9nticamente evang\u00e9lica, que nos pide derribar los muros de la indiferencia, que con frecuencia aprisionan a los ancianos\u00bb. Ciertamente, yo (y toda la familia) nos hemos sentido bienaventurados gracias a mi suegra, hemos aprendido mucho y hemos disfrutado de ella a pesar de que su vida ya no era \u00ab\u00fatil\u00bb en t\u00e9rminos meramente humanos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su reciente exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abDilexi te\u00bb, Le\u00f3n XIV lo concreta diciendo, por ejemplo, que \u00abel anciano, con la debilidad de su cuerpo, nos recuerda nuestra vulnerabilidad, aun cuando buscamos esconderla detr\u00e1s del bienestar o de la apariencia\u00bb. Todos, familiares y amigos, que la hemos acompa\u00f1ado en su larga ancianidad hemos estado recibiendo de ella, gratuitamente, la mayor de las lecciones que se pueden aprender en esta vida: \u00a1Que todos somos vulnerables y que nos morimos! No hay mayor descanso para una persona que saber que no tiene por qu\u00e9 poderlo todo y por qu\u00e9 poder siempre; que hay momentos en los que hay que pedir ayuda; que todos necesitamos de todos, que el dinero, el trabajo o la salud nos dan apariencia de seguridad, pero que esta es fragil\u00edsima porque se pierden de un d\u00eda para otro; que la familia es la mejor seguridad social; que la perspectiva de la muerte nos hace disfrutar m\u00e1s de la vida y abrirnos a la trascendencia donde el hombre y la mujer encuentran respuestas a sus mayores anhelos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Biblia nos regala diversas referencias hacia las suegras, comenzando por la historia de Ruth, que manifest\u00f3 un amor y lealtad sin igual hacia su suegra Noem\u00ed, no abandon\u00e1ndola cuando quedaron ambas viudas: \u00abIr\u00e9 adonde t\u00fa vayas \u2013le dijo\u2013, vivir\u00e9 donde t\u00fa vivas; tu pueblo ser\u00e1 mi pueblo y tu Dios ser\u00e1 mi Dios; morir\u00e9 donde t\u00fa mueras, y all\u00ed me enterrar\u00e1n. Juro ante el Se\u00f1or que solo la muerte podr\u00e1 separarnos\u00bb; hasta llegar al mism\u00edsimo Jes\u00fas, que nos hace valorar a las suegras cuando cur\u00f3 con ternura a la de Pedro, su mano derecha: \u00abinclin\u00e1ndose sobre ella \u2013relata Lucas\u2013 increp\u00f3 a la fiebre, y se le pas\u00f3; ella, levant\u00e1ndose enseguida, se puso a servirles\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n nos advierte la Escritura de lo peligroso que puede ser no entender bien qu\u00e9 significa ser suegra cuando nos aconseja aquello de: \u00abdejar\u00e1 el hombre a su padre y a su madre y se unir\u00e1 a su mujer&#8230;\u00bb. Y es que cada nueva familia que nace debe romper el cord\u00f3n umbilical que los une a su familia de origen pues, de lo contrario, la natural discrepancia de opiniones hasta en los aspectos m\u00e1s nimios de la vida puede provocar una aut\u00e9ntica guerra civil y no son pocos los divorcios que tienen en las suegras su detonante. Jes\u00fas llega al extremo de recomendar poner tierra de por medio si la fe se ve comprometida por la afectividad cuando dice: \u00ab\u00bfPens\u00e1is que he venido a traer paz a la tierra? No, sino divisi\u00f3n. Desde ahora estar\u00e1n divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estar\u00e1n divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra\u00bb. \u00a1Cu\u00e1ntos matrimonios se habr\u00edan salvado si se hubiera cortado a tiempo con la mam\u00e1!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volviendo a lo bonito de las suegras, hay un dato que repito cuando alg\u00fan amigo m\u00edo que haya sido padre me habla mal de la suya. Le pregunto si quiere a sus hijos y \u00e9l me responde naturalmente que s\u00ed, que son lo mejor que le ha pasado. Entonces, yo le explico que antes de en el vientre de su mujer, sus hijos estuvieron, en cierto sentido, en el vientre de su suegra, pues los \u00f3vulos que una mujer tendr\u00e1 a lo largo de su vida se forman mientras ella se gesta dentro del \u00fatero de su propia madre. As\u00ed pues, los \u00f3vulos que, una vez fecundados, dieron lugar a nuestros hijos se formaron muchos a\u00f1os antes, en el vientre de su abuela materna, tu suegra. \u00a1Y se quedan planchados!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Curiosidades cient\u00edficas aparte, hoy quiero romper una lanza en favor de las suegras, porque me duele mucho haber perdido a la m\u00eda. Ella me regal\u00f3 lo mejor de mi vida: mi mujer, mis hijos, tanto aprendido, llorado y re\u00eddo. Honrar a la suegra es camino de belleza, vida y alegr\u00eda, puedo dar fe a quien lo pida. Por eso, mientras investigaba sobre el origen de la palabra, me ha encantado descubrir c\u00f3mo se dirigen a ellas los franceses en se\u00f1al de respeto. Nada menos que con el nombre de belle-m\u00e8re (bella mam\u00e1). As\u00ed que hoy, y sin que sirva de precedente perm\u00edtanme que me despida \u00aba la francesa\u00bb con un enorme Merci belle-m\u00e8re !<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es una palabra fea esta de suegra en espa\u00f1ol. No s\u00e9 por qu\u00e9. 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