{"id":5303,"date":"2020-11-01T00:00:27","date_gmt":"2020-10-31T23:00:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=5303"},"modified":"2022-01-10T10:48:40","modified_gmt":"2022-01-10T09:48:40","slug":"las-revoluciones-modernas-y-dignitatis-humanae","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/las-revoluciones-modernas-y-dignitatis-humanae\/","title":{"rendered":"Las revoluciones modernas y \u00abDignitatis humanae\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>La declaraci\u00f3n <em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decl_19651207_dignitatis-humanae_sp.html\">Dignitatis humanae<\/a><\/em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decl_19651207_dignitatis-humanae_sp.html\"> <\/a>del Concilio Vaticano II afront\u00f3 uno de los grandes temas del di\u00e1logo de la Iglesia con la modernidad, provoc\u00f3 el cisma lefebvriano y fue objeto de un preciso discernimiento de Benedicto XVI.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1972 Zhou Enlai, primer ministro de China con Mao, logr\u00f3 concertar la visita del presidente norteamericano Richard Nixon. En una conversaci\u00f3n informal, se comentaron las revoluciones del pasado y del presente y se le pregunt\u00f3 a Zhou Enlai, que se hab\u00eda formado en Par\u00eds, qu\u00e9 pensaba de la revoluci\u00f3n francesa. Contest\u00f3 que \u201cera demasiado pronto para saberlo\u201d. La an\u00e9cdota, recogida por el Financial Times, dio la vuelta al mundo y se consagr\u00f3 como icono del tempus lento de la sabidur\u00eda china. Solo mucho despu\u00e9s un diplom\u00e1tico que hac\u00eda de int\u00e9rprete entonces aclar\u00f3 que Zhou Enlai no se refer\u00eda a la revoluci\u00f3n de 1789, sino a la de mayo de 1968.<\/p>\n\n\n\n<p>Con eso, la an\u00e9cdota perdi\u00f3 su encanto, pero no su verdad: tanto la revoluci\u00f3n de 1789 como la de 1968 todav\u00eda operan sobre nuestra cultura y vida cristiana. Los procesos de las personas pueden durar decenios, pero los de la cultura pueden durar siglos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Siglos dur\u00f3 el proceso por el que se cristianiz\u00f3 el imperio romano, y siglos por los que se constituyeron las \u201cnaciones\u201d europeas medievales con la conversi\u00f3n y desarrollo de los pueblos b\u00e1rbaros, germ\u00e1nicos y eslavos. Despu\u00e9s, en dos o tres siglos, las naciones se transformaron en estados mon\u00e1rquicos, con fronteras fijadas por guerras y matrimonios reales. Y desde el XVII, por los vaivenes de las guerras de religi\u00f3n, creci\u00f3 el deseo de que los gobiernos se fundaran en bases racionales y quedaran mejor protegidos los derechos de las personas frente a las arbitrariedades de los gobernantes: eligiendo a los gobernantes y dividiendo y limitando sus poderes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Dos historias y dos separaciones<\/h4>\n\n\n\n<p>Lo que era una utop\u00eda de conversaci\u00f3n de sal\u00f3n, se convirti\u00f3 en pol\u00edtica con la independencia de los Estados Unidos (1775). Teni\u00e9ndose que inventar a s\u00ed mismos, optaron por llevarlo a la pr\u00e1ctica. Precisamente porque una parte relevante de la poblaci\u00f3n americana proven\u00eda de disidentes huidos o expulsados de pa\u00edses confesionales (protestantes) como Inglaterra y Alemania, estaban de acuerdo en honrar a Dios y respetar al pr\u00f3jimo, pero tambi\u00e9n en que el estado no interfiriese para nada en las cuestiones religiosas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Francia (1789), el proceso fue completamente distinto: en un momento de crisis econ\u00f3mica e institucional, unas minor\u00edas iluminadas y audaces se hicieron con el estado y provocaron una transformaci\u00f3n desde arriba, derribando la monarqu\u00eda y sus apoyos: la nobleza y la Iglesia con las capas tradicionales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los Estados Unidos nacieron con las iglesias voluntariamente separadas del Estado. En Francia, la Iglesia formaba parte del antiguo orden nacional, y la separaci\u00f3n fue un enorme desgarro en la conciencia nacional forjada por los siglos: la naci\u00f3n se convert\u00eda en un estado te\u00f3ricamente separado, pero pr\u00e1cticamente agresivo, porque quer\u00eda disminuir el poder de la Iglesia, considerada como fuerza retr\u00f3grada y opuesta al progreso. El mismo esquema, aunque menos violento, se seguir\u00eda en Espa\u00f1a, Italia y las naciones americanas con la independencia.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Grandes objeciones<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>La Iglesia, como instituci\u00f3n, qued\u00f3 herida y a la defensiva<\/strong>. Era muy dif\u00edcil creer en la sinceridad y honestidad de un proyecto donde no parec\u00eda haber sitio. Y era muy dif\u00edcil creer que se trabajaba por los derechos del hombre cuando se conculcaban con tanta facilidad aludiendo a razones de estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, que el pueblo se constituyera como fuente de todo derecho y se diera a s\u00ed mismo las leyes resultaba hiriente a los o\u00eddos cristianos. Porque es Dios la fuente de la moral. Aunque no pasaba de ser una exageraci\u00f3n ret\u00f3rica, porque en realidad, la mayor parte de los derechos no se crean, sino que en verdad se reconocen. Y tambi\u00e9n her\u00eda que se impusiera la libertad de cultos donde se romp\u00eda la unidad cat\u00f3lica de las naciones, prefiriendo la opini\u00f3n o el capricho de cada uno, y dando los mismos derechos a todos. Eso se juzgaba un relativismo inaceptable: la verdad no tiene los mismos derechos que el error. As\u00ed se expresaron los grandes Papas del siglo XIX.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Efectos retardados de la Modernidad<\/h4>\n\n\n\n<p>En la conciencia cat\u00f3lica ha pervivido la seguridad de conservar la esencia de las naciones cristianas, con la consiguiente herida y tristeza por las p\u00e9rdidas y la nostalgia del pasado. Por eso se tard\u00f3 mucho en entrar en el juego pol\u00edtico y, en cierto modo, nunca se entr\u00f3 del todo. La misma nostalgia parec\u00eda mantener viva otra alternativa imposible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto tendr\u00eda dos efectos negativos: uno, que los cat\u00f3licos tradicionales est\u00e1n acostumbrados a criticar o a hacer juicios morales, pero no a operar y defenderse eficazmente en el juego pol\u00edtico democr\u00e1tico. Y otro, que tampoco est\u00e1n acostumbrados a evangelizar. Durante siglos se ha trabajado en la instrucci\u00f3n (catecismo) y mantenimiento del culto, pero apenas hay cauces, instituciones ni costumbre de evangelizar en los pa\u00edses europeos. Se predica dentro de las iglesias, pero no fuera de las iglesias. En el pasado, las naciones eran constitutivamente cristianas, y se esperaba que el estado arreglase las dificultades como una cuesti\u00f3n de orden p\u00fablico.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El prop\u00f3sito del Concilio&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<p>Desde que lo propuso <strong>Juan XXIII<\/strong>, el Concilio quiso resituar la Iglesia en el mundo moderno y relanzar la evangelizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n ser\u00eda una operaci\u00f3n de siglos. El ambiente m\u00e1s calmado y conciliador de la posguerra (doble posguerra) facilitaba el di\u00e1logo, aunque una parte importante de la Iglesia hab\u00eda quedado bajo dominio comunista, donde no hab\u00eda di\u00e1logo ninguno.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los grandes esfuerzos del Concilio llevaron a renovar la imagen de la Iglesia como misterio (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"><strong>Lumen gentium<\/strong><\/a>), superando una visi\u00f3n hist\u00f3rica, sociol\u00f3gica o can\u00f3nica que tambi\u00e9n tiene. Esto ya era muy importante para situar la Iglesia en el mundo moderno por elevaci\u00f3n. El otro gran documento <strong><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes <\/a><\/strong>intentaba entablar el di\u00e1logo con el mundo en algunos temas vitales; sin embargo, la propia historia de la confecci\u00f3n de documento llev\u00f3 a ver que lo que puede decir la Iglesia en los opinables campos de la familia, la econom\u00eda, la pol\u00edtica, la educaci\u00f3n y la cultura, se basan en su conocimiento revelado sobre el ser humano. Enfoque en el que insistir\u00eda el pontificado de san Juan Pablo II.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La tensi\u00f3n de <em>Dignitatis humanae<\/em><\/h4>\n\n\n\n<p>Con el contexto que hemos puesto se entiende que el esfuerzo de posicionar la Iglesia en el mundo moderno llevara tambi\u00e9n a discernir los temas en conflicto, como la aceptaci\u00f3n del pluralismo religioso o libertad de la conciencia ante la verdad tambi\u00e9n religiosa, y la separaci\u00f3n de la Iglesia y el estado. Esto supon\u00eda la aceptaci\u00f3n de la democracia como sistema v\u00e1lido de convivencia pol\u00edtica. Y, de paso, la renuncia a la aspiraci\u00f3n de una unidad nacional religiosa como objetivo de la acci\u00f3n cristiana. Si se daba tendr\u00eda que ser por convicci\u00f3n, pero no por imposici\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ese cambio de aspiraciones y estrategia ya lo hab\u00eda propuesto Jacques Maritain en Humanismo integral. Y estaba asumido por los pol\u00edticos cristianos que hab\u00edan pensado y entrado en el juego democr\u00e1tico (Don Luigi Sturzo y la democracia cristiana italiana y alemana).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Las afirmaciones de <em>Dignitatis humanae<\/em><\/h4>\n\n\n\n<p>El decreto <strong>Dignitatis humanae<\/strong> comienza reconociendo la creciente preocupaci\u00f3n moderna por la libertad, tambi\u00e9n en el terreno religioso. Despu\u00e9s, manifiesta la singularidad de la fe cristiana como verdad revelada e insiste en que<em> \u201ctodos los hombres est\u00e1n obligados a buscar la verdad\u201d,<\/em> pero tambi\u00e9n \u201c<em>la verdad no se impone de otra manera sino por la fuerza de la misma verdad\u201d<\/em>. Esto lleva a que la autoridad civil ha de proteger este proceso de libertad religiosa, concediendo un libre ejercicio y sin proscribir ning\u00fan ejercicio leg\u00edtimo, mientras no perturbe el orden social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente por apoyarse en principios morales de la persona, puede afirmar que <em>\u201cdeja \u00edntegra la doctrina tradicional cat\u00f3lica acerca del deber moral de los hombres y de las sociedades para con la verdadera religi\u00f3n y la \u00fanica Iglesia de Cristo\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Vaticano_II_Lothar_Wolleh.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5304\"\/><figcaption>Foto: LotharWolleh<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El documento es muy matizado, pero era evidente que hab\u00eda, por lo menos, un cambio de enfoque. As\u00ed y con m\u00e1s severidad fue juzgado por varios obispos y principalmente por Marcel Lefebvre, que escribir\u00eda largamente sobre el tema y llegar\u00eda a la conclusi\u00f3n que la doctrina del Concilio se apartaba de la ense\u00f1anza establecida por la Iglesia y el Concilio hab\u00eda de ser considerado inv\u00e1lido. Esto provocar\u00eda, al final, un cisma, y un eco que no ha dejado de o\u00edrse y que alcanza tambi\u00e9n a muchos cat\u00f3licos no cism\u00e1ticos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Distintas experiencias de la Iglesia<\/h4>\n\n\n\n<p>Hay que tener en cuenta que en <em>Dignitatis humane<\/em> concurr\u00edan experiencias muy distintas<\/p>\n\n\n\n<p><strong>a)<\/strong> la de los obispos de Estados Unidos, donde la separaci\u00f3n es uno de los fundamentos del Estado y la Iglesia cat\u00f3lica ha gozado de libertad desde el principio;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>b) <\/strong>la de los obispos de los estados protestantes confesionales (Holanda, estados alemanes, Escocia, Suecia Noruega, Finlandia\u2026) y de Inglaterra, donde la divisi\u00f3n de la Iglesia y el Estado permiti\u00f3, desde mediados del siglo XIX, el desarrollo normal de la Iglesia cat\u00f3lica, antes prohibido y penado;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>c)<\/strong> la de los obispos de los pa\u00edses bajo dominio comunista, que ve\u00edan en esa declaraci\u00f3n una defensa de la Iglesia basada en derechos fundamentales de la persona; entre ellos, Karol Wojty\u0142a;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>d) <\/strong>apenas pod\u00edan hablar (y hoy tampoco) los que estaban bajo dominio musulm\u00e1n, que ganar\u00edan mucho si se reconociera la libertad religiosa en sus pa\u00edses;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>e) <\/strong>en realidad, los pa\u00edses confesionales cat\u00f3licos eran muy pocos (y en r\u00e9gimen de excepci\u00f3n), sobre todo, Espa\u00f1a, Portugal y algunas naciones americanas en distinto grado. El resto viv\u00eda con mayor o menor acomodo y reconocimiento en reg\u00edmenes democr\u00e1ticos con libertad religiosa y separaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El discurso a la curia de Benedicto XVI (2005)<\/h4>\n\n\n\n<p>El 22 de diciembre del 2005, en su primer a\u00f1o como Papa, Benedicto XVI dirigi\u00f3 una <strong><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2005\/december\/documents\/hf_ben_xvi_spe_20051222_roman-curia.html\">felicitaci\u00f3n muy particular de Navidad a la curia romana<\/a><\/strong>. Aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para situar las cuestiones de m\u00e1s calado del pontificado: el juicio sobre la interpretaci\u00f3n del Concilio, saliendo al paso de las aventuras rupturistas al mismo tiempo que de las cr\u00edticas integristas. Se trata de un texto genial.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De entrada, <strong>Benedicto XVI reconoce que ha habido una reforma, pero no una ruptura<\/strong>. Sin renunciar a ninguno de sus principios, se ha dado un cambio de enfoque doctrinal. Se refiere, evidentemente, a los matices que requieren los juicios de los Papas del XIX sobre el liberalismo, la separaci\u00f3n entre Iglesia y Estado, y la libertad religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas son algunas frases: <em>\u201cEra necesario aprender a reconocer que, en esas decisiones, s\u00f3lo los principios expresan el aspecto duradero, permaneciendo en el fondo y motivando la decisi\u00f3n desde dentro. En cambio, no son igualmente permanentes las formas concretas, que dependen de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica y, por tanto, pueden sufrir cambios. As\u00ed, las decisiones de fondo pueden seguir siendo v\u00e1lidas, mientras que las formas de su aplicaci\u00f3n a contextos nuevos pueden cambiar. Por ejemplo, si la libertad de religi\u00f3n se considera como expresi\u00f3n de la incapacidad del hombre de encontrar la verdad y, por consiguiente, se transforma en canonizaci\u00f3n del relativismo, entonces pasa impropiamente de necesidad social e hist\u00f3rica al nivel metaf\u00edsico, y as\u00ed se la priva de su verdadero sentido, con la consecuencia de que no la puede aceptar quien cree que el hombre es capaz de conocer la verdad de Dios y est\u00e1 vinculado a ese conocimiento bas\u00e1ndose en la dignidad interior de la verdad. Por el contrario, algo totalmente diferente es considerar la libertad de religi\u00f3n como una necesidad que deriva de la &nbsp;convivencia &nbsp;humana, m\u00e1s a\u00fan, como una consecuencia intr\u00ednseca de la verdad que no se puede imponer desde fuera, sino &nbsp;que &nbsp;el hombre la debe hacer suya s\u00f3lo mediante un proceso de convicci\u00f3n. El concilio Vaticano II, reconociendo y haciendo suyo, con el decreto sobre la libertad religiosa, un principio esencial del Estado moderno, recogi\u00f3 de nuevo el patrimonio m\u00e1s profundo de la Iglesia\u201d<\/em>.&nbsp;Recuerda tambi\u00e9n que, en el inicio, la Iglesia, al mismo tiempo que reconoc\u00eda la autoridad de los emperadores y rezaba por ellos, defend\u00eda su libertad religiosa frente a las pretensiones del estado romano. Por eso murieron tantos m\u00e1rtires: <em>\u201cMurieron tambi\u00e9n por la libertad de conciencia y por la libertad de profesar la propia fe, una profesi\u00f3n que ning\u00fan Estado puede imponer, sino que s\u00f3lo puede hacerse propia con la gracia de Dios, en libertad de conciencia\u201d.<\/em> Y concluye: <em>\u201cUna Iglesia misionera, consciente de que tiene el deber de anunciar su mensaje a todos los pueblos, necesariamente debe comprometerse en favor de la libertad de la fe\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La declaraci\u00f3n Dignitatis humanae del Concilio Vaticano II afront\u00f3 uno de los grandes temas del di\u00e1logo de la Iglesia con la modernidad, provoc\u00f3 el cisma lefebvriano y fue objeto de un preciso discernimiento de Benedicto XVI. En 1972 Zhou Enlai, primer ministro de China con Mao, logr\u00f3 concertar la visita del presidente norteamericano Richard Nixon. 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