{"id":52973,"date":"2025-10-23T06:00:00","date_gmt":"2025-10-23T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=52973"},"modified":"2025-10-01T12:18:33","modified_gmt":"2025-10-01T10:18:33","slug":"lecturas-del-domingo-xxx-del-tiempo-ordinario-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/lecturas-del-domingo-xxx-del-tiempo-ordinario-c\/","title":{"rendered":"Misericordia y justificaci\u00f3n. Domingo XXX del tiempo ordinario (C)"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas <em>\u201cdijo tambi\u00e9n esta par\u00e1bola a algunos que confiaban en s\u00ed mismos por considerarse justos y despreciaban a los dem\u00e1s\u201d<\/em>. Nuestro Se\u00f1or nos habla del orgullo, un pecado que nos lleva a exagerar nuestro propio valor y a menospreciar a los dem\u00e1s. El fariseo estaba lleno de sus propios logros, tal y como \u00e9l los ve\u00eda. De hecho, Cristo nos da el detalle de que la oraci\u00f3n del fariseo era realmente \u201chacia s\u00ed mismo\u201d y no hacia Dios. Su orgullo se manifiesta de tres maneras: en la exaltaci\u00f3n de sus propias obras (mientras que es completamente ciego a sus defectos, principalmente el orgullo, que es el peor pecado de todos); en el desprecio hacia los dem\u00e1s en general (<em>\u201clos dem\u00e1s hombres\u201d<\/em>); y en el desprecio hacia el hombre concreto que se encuentra en su presencia, en este caso el recaudador de impuestos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El recaudador de impuestos fue m\u00e1s sensato y se fue a casa con Dios, \u201c<em>justificado<\/em>\u201d, porque acept\u00f3 su propia debilidad e indignidad. Pero, \u00bfqu\u00e9 significa \u201c<em>justificado<\/em>\u201d? La justificaci\u00f3n es un tema clave para san Pablo, especialmente en sus cartas a los romanos y a los g\u00e1latas. Tambi\u00e9n se ha convertido en un tema de controversia entre cat\u00f3licos y protestantes. Ser justificado es recuperar una relaci\u00f3n correcta con Dios, y esto requiere fundamentalmente gracia y fe. Como escribe san Pablo: <em>\u201cPues sostenemos que el hombre es justificado por la fe, sin obras de la Ley\u201d<\/em> (Rom 3, 28). Pablo se\u00f1ala aqu\u00ed precisamente el error del fariseo: pensaba que pod\u00eda ser justificado, uno con Dios, por sus propias obras. Pero el recaudador de impuestos, sabiendo lo malas que hab\u00edan sido sus obras, conf\u00eda \u00fanicamente en la misericordia divina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca podremos ofrecer a Dios ninguna obra digna de \u00c9l. Y menos a\u00fan podremos ganarnos nuestra propia salvaci\u00f3n. Podemos aprender esta lecci\u00f3n de dos maneras: como el publicano arrepentido, a trav\u00e9s de una profunda conciencia de nuestros pecados; o como los ni\u00f1os que, aunque son totalmente inocentes, comprenden que deben depender de sus padres para todo y que no pueden hacer nada para \u201cmerecer\u201d su atenci\u00f3n. Por eso Nuestro Se\u00f1or insiste tanto en que debemos ser como ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es por eso que la verdadera oraci\u00f3n siempre debe ser una llamada a Dios para pedirle misericordia y nunca un intento de convencerlo de nuestra propia virtud. Incluso nuestras buenas obras son dones de la gracia que Dios nos inspira para realizarlas. Como dijo una vez santa Teresa de Calcuta: <em>\u201c\u00a1Siempre somos demasiado pobres para ayudar a los pobres! Pi\u00e9nsalo: yo solo soy una pobre mujer que reza. Cuando rezo, Dios pone su amor en mi coraz\u00f3n y solo entonces puedo amar a los pobres, \u00a1porque rezo!\u201d<\/em>.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas \u201cdijo tambi\u00e9n esta par\u00e1bola a algunos que confiaban en s\u00ed mismos por considerarse justos y despreciaban a los dem\u00e1s\u201d. Nuestro Se\u00f1or nos habla del orgullo, un pecado que nos lleva a exagerar nuestro propio valor y a menospreciar a los dem\u00e1s. El fariseo estaba lleno de sus propios logros, tal y como \u00e9l los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1441,"featured_media":13325,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[554,647],"tags":[616,638],"class_list":["post-52973","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelio","category-lecturas-del-domingo","tag-evangelio","tag-lecturas-del-domingo","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52973","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1441"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52973"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52973\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13325"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52973"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52973"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52973"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}