{"id":52544,"date":"2025-10-01T06:30:00","date_gmt":"2025-10-01T04:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/?p=52544"},"modified":"2025-09-23T12:05:21","modified_gmt":"2025-09-23T10:05:21","slug":"karl-rahner-explica-el-sentido-de-la-visita-al-santisimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/karl-rahner-explica-el-sentido-de-la-visita-al-santisimo\/","title":{"rendered":"Karl Rahner explica el sentido de la Visita al Sant\u00edsimo"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00eda necesario comenzar, puestos a tratar tal materia, por un conjunto de generalidades sobre la meditaci\u00f3n, el recogimiento, el silencio, la oraci\u00f3n, la piedad privada. No podemos aqu\u00ed hacer otra cosa sino suponerlas ya conocidas. Pero es probable que las cuestiones y dificultades planteadas a prop\u00f3sito de la \u00abvisita\u00bb al Sant\u00edsimo \u2014es decir, de la plegaria ante el sacramento de la Eucarist\u00eda conservado en el tabern\u00e1culo\u2014 tengan de hecho, frecuentemente, un objeto m\u00e1s general: la oraci\u00f3n contemplativa privada y de una cierta duraci\u00f3n; y en cuanto a las objeciones hechas contra la \u00abvisita\u00bb , \u00bfno ser\u00e1n a menudo una especie de motivaciones intelectuales alegadas de golpe para sustraerse a las exigencias de la actitud contemplativa? Por otra parte, \u00bfconoc\u00e9is a muchas personas que se den generosamente a la meditaci\u00f3n y que, a la vez, experimenten dificultades ante la \u00abvisita\u00bb? Se deber\u00eda en todo caso invitar a aquellos que se declaran contra la \u00abvisita\u00bb a examinar mejor su actitud y a preguntarse si sus objeciones no traducen en realidad la reacci\u00f3n del hombre que, comido por sus ocupaciones, trata sin cesar de sustraerse a la mirada de Dios. huyendo del recogimiento por ser incapaz de soportar esta paz de Dios que juzga y que purifica.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La \u00abvisita\u00bb en la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los que atacan el sentido de la \u00abvisita\u00bb deben saber la extrema fragilidad de las teor\u00edas que se suelen alegar a este prop\u00f3sito apoy\u00e1ndose en la historia de los dogmas y de la piedad. En efecto, esas teor\u00edas cometen el error de dar con frecuencia a unos hechos exactos una interpretaci\u00f3n err\u00f3nea. Que no vayan, pues, a invocarlas para rechazar la doctrina del Concilio de Trento, o simplemente para no hacer caso de ella en la pr\u00e1ctica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1. La doctrina del Concilio de Trento\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan este Concilio, es una verdadera herej\u00eda, una herej\u00eda declarada, negar, en la teor\u00eda o en la pr\u00e1ctica, el deber de rodear a Jesucristo, en el Sacramento del Altar, de un culto de adoraci\u00f3n que revista una forma externa; o negar la legitimidad de una fiesta especial en honor de Jes\u00fas Sacramentado, de las procesiones eucar\u00edsticas, de las \u00abexposiciones\u00bb , de la santa Reserva (Cfr. Denz, 878, 879, 888, 889). Tales textos dogm\u00e1ticos dejan evidentemente en la sombra numerosas cuestiones: \u00bfcu\u00e1l es la significaci\u00f3n intr\u00ednseca de todas estas cosas? \u00bfC\u00f3mo se articula este culto eucar\u00edstico de adoraci\u00f3n y la pr\u00e1ctica de la santa Reserva en el conjunto de la vida cristiana y de la acci\u00f3n lit\u00fargica? Es evidente que hubo en el curso de la historia de la Iglesia unas \u00e9pocas y unas expresiones de la piedad cristiana que, como se ha dicho con humor mordaz, han podido dar la impresi\u00f3n de que la misa matutina no serv\u00eda sino para consagrar la hostia destinada a la exposici\u00f3n vespertina del Sant\u00edsimo Sacramento. Por su parte, la Iglesia oficial no ha intervenido con la suficiente energ\u00eda, lo que ha tra\u00eddo como resultado verdaderas distorsiones en el sentido eucar\u00edstico. Pero esto no toca el fondo de la cuesti\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2. Una tradici\u00f3n milenaria\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El motivo principal de la santa Reserva es la comuni\u00f3n de los enfermos. La definici\u00f3n del Concilio de Trento, lo mismo que una pr\u00e1ctica varias veces secular, un\u00e1nime, fructuosa, participada por los santos m\u00e1s esclarecidos, no deja ninguna duda sobre el valor espec\u00edfico y global de la devoci\u00f3n al Santo Sacramento fuera (si se puede hablar as\u00ed) del Sacrificio, lo mismo si se trata de ejercicios de piedad personal o de ciertas formas p\u00fablicas y comunes, tales como las \u00abvisitas\u00bb y las \u00abexposiciones\u00bb. Esos ejercicios son la manifestaci\u00f3n de una fe aut\u00e9nticamente cristiana. Al decir esto, no pretendemos ser los defensores de cualquier iniciativa en este campo: ni de la exposici\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento durante la Misa, ni del gusto de las exposiciones \u00abpor el placer de ver la hostia\u00bb, que conducen a la multiplicaci\u00f3n indiscreta de esta pr\u00e1ctica, etc.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3. El ideal del retorno a la antig\u00fcedad\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo querr\u00eda subrayar tambi\u00e9n la vanidad de un argumento a menudo alegado contra la devoci\u00f3n eucar\u00edstica fuera de la misa: el hecho de que esa devoci\u00f3n no siempre ha existido en la Iglesia. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto ser\u00eda empobrecer sensiblemente el patrimonio de la piedad cat\u00f3lica, ceder a un falso romanticismo, volvi\u00e9ndose constantemente hacia la pr\u00e1ctica de la Iglesia de las primeras edades y negando el car\u00e1cter evolutivo de la piedad en el curso de la Historia. Porque el cristianismo se desarrolla en la Historia. Y una pr\u00e1ctica milenaria que no tiene en su haber la historia de los mil primeros a\u00f1os tiene, sin embargo, su perfecto derecho de ciudadan\u00eda en la Iglesia. Si se quiere erigir la pr\u00e1ctica de los primeros siglos en regla absoluta de la piedad, entonces que se sea l\u00f3gico y que se aplique a todo tipo de cosas: al ayuno, a la estima universal con que se rodeaba la virginidad hasta el punto de despreciar el matrimonio, a la duraci\u00f3n (que nosotros consideramos hoy excesiva) de los Oficios, al pesado aparato de pr\u00e1cticas de la vida mon\u00e1stica, etc. Pero los criterios de autenticidad cristiana no debemos ir a buscarlos en otro lugar, sino en el Esp\u00edritu de la Iglesia, de la Iglesia de todos los tiempos, en una humilde reflexi\u00f3n sobre las estructuras fundamentales de la realidad cristiana. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, \u00e9stas tienen como caracter\u00edstica estar siempre ah\u00ed, y la Iglesia, estar ah\u00ed para atestiguarlas. Lo cual no quiere decir que las consecuencias a las que esas estructuras fundamentales conducen no tengan ellas por su parte una historia, y que en el plano te\u00f3rico, lo mismo que en el plano pr\u00e1ctico, alcancen en todas las \u00e9pocas el mismo grado de explicitaci\u00f3n; lo que no impide que, a partir del momento en que esas consecuencias afloran netamente a la conciencia de la Iglesia, constituyan un aspecto esencial de su existencia. Es dar prueba de una falta notable de sentido hist\u00f3rico (\u00a1como si se pudiese dar marcha atr\u00e1s en el curso de la historia!) pretender, en el nombre de una cierta \u00abpureza\u00bb, que las realidades eclesiales vuelvan a sus formas primitivas cuando han alcanzado cierto grado de desarrollo. Es necesario decir m\u00e1s bien que, en la Iglesia, como en la vida del individuo, existe un devenir y que este devenir goza de un derecho de posesi\u00f3n. Y esto no vale solamente para las verdades de car\u00e1cter te\u00f3rico. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si se est\u00e1 de acuerdo sobre estos principios generales de apreciaci\u00f3n en lo que se refiere al desarrollo y al uso de las \u00abcosas de Iglesia\u00bb, y si se tiene en cuenta el car\u00e1cter universal, pode-roso, duradero y netamente manifestado de las aprobaciones y de los est\u00edmulos apremiantes que la piedad eucar\u00edstica extraoficial ha recibido por parte de la Iglesia, de la negativa de \u00e9sta a abandonar la pr\u00e1ctica de la Santa Reserva, de la doctrina que la Iglesia profesa sobre el car\u00e1cter latr\u00e9utico de la devoci\u00f3n al Santo Sacramento, etc\u00e9tera, ser\u00eda insensato predecir la desaparici\u00f3n de tal culto; lo que no quiere decir que no pueda experimentar en el futuro ciertas vicisitudes. En este sentido, la enc\u00edclica Mediator Dei, no contenta de preconizar la adoraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, se constituye en promotora de las \u00abpiadosas y cotidianas visitas al Tabern\u00e1culo\u00bb. El Derecho Can\u00f3nico recomienda tambi\u00e9n la \u00abvisita al Sant\u00edsimo Sacramento\u00bb (Canon 125,2; canon 1.273) y quiere que la \u00abvisita\u00bb forme parte de la ense\u00f1anza religiosa dada a todos los fieles (Cfr. igualmente los c\u00e1nones 1.265-1.275, que tratan de la reserva y del culto de la Sagrada Eucarist\u00eda: es incluso un deber para numerosas iglesias conservar el Sant\u00edsimo Sacramento).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Legitimidad de la \u00abvisita\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero vengamos ahora a los argumentos intr\u00ednsecos. \u00bfCu\u00e1l es el sentido y cu\u00e1l debe ser el contenido de las \u00abvisitas\u00bb? Nos parece que no se deber\u00eda, como se ha hecho ordinariamente, ligarlas exclusivamente a la presencia real de Cristo y a la adoraci\u00f3n que ella merece como tal. Puede uno preguntarse, en efecto, si este fundamento tradicional, justo en s\u00ed, pero un tanto formal, es psicol\u00f3gicamente lo suficientemente fuerte para eliminar las resistencias que se oponen hoy a la pr\u00e1ctica en cuesti\u00f3n. Se hace necesario desarrollar las verdaderas implicaciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>1. Una objeci\u00f3n: La Eucarist\u00eda es esencialmente alimento\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He aqu\u00ed la dificultad fundamental que se alega en nombre de la teolog\u00eda. Es cierto que Cristo esta realmente presente en el Sant\u00edsimo Sacramento. Pero \u00bfpor qu\u00e9 una tal presencia? \u00bfPor el placer de estar entre nosotros? \u00bfPara ser adorado y honrado en raz\u00f3n de esta presencia, para sentarse en un trono y conceder unas audiencias? Lo mismo si se responde afirmativamente o si, como indica la teolog\u00eda dogm\u00e1tica, uno se contenta con decir que ah\u00ed no hay sino una motivaci\u00f3n v\u00e1lida entre otras, ser\u00e1 lo mejor acudir ante todo a la ense\u00f1anza del Concilio de Trento (Denzinger 878): el Sacramento de la Eucarist\u00eda ha sido instituido por Cristo, se nos dice, \u00abut sumatur\u00bb (para ser tomado como alimento). La estructura fundamental de la Eucarist\u00eda consiste en su car\u00e1cter de comida, en su relaci\u00f3n al uso a que est\u00e1 destinada. Esta es la verdad de fondo de toda nuestra reflexi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No vayamos a olvidar esto. No vayamos, en consecuencia, por nuestra pr\u00e1ctica o nuestra \u00absensibilidad\u00bb eucar\u00edsticas, a levantar entre nosotros y los protestantes (que parten siempre de esta verdad en su teor\u00eda y su pr\u00e1ctica de la Cena) un obst\u00e1culo desprovisto de toda fundamentaci\u00f3n. Para el te\u00f3logo, el alfa y la omega de toda la teolog\u00eda dogm\u00e1tica es la palabra del Evangelio: \u00abTomad y comed, \u00e9ste es mi Cuerpo\u00bb, y no una proposici\u00f3n de este estilo: \u00abCristo est\u00e1 aqu\u00ed presente.\u00bb Betz tiene, por tanto, raz\u00f3n al decir que la divisi\u00f3n tripartita del tratado de la Eucarist\u00eda, que comienza por la cuesti\u00f3n de la presencia real y s\u00f3lo despu\u00e9s aborda el tema de la comuni\u00f3n y del sacrificio, crea un malestar y constituye un desenfoque. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica destinada a esclarecer el problema de la \u00abvisita\u00bb debe apoyarse tambi\u00e9n sobre el principio fundamental enunciado por el Concilio de Trento: \u00abLa Eucarist\u00eda ha sido instituida para ser tomada como alimento\u00bb (Denzinger, 878). Este principio implica ciertamente la presencia real de Cristo, porque el alimento ofrecido no es otro sino su Cuerpo y su Sangre. Pero desborda esta simple afirmaci\u00f3n, porque nos presenta el don que se nos hace como estando destinado a ser tomado a modo de alimento. Es preciso, por tanto, utilizarlo aqu\u00ed con toda la amplitud de su contenido. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siendo esto as\u00ed, se ve en seguida qu\u00e9 es lo que da pie a la objeci\u00f3n. Es evidente, se dir\u00e1, que Cristo merece la adoraci\u00f3n cuando \u00abse hace uso de \u00c9l\u00bb, porque est\u00e1 presente cuando se nos da como alimento de la vida eterna. Pero \u00bfc\u00f3mo, a partir de este principio base, justificar un culto fuera de tal presencia, un culto que no se confunde con la adoraci\u00f3n del Se\u00f1or necesariamente concomitante a la recepci\u00f3n de su Cuerpo, un culto que se sit\u00faa fuera de una tal recepci\u00f3n e independientemente de ella? Esta es la posici\u00f3n protestante: ellos se resisten a hacer aqu\u00ed un uso formal de la l\u00f3gica, y no se creen autorizados por la Escritura a extender hasta ah\u00ed el culto eucar\u00edstico. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Subrayemos que el Concilio de Trento justifica la Santa Reserva por la necesidad de poder dar la comuni\u00f3n a los enfermos. No invoca ninguna otra raz\u00f3n, y en este punto recoge los datos de la Historia: es, en efecto, la necesidad (o la legitimidad) de recibir la comuni\u00f3n fuera de la Misa la que ha motivado ante todo la Santa Reserva y no la necesidad de tener cerca de nosotros a Jes\u00fas, \u00abdulce solitario del Tabern\u00e1culo\u00bb. El Concilio considera, pues, la Santa Reserva en relaci\u00f3n esencial con la recepci\u00f3n del sacramento, y, al hacer esto, explica la pr\u00e1ctica de la Santa Reserva en la l\u00ednea del principio fundamental evocado m\u00e1s arriba (Denzinger, 879, 889).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>2. Respuesta de la Escritura\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos apoyamos aqu\u00ed \u00fanicamente sobre la Biblia, sobre los datos b\u00edblicos m\u00e1s originales. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comenzaremos por decir que una ex\u00e9gesis rigurosa ve en el Cuerpo y en la Sangre la Persona del Se\u00f1or todo entero. El Cuerpo y la Sangre designan aqu\u00ed la Persona de Jes\u00fas en tanto que encarnada, su \u00abYo\u00bb en su constituci\u00f3n f\u00edsica, este ser viviente que se ha \u00abligado\u00bb a la sangre para cumplir su papel de servidor de Dios estableciendo la Nueva Alianza en su Sangre. Es, por tanto, \u00c9l mismo quien se da en alimento. Pero entonces no se trata solamente, en el lenguaje neotestamentario, del Cuerpo y de la Sangre de Jes\u00fas en el sentido que el lenguaje moderno atribuye a estas palabras (aunque una especulaci\u00f3n teol\u00f3gica y la noci\u00f3n de \u00abconcomitancia\u00bb (Denzinger, 876) permitan extender leg\u00edtimamente el sentido de las palabras concretas de Jes\u00fas y designar con ellas la presencia de toda su Persona en el sacramento). La verdad es muy distinta. Lo que Cristo nos da, si uno se atiene a sus palabras expresas interpretadas directamente seg\u00fan la significaci\u00f3n que ellas tienen en el lenguaje arameo, es El Mismo: \u00bfno vemos, por otra parte, que San Juan (6,57) emplea la primera persona del pronombre personal en el lugar de la carne y de la sangre? Es, por tanto, \u00c9l mismo todo entero que se nos da verdaderamente en alimento. Tambi\u00e9n la adoraci\u00f3n es aqu\u00ed plenamente leg\u00edtima, porque es a \u00c9l a quien se dirige, y no a un alimento que se compondr\u00eda de \u00abelementos\u00bb . La antig\u00fcedad cristiana ha podido tener hacia la Eucarist\u00eda un comportamiento \u00abcosista\u00bb. Pero tal actitud no sabr\u00eda de ning\u00fan modo presentarse como la interpretaci\u00f3n exacta y exhaustiva del dato b\u00edblico. Por el contrario, el sentimiento que se tuvo en la Edad Media de encontrar en la Eucarist\u00eda a la Persona encarnada de Jes\u00fas est\u00e1 completamente en el esp\u00edritu de la Biblia. He aqu\u00ed por qu\u00e9 es completamente leg\u00edtimo invocar la Sagrada Escritura para legitimar todos los actos por los cuales se quiere testimoniar a alguien la consideraci\u00f3n debida a su naturaleza; y se trata aqu\u00ed de la Persona de Jes\u00fas!\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Demos ahora un paso m\u00e1s. El lenguaje de la Escritura es tan claro como simple: si el Se\u00f1or, con su realidad corporal y su potencia creadora de salvaci\u00f3n y de la Nueva Alianza, est\u00e1 all\u00ed como alimento, lo est\u00e1 como alimento \u00abofrecido para nuestro uso\u00bb, y no como alimento que se ha tomado ya. Una frase como \u00e9sta: \u00abCristo est\u00e1 all\u00ed como alimento\u00bb no puede significar, en el lenguaje de la Biblia, que estar\u00eda presente en el momento en que se le toma como alimento, sino m\u00e1s bien presente para ser tomado como alimento. El uso del sacramento supone el realismo de su contenido, \u00e9ste no es la consecuencia de aqu\u00e9l: sobre este punto los luteranos est\u00e1n de acuerdo con los cat\u00f3licos; en contra, los protestantes reformados. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si esto se comprende, no hay dificultad insuperable para admitir la proposici\u00f3n siguiente: en tanto que el alimento est\u00e1 ah\u00ed destinado a ser tomado, el Se\u00f1or est\u00e1 ah\u00ed para ser recibido por nosotros; y en tanto que est\u00e1 ah\u00ed, \u00bfc\u00f3mo no podr\u00edamos y deber\u00edamos venir a El como al Se\u00f1or que se ha entregado por nosotros y que quiere entregarse a nosotros? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es necesario decir aqu\u00ed sin temor que la cristiandad, desde los tiempos m\u00e1s antiguos, ha desarrollado pac\u00edficamente la idea de que el alimento sacramental, a semejanza de las comidas ordinarias, no pierde su car\u00e1cter de alimento por el hecho de que crezca el intervalo de tiempo que separa las palabras consagratorias del momento en que se le va a recibir. \u00bfNo vemos esto en la misma Misa? Porque tambi\u00e9n en la misa transcurre un cierto espacio de tiempo entre la consagraci\u00f3n de las especies eucar\u00edsticas y su recepci\u00f3n. Esto mismo sucedi\u00f3 en la Cena, entre el momento en que Jes\u00fas pronuncia las palabras sagradas presentando a sus ap\u00f3stoles el pan y el vino y el momento en que \u00e9stos abrieron la boca para recibirlo. En tanto que, seg\u00fan la estimaci\u00f3n corriente de los hombres, el pan permanece pan, es decir, algo que ha sido hecho para ser comido (estamos en presencia de un concepto esencialmente humano y no ante un simple objeto qu\u00edmico), Cristo est\u00e1 ah\u00ed presente, Cristo que se ofrece a s\u00ed mismo en alimento, con todo lo que esto implica como actitud correspondiente por parte del hombre llamado a recibirle. Y he ah\u00ed lo que legitima el culto de adoraci\u00f3n hacia la Eucarist\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la inversa es igualmente verdadera: la adoraci\u00f3n de Cristo en la Eucarist\u00eda no alcanza plenamente el objeto del culto sino cuando el Se\u00f1or es all\u00ed adorado como aquel que se ofrece a nosotros en alimento, como el \u00abservidor de Dios\u00bb que ha tomado un cuerpo y que est\u00e1 ah\u00ed corporalmente presente, que ha fundado en su Sangre la nueva y eterna Alianza y que quiere, al darnos este pan en alimento, darse a nosotros y darnos, para que llegue a ser nuestra, la salvaci\u00f3n que es \u00c9l Mismo, con todo su peso de realidad y su car\u00e1cter definitivo. Comprendida as\u00ed, la presencia de Cristo, dondequiera que se encuentre realizada, es, bajo las especies sensibles, la presencia misma de nuestra salvaci\u00f3n: una presencia que rememora el acto sacrificial y sacramental al cual debe su origen, una presencia que es preludio a la recepci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, ese acto por el cual esta salvaci\u00f3n se har\u00e1 plena y sacramentalmente nuestro bien propio. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es superfluo, pensamos, plantear la cuesti\u00f3n de saber qu\u00e9 hostia adoro yo aqu\u00ed o all\u00ed. La teolog\u00eda no tiene nada que ver con ello. Lo esencial es que Cristo est\u00e1 all\u00ed y que yo he sido invitado a recibirle cada vez que abro mi boca para tomar una hostia consagrada, cualquiera que sea en concreto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>3. Dos aspectos del Santo Sacramento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed llegamos a determinar, a la vez que su contenido, el sentido exacto de la \u00abvisita\u00bb. La \u00abvisita\u00bb -tambi\u00e9n ella- pone al hombre en presencia del signo objetivo y sacramental de la muerte ofrecida por Jes\u00fas en sacrificio para nuestra salvaci\u00f3n; es la continuaci\u00f3n de la misa en el plano interior y personal y \u00abengancha\u00bb por decirlo as\u00ed, la pr\u00f3xima comuni\u00f3n. Es necesario, por tanto, decir de la \u00abvisita\u00bb todo lo que habr\u00eda de ser dicho a prop\u00f3sito de la acci\u00f3n de gracias y todo lo que es, en el sentido propio de la palabra, preparaci\u00f3n a la comuni\u00f3n. Ambas pr\u00e1cticas son, en efecto, perfectamente leg\u00edtimas, porque nos encontramos ante el signo objetivo de lo que es, simult\u00e1neamente, el fundamento de nuestra salvaci\u00f3n y el medio de apropi\u00e1rnosla: ante el Cuerpo y la Sangre del Se\u00f1or, ante el Se\u00f1or presente con la realidad concreta de su Cuerpo que quiere darnos en alimento sacrificial de una manera propia a cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Se\u00f1or \u00abconservado\u00bb en las especies sacramentales lo est\u00e1 bajo un doble t\u00edtulo: como el Se\u00f1or que se ha ofrecido en sacrificio en la Santa Misa y como el Se\u00f1or que quiere d\u00e1rsenos en alimento. Bajo esta misma perspectiva es preciso concebir la adoraci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento as\u00ed \u00abconservado\u00bb; de lo contrario, \u00e9sta perder\u00eda su sentido a los ojos del hombre, ser\u00eda como un extra\u00f1o suced\u00e1neo de la adoraci\u00f3n que se debe a Dios por su presencia universal, no ser\u00eda sino una manera, cuyo sentido permanece incierto, de actualizar nuestra uni\u00f3n sobrenatural con Cristo que, por otra parte, siempre y en todo lugar es posible. En efecto, si Dios nos ha dado la presencia eucar\u00edstica y nos ha garantizado su importancia, si esa presencia no es una innecesaria duplicidad de la presencia universal y de nuestra uni\u00f3n con Cristo, es porque ella nos da al Se\u00f1or en cuanto que se ofrece en el sacrificio de la cruz y que, en la misa (y en el alimento que tenemos como consecuencia), se hace presente como tal y como tal se ofrece para llegar a ser nuestro alimento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>4. La Eucarist\u00eda, signo sacramental de la uni\u00f3n de la Iglesia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podr\u00edamos tambi\u00e9n recordar, cuando estamos delante del Sant\u00edsimo Sacramento, que \u00c9l representa igualmente el signo sacramental de la unidad de la Iglesia. Como dice el Concilio d\u00e9 Trento, es \u00abs\u00edmbolo de la unidad y caridad por las cuales Cristo ha querido que todos sus fieles estuvieran unidos entre s\u00ed\u00bb (Denz 873 a); es el \u00abs\u00edmbolo de este Cuerpo \u00fanico del cual \u00c9l mismo es la cabeza\u00bb (Denz.. 875).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la visita al Sant\u00edsimo Sacramento estamos, pues, ante Cristo en tanto que unidad de la Iglesia, ante el misterio mismo de la Iglesia, ante la manifestaci\u00f3n m\u00e1s santa de esta Iglesia que es, bajo su aspecto visible, la forma hist\u00f3rica y sensible de la salvaci\u00f3n que Dios opera en nosotros. Puede as\u00ed comprenderse hasta qu\u00e9 punto la \u00abdevoci\u00f3n al Tabern\u00e1culo\u00bb m\u00e1s personal, lejos de ser el signo de un individualismo religioso, constituye, si adopta una expresi\u00f3n conveniente, un medio de manifestar la pertenencia a la Iglesia y el consiguiente sentido de responsabilidad, as\u00ed como la ocasi\u00f3n de orar por la Iglesia. Es aqu\u00ed donde podr\u00eda hablarse, en un sentido muy aut\u00e9ntico y muy profundo, de un apostolado de la oraci\u00f3n&#8230;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ser\u00eda necesario comenzar, puestos a tratar tal materia, por un conjunto de generalidades sobre la meditaci\u00f3n, el recogimiento, el silencio, la oraci\u00f3n, la piedad privada. No podemos aqu\u00ed hacer otra cosa sino suponerlas ya conocidas. 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